PARAÍSO
PINTADO EN PIEDRA |
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Centro ceremonial al sur de Hermosillo CAYETANO LUCERO AJARevista
cultural “PERFILES”. 4
Junio del 2000. Un códice
abierto en las piedras es LA PINTADA, un paisaje que sin palabras cuenta
todas las historias que quieras escuchar atraves de la experiencia estética
de la imagen y el rito. Este
centro ceremonial, localizado a unos 60 km. al sur de Hermosillo por la
carretera internacional, representa una exhibición de arte rupestre que
cuenta la cosmovisión de los pobladores primarios de sonora. SERIS,
YAQUIS Y PIMAS habitaron hace siglos estas serranías conformadas por gran
numero de cañones donde una red de mas de dos mil iconos narran su religión
y la vida social, así como su relación con el entorno natural. En la
conformación geológica del macizo montañoso de LA SIERRA PRIETA se
pueden encontrar depósitos o tinajas de agua y numerosas cuevas que
fueron utilizadas, algunas como habitaciones y otras convertidas en
santuarios y lugares de reposo para sus muertos. Esta zona
arqueológica de colores de origen vegetal y mineral se despliega en las
figuras de los seres que establecieron relaciones sociales con los
antiguos habitantes de esta región. El negro
del águila con las alas desplegadas, el rojizo del venado en pleno
cortejo, los amarillos bigotes del bagre y formas universales del fluir
del aire y del agua; acompañadas de soles ocres y anaranjados, son parte
de la gama de matices que emplearon los prístinos artistas. Según los
arqueólogos, los autores de estas obras molían los minerales hasta
hacerlos polvo fino que luego era aglutinado con su propia sangre o con
grasa animal o resinas de plantas, y es posible que hayan recurrido a la técnica
del temple, que consiste en mezclar clara de huevo con los pigmentos, y así
dar mayor poder de penetración y plasticidad a sus creaciones. La mano
como fórmula universal del poder humano se encuentra plasmada en
multiplicidad en los muros de piedra en diferentes partes del cañón,
dando la apariencia que una familia que existió hace miles de años dejo
su huella de posesión. Es
indudable que la gente que vivió en LA PINTADA tenia un conocimiento práctico
de los misterios de la naturaleza, que ahora, cernidos atraves de los métodos
de la ciencia, se traduce como magia. Algunas
pinturas se relacionan con la magia de la caza y ahí se celebraban ritos
de petición o de triunfo ante figuras de buros y venados con flechas
clavadas en el cuerpo, antesala del éxito en la futura cacería. En el
sitio proliferan también representaciones de vacas, jinetes y caballos
que relatan el contacto de los originales con los españoles, y opinan
especialistas fueron pintados en el siglo XVI. MANUEL
ROBLES, historiador del MUSEO REGIONAL de la UNIVERSIDAD DE SONORA, en su
libro “la pintada” (1982), señala que la mayor parte de las pinturas
son atribuidas a los SERIS, porque “ni en el pasado ni en el presente,
tribu sonorense alguna, ha igualado la capacidad artística de los indios
SERIS”. “se
entiende que los hechiceros o shamanes de las tribus eran los encargados
de ejecutar las pinturas, ya que ellos eran quienes dirigían las
ceremonias rituales”, escribe el investigador. Para
suerte del arte sonorense, uno de los grandes muralistas de México,
MELCHOR PEREDO, realiza una obra monumental en el MUSEO Y BIBLIOTECA de la
UNIVERSIDAD DE SONORA, donde plasma a través de sus imágenes un
reconocimiento a la cultura SERI y en especial a la mujer. En un
recorrido por LA PINTADA, MELCHOR PEREDO, dijo: Encontré
algo maravilloso y dramático al ver la expresión artística de un pueblo
que fue acosado por mas de tres siglos y encontró como refugio esas
barrancas que son un libro de historia que narra la identificación del
hombre que como ciencia tiene a la magia. La mano del hombre modernoA pesar que la ejecución de las pinturas esta realizada, ex profeso por los artistas en una escarpada área del cañón, la mano profanadora e ignorante del humano moderno esta presente al utilizar las figuras como tiro al blanco o modificar algunas de ellas con la inscripción del nombre del ser que ofende al espíritu de una cultura ancestral que nos ha hecho ser lo que somos. La
mente de los destructores es ciega y sorda porque no se dieron cuenta al
llegar a LA PINTADA que esta región abriga los mayores tesoros de la
cultura de sonora, la cual es guarecida por lagartijas, murciélagos y el
eco de las cascabeles que retumban en el silencio y la paz de la piedra.
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