El mate



El idioma del mate

Así como los orientales realizan prácticas adivinatorias mediante la lectura de las hebras de té, o los turcos en la borra del café, los aborígenes del litoral también descifraban futuros y hechizos leyendo el mensaje en la yerba mate a la que adjudicaban carácter divino.

En los tiempos del gaucho, las costumbres de entonces hacían muy difícil las relaciones entre los hombres y las mujeres. Por esta razón el interés de la moza hacia su pretendiente no tenía otro cause de expresión más directa que la insinuación a través de los mates compartidos, a los que la mano femenina les podía dar un toque distinto.
Sin lugar a dudas, el mate se había convertido en un medio de comunicación entre parejas; en un callado juego emotivo de los corazones jóvenes que se procuraban “dar a entender” al otro. El mate se presentaba casi siempre como un mensaje encubierto, como un idioma clandestino que hacía hablar al corazón. Este era el “idioma del mate”, un popular código de mensajes silenciosos. Tanto es así que la historia cuenta que Hernandarias mando a quemar en la Plaza mayor de Buenos Aires varios fardos de yerba con este argumento: “Mándolos quemar porque el mate es un vicio que favorece a los enamorados”.

Hoy, con el paso de los años, este código cayó en desuso pero su significado ha perdurado en la memoria de muchos.


Algunos de los códigos más usuales.

Mate amargo: indiferencia, no esperes nada, se acabaron las ilusiones.
Mate dulce: amistad.
Mate muy dulce: hablá con mis padres.
Mate con canela: me estás interesando.
Mate con café: estuve enojada pero te perdono.
Mate con leche: amistad respetuosa, estima.
Mate con melaza: me preocupa verte triste.
Mate con miel: casamiento.
Mate con cedrón: acepto.
Mate con limón: prefiero no verte.
Mate con te: indiferencia.
Mate con azúcar quemada: simpatía, estoy pensando en vos.
Mate con cáscara de naranja: vení a buscarme, quiero que vuelvas.
Mate con ombú: tu visita es indeseable.
Mate con toronjil: disgusto.
Mate muy caliente: yo también estoy ardiendo de amor.
Mate frío: desprecio.
Mate hirviendo: odio.
Mate tapado: buscate otra.
Mate espumoso: te amo demasiado.
Mate lavado: andate a tomar a otro lugar.
Mate largo: visita poco grata.
Mate corto: quiero verte más seguido.
Mate encimado: mala gana.






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