"La liberación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos"

 

 

 

 

 

 

 

 

Año 2 - suplemento especial - 24 de Abril de 2002

suplemento especial

¡Que se vayan todos!

¡que no quede ni uno solo!

¡Abajo el gobierno de Duhalde, la patronal esclavista y el FMI!

¡Abajo el plan económico del imperialismo, apoyado por los gobernadores y la cueva de bandidos del parlamento!

¡La única salida es expropiar a los expropiadores!

¡Plan obrero y popular de salida a la crisis!

 

Con el golpe económico, con el robo a los ahorros por los banqueros que fugaron miles de millones de dólares, con el 30% de desocupación y decenas de miles de despidos por mes, con salarios de 100 dólares, y subsidios y planes trabajar de 50 dólares, el gobierno de Duhalde y el régimen infame, los banqueros y los monopolios nacionales e imperialistas, quieren tener de rehenes a los trabajadores y el pueblo.

En las revueltas de San Juan y Río Negro, Entre Ríos y los estatales del interior, en la pelea de los ahorristas, vive la revolución que empezamos el 19 y 20 de diciembre. ¡Basta de treguas y pactos de la burocracia sindical y la nueva burocracia del movimiento de desocupados que dividen nuestras fuerzas y debilitan las organizaciones de lucha como los piquetes, los comités de huelga y las asambleas populares!

¡Basta! Hay que terminar lo que empezamos: para que los trabajadores y el pueblo vivan, el régimen de los patrones esclavistas y el Imperialismo, de la burocracia sindical vendida y los partidos y políticos cipayos, ¡debe morir!

¡Abajo la burocracia sindical vendida que sostiene al régimen infame!

 

¡Por un Congreso Nacional de trabajadores ocupados y desocupados y Asambleas Populares!

 

¡Huelga General indefinida!

 

con piquetes, cacerolazos, comités de huelga, y comités de autodefensa contra la policía y la gendarmería asesinas

 

¡Por un gobierno de las organizaciones obreras, de los piqueteros y las asambleas populares!

La con­trao­fen­si­va del im­pe­ria­lis­mo yan­qui, con el ata­que mi­li­tar des­pia­da­do y ge­no­ci­da que el ejér­ci­to sio­nis­ta lle­va ade­lan­te con­tra los tra­ba­ja­do­res y el pue­blo pa­les­ti­no, en­fren­ta su he­roi­ca re­sis­ten­cia y la irrup­ción re­vo­lu­cio­na­ria de las ma­sas ára­bes de Me­dio Orien­te. El in­ten­to de gol­pe proim­pe­ria­lis­ta y cle­ri­cal pa­ra im­po­ner un go­bier­no pi­no­che­tis­ta en Ve­ne­zue­la, fue de­rro­ta­do pro­vi­so­ria­men­te por la ge­ne­ra­li­za­da irrup­ción de los tra­ba­ja­do­res y el pue­blo. En Ar­gen­ti­na, es­ta con­trao­fen­si­va asu­me la ca­ra de un bru­tal gol­pe eco­nó­mi­co: in­ten­tan des­pe­dir 450 mil es­ta­ta­les, ba­jar el sa­la­rio a 50 y 100 dó­la­res pa­ra to­dos los tra­ba­ja­do­res, 30 % de de­so­cu­pa­ción y 70 mil des­pi­dos nue­vos por mes, con­su­ma­ron el ro­bo a los pe­que­ños aho­rros del pue­blo. Los mo­no­po­lios im­pe­ria­lis­tas na­cio­na­les y ex­tran­je­ros –eu­ro­peos y yan­quis- y los ban­que­ros que fu­ga­ron del país mi­les de mi­llo­nes de dó­la­res en los días pre­vios a la im­po­si­ción del “co­rra­li­to”, quie­ren vol­ver com­prán­do­se lo que que­da de la Ar­gen­ti­na por dos pe­sos.

Los tra­ba­ja­do­res y el pue­blo sa­ben que na­da se mo­di­fi­ca­rá con el cam­bio de mi­nis­tros en la Ca­sa Ro­sa­da ni con la in­ter­ven­ción del par­la­men­to que pu­so a Du­hal­de, ni con los jue­ces de es­te ré­gi­men odia­do. Tam­po­co con la tram­pa de las elec­cio­nes ade­lan­ta­das pa­ra que se pre­sen­ten las nue­vas fi­gu­ras pa­tro­na­les, pe­ro­nis­tas o ra­di­ca­les “di­si­den­tes”, ami­gos de la em­ba­ja­da yan­qui co­mo la Li­li­ta Ca­rrió.

En­ton­ces, ¿por qué a pe­sar de to­do lo que he­mos lu­cha­do, es­ta­mos ca­da vez peor? ¿Quién sos­tie­ne al go­bier­no de Du­hal­de y a es­te ré­gi­men in­fa­me con­tra el que se le­van­ta el “que se va­yan to­dos, que no que­de ni uno so­lo”? En pri­mer lu­gar, lo sos­tie­ne la bu­ro­cra­cia sin­di­cal de Daer y Mo­ya­no que pa­só a for­mar par­te del go­bier­no co­mo mi­nis­tros sin car­te­ra, y de­ja­ron pe­lean­do en for­ma ais­la­da a cen­te­na­res de fá­bri­cas. ¡Ahí es­tá Za­no­la de­fen­dien­do a los ban­que­ros cho­rros que se fu­ga­ron la gui­ta del país! El CTA de­ja a los es­ta­ta­les y do­cen­tes de las pro­vin­cias lu­chan­do ais­la­dos y no lla­ma a la Huel­ga Ge­ne­ral pa­ra uni­fi­car­lo en una lu­cha co­mún de to­do ATE. Con los pla­nes Tra­ba­jar for­ma­ron una bu­ro­cra­cia de to­do el mo­vi­mien­to de de­so­cu­pa­dos que ya no lla­ma a cor­tar ru­tas por­que les die­ron el con­trol bu­ro­crá­ti­co y a es­pal­das de la ba­se de de­ce­nas de mi­les de pla­nes Tra­ba­jar. Con la co­la­bo­ra­ción de la iz­quier­da que les pu­so el hom­bro, li­qui­da­ron la de­mo­cra­cia en las or­ga­ni­za­cio­nes de de­so­cu­pa­dos y han de­bi­li­ta­do las or­ga­ni­za­cio­nes co­mo las Asam­bleas Po­pu­la­res.

Pe­se a ellos, con­tra es­te ata­que los tra­ba­ja­do­res y el pue­blo ve­ni­mos pro­ta­go­ni­zan­do una enor­me res­pues­ta: se vie­nen su­ble­van­do los tra­ba­ja­do­res del in­te­rior co­mo los de Río Ne­gro y los de San Juan, se lu­cha en Sal­ta, en Ju­juy, en Cór­do­ba, hay mul­ti­tud de lu­chas de fá­bri­cas con­tra los des­pi­dos, en fe­rro­via­rios, do­cen­tes, ce­ra­mis­tas, mi­ne­ros, de­so­cu­pa­dos, los aho­rris­tas es­ta­fa­dos, en las asam­bleas po­pu­la­res. Pe­ro los di­ri­gen­tes ven­di­dos nos atan las ma­nos.

La cri­sis de los arri­ba se pro­fun­di­za. Es que la res­pues­ta ge­ne­ra­li­za­da de los tra­ba­ja­do­res, aún dis­per­sa y de­su­ni­da a cau­sa de los di­ri­gen­tes ven­di­dos, les ha he­cho fra­ca­sar aún an­tes de na­cer la gran es­ta­fa del “plan Bo­nos” de sal­va­ta­je de los ban­cos, y sa­ben que el plan de 450 mil des­pi­dos que pi­de el FMI ame­na­za con re­pe­tir pro­vin­cia por pro­vin­cia la su­ble­va­ción de San Juan. Si hoy el go­bier­no de Du­hal­de, an­te el hun­di­mien­to y pro­fun­di­za­ción del crac eco­nó­mi­co, re­nue­va sus mi­nis­tros, si el par­la­men­to vuel­ve a dis­cu­tir una “sa­li­da”, es por­que los mo­no­po­lios y la gran pa­tro­nal dis­cu­ten co­mo rear­man sus fuer­zas pa­ra pa­sar al ata­que en to­da la lí­nea.

Hay que rea­gru­par las fuer­zas de los tra­ba­ja­do­res y el pue­blo al gri­to de ¡Bas­ta de ham­bre y en­tre­ga!, ¡Bas­ta de di­ri­gen­tes ven­di­dos que im­pi­den que los tra­ba­ja­do­res se unan! ¡Hay que pre­pa­rar un nue­vo 20 de di­ciem­bre!

El mo­vi­mien­to pi­que­te­ro tie­ne que vol­ver a cor­tar las ru­tas, las ca­ce­ro­las vol­ver a lle­nar las pla­zas del país. Hay que or­ga­ni­zar la huel­ga ge­ne­ral, con pi­que­tes y co­mi­tés de au­to­de­fen­sa, has­ta ti­rar aba­jo al go­bier­no de Du­hal­de y los go­ber­na­do­res sir­vien­tes del FMI, y ba­rrer con el ré­gi­men in­fa­me. Hay que ha­cer nue­vas jor­na­das co­mo las del 19 y 20 de di­ciem­bre pa­ra que se ha­ga rea­li­dad el ¡Que se va­yan to­dos, que no que­de ni uno so­lo!

Las or­ga­ni­za­cio­nes pi­que­te­ras que se di­cen “com­ba­ti­vas”, co­mo el Blo­que Pi­que­te­ro, que lla­man a mo­vi­li­zar­nos con­tra el go­bier­no y el FMI, tie­nen una enor­me res­pon­sa­bi­li­dad, por­que se la pa­san ha­blan­do de Asam­bleas pi­que­te­ras na­cio­na­les, de unir a los de­so­cu­pa­dos con los ocu­pa­dos y las asam­bleas po­pu­la­res, pe­ro nun­ca la con­vo­can. ¡De­ben pa­sar ya de las pa­la­bras a los he­chos!

Jun­to a los de­so­cu­pa­dos, los tra­ba­ja­do­res su­ble­va­dos de San Juan, los do­cen­tes de la UN­TER de Río Ne­gro, las asam­bleas po­pu­la­res de Ca­pi­tal y Gran Bue­nos Ai­res, los tra­ba­ja­do­res en lu­cha co­mo los fe­rro­via­rios, los es­ta­ta­les de to­das las pro­vin­cias des­de Ju­juy has­ta Río Tur­bio, los tra­ba­ja­do­res del Sma­ta y la UOM que su­fren mi­les de sus­pen­sio­nes, las fá­bri­cas pro­du­cien­do ba­jo ges­tión de los tra­ba­ja­do­res co­mo Za­nón y Bruck­man, tie­nen to­da la au­to­ri­dad pa­ra con­vo­car ya mis­mo a un Con­gre­so Na­cio­nal de tra­ba­ja­do­res ocu­pa­dos y de­so­cu­pa­dos y de Asam­bleas Po­pu­la­res, pa­ra, ba­rrien­do a la bu­ro­cra­cia sin­di­cal y a to­dos los di­ri­gen­tes ven­di­dos, rea­gru­par las fuer­zas y pre­pa­rar la huel­ga ge­ne­ral. Le­van­tan­do –con­tra el plan pa­tro­nal im­pe­ria­lis­ta de de­so­cu­pa­ción, sa­la­rios de ham­bre, re­pre­sión y en­tre­ga del país- un plan eco­nó­mi­co obre­ro y po­pu­lar de tra­ba­jo y sa­la­rios dig­nos pa­ra to­dos, pa­ra que la cri­sis la pa­guen los ca­pi­ta­lis­tas y el FMI, que par­ta de:

-¡Bas­ta de sa­la­rios, sub­si­dios y “pla­nes tra­ba­jar” mi­se­ra­bles! Por 1.200$ de sa­la­rio mí­ni­mo, vi­tal y mó­vil pa­ra to­dos –ocu­pa­dos y de­so­cu­pa­dos- in­de­xa­dos con la in­fla­ción de la ca­nas­ta fa­mi­liar.

-¡Bas­ta de li­mos­nas! ¡Tra­ba­jo pa­ra to­dos! Re­duc­ción de la jor­na­da a 6 ho­ras de tra­ba­jo pa­ra que to­das las ma­nos sean pues­tas a pro­du­cir. Na­cio­na­li­za­ción sin pa­go y ba­jo con­trol obre­ro de to­da fá­bri­ca que cie­rre o des­pi­da.

- Pa­ra de­vol­ver el di­ne­ro ex­pro­pia­do a los pe­que­ños aho­rris­tas, hay que in­cau­tar, co­mo ga­ran­tía de su de­vo­lu­ción y de una mo­ne­da sa­na, to­das las pro­pie­da­des de los ban­cos y mo­no­po­lios im­pe­ria­lis­tas y na­cio­na­les, has­ta que trai­gan de nue­vo los 150 mil mi­llo­nes de dó­la­res que se fu­ga­ron! Ex­pro­pia­ción sin pa­go de los ban­cos y ba­jo con­trol de los tra­ba­ja­do­res.

-¡Fue­ra el FMI! ¡Fue­ra los yan­quis y to­das las po­ten­cias im­pe­ria­lis­tas de Ar­gen­ti­na, de Ve­ne­zue­la y de Amé­ri­ca La­ti­na! ¡No pa­gar la deu­da ex­ter­na! Ex­pro­pia­ción sin pa­go de to­das las em­pre­sas im­pe­ria­lis­tas ba­jo con­trol obre­ro, co­mo las em­pre­sas de ser­vi­cios pú­bli­cos pri­va­ti­za­das por los pi­ra­tas es­pa­ño­les, fran­ce­ses, ale­ma­nes y yan­quis, de la Rep­sol, la Te­le­fó­ni­ca y la Te­le­com, Aguas Ar­gen­ti­nas, que ga­nan for­tu­nas y aho­ra se de­cla­ran en “de­fault”, pa­ra pe­dir au­men­tos de las ta­ri­fas por­que po­nen co­mo “pér­di­das” los mi­les de mi­llo­nes de dó­la­res que se fu­ga­ron al ex­te­rior an­tes del “co­rra­li­to”.

- Pa­ra aca­bar ya con el ham­bre: Plan de emer­gen­cia ali­men­ta­ria ba­sa­do en la ex­pro­pia­ción de las gran­des em­pre­sas ali­men­ti­cias, ce­rea­le­ras y gran­des su­per­mer­ca­dos ba­jo con­trol obre­ro pa­ra que co­mi­tés obre­ros y po­pu­la­res ase­gu­ren la dis­tri­bu­ción di­rec­ta en­tre la po­bla­ción y con­tro­len los pre­cios.

- Di­so­lu­ción de la po­li­cía y la gen­dar­me­ría ase­si­nas. Que las or­ga­ni­za­cio­nes obre­ras y po­pu­la­res pon­gan en pie pi­que­tes y co­mi­tés de au­to­de­fen­sa.

Es­tas me­di­das so­lo po­drán ser lle­va­das has­ta el fi­nal con un go­bier­no de las or­ga­ni­za­cio­nes obre­ras, de los pi­que­te­ros y de las asam­bleas po­pu­la­res.

 

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