Año 1 Nro. 4 - 17 de Agosto de 2001
e d i t o r i a l
La
tarea urgente: volver a convocar al Congreso
de La Matanza, con delegados de todos los sectores
en lucha, ocupados y desocupados, para que sea
un gran Congreso Nacional de toda la clase obrera, que imponga la huelga
general hasta tirar abajo al gobierno de De la Rúa, Cavallo, Ruckauf
y el FMI y su plan
Cuando
cerramos esta edición culmina la tercera jornada nacional de protesta
por 72 horas. Centenares de miles de trabajadores desocupados, estatales,
docentes, se preguntan qué hacer ahora, cómo seguir la lucha,
cómo profundizar y ampliar la unidad que se da de hecho en las calles,
cómo derrotar al gobierno y su plan, ante el peligro de que las marchas,
paros parciales, y cortes de ruta terminen por volverse impotentes por falta
de continuidad y objetivos claros.
El CTA y la CCC quieren llevar a los trabajadores a una lucha pacifista
de "resistencia civil" inofensiva, con un "plan de lucha"
interminable hasta diciembre con marchas a los cuatro puntos cardinales
del país, para que, mientras llevan a los trabajadores a caminar
miles de kilómetros durante meses, sean los políticos patronales
como la Carrió, Mario Cafiero o el cura Farinello los que la capitalicen,
como ayer lo hiciera Chacho Alvarez al que la CTA y el CCC le dijeron "Todo
esto es tuyo", desvirtuando y cambiando todas las resoluciones del
Congreso de La Matanza. Así lo denunció en la televisión
un compañero desocupado del Chaco, donde el corte de ruta de la jornada
de 72 horas no dejó abiertos caminos alternativos, respondiendo a
la pregunta de un periodista sobre el por qué de esa resolución
que les costó ya la detención de dos compañeros: "Nosotros
cumplimos la resolución del Congreso, que dijo cortes de ruta, y
para nada dejar abiertos caminos alternativos, porque la lucha es para liberar
a nuestros presos y para derrotar el ajuste, porque éste también
les toca a los trabajadores ocupados".
Ahora han vuelto a convocar a la Asamblea Nacional de La Matanza para que
se reúna el 4 de septiembre, pero para ponerla al servicio de esta
política, para volver a llevar a la misma a los diputados patronales
que los desocupados echaron el 24 de julio, para contener y desviar la enorme
fuerza de la clase obrera, cuando lo que hace falta es una lucha decisiva
ya: preparar y organizar la huelga general política para romperle
el espinazo al ataque de los capitalistas y ponerlos en desbandada.
Para eso, es urgente reunir inmediatamente el Congreso de La Matanza -la
Asamblea Nacional-, pero llamando a que al mismo envíen sus delegados
con mandato elegidos en asambleas, uno cada cincuenta o cien trabajadores,
todos los sectores en lucha: las distintas organizaciones de trabajadores
desocupados de todo el país -para recomponer la unidad del movimiento
de desocupados rota por las peleas de cúpula de las distintas direcciones
de la Matanza, de los MTD, y el MTR de zona sur-, los piqueteros y el pueblo
trabajador del Norte de Salta hoy ocupado y sitiado por la gendarmería
y el juez Cornejo, los estatales de las diferentes reparticiones, los docentes
que en la provincia de Buenos Aires y en Misiones encabezan la lucha de
los maestros de todo el país con su reslución de no iniciar
las clases, los obreros de la construcción, los petroleros del sur,
los trabajadores de Aerolíneas, de EPEC, los del Astillero Río
Santiago, los ceramistas de Neuquén que luchan en Zanón, los
ferroviarios, los obreros que enfrentan las suspensiones, los despidos y
los cierres, etc.
Es urgente reunir este Congreso -y sin burócratas carneros, y sin
diputados patronales, como ya lo impusieran los desocupados el 24 de julio-
al que envíen sus delegados todos los trabajadores estatales en lucha:
el CTA, en proporción a los trabajadores que representa, y también
los que no están en esa central, como los autoconvocados de La Plata,
o los que están en sindicatos dirigidos por la burocracia de Daer
o Moyano, como los de UPCN.
Todas las organizaciones como el Polo Obrero, la CGT San Lorenzo, las organizaciones
que impulsaron el encuentro de Neuquén del 4 de agosto, las que impulsaron
el encuentro de Haedo del 11 de agosto, deben enviar allí sus delegados.
Esta convocatoria descalabraría la política carnera y traidora
de Daer y Moyano. En la Plaza de Mayo el 8 de agosto, D' Elía llamó
a los trabajadores privados a "pasar por arriba de los dirigentes y
salir a la lucha antes que sea demasiado tarde", pero no sólo
no dijo una palabra de que los que hoy los impiden son los carneros de Daer
y Moyano que dirigen los sindicatos industriales, sino que no dijo cómo
hacerlo. Es sencillo: hay que llamar en forma urgente a que elijan y manden
sus delegados al Congreso de La Matanza los obreros de las automotrices,
de las metalúrgicas, que enfrentan las suspensiones, la flexibilización,
los "acuerdos de competitvidad" impuestos por la patronal y la
burocracia, los despidos y las amenazas de cierre, y también a los
contratados de las fábricas, levantando un programa que enfrente
la flexibilización y los despidos luchando por trabajo para todos,
y por "Todos los contratados a planta permanente" para unir las
filas obreras.
Este llamamiento y un programa para unir las filas obreras, le daría
al Congreso de La Matanza una enorme autoridad, y fortalecería a
los obreros industriales enchalecados por la burocracia sindical traidora,
para que le pasen por encima. ¡Este es el camino para que entren a
la lucha los trabajadores privados "antes de que sea demasiado tarede",
señor D´Elía!
Hay que reunir ya esta Asamblea Nacional, donde puedan ir los delegados
mandatos de todos los sectores en lucha, y donde no se permita la entrada
de ningún diputado que no sea de una organización o partido
obrero, y siempre y cuando acepte subordinarse a las resoluciones soberanas
del mismo.
Esta convocatoria despertaría el entusiasmo de todos los que luchan,
y el salón del Sagrado Corazón de La Matanza quedaría
chico, se llenaría de miles de delegados obreros de todo el país.
La clase obrera se pondría de pie: sería el gran Congreso
Nacional de trabajadores ocupados y desocupados que necesitamos para la
lucha decisiva que tenemos planteada, y que no es otra que preparar y organizar
la huelga general política hasta tirar abajo al gobierno de De la
Rúa, Cavallo, Ruckauf y el FMI y su plan, a su régimen putrefacto,
totalitario y asesino, e imponer un plan económico obrero y popular
de emergencia para que la crisis la paguen los capitalistas y el FMI.
Para poner en pie el Congreso Nacional, para impedir que los dirigentes
aliados de las distintas fracciones patronales expropien nuestra lucha,
el camino es constituir ya coordinadoras zonales
de delegados con mandato
¿Cómo
luchar por poner en pie ese Congreso Nacional? ¿Cómo enfrentar
el intento de expropiar nuestra lucha y la política de presión
y colaboración de clases del CTA y la CCC, para que la clase obrera
ocupada y desocupada sea dueña de su propia lucha y de sus propias
organizaciones? ¿Cómo unir las filas obreras para impedir
que los carneros Daer y Moyano separen a ocupados de desocupados y estatales,
y que terminen empujando a los trabajadores desocupados a acciones desesperadas
que los pongan al alcance de la represión del estado patronal? ¿Cómo
unir todos los reclamos y reivindicaciones de todos los sectores que entran
al combate, para preparar la lucha decisiva que tenemos por delante?
Como lo sabe cualquier obrero, en una asamblea donde haya 1000 trabajadores
y un patrón, los obreros no pueden discutir e imponer sus reivindicaciones,
porque entonces el patrón se va, y para que se quede, hay que callarse
la boca. La "multisectorial" que quiere imponernos la dirección
del movimiento es exactamente eso: para que se queden los políticos
patronales, los curas, etc., los trabajadores tienen que callar su lucha
y sus reivindicaciones, y tienen que decir lo que a ellos les gusta oír,
es decir, "resistencia civil" pacífica, respetar la propiedad
privada de los capitalistas, mendigar por leyes de amnistía, etc.
El camino es otro, y es muy sencillo; es el que ya ha esbozado la clase
obrera desocupada y ocupada en las jornadas nacionales de lucha en La Plata,
en Mendoza, en Neuquén, en Misiones, y en todo el país: en
cada ciudad y región hay que poner en pie coordinadoras de delegados
con mandato, uno cada cincuenta o cien trabajadores, de cada fábrica,
empresa, repartición estatal, escuela, universidad, organización
de desocupados. No hay nada que impida, por ejemplo, poner en pie ya esta
coordinadora en toda la zona sur del Gran Buenos Aires, desde La Plata hasta
Avellaneda, donde todos los sectores en lucha ya han confluido en marchas,
cortes, paros. No hay nada que impida que los trabajadores desocupados de
los MTD, del MTR, del MTDO, de la CTD de La Plata, de Berisso y Ensenada
voten en asambleas sus delegados con mandato; que lo mismo hagan los trabajadores
estatales de las distintas reparticiones, los docentes, los trabajadores
del Astillero Río Santiago, de la refinería y del ferrocarril
Roca (de donde fueron despedidos más de 10.000 trabajadores en los
'90), los estudiantes de las distintas facultades, y los envíen a
una coordinadora regional, poniendo en pie un verdadero parlamento obrero.
Un parlamento obrero que funcione con la más amplia democracia obrera,
donde puedan expresarse y estén representadas todas las posiciones,
donde el voto de cada delegado valga en función de la cantidad de
trabajadores que lo mandataron, donde puedan también enviar sus delegados
todos los partidos obreros y de izquierda y voten en función de la
representación que tengan entre los trabajadores, donde todo se resuelva
por mayoría y minoría, y cada quien pueda pelear abiertamente
por sus posiciones. Y si las centrales sindicales, la CGT de Moyano, el
CTA, los distintos sindicatos, quieren estar representados, no hay ningún
problema: que envíen a sus propios delegados mandatados, y tendrán
también en esas coordinadoras un peso proporcional a los trabajadores
que representan. Una coordinadora a la que envíen sus delegados con
mandato también los trabajadores contratados, en negro, inmigrantes,
etc., que han quedado por fuera de las centrales y de los sindicatos, los
obreros a los que les cierran las fábricas, despiden o flexibilizan.
En la Capital Federal, los trabajadores de Aerolíneas tienen toda
la autoridad para convocar a poner en pie ya una coordinadora, llamando
a enviar sus delegados a la misma todos los estatales, a los trabajadores
del PAMI, de los hospitales públicos, a los obreros de la construcción
que han instalado su piquete en Consitución enfrentando las suspensiones
y el no pago de sus salarios, a los sin techo, e incluso los pequeños
comerciantes arruinados.
Es bien concreto: no hay nada que impida constituir ya estas coordinadora
zonales en La Matanza, en Capital Federal, en Neuquén, en Córdoba,
en Misiones, en Rosario, en Mendoza, y en todas las ciudades, regiones y
provincias del país donde los trabajadores han entrado a la lucha.
Los dirigentes y las organizaciones se conocen, saben dónde encontrarse,
se cruzan a cada rato en las marchas, en los cortes, no hay nada que impida
que estas coordinadoras de delegados con mandato se pongan de pie. ¡Estos
organismos de democracia directa, estos parlamentos obreros, cobrarían
inmediatamente un prestigio y una autoridad enorme, no sólo ante
el conjunto de las masas explotadas de cada ciudad y región, sino
también frente y en oposición a los gobernadores e intendentes
de los partidos patronales gorilas y antiobreros, ante las legislaturas
y concejos deliberantes aplicadores del ataque y del "déficit
cero", ante todas las instituciones putrefactas de esta democracia
para ricos!
Estas coordinadoras zonales serían una gran palanca para volver a
reunir al Congreso de la Matanza, transformándolo en el gran Congreso
Nacional de delegados de toda la clase obrera, ocupada y desocupada. Una
gran palanca para votar en él, preparar y organizar la huelga general
política hasta tirar abajo al gobierno, su plan y al régimen
podrido de "democracia" para ricos.
Porque la alternativa no es, repetimos, "ajuste o democracia",
sino democracia obrera para preparar y organizar esta lucha decisiva; o
bien el más feroz "ajuste" y ataque a la clase obrera lanzado
por este régimen de "democracia" para ricos que no es más
que la envoltura de la más feroz dictadura del capital.
Un programa para unir las filas de toda la clase
obrera, para que ésta levante una alternativa para las clases medias
arruinadas, y para preparar la lucha decisiva: la huelga general hasta tirar
abajo
al gobierno y su plan y provocar la desbandada
de la ofensiva de los explotadores
Para
poner en pie esas coordinadoras locales, zonales y regionales, para unir
las filas obreras, hay que levantar un programa que parta de los jalones
más avanzados conquistados en su lucha por la clase obrera argentina,
en primer lugar, el programa obrero de los 21 puntos de los piqueteros del
Norte de Salta que es el subproducto de una lucha revolucionaria que descalabró
el poder burgués en el Departamento de Gral. San Martín, que
atacó la propiedad y la ganancia de los capitalistas, que enfrentó
y derrotó a sus perros de presa de la gendarmería y la policía.
Un programa que retome y haga carne el grito que pusieron en las calles
los obreros de la construcción de "Patrones asesinos",
el clamor de los desocupados en el Congreso de La Matanza de "Se va
a acabar la burocracia sindical", de los piquetes de Aerolíneas,
de los de los petroleros, atacando la propiedad de los capitalistas planteando
la lucha por recuperar todas las empresas privatizadas, renacionalizándolas
sin pago y bajo control de los trabajadores.
Un programa que sea un verdadero pliego único de reclamos para laacción
imediata, enérgica y decidida de la clase obrera y que, comenzando
por luchar por tirar abajo el recorte salarial, por defender las conquistas
de los convenios, por parar los despidos y las suspensiones, por trabajo
y salarios dignos para todos, por la libertad de todos los luchadores obreros
y populares presos, y el desprocesamiento de los más de 2.500 perseguidos,
el retiro inmediato de la Gendarmería de Mosconi, la disolución
de la gendarmería y la policía asesinas y el castigo a los
asesinos de Verón, Santillán, Barrios, y todos los mártires
de la clase obrera, levante las medidas más elementales de un plan
obrero de emergencia para que la crisis la paguen los capitalistas y el
FMI.
En primer lugar, la necesidad de romper con el FMI para terminar con la
sangría de la fraudulenta deuda externa, con los despidos y rebajas
salariales a los empleados públicos y a los jubilados, y por recuperar
todo lo que nos robaron renacionalizando sin pago y bajo control de los
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