Año 2 Nro. 7 - 9 de enero de 2002
El 20 de diciembre, una excepción entre los sindicatos
Si bien la norma fue la ausencia de las organizaciones
sindicales en las calles el jueves 20 de diciembre,
el Suteba Matanza - con parte de su cuerpo
de delegados a la cabeza - se cuenta entre
las honrosas excepciones. Cuando sonaban
las itakas y de los lanzagranadas de la federal,
cuando los informes señalaban que la yuta
disparaba con plomo, y la mayoría absoluta
de las organizaciones de las CGTs y de la CTA
no estaban en las calles, la columna del Suteba
Matanza dijo presente.
Se intentó marchar valientemente hacia la Plaza
de Mayo desde la Plaza Congreso, pero una
formación de la federal se interpuso en avenida
de Mayo a la altura de Santiago del Estero,
llegando nuestra columna hasta San José.
Esa distancia fue suficiente para comprobar
que, mas allá del coraje y la disposición de
cientos de jóvenes obreros que nos precedían
y que retrocedían desde la 9 de Julio, la superioridad
militar corría a favor de la yuta asesina.
Se pudo confirmar la potencia tóxica de los
gases, las balas de goma y plomo y la imposibilidad
de combatir certeramente si no se cuenta
con un piquete de autodefensa a la altura
del combate que presentan las fuerzas de la
contrarrevolución, que nos abran el camino
ante los represores, comprendiendo que la
integridad de nuestros compañeros no se defiende
con piedras.
Somos conscientes de que esta es una discusión
clave porque recorre de punta a punta la experiencia
de los combates del 20 de diciembre, pero es
una lección que debemos sacar del conjunto
de los combates que nuestra clase viene protagonizando
en los últimos años y que ha costado varias
vidas y decenas de heridos.
Por comités de autodefensa
Que cada organización obrera vote su propio
piquete de autodefensa debe ser el primer
paso, y el Suteba Matanza que supo estar
en la calle debe ponerse al frente votando
en su reunión de delegados y en sus asambleas
la conformación de su comité de autodefensa
y el llamado a que el resto siga este camino,
para poder coordinar la lucha contra la represión.
Porque ante el primer ataque a una sola organización
obrera debemos responder como un solo puño.
No dar este paso significará que nuestra
directiva retrocede de la experiencia que
hemos acumulado, cayendo en un pacifismo
que resultará mucho más costoso, porque estos
errores se pagan con víctimas en nuestras propias
filas. Y hacemos este debate de cara a los
compañeros que se jugaron el pellejo y conscientes
que la directiva del Suteba Matanza está
conformada por corrientes políticas como
la Verde (ruptura de la celeste), el FOS (Frente
Obrero y Socialista), el PO, el MST, PL, PTP.
La directiva del Suteba Matanza días después
en una reunión de delegados planteó frente
a las observaciones de algunos compañeros
que las normas de seguridad no las iban a discutir
públicamente y en definitiva el asunto
quedaba bajo su exclusiva responsabilidad.
No dudamos de que el asunto de la autodefensa
los tiene como principales responsables.
Sin embargo tenemos la obligación de exigir
que el tema sea discutido por los docentes
de base y los delegados, salvo que piensen
que los compañeros se van a movilizar sin
saber como deben actuar ante un ataque de
las fuerzas represivas o de bandas parapoliciales.
Caso contrario el pacifismo logrará que
el terror de las bandas armadas de la patronal
haga estragos en nuestras filas, provocando
la inevitable desmoralización que tanto
impulsa la patronal junto a sus siervos de
la burocracia sindical. ¿Cómo defendernos
de los matones de Yasky y Maffei que en varias
ocasiones atacaron a nuestra columna opositora
a la política de la burocracia? ¿Cómo defendernos
de los matones del PJ y de Duhalde que ya atacaron
a las columnas de IU en la plaza Congreso?
Frente a la ofensiva de la patronal agitando
en los barrios el “terror” de los saqueos para
llevarnos a una guerra de pobres contra pobres,
que incluso obligó a poner en pie piquetes
de autodefensa en los barrios obreros y de
las clases medias bajas, el pacifismo de nuestra
directiva del Suteba Matanza puede llevarnos
a dejar correr – por abstencionismo - la política
de disolución y el llamado de la patronal
a que la policía bonaerense “cumpla con su
trabajo” de brindar “seguridad” a los barrios.
En la situación que se ha abierto en nuestro país
y con toda la experiencia acumulada en innumerables
combates de clase, el pacifismo no es más
que la decisión de quedar a merced de la represión
del estado, la patota del PJ y de la burocracia
sindical.
Más aún cuando la política patronal quiere dividir
las barriadas obreras y populares la actitud
de los sindicatos, de los cuerpos de delegados
y de las comisiones internas son los que deben
impedir que nos dividan. Y deben ser nuestras
organizaciones las que estén al frente de
la lucha por desarrollar todos los organismos
de autodefensa en el seno de nuestra clase
y por su coordinación y centralización para
hacer frente a la escalada que prepara la
patronal para imponer su salida a la crisis
descomunal que se está desarrollando.
Junto a estas lecciones que muchos compañeros
del cuerpo de delegados dicen tener coincidencia
llamamos a exigirle a nuestra directiva
que corrija el rumbo y se ponga a la cabeza
de impulsar la autodefensa.
La reunión del 7 de enero:
En dicha reunión el conjunto de las corrientes
que conforman la comisión directiva se lamentaron
porque la burocracia sindical continuara
al frente de los sindicatos y por la falta
de una dirección combativa de nuestra clase
frente a los enormes desafíos que tiene por
delante, al tiempo que cada una auguraba
un futuro incierto, casi condenando nuestra
lucha a la derrota. Sin embargo la bronca estalló cuando un compañero de DO
planteó que ninguna de las corrientes presentes
tenía el derecho de llorar la falta de dirección
y menos aún de echarle la culpa a nuestra clase,
porque todas las corrientes se habían negado
con anterioridad a votar la convocatoria
inmediata a la III Asamblea piquetera con
un delegado cada 20 trabajadores ocupados
y desocupados. Agregando que todas las corrientes
de una u otra forma boicotearon esa posibilidad
negándose a utilizar toda la fuerza de nuestra
organización en La Matanza con la autoridad
ganada en el combate para convocarla. La
bronca estalló entre los dirigentes porque
ninguno pudo refutar al compañero. Y como
prueba de ello luego de rasgarse las vestiduras
ninguna de las corrientes salvo DO propuso
que se vote el llamado urgente a poner en
pié un Congreso obrero nacional. La política
propuesta y votada por mayoría en la reunión
fue un encuentro de dirigentes que llame a
un encuentro zonal, es decir, más de lo mismo.
Llamamos a los compañeros que acuerdan con
la necesidad del Congreso Obrero a que le
exijamos juntos al conjunto de la directiva
el cambio de rumbo antes de que sea demasiado
tarde.
Martín y Javier
"La liberación de los trabajadores será obra
de los trabajadores mismos"
"La liberación de los trabajadores será
obra de los trabajadores mismos"