Año 2 Nro. 7 - 9 de enero de 2002

En­tre­vis­ta a F. obre­ro tex­til de La Ma­tan­za
"La ju­ga­da a la po­li­cía le sa­lió al re­vés: la gen­te sa­lió a la ca­lle, y se ar­ma­ron, hi­cie­ron pi­que­tes por to­dos la­dos"

DO: ¿Qué con­clu­sio­nes sa­cás de los pi­que­tes de los ba­rrios obre­ros del día 20 y 21 de di­ciem­bre úl­ti­mo?

F: La ju­ga­da que qui­so ha­cer la po­li­cía fue pa­rar un po­co a la gen­te pa­ra que se que­de en la ca­sa, en el mol­de y no si­ga sa­quean­do y rom­pien­do to­do. Hi­cie­ron co­rrer esa bo­la, que iban sa­quean­do ca­sa por ca­sa, que ve­nían de otros ba­rrios, pe­ro  ju­gan­do con que la gen­te se iba a que­dar aden­tro de la ca­sa. Pe­ro les sa­lió al re­vés: sa­lie­ron a la ca­lle  y se ar­ma­ron, hi­cie­ron pi­que­tes por to­dos la­dos y es­tu­vie­ron to­da la ma­dru­ga­da en la ca­lle. La yu­ta ha­brá que­ri­do que la gen­te es­té en la ca­sa, no en la ca­lle y la gen­te le sa­lió a la ca­lle en to­dos la­dos y no hu­bo nin­gún qui­lom­bo, por­que que yo se­pa no sa­quea­ron en nin­gún la­do, al me­nos por acá no sa­quea­ron en nin­gún la­do. Es­tu­vo to­do tran­qui­lo, yo es­tu­ve des­de la diez de la no­che has­ta las cin­co de la ma­ña­na y no pa­só na­da. Des­pués de­cía­mos: cha­mu­yo de la yu­ta pa­ra que nos que­de­mos en el mol­de. En ese sen­ti­do les sa­lió bien, pe­ro por el otro sen­ti­do en vez de que­dar­se en la ca­sa la gen­te sa­lió a la ca­lle y les sa­lió pa­ra el or­to, eso es lo que pien­so yo, to­do el ba­rrio sa­lió, se pu­so las pi­las y sa­lió a de­fen­der el ba­rrio.

DO: ¿Si la po­li­cía no hu­bie­ra ge­ne­ra­do es­to, la gen­te hu­bie­ra ido a la Pla­za de Ma­yo?

F: Si es­tá­ba­mos mas cer­ca de la ca­pi­tal, yo te di­go que sí, íba­mos a ir una ban­da, pe­ro al es­tar tan ale­ja­dos hay gen­te que no tie­nen ni pa­ra el pan ¿có­mo va a lle­gar has­ta ahí?. No es­ta­mos en una zo­na que to­dos ten­ga­mos au­tos, ca­mio­ne­tas y jun­te­mos gen­te y nos va­ya­mos, acá pa­ra mo­ver­se te­nés que to­mar el co­lec­ti­vo. Ga­nas so­bra­ban, ¡más va­le!, por­que vos veías que la gen­te es­ta­ba ha­cien­do el aguan­te y los es­ta­ban ca­gan­do a go­ma­zos, pe­ro si vos es­tás en tu ca­sa sin un man­go no po­dés, si no te­nés uno que ven­ga en un ca­mión y di­ga "va­mos to­dos allá a ha­cer el aguan­te". Te­nés que te­ner pla­ta y no es jo­da. ¡Si ape­nas te­nes la gui­ta pa­ra co­mer!

Acá en una ho­ra rom­pie­ron to­da  la ro­ton­da, y se iba a ar­mar un des­pe­lo­te. En­ton­ces, pa­ra fre­nar a la gen­te y que no si­ga rom­pien­do to­do, di­je­ron que es­ta­ban sa­quean­do ca­sa por ca­sa, en­ton­ces to­da la gen­te, en vez de sa­lir a ha­cer qui­lom­bo, se que­dó en sus ca­sas, en el ba­rrio a cui­dar. Fue por mie­do a que la gen­te rom­pie­ra to­do, ade­más de que se fue­ra a Pla­za de Ma­yo, fue pa­ra apa­ci­guar a la gen­te.

De par­te de ellos fue una bue­na ju­ga­da. Pe­ro no se es­pe­ra­ban que sal­ga to­da la gen­te a la ca­lle y se or­ga­ni­ce así, esa sí que no la es­pe­ra­ban. Ha­brán pen­sa­do que ca­da uno se que­da­ba en su ca­sa es­pe­ran­do que ven­gan, den­tro de la ca­sa y no to­dos en la ca­lle. Yo la veo así.

DO: ¿Qué dis­cu­tían con los ve­ci­nos en los pi­que­tes?

F: Se ha­bla­ba: “qué lo­co, có­mo se lle­gó has­ta es­to, al me­nos acá en el ba­rrio nun­ca pa­só” ;  “qué lo­co co­mo ba­ja­ron al go­bier­no en dos días, fue to­do muy lo­co co­mo un to­que y se pu­drió to­do” y “ya fue el go­bier­no y la gen­te aguan­tó de­ma­sia­do, no es que aho­ra el úl­ti­mo mes se pu­so to­do mal, ha­ce ra­to que es­tá to­do mal, se aguan­tó de­ma­sia­do y la gen­te se can­só, ya no da­ba pa­ra más, te es­tán ma­tan­do de ham­bre y lo po­co que ga­nás tam­bién te lo quie­ren sa­car, y no ya fue, la gen­te no es mas bo­lu­da”.

DO: ¿Có­mo pen­sás que si­guen las co­sas?

F: Lo que pa­sa es que la cla­se obre­ra no ga­nó, ga­nó el Jus­ti­cia­lis­mo, por­que el Jus­ti­cia­lis­mo es­tá go­ber­nan­do. La cla­se obre­ra fue a po­ner el pe­cho pa­ra ba­jar al go­bier­no, pe­ro no su­bió la cla­se obre­ra o sea que fue en va­no, por­que si mu­rie­ron 28 per­so­nas pa­ra que su­ban otros fo­rros no sir­ve, ten­drían que ha­ber muer­to pa­ra que su­ba al­guien del pue­blo, no un fo­rro que ha­ce die­cio­cho años es go­ber­na­dor y tie­ne to­da la ma­fia. Pa­ra mí no sir­vió, sir­ve pa­ra que la gen­te se de cuen­ta que se pue­de, pa­ra eso sir­vió, has­ta aho­ra nun­ca pa­só, al me­nos acá, eso de de­rro­car al go­bier­no y que su­ba otro yo no lo vi, na­da más que no era la for­ma, si­no ten­dría que ha­ber su­bi­do al­guien del pue­blo, un obre­ro. Pe­ro su­bió otro fo­rro.

Los jus­ti­cia­lis­tas no hi­cie­ron na­da pa­ra su­bir, no se co­mie­ron los ga­ses ni las ba­las de go­ma, des­pués apa­re­cie­ron de tra­je ahí y “yo soy el pre­si­den­te”. Ellos es­ta­ban en la ca­sa mi­ran­do por la te­le.

DO: ¿Qué ne­ce­si­ta­ría la cla­se obre­ra pa­ra ga­nar?

F: Que es­té or­ga­ni­za­da la co­sa, por­que si no van a vol­tear a diez mil pre­si­den­tes  y van a su­bir diez mil más y va a se­guir y va a ser una rue­da. Que su­ba al go­bier­no, un obre­ro del pue­blo, que no sea de esos que vie­nen arra­san­do el país ha­ce años. Y los lo­cos que pu­sie­ron el pe­cho ahí ¿don­de es­tán? ¿hay al­gu­no ahí en el con­gre­so, hay al­gu­no en el po­der? No hay na­die.

Corresponsal



"La liberación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos"

 


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