Año 2 Nro. 7 - 9 de enero de 2002
Maximiliano Tasca,
Cristian Gómez y Adrián Matasas, eran tres
jóvenes que fueron asesinados a sangre
fría por un policía.
Los tres eran conocidos jóvenes trabajadores
y estudiantes que se habían reunido a
festejar el fin de año en el barcito de
una estación de servicio de su barrio,
luego de participar del cacerolazo que
se manifestó en algunas esquinas de floresta
como muchos otros lugares, y estaban viendo
por la tele las imágenes de Plaza de Mayo.
Pero allí también se encontraba el policía
Juan de Dios Velaztiqui de 62 años, alumno
orgulloso y chofer del genocida Videla,
que trabajaba como personal de seguridad
en ese mismo lugar hacía algunos meses.
Al ver la golpiza que recibía un policía con
justo odio de parte de los jóvenes vengando
los 7 fusilamientos de los combatientes
de la jornada revolucionaria anterior,
Maxi comentó en voz alta "está
bien, si es lo mismo que hicieron ellos la
semana pasada", bastó un segundo
para que el suboficial Velaztiqui se
levantara de su silla y matara a sangre
fría a los tres jóvenes sin titubear.
El asesinato despertó enormemente la bronca
del barrio contra la Policía Federal y
toda la comisaría 43, porque su comisario
trató de disfrazar este triple crimen
intentando hacerlo pasar por intento
de robo a la estación de servicio, para
encubrir al asesino.
Enseguida en forma espontánea
los jóvenes del barrio de Floresta se enfrentaron
valientemente contra la policía y la
infantería, luego de pasar con millares
de vecinos y familiares de los "pibes"
por la Comisaría 43 para exigir que les
entreguen al asesino; reaccionando la
policía asesina y represora con balas
de goma y gases que inundaban varias cuadras
que hasta eran lanzadas dentro de las casas
para que no pudieran refugiarse los heroicos
jóvenes que les hacían frente.
Ya se hicieron dos marchas por el barrio, que lograron
expresar el total repudio a las instituciones
represoras del Estado convocando entre
1.500 y 3000 personas, sin sumar a los vecinos
que acompañaban los cantos de los manifestantes
desde los balcones desde sus departamentos
saltando, aplaudiendo y golpeando sus
cacerolas.
Destacándose la última marcha del día sábado
5 de enero, con cerca de 6000 vecinos que
marcharon bajo la lluvia 22 cuadras, expresando
el justo odio a la asesina policía con
consignas como "Yo
sabía, yo sabía, a los pibes los mató la
policía". "Se va a acabar, se va
acabar esa costumbre de matar",
"Floresta
unida jamás será vencida". Y una
pancarta que decía: "Autoconvocados de Floresta. Protejan
a nuestros testigos. Todos los sábados,
a marchar desde la esquina de Bahía Blanca
y Gaona. Condena para el policía asesino"
En varias asambleas, que surgían casi espontáneamente
por la misma indignación y bronca, pero
con el objetivo de mantenerse firmes
en la lucha y organizarse, los padres
de los "pibes", amigos y vecinos
intervenían planteando la disolución
y desarme de la comisaría 43 y de toda
la policía y que la seguridad la tomen
en sus manos los propios trabajadores
y vecinos.
Y tienen mucha razón en no confiar en los asesinos
a sueldo de las instituciones de represión
de los gobiernos que se han llevado la vida
de miles de jóvenes como Walter Bulacios,
y luchadores obreros como Aníbal Verón,
Teresa Rodríguez, Víctor Choque, o los
30 mil desaparecidos. Porque estos asesinatos
no son un hecho aislado, producto de un
loco, son parte de una política sistemática
de represión a los jóvenes obreros, como
el gatillo fácil de la policía de Duhalde.
Es parte de la campaña de represión que
se cobrara la vida de 7 jóvenes trabajadores
en la batalla de Plaza de Mayo, de las bandas
parapoliciales que atacaban a los manifestantes
en el centro de la ciudad, mientras en el
resto del país asesinaban a otros 20 trabajadores.
Esto demuestra nuevamente que la policía
son perros de presa armados hasta los dientes
por el estado patronal para defender
los intereses de los monopolios y banqueros,
masacrando si es necesario a los trabajadores
y la juventud cuando estos salen a luchar.
Algunos padres plantearon también formar una
comisión investigadora independiente,
diciendo que no quieren mas impunidad
como en el caso de María Soledad.
Tienen razón también en no confiar un segundo
en la justicia que dejó libres a los genocidas
de la dictadura militar y que ahora los
utilizan los gobiernos de la UCR y el PJ.
Por eso sería un gran paso adelante la formación
de una Comisión investigadora independiente,
encabezada por los familiares y amigo
de Maxi, Cristian y Adrián, siguiendo el
ejemplo de la Comisión que formaran
en el norte de Salta los familiares
de los compañeros asesinados, presos y heridos
en la ruta por la Gendarmería, mandada
por el juez Cornejo, Romero (PJ) y el gobierno
hambreador de De la Rua-Cavallo. También
deberían integrar esta comisión los familiares
de los 7 jóvenes trabajadores y estudiantes
asesinados en las últimos combates en
Plaza de Mayo que dieron su vida enfrentando
a la misma institución policíaca de la
que pertenecía el asesino Velaztiqui
que fuera ex chofer de Videla. Esta Comisión
tiene que tener plenos poderes para investigar,
es decir que puedan entrar en donde quieran
(como la comisaria 43) para requisar
evidencias, etc.
En las marchas en Floresta y el enfrentamiento
de los jóvenes con la guardia de Infantería,
en las caras de indignación y repudio
de los vecinos, en el justo odio de los padres
y amigos, en la bronca que hiciera vibrar
a todo el barrio es donde viven todavía
Maxi, el Gallego, Adrián y los 27 heroicos
jóvenes combatientes que fusilaran en
plaza de Mayo y el resto del país.
Corresponsal
"La liberación de los trabajadores será obra
de los trabajadores mismos"
"La liberación de los trabajadores será
obra de los trabajadores mismos"