Año 2 Nro. 7 - 9 de enero de 2002
La plata: Los
trabajadores y el pueblo irrumpen
pasando por encima de la burocracia sindical traidora
mientras el MST y el PTS la sostienen sobre
sus hombros
El miércoles 19 había empezado la acción revolucionaria de masas que por centenares de miles salieron a las calles y en pocas horas terminaron de tirar al gobierno de De la Rúa y Cavallo. Ese mismo día, en Plaza San Martín de La Plata (dónde hace sólo un mes el SUTEBA había movilizado 60.000 compañeros), un millar de trabajadores estatales y docentes, militantes de partidos de izquierda y algunos estudiantes que se habían concentrado convocados por los gremios estatales para tratar de evitar que la legislatura provincial votase un proyecto de ley de superpoderes enviado por Ruckauf para profundizar el ajuste, fueron brutalmente reprimidos por la policía con un saldo de 20 heridos. Minutos después se trasladaron a las escalinatas de la casa de gobierno donde se hizo un acto en el que compartían el “palco” los burócratas de los gremios estatales con el PTS y el MST. Allí tuve una breve charla con una compañera del FOS, dirigente docente de La Matanza, quién me decía que “la gente no quiere hacer nada, por eso somos tan pocos hoy aquí”.
En una de sus intervenciones, Vicente Ignominielo,
secretario general de ATE-Ensenada, informó
a la concurrencia que acababa de recibir una llamada
del vicegobernador quien le había informado,
para calmar los ánimos, que el ejecutivo no había
mandado el proyecto de ley a la legislatura. “¡¡Hijo
de puta –saltó uno- a
vos te dictan los discursos por teléfono!!” ...
y empezó a armarse un revuelo que amenazaba la
integridad física del dirigente. Prestamente,
reconocidos dirigentes del MST y del PTS, organizaron
a los 30 trabajadores del ARS que había allí presentes,
formando un cordón para proteger al burócrata
de ATE y la propia casa de gobierno que ya empezaba
a estar en la mira de muchos, como unos minutos
antes lo había estado la Legislatura. El MST y
el PTS, puede decirse que le salvaron la vida al
burócrata de ATE, quién esa misma noche en una conferencia
de prensa denunció que en la marcha “había
infiltrados que tenían gomeras, bombas molotov,
y una estrategia previa para arruinar el acto”.
“Había infiltrados”.... decían mientras
tanto los dirigentes traidores; “`la
gente´ no quiere hacer nada”..., decían los que
les ponen el hombro.
Una semana más tarde, el jueves 27, cuando ya
estaba gobernando Rodríguez Saá, 700 compañeros
se reunieron frente a la gobernación convocados
nuevamente por ATE. Una vez más, la dirección del
acto, llamado para exigir que no se vote el proyecto
de ley Ruckauf, estuvo compartida por los burócratas
sindicales y por dirigentes del PTS y del MST. Pero
en esta oportunidad, quién dirigía el acto –un
reconocido dirigente del MST del ARS (Astillero
Río Santiago), dio la palabra a un policía, quién
pidió el apoyo de los estatales porque los policías
y los jubilados del sector tampoco cobraban sus
sueldos. Ante el estupor de la mayoría de los concurrentes,
quienes encabezaban el acto rompieron en un cerrado
aplauso...
A esta altura, cuando estamos con el quinto
presidente en diez días, ya es un hecho que ATE –acompañado
por el MST y el PTS- ha resuelto enfrentar el ajuste
contra los estatales bonaerenses con un “plan de
lucha” que consiste en un acto semanal frente a
la casa de gobierno provincial e incorporando
nuevos sectores a la lucha, como por ejemplo la
policía.
Así el jueves 3 de enero, ya con Duhalde en la
presidencia y Solá en el gobierno provincial,
50 personas se juntaron en el acto semanal de ATE,
mientras que al día siguiente, 1200 desocupados
de la CCC, el Movimiento de los Sin Trabajo (MST)
y otros, se movilizaron frente a la casa de gobierno
y el ministerio de trabajo exigiendo por los planes
prometidos; en el mismo lugar, con algunas horas
de diferencia, se concentraban los trabajadores
del Boletín Oficial de la Provincia, que vienen
en huelga desde hace diez días, exigiendo el pago
de las horas extras y diferencias salariales adeudadas
desde hace meses; vareadores y jockeys del Hipódromo
de La Plata avanzaron sobre la Plaza San Martín
con caballos y todo, en defensa de sus fuentes de
trabajo; quince jubilados cortaban una de las
calles céntricas de La Plata, a sólo dos cuadras
de la Plaza, frente a EDELAP (la empresa de energía
de la zona), exigiendo que les cobren con los descuentos
que les corresponden; tres cuadras más adelante,
estatales y jubilados provinciales abandonaban
las interminables colas frente a los cajeros del
Banco Provincia y cortaban la calle porque éstos
se habían quedado sin bonos...
Los actos folclóricos de 50 compañeros son entonces,
sin dudas, producto de la política de la burocracia
sindical traidora y de aquéllos que les ponen el
hombro, y no de "la gente que no quiere hacer nada".
Marcos S.
"La liberación de los trabajadores será obra
de los trabajadores mismos"
"La liberación de los trabajadores será
obra de los trabajadores mismos"