Año 2 Nro. 7 - 9 de enero de 2002

 

Llamamiento al movimiento trotskista internacional
frente al inicio de la revolución argentina

La revolución que han iniciado la clase obrera y los explotados de Argentina es seguida con enorme atención por la amplia mayoría de las corrientes que hablan en nombre del trotskismo y de la IV Internacional en Estados Unidos, en Europa, América Latina y en todo el mundo. Los periódicos de estas corrientes le han dedicado extensos artículos a los acontecimientos de Argentina, y muchas de ellas anuncian el envío de corresponsales a Buenos Aires para informar a sus militantes y lectores desde el mismo lugar de los hechos.

Así, por ejemplo, el semanario “Rouge” de la Liga Comunista Revolucionaria de Francia, titula su nota “Insurrección en Argentina”, describe con precisión los hechos y plantea que las “responsabilidades de los marxistas revolucionarios son evidentemente considerables” puesto que está planteado “abrir la vía a una transformación socialista”.

El Partido Socialista (la corriente Militant) de Gran bretaña, plantea por su parte, con claridad que, “ante el vacío de poder abierto, si existiese un partido con un programa y una estrategia claramente revolucionarios, la clase obrera argentina, arrastrando a las clases medias, podría estar ahora en el poder”. (The Socialist, 4/01/02).

El SWP norteamericano (Partido Socialista de los Trabajadores, en su traducción al castellano), publicó en su periódico Militant y en su revista Perspectiva Mundial una extensa nota relatando detalladamente todos los hechos que dieron inicio a la revolución, y anuncia que ha enviado un corresponsal a Buenos Aires para darle a sus lectores una “cobertura de primera mano” de los acontecimientos en Argentina.

Desde Democracia Obrera y el COPT-CI saludamos el interés que ha despertado en todo el movimiento trotskysta internacional la revolución Argentina que, junto a la gloriosa Revolución Palestina y a la guerra de colonización imperialista lanzada contra Afganistán, se ha puesto en el centro de la escena como uno de los puntos álgidos del enfrentamiento entre revolución y contrarrevolución a nivel mundial, pasando a ser también uno de los centros en los que se dirimen las disputas entre las distintas potencias imperialistas por las zonas de influencia a nivel mundial.

Pero también decimos con claridad que esto no basta: el primer deber de todo aquel que se considere revolucionario y que hable en nombre de la IV Internacional en un país imperialista –en Francia, en Inglaterra, en los Estados Unidos-, para apoyar efectivamente la lucha revolucionaria de la clase obrera argentina, es enfrentar a sus propias burguesías imperialistas que son las responsables del saqueo de la nación semicolonial argentina y de la catástrofe descargada sobre los trabajadores y el pueblo. Es enfrentar a los monopolios y bancos de sus respectivos países que obtienen enormes superganancias de la superexplotación de los trabajadores argentinos –y de América Latina-, como Telecom, como Telefónica de españa, Repsol, ELF-Totalfina, como Shell, Exxon, la Ford, la FIAT, la Banca Morgan, el Citibank, el Banco Bilbao-Vizcaya, Carrefour, Wall Mart, por citar tan solo algunos ejemplos. Es enfrentar a los regímenes y gobiernos imperialistas carniceros y masacradores de los pueblos oprimidos del mundo: a la monarquía española que oprime y masacra al pueblo vasco; a la V República francesa y al gobierno de Jospin que sostienen dictaduras feroces como la de Bouteflika en Argelia y superexplotan y tratan como parias a millones de trabajadores inmigrantes; a la monarquía británica con su Royal Navy que masacraron a los jóvenes argentinos en Malvinas y han instalado una base de la OTAN en las islas que amenaza a la revolución argentina, mientras el gobierno del carnicero Blair manda sus tropas a Afganistán. Es enfrentar al régimen imperialista yanqui y al gobierno de Bush que han lanzado un feroz ataque sobre la clase obrera norteamericana, que trata como a basura a los trabajadores negros y latinos, y que ha impuesto un giro bonapartista persiguiendo y encarcelando a miles de trabajadores de origen árabe con el pretexto de la “lucha contra el terrorismo”.

Los partidos que hablan en nombre del trotskismo en Europa y en Estados Unidos –como la LCR y Lutte Ouvriére en Francia, como el SWP norteamericano, como el Partido Socialista, el SWP en Gran Bretaña, o como sus partidos y grupos hermanos en España, en Italia, en Bélgica-, tienen un enorme peso e influencia en los sindicatos, en la vanguardia obrera y juvenil. Y en algunos casos, sacan millones de votos y puestos parlamentarios.

Por eso, si efectivamente estas corrientes se solidarizan con la revolución argentina tienen que llamar en forma urgente a la clase obrera de esos países imperialistas a tomar como propia la revolución argentina, y a organizarse, para impulsar todo tipo de acciones que ataquen la propiedad y las ganancias de esos monopolios en los países imperialistas: huelgas de solidaridad, movilizaciones en las calles, piquetes, levantando bien alto el grito de “¡Viva la revolución Argentina! ¡Fuera las manos de todas las potencias imperialistas de Argentina y de América Latina! El petróleo, el gas, los teléfonos, la energía, los bancos de Argentina son de los trabajadores y el pueblo de ese país, no de los chupasangres imperialistas: ¡renacionalización sin pago y bajo control obrero de todas las empresas privatizadas entregadas a los carniceros imperialistas yanquis, franceses, ingleses, italianos, japoneses, etc.! ¡Expropiación de todas las empresas y bancos imperialistas! ¡No al pago de la fraudulenta deuda externa!

Sólo así, encabezando la lucha sin cuartel contra la burguesía imperialista de sus propios países y contra las direcciones traidoras de la burocracia sindical y el stalinismo que ponen al movimiento obrero de los países imperialistas –norteamericano, europeos y japonés- a los pies de su propia burguesía imperialista, podrán hacer efectiva su solidaridad internacionalista con la clase obrera y el pueblo argentino y con la gloriosa revolución de los trabajadores y el pueblo palestino.

La existencia de partidos trotskistas que tienen fuerte influencia y peso en vanguardia obrera y juvenil, que impulsar esta política en los países imperialistas, serían un hecho decisivo para contribuir a poner rápidamente en pie un partido revolucionario de masas que pueda dirigir y llevar al triunfo a la revolución argentina. La ausencia hoy de dicho partido revolucionario es la consecuencia de las traiciones y capitulaciones de los centristas, oportunistas y revisionistas que usurparon las banderas del trotskismo y la llevaron a la degeneración. Por ello, cuánto más rápidamente avancemos en regenerar y refundar la IV Internacional, más cerca estaremos y más rápidamente podremos poner en pie ese partido revolucionario en Argentina. La lucha hoy por conquistar una dirección internacional del trotskismo principista que encabece esta pelea, se vuelve hoy indispensable entonces para que los pequeños grupos que luchamos por ello no seamos arrastrados también a la degeneración bajo la presión del aislamiento y de la acción de las direcciones traidoras, para que no sucumbamos a los cantos de sirena del frente popular ni al terror del fascismo.

Este combate se vuelve imprescindible, porque no se puede proclamar la “solidaridad internacionalista” en general con las revoluciones argentina y palestina y con la lucha de los explotados de las semicolonias por derrotar al imperialismo, y después repetir las capitulaciones escandalosas de Alain Krivine de la LCR francesa viajando a Palestina como enviado del Parlamento europeo a decirle a la heroica clase obrera y el pueblo palestino que tienen que aceptar el plan imperialista de “dos estados”, es decir, la condena a vivir como parias en su propia tierra encerrados en campos de concentración bajo el ataque genocida del Estado sionista de Israel y su ejército fascista gendarmes del imperialismo. No se puede hablar en nombre de la IV Internacional y proclamar la solidaridad con los pueblos oprimidos y luego marchar por las calles de París del brazo del stalinismo pidiendo que la ONU intervenga en Afganistán, que capture a los “terroristas” y los juzgue, como hicieron la LCR y Lutte Ouvriére; o negarse a defender a Afganistán poniendo al mismo nivel al imperialismo carnicero que a esa nación oprimida con el argumento de que el talibán es “reaccionario y despótico”, como ha hecho la corriente Militant en Europa, así como también el Partido Laborista de Pakistán que de ella proviene.

No se puede proclamar la solidaridad internacionalista con la revolución argentina, y estar a los pies del movimiento globalifóbico y de sus direcciones burguesas y pequeñoburguesas como Le Monde o ATTAC, mendigando  la clemencia del FMI con “los pobres del tercer Mundo” y discutiendo el futuro de las ballenas en Qatar mientras los carniceros imperialistas masacraban a bombazos limpios en Afganistán.

No se puede decir que se apoya la revolución argentina, y estar a los pies de Fidel Castro y la burocracia restauracionista cubana –como hace el SWP norteamericano-, cuando éste acaba, no sólo de aceptar que los prisioneros de las heroicas milicias internacionales que fueron a combatir a Afgansitán se pudran en la cárcel de Guantánamo a manos de los carniceros yanquis, sino también de saludar fervorosamente al gobierno de Rodríguez Saá primero, y ahora al de Duhalde, que tan bien denuncia el SWP y su corresponsal en sus periódicos.

En América Latina: ¡por una gran campaña antiimperialista y de apoyo a la revolución argentina!

En América Latina, las corrientes que se reclaman del trotskismo y de la IV Internacional son también una corriente viva y potente de la vanguardia obrera, juvenil y popular en muchos países. Así, por ejemplo en Brasil, el PST-U, partido hermano del FOS y de la Convergencia Socialista simpatizantes de la LIT-CI, tiene un enorme peso en los sindicatos y en la propia directiva de la CUT. Por su parte, el POR Boliviano dirige toda una fracción de la COB y de la clase obrera de ese país, como a los maestros de La Paz y los fabriles, entre otros. Lo mismo sucede en Perú con el PST –simpatizante de la LIT-CI-, o en Costa Rica y en toda Centroamérica con el PRT, simpatizante del CITO (Centro Internacional del Trotskismo Ortodoxo), por poner tan sólo algunos ejemplos.

Como sucediera ayer con la revolución ecuatoriana, hoy la revolución que ha comenzado en Argentina puede ser la chispa que vuelva a encender la mecha del ascenso obero y campesino en América Latina. ¡Esto es lo que temen el imperialismo y los gobiernos cipayos del continente!

Las enormes fuerzas de las corrientes que se reclaman del trotskismo en América Latina, deben ser puestas ya al servicio de luchar por esta perspectiva.

A todas ellas, les hacemos un llamamiento urgente a impulsar ya en toda América Latina una campaña de solidaridad con la revolución argentina, y por coordinar y centralizar la lucha antiimperialista de la clase obrera y los explotados de América Latina, enfrentando en cada país a las direcciones traidoras que impiden esta unidad y a los regímenes y gobiernos cipayos. Los llamamos a llevar esta campaña como moción concreta a las organizaciones obreras, campesinas y estudiantiles esta campaña, impulsando todo tipo de acciones antiimperialistas contra el enemigo común, contra los intereses del imperialismo yanqui, contra sus empresas, embajadas y bancos, y también contra los carniceros imperialistas europeos, rompiendo con la política puesta en pie en el Foro de Porto Alegre como base para dirimir las disputas entre las distintas potencias imperialistas.

Pero esta campaña y esta lucha por la coordinación de la clase obrera y los explotados del continente no se puede llevar adelante sin romper con las direcciones traidoras y con los regímenes cipayos. No se puede realizar si se está subordinado y a los pies de la burocracia sindical pelega de la CUT que con sus pactos sociales sostiene al gobierno de Cardoso; si se está a los pies del Foro de Porto Alegre y del jefe de los traidores stalinistas Fidel Castro; no se puede realizar si se convive pacíficamente con la burocracia sindical de la COB boliviana, o con ese monstruo contrarrevolucionario que es el Partido Comunista chileno sostenedor del régimen pinochetista-concertacionista y su Constitución de 1980 en Chile.

En la década del ’70, el trotskismo tuvo un enorme rol y fue una fuerza viva en la lucha de la clase obrera y los explotados del Cono Sur que, con la revolución chilena de los Cordones industriales, con la revolución peruana, boliviana, uruguaya, las coordinadoras en Argentina, estaba a la vanguardia de la revolución mundial.

Hoy, los golpes de la revolución y la contrarrevolución no van a dejar vivir en paz a los centristas que usurpan las banderas del trotskismo y que están adaptados a las direcciones traidoras y a los regímenes burgueses. De allí, de esas convulsiones, surgirán indudablemente las fuerzas sanas que pondrán de pie al trotskismo latinoamericano.

¡No hay nada que impida -a condición de romper toda subordinación a las direcciones traidoras y a los regímenes burgueses- que el movimiento trotskista latinoamericano se ponga de pie junto a la revolución argentina, coordinando una movimiento continental revolucionario que haga vibrar a toda América Latina como un sólo nervio –como decían León Trotsky y la IV Internacional- que llegue hasta las entrañas del imperialismo norteamericano, enfrentando a los carniceros imperialistas yanquis y franceses, los mismos que hoy con su gendarme el Estado sionista de Israel intentan aplastar a sangre y fuego la grandiosa revolución palestina, los mismos que han mandado a Afganistán a la edad de piedra a bombazo limpio!



"La liberación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos"

 


"La liberación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos"

 

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