Año 1 Nro. 5 - 19 de septiembre de 2001

movimiento obrero

IIda. Asamblea Nacional Piquetera

El 4 de septiembre en la IIª Asamblea Nacional Piquetera en La Matanza se reunieron más de 3000 compañeros, en su mayoría del movimiento de desocupados de la FTV-CTA, CCC, Polo Obrero, MTR, MTD, con importantes delegaciones del interior, como los compañeros del Chaco, de Tucumán, etc.. Junto a ellos los compañeros recientemente liberados por la lucha obrera y popular como los del MTR de la zona sur, Barraza, los compañeros de la Comisión Investigadora Independiente de Gral. Mosconi, entre otros. Pero en esta oportunidad asistieron también centenares de trabajadores ocupados, compañeros que veían en la Asamblea la posibilidad de organizarse para derrotar a la burocracia sindical. Por ello estuvieron presentes algunas organizaciones obreras como el Sindicato Ceramista neuquino (SOECN), dirigentes docentes del SUTEBA Matanza, Edgardo Quiroga de la CGT San Lorenzo, mineros del Turbio, etc. Nuevamente la disposición de la vanguardia obrera se puso de manifiesto, ya no solo en la lucha, sino también en su reorganización. Por ello creemos que se impone sacar conclusiones de lo que allí sucedió para preparar los próximos combates.

Desde un principio la dirección en manos de D'Elía (FTV-CTA) y Alderete (CCC), con el silencio de los dirigentes del Polo Obrero, impidió desarrollar la democracia obrera en la asamblea. Se le negó la palabra a los representantes y dirigentes de las organizaciones de trabajadores ocupados, con la excusa de la falta de tiempo, siendo los ceramistas de Neuquén la excepción por imposición de la base al grito de "¡Zanón, Zanón!". Por eso no extrañó a nadie que mientras centenares de compañeros esperaban presionando contra las puertas para entrar a la Asamblea, los dirigentes hicieran votar la moción de funcionamiento. Desde ese momento se escuchó el grito de "se va a acabar, se va a acabar, la burocracia sindical". Esta política de la dirección marcó toda la reunión y preparó el camino a una nueva expropiación de la energía puesta por la vanguardia obrera desde la base.

La discusión central de la Asamblea: A los pies del CTA y su política de colaboración de clases al servicio del régimen infame ó Congreso Obrero para derrotar a la burocracia sindical y abrir el camino a la huelga general para echar al gobierno, su plan e imponer una salida obrera a la crisis

Las intervenciones de los compañeros en la asamblea marcaban claramente dos caminos a seguir. Por un lado, el de los dirigentes de la FTV y la CCC que impulsaban un plan de lucha centrado en cortes de rutas de 24 y 36 hs dejando caminos alternativos, para terminar confluyendo el 21 de setiembre en la Plaza de Mayo en la "Marcha federal por la consulta popular por el seguro de empleo", en un acto por la derogación del ajuste, del presupuesto del hambre y por la libertad y el desprocesamiento de los luchadores obreros y populares, en una nueva Mesa de Enlace "entre los dirigentes". Es decir para que De Gennaro siga dirigiendo con el concejal del Frepaso, Luis D'Elía, y llevando nuestras luchas, vía el desgaste y la desmoralización, a la derrota para ponernos a los pies de los patrones en la trampa electoral de este régimen infame.
Al mismo tiempo se plantearon mociones que se orientaban en un sentido opuesto, proponiendo fortalecer y profundizar la lucha, la unidad entre ocupados y desocupados, cortes de rutas por tiempo indefinido hasta liberar a los presos, echar a la burocracia sindical, luchar por de la huelga general y un nuevo congreso de trabajadores ocupados y desocupados. Mociones que fueron aclamadas todas por el conjunto de la IIª Asamblea piquetera.
Así se puso de manifiesto en el aplauso cerrado y la aclamación cuando Hebe de Bonafini, en representación de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo, se hizo presente pasado el mediodía. Al tiempo que le fue cedida la palabra planteó: "No creemos en la votación como la salida. Los pueblos no solucionamos nuestros problemas ni en los tribunales ni en los parlamentos. En las calles, en las plazas y en los cortes de ruta, ahí solucionaremos nuestros problemas. Les dejo el abrazo más grande, la fuerza más fuerte y ahí estaremos en el corte de ruta y en el paro general del país". Palabras estas, ovacionadas, que abrieron la brecha para que se terminara de expresar toda la bronca y el odio a la burocracia sindical, es decir, hizo de catalizador del sentimiento más profundo que desbordaba la base de la asamblea. Sentimiento compartido por sectores significativos de la propia base de la FTV, la CCC, del Polo Obrero, etc. que llevó a que Alderete fuera abucheado cuando éste insistía en que había que recibir "con respeto" al carnero de Piumato de la CGT Moyano, y que la CTA se quedara con las ganas de hacer hablar a Basteiro y Alicia Castro flamantes candidatos a diputados en las listas del ARI y el Polo Social, respectivamente.

La Asamblea piquetera se divide por dos mociones enfrentadas: el camino del CTA o el de Mosconi

Las palabras de Hebe le abrieron la cancha a Roberto Martino quien, en nombre del MTR, mocionó que hay que seguir el ejemplo de los piqueteros de Mosconi cortando los accesos a las plantas industriales, uniendo a ocupados y desocupados, para exigir trabajo genuino, y luego de denunciar a la burocracia sindical de Daer y Moyano, planteó la necesidad de luchar por la huelga general. Esta moción fue aclamada por la inmensa mayoría de los compañeros delegados e invitados; fue categóricamente junto a la intervención de Hebe de Bonafini uno de los momentos más encendidos de la asamblea. Y no podía ser de otra manera, porque esta moción era opuesta por el vértice a la política conciliadora que nos volvía a proponer la FTV-CTA y la CCC, sostenida sobre los hombros del Polo Obrero, de poner a la energía obrera concentrada en la asamblea combativa de rodillas, a los pies del "Frente nacional contra la pobreza" con los políticos patronales que día a día liquidan nuestras conquistas. Esta política de De Gennaro y la CTA, era precisamente lo que debíamos derrotar porque nos cerraba el camino a preparar y organizar la huelga general hasta echar al gobierno y su plan e imponer una salida obrera a la crisis.
Es por eso que, a la hora de votar las mociones, los dirigentes de la asamblea (FTV-CTA, la CCC) tuvieron que poner a consideración por un lado, su propuesta conciliadora y, por otro, la contramoción presentada por el MTR con la intervención del compañero Martino. Era el reconocimiento a que las mociones, que llevan a dos políticas distintas, son irreconciliables.
Tras la votación a mano alzada quedó claro entonces que la asamblea se dividía a izquierda y derecha. En la primer votación aparentaba que se imponía la propuesta del MTR, lo que llevó a D' Elía y Alderete al nerviosismo total, temblando hasta los pies sin saber muy bien qué hacer al sentirse desbordados por la base. Hicieron repetir la votación pero esta vez solo con los delegados de las organizaciones de desocupados. Sin embargo y a pesar de la maniobra la moción de la dirección no se imponía con claridad y la base exigía que se contaran los votos en medio de un griterío ensordecedor. Este era el momento crucial, no solo para la asamblea piquetera sino también para lo más combativo que la vanguardia obrera había decantado después de un año de duros combates.


En el momento más crítico de la FTV-CTA y la CCC, el compañero Martino unificó las mociones y salvó a D'Elía y Alderete

Apoyado en el aguante que hizo la vanguardia obrera que había acorralado a la dirección de la asamblea, en el momento más crítico, el compañero Martino pidió la palabra. Lejos de defender su moción y pedirle a la mesa que se vote por separado, afirmó: "mi moción no se contrapone a la de la mesa, la complementa" y, por lo tanto, se pueden votar unificadamente. Este fue un error gravísimo con consecuencias catastróficas para el polo de izquierda que se había expresado de hecho en la asamblea. Seguir el ejemplo de los piqueteros de Mosconi cortando los accesos a las plantas industriales, uniendo a ocupados y desocupados, para exigir trabajo genuino, y derrotar a la burocracia sindical es irreconciliable con la política de colaboración de clases de la CTA. Así lo demostró la burocracia aislando al norte de Salta, permitiendo que la policía y la gendarmería asesinaran a nuestros compañeros, persiguieran y encarcelaran a tantos otros.
Por ello hay que marcar a fuego que la votación a mano alzada demostraba a las claras que D'Elía y Alderete no debían dirigir más por "unanimidad" o "monolíticamente", y se reafirmaba que la base quería imponer un curso hacia la izquierda, "contra la dirección", para avanzar en su reorganización y de esta forma desembarazarse de la burocracia sindical.
Unificar las dos mociones contrapuestas significaba entregarle "sin pelear" la dirección del movimiento en las manos a la FTV-CTA y la CCC, para que estos se la entreguen a De Gennaro y la CTA para que estos expropiadores terminen de contener la lucha obrera. Es decir que por izquierda el compañero Martino ayudó a terminar de clavar los últimos remaches a la vanguardia obrera combativa para que De Gennaro y la CTA continúen llevándonos a la derrota sin oposición organizada que los enfrente. Y esto es así porque la "unidad" que selló el compañero Martino en la IIª Asamblea Nacional no fue la de los sectores dispersos de la vanguardia obrera que por fin se encontraban para verse cara a cara y reconocerse en las mismas mociones. La unidad que selló el compañero Martino fue con la política de un ala tan burocrática como las otras de las CGTs, que de esta forma terminaban conteniendo la enorme energía desplegada por la clase trabajadora ocupada y desocupada en múltiples combates que costaron con muertos, heridos, presos, procesados y perseguidos, como él mismo.
Al mismo tiempo, este gravísimo error del compañero Martino liquidó de un plumazo la posibilidad de que, por primera vez se expresara y comenzara a organizarse un polo de izquierda y combativo a nivel nacional, para enfrentar a la burocracia expropiadora.
La unidad que nos presentaron D'Elía, Alderete y el compañero Martino dejó sin organización y sin respuesta a miles de trabajadores ocupados y desocupados que en todo el país esperaban expectantes las resoluciones. Y terminada la asamblea volvimos a quedar dispersos, divididos y aislados. Es decir, tras el discurso de la unidad el compañero Martino lamentablemente impidió con su accionar que el sentimiento profundamente antiburocrático y combativo de la vanguardia obrera se pudiera contabilizar en votos, y de esta forma, dar un salto efectivo en su reagrupamiento para poner en pie una alternativa de dirección independiente de la patronal, el estado burgués y la burocracia sindical. Se perdió la posibilidad de quedar en mejores condiciones para darle continuidad a la pelea. Inclusive aunque fuese un bloque minoritario en la IIª Asamblea, era el único resguardo para que las resoluciones votadas fueran defendidas y se llevaran a cabo, enfrentando la expropiación que nuevamente impusieron D'Elía y Alderete, como se demostró en el corte y acto del 7 en la Plaza de Mayo, a los pies de De Gennaro, la Carrió y el cura Farinello.

Walter Montoya y "Pico"



"La liberación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos"

 


"La liberación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos"

 

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