"La liberación de los trabajadores será
obra de los trabajadores mismos"
Año 2 - Número 11 - 16 de Abril de 2002
n
a c i o n a l
Las concepciones del PTS, un pequeño grupo gramsciano pueden llevar a la ruina a los trabajadores que resisten fábrica por fábrica la ofensiva patronal..
Queremos discutir de cara a toda la vanguardia obrera estas concepciones, que es una discusión entre el trotskysmo y el gramscismo de la III Internacional stalinista
Estos autotitulados “intelectuales orgánicos de la clase
obrera”, en lugar de largarse a hablar de control obrero, deberían
empezar decirle a los obreros lo que la III Internacional en época
de Lenín y Trotsky, y el Programa de Transición establecen acerca
del control obrero, y que ellos “olvidan” y no dicen por ningún lado.
El
primer “olvido” de La Verdad (?) Obrera: la opinión de la III Internacional
de que “solo con la derrota del capitalismo y con la instauración
de la dictadura de proletariado serán capaces de resolver la cuestión
social”
Llamar control obrero a lo que no lo es, impide la lucha por el
verdadero control obrero y por ello mismo detiene la lucha de la
clase obrera en el punto desde el cual debe empezar. Es que en la actual
época en la cual el imperialismo es reacción en toda la línea toda
conquista que no sirve para avanzar a la toma del poder retrocede.
El marxismos revolucionario afirma que en la actual época imperialista,
lo que la burguesía da con la mano izquierda mañana lo quita con la
derecha. Que no hay conquista duradera si no se expropia a los capitalistas
y la clase obrera toma el poder.
Por esto, la actual conquista de Zanón funcionando bajo la gestión
obrera de la producción -como la de otras centenares de fábrica que
han adoptado un funcionamiento cooperativo ante la huida de la
patronal- está amenazada por la existencia de los monopolios y
la competencia, que así como hoy ponen a funcionar a pleno una fábrica
o aún una rama entera, mañana la hunden.
La clave de la época es que para conseguir lo mínimo hay que ir
por todo porque sino las conquistas parciales y limitadas a un sector
de la clase se le vuelven en contra, como sucede hoy con los subsidios
a los desocupados que son utilizados para crear la nueva burocracia
sindical del movimiento de desocupados.
La III internacional ordenaba no perder nunca esa perspectiva
ni siquiera en la más pequeña de las luchas:
“Los sindicatos revolucionarios que luchan para mejorar las
condiciones de trabajo, elevar el nivel de subsistencia de las masas,
establecer el control obrero, constantemente deben darse cuenta
de que todos estos problemas no podrán ser resueltos dentro del encuadramiento
capitalista. Durante su lucha, aún cuando logren arrancarle concesiones
a la clase dominante y obligarlos a aplicar la legislación social,
tienen que enfrentar claramente a las
masas con el hecho de que solo con la derrota del capitalismo y con
la instauración de la dictadura de proletariado serán capaces
de resolver la cuestión social. No
debe perderse esta afirmación ni en la más parcializada de las acciones,
en la más parcializada de las huelgas o en el más pequeño de los conflictos.
Por otra parte, los sindicatos revolucionarios deben generalizar
estos conflictos elevando constantemente la mentalidad de las
masas obreras hacia la necesidad, ineludibilidad de la revolución
social, de la dictadura del proletariado." (Programa de
acción de la Internacional Sindical Roja, Tercer congreso de la
III Internacional, negritas nuestras)
"La tarea del partido comunista
consiste, por el contrario, en aprovechar la desorganización económica
para organizar a los obreros y mostrarles la necesidad de combatir
por la dictadura del proletariado, al mismo tiempo que se amplía
la idea de la lucha por el control obrero "(Idem)
Podemos buscar por todos lados, pero nada de esto dice LV(?)O
en todo lo que escribe sobre el control obrero. Estamos así ante
la concepción reformista de que los problemas de la clase obrera
pueden resolverse en los límites de una fábrica y sin expropiar al conjunto de la burguesía y desalojándola
del poder.
El segundo “olvido”
Ni La verdad (?) Obrera, ni ninguno de los materiales del PTS,
plantean en ningún lado extender el control obrero, no digamos a
toda la rama a nivel nacional, sino ni siquiera a nivel de la provincia
de Neuquén a la cual pertenece Zanón y donde hay otras tres fábricas
ceramistas a merced de la ofensiva patronal.
¿Acaso estos “intelectuales” gramscianos nos quieren convencer
de que en la época de los monopolios las fábricas pueden ser islas
y que los obreros pueden administrar estas islas sin el control y
planificación obrera del conjunto de la rama y aún de la economía
nacional? Esto choca contra todo lo escrito por la III Internacional
y por el trotskysmo.
"La lucha de los comités
de empresas y fábricas contra el capitalismo tiene como objetivo
inmediato la implantación del control obrero en todas las ramas de la industria" (...) "De esta
manera, los comités obreros se verán forzados en su acción contra
las consecuencias de esta decadencia, a
rebasar los límites del control de las fábricas y talleres aislados
y se encontrarán en plazo breve frente
al problema del control obrero ejercido sobre ramas enteras de la
industria y sobre el conjunto de ellas" (Tesis de II Congreso
de la III Internacional sobre comités de fábrica y el control obrero,
negritas nuestras).
Aún más, la III Internacional alertaba sobre las divisiones
y el falso “Patriotismo de fábrica” que puede acarrearse en caso
de generalizarse el control obrero a muchas fábricas aisladas:
“Para lograr la organización
regular del controlo obrero en las fábricas, es absolutamente
necesario que los sindicatos dirijan los comités de fábrica y
relacionen y combinen el trabajo de dichos comités con los de las
empresas de una misma industria para prevenir de esta manera los
inevitables intentos de cultivar el patriotismo de fábrica que
puedan producirse si el control está diseminado" (Idem)
Trotsky, por su parte, no hizo más que continuar las lecciones
de la III Internacional sintetizándolas en el Programa de Transición:
“Los comités representativos
de las empresas individuales deben reunirse en conferencias para
elegir los correspondientes comités de trusts, de ramas enteras
de la industria, de regiones económicas y finalmente, de la industria
nacional en su conjunto. De este modo, el control obrero se convierte
en escuela de economía planificada”(resaltado
en el original)
En ninguna de las publicaciones del PTS puede encontrarse la
más mínima línea llamando a desconfiar en la Jueza que autorizó
la reapertura de la fábrica bajo la gestión de los trabajadores,
que así como hoy permite esto porque le conviene al sector patronal
que representa, el ala “amarilla” del sapagismo y porque es la mejor
manera de preservar la propiedad burguesa de la fábrica, mañana
de un plumazo dará –apoyándose en la fuerza armada- todo por terminado.
El silencio de LV(?)O sobre esto fortalece la opinión de que el control
obrero pueda lograrse de una manera pacífica, a través de una acuerdo
con la patronal y el estado patronal.
Veamos, en cambio, como concebía la III Internacional la lucha
por el control obrero:
"Entonces, en tanto que se trate del control creado
a traves de un acuerdo, nos enfrentamos en realidad a un control puramente
formal, que no puede ofrecer nada a los obreros porque será inofensivo
para la burguesía" (...) "La clase obrera no se inspira en
la idea del derecho paritario ni se coloca en el punto de vista de
una ambigua democracia obrera. En realidad, la clase obrera aborda
todo el proceso industrial. El
control obrero debe establecerse de hecho por los propios obreros
y la organización de las comisiones de control debe hacerse por fuera de cualquier tipo de autorización. La comisión
de control vigila todo lo que ocurre al interior de la empresa y
todas las relaciones de su empresa con el exterior...”
Pero lo que sigue es aún más importante para ver la impostura
de LV(?)O:
“...De esta manera, al mismo tiempo que el establecimiento
del control de la producción, la clase obrera debe realizar también
el control financiero que es la tarea más difícil del control obrero(...)”...(III Congreso de III Internacional. Programa de acción
de la Internacional Sindical Roja)
La gestión que los obreros de Zanón realizan sobre la producción
no incluye el “control financiero”,
que está en manos de la jueza. Así el supuesto “control obrero” de
LV(?) deja “la tarea más difícil
del control obrero” –según la III Internacional- en manos ...
¡de la Jueza!
Que la jueza haya terminado autorizando que los obreros pusieran
a producir la fábrica -como LV(?)O reconoce- lleva a preguntarse
el por qué de esta decisión por parte de esta enemiga de los trabajadores.
Es que le sirve al sapagismo, que tiene que atacar a los estatales
y docentes por orden directa del FMI, para mostrar una fábrica “modelo”
en su provincia donde obreros, jueces y gobierno patronal solucionan
los problemas de común acuerdo.
Una cosa es utilizar coyunturalmente esta política patronal
en beneficio de la lucha de los trabajadores, pero otra muy distinta
es no denunciar los verdaderos objetivos de la jueza y del gobierno,
y alentar así entre los trabajadores la ilusión de que este armisticio
momentáneo puede durar eternamente.
Pero para que el control obrero sea real y efectivo debe estar
ligado indisolublemente a la apertura de los libros contables
de toda la rama de producción. De esto, LV(?)O, ni palabra.
Dice al respecto el Programa de Transición:
"Los primeros objetivos del control obrero consisten en aclarar cuales son las ganancias y gastos de la sociedad empezando
por la empresa aislada; determinar la verdadera parte del capitalismo
aislado y con los capitalistas en conjunto en la renta nacional;
desenmascarar las combinaciones de
pasillo y las estafas de los bancos y de los trusts; revelar, en fin, ante la sociedad,
el derroche espantoso de trabajo humano que resulta de la anarquía
del capitalismo y de la exclusiva persecución de la ganancia.”
Por eso se sostiene:
"La abolición del "secreto
comercial" es el primer paso
hacia un verdadero control de la industria." (...)
Y para reforzar aun más:
“Así como la abolición de los
secretos comerciales es una condición
necesaria para el control obrero de la industria, el control
es el primer paso en el camino de la conducción socialista de la
economía”.
Pero, ¿pueden acaso reivindicar los dirigentes del SOECN, el
sindicato ceramista de Neuquén, que conocen los secretos que la
patronal de conjunto guarda celosamente para mejor engañar a
los obreros? No se plantean hacerlo ni siquiera para “la empresa
aislada”, porque no reclaman siquiera la apertura de los libros
de Zanón, menos aún de toda la rama y del conjunto de la industria.
Por eso, el “control obrero” de LV(?)O se reduce a la gestión y organización
por parte de los obreros de la producción de una fábrica asilada,
o sea ponerla a funcionar, algo que los obreros de cualquier fábrica
estarían –por sus conocimientos y experiencia- en condiciones
de hacer sin la coerción del patrón y los capataces. Esto no es nada
más que un punto de partida, pero solo eso.
Podríamos seguir cansando con citas. Pero todas demuestran
que el supuesto “control obrero” de LV(?)O está concebido totalmente
en el campo del derecho burgués, como un acuerdo con los jueces o funcionarios
que le permiten ocasionalmente y momentáneante a los obreros poner
a producir una fábrica, mientras aquellos conservan el control de
lo más importante, las finanzas, y porque esta experiencia no cuestiona
la propiedad y el poder de la patronal ni amenaza con ser extendida
al resto de las fábricas. Es decir, como lo llama la III Internacional,
“un control totalmente formal”
La consigna de “control obrero” es una consigna transicional
porque le plantea a la clase obrera la necesidad de adueñarse del
poder. Y por esto, al decir de Trotsky, en el caso de hacerse realidad
solo puede ser una situación coyuntural que plantea la lucha por
el poder como única forma de consolidar el control obrero pero ya
bajo la forma de planificación de la economía. Desde Marx a la fecha
los revolucionarios sabemos que los problemas de la clase obrera
se resuelvan de fondo en la toma del poder por la clase obrera.
La verdad es que el planteo del PTS es un fenomenal embauque teórico.
Los gramscianos nos quieren convencer de su seudo-teoría de que la
clase obrera puede avanzar consiguiendo hoy el control obrero –bajo
la autorización de los jueces- en una fábrica, mañana en otra; hoy
un sindicato aquí, mañana otro allá; así como hoy un centro de estudiantes
aquí mañana otro allá...y así hasta acumular “contrahegemonía” que
permita sin despeinarse el jopo derrotar la “hegemonía” burguesa.
Esta es la concepción de la III Internacional pero ...la de Stalin
y Gramsci, la que levanta toda la izquierda europea –usurpadores
del trotskysmo incluidos- embarcada en construir los partidos “anticapitalistas”,
pero no, como vimos, la concepción de la III Internacional revolucionaria
en época de Lenín y Trotsky
Parafraseando -e invirtiendo- la frase de Engels, con sus concepción
de fábricas-islas paradisíacas, están yendo “del socialismo científico
al socialismo utópico” de Saint Simón, Fourier u Owens y sus “colonias
comunistas” y falansterios de principios del siglo XIX. Si en el
siglo XIX esto ya era una utopía criticada por el marxismo científico
en el Manifiesto Comunista, las actuales "elaboraciones"
del PTS no son más que embauques que cubren la retirada de una corriente
que ha decidido reconocer oficialmente que se fue del trotskysmo
hacia el gramscismo.
José
Vidal