"La liberación de los trabajadores será
obra de los trabajadores mismos"
Año 2 - Número 11 - 16 de marzo de 2002
movimiento obrero
Frente a la política de la burocracia traidora
de la CTERA y su Marcha Federal apoyada por Verani, queda clara
la política de la dirección del MAS -partido que impulsó y encabezó
la lista por la cual Aurelio Vázquez ganó la dirección de la UNTER-:
presionar, junto a los gobernadores, al gobierno nacional para
lograr la coparticipación federal y las regalías para las provincias.
Es decir, exactamente la misma política que lleva adelante la
UTD de General Mosconi, en Salta, de hacer unidad con el asesino
gobernador Romero para que el estado entregue el dinero para
los planes trabajar y de las regalías petroleras.
Ahora entendemos por qué hace meses que el MAS
viene prestando su local a la dirección del Bloque Piquetero,
es decir, a la nueva burocracia del movimiento de desocupados,
para que se reúna y discuta cómo llevar adelante la política
de presión sobre el Estado patronal para que les den los planes
trabajar y los subsidios con los cuales controlan y contienen a
un sector de los desocupados. Es que tienen la misma política
que esa nueva burocracia sindical.
Esta no es más que una reedición de la vieja política
del MAS de los ’80 y principios de los ‘90, que una y otra vez le puso
el hombro a la burocracia sindical, salvándole la vida y dejándola
entregar las grandes luchas contra las privatizaciones de los
telefónicos, los ferroviarios, los obreros de Somisa. Por eso
terminaron levantando en andas al stalinista de
Patricio Echegaray del PC, y dejándole una "silla vacía"
en la Plaza del No al burócrata Ubaldini que venía de entregar
la lucha contra las privatizaciones.
Durante toda la última década, después del
estallido del MAS, la dirección de lo que quedó de ese partido se
dedicó a echarle la culpa de sus fracasos a la teoría y el programa
del trotskismo, y a la propia clase obrera, tratando de ocultar
estas capitulaciones y traiciones escandalosas.
Hoy, nuevamente, se subordinan y le ponen el
hombro tanto a la nueva burocracia del movimiento de desocupados
como a la vieja burocracia de la Maffei, la CTERA y la CTA. Queda
claro así que el problema no estaba en la teoría y el programa del
trotskismo -que por el contrario,
se demuestran más vigentes que nunca-, sino en las capitulaciones
de esa dirección, capitulaciones que hoy vuelve a repetir, sin
ningún prurito.
El MAS se viene dedicando a impulsar la formación
de grupos laxos, "democráticos", donde se puede discutir
de todo, hablando contra la "vieja izquierda sectaria",
preparando así la formación de una federación de estos grupos
para parir nuevamente un MAS tan socialdemócrata, electoralista
y adaptado a la burocracia sindical, como el viejo MAS de los ’80.
Muchos honestos antiguos militantes del MAS
de los ’80 y ’90, que quedaron dispersos después del estallido de
ese partido, sin lograr comprender qué había pasado, hoy vuelven
a la lucha y a la actividad militante al calor de la revolución.
Estos honestos compañeros no pueden caer otra vez en la misma trampa
de los dirigentes del MAS que, hoy como ayer, quieren llevar sus fuerzas
y energías revolucionarias a los pies de la burocracia sindical
y de este régimen infame contra el que se levantaron los trabajadores
y el pueblo en la revolución argentina.