"La liberación de los trabajadores será
obra de los trabajadores mismos"
Año 2 - Número 11 - 16 de abril de 2002
i n t e r n a c i o n a l
¡Hay que ganar las calles en apoyo a la clase obrera y el pueblo palestino!
Estado
sionista-fascista de Israel, gendarme del imperialismo en Medio
Oriente, continúa con su ataque contrarrevolucionario para tratar
de ahogar en sangre y fuego a la gloriosa revolución de los trabajadores
y el pueblo palestino con una verdadera guerra de exterminio. En
los quince días de ocupación de las ciudades y campamentos palestinos
por los perros asesinos y sedientos de sangre de su ejército –el quinto
más poderoso del planeta, armado hasta los dientes y financiado
por los carniceros imperialistas- están provocando un verdadero
genocidio contra la clase obrera y el pueblo palestino: centenares
de jóvenes, mujeres y niños han sido masacrados, ejecutados a
sangre fría, o dejados agonizar durante días por la prohibición
a las ambulancias de recoger a los heridos y enfermos. Sólo en Jenin,
donde los trabajadores y el pueblo ofrecieron una durísima y heroica
resistencia, defendiendo su campamento y su ciudad casa por casa,
calle por calle, metro a metro, se calcula en más de 200 el número
de mártires palestinos. Jenin es hoy tierra arrasada: los bombardeos
y las topadoras han derribado todas las casas. Los asesinos sionistas
utilizaron a las mujeres y niños palestinos como escudos humanos
para entrar en el campamento donde viven 15.000 palestinos; detuvieron
a todos los hombres, y los van liberando de a grupos, desnudos, después
de tenerlos cuatro o cinco días sin comer y torturándolos. Los hombres
van retornando a las aldeas de los alrededores, pero no encuentran
a sus familias: todas las mujeres y niños han desaparecido. Nadie
sabe dónde están.
Mientras tanto, en las calles de Ramallah,
Tulkarem, y decenas de ciudades y campamentos palestinos, se apilan
los cadáveres, allí donde las tropas del ejército fascista no llegan
a enterrarlos en fosas comunes para tratar de ocultar las verdaderas
cifras de la masacre. Miles de heridos se amontonan en los precarios
hospitales palestinos, muchos de los cuales morirán por falta de
medicinas y de equipos médicos suficientes y adecuados. Otros miles
han sido detenidos por las tropas sionistas, marcados con números
en sus brazos, torturados e interrogados. Las ciudades y campamentos
palestinos no tienen agua, ni luz, ni comida ni medicamentos, y
el ejército prohibe a los periodistas dar testimonio, hostigándolos,
persiguiéndolos, y destruyendo sus filmaciones, intentando ocultar
lo que es un verdadero genocidio contra la clase obrera y el pueblo
palestino.
El accionar contrarrevolucionario del
Estado de Israel y su ejército no tiene nada que envidiarle a los
nazis: el genocidio y la masacre hace recordar el aplastamiento
por el ejército nazi alemán de los trabajadores judíos del ghetto
de Varsovia durante la segunda guerra mundial.
Frente a esta guerra de exterminio y ante
el heroico combate del pueblo en la guerra civil y nacional por su
liberación contra el usurpador sionista, se ha vuelto a encender
la mecha de la lucha antiimperialista de millones de trabajadores
y explotados de los países árabes y musulmanes de Medio Oriente,
del norte de Africa y de Asia, que se han puesto en pie de guerra en apoyo
a sus hermanos palestinos. Al grito de “Muera
Israel, Intifada hasta vencer” y “¡Abran
las fronteras, queremos ir a combatir a Palestina!”, las masas
de Líbano y Jordania –donde cuatro millones de palestinos viven
en campamentos de refugiados, en Egipto, Yemen, Túnez, Marruecos,
Irak, Kuwait, etc., ganan las calles y se enfrentan a la policía de
las burguesías árabes, socias menores del imperialismo, y cómplices
de éste y del estado de Israel en la opresión, explotación y masacre
del pueblo palestino.
Como explicamos en el el artículo de Palestina
en esta edición de Democracia Obrera, el ataque genocida contra
la revolución palestina es parte de una contraofensiva imperialista
contra los focos de la revolución mundial. Mientras masacra en Palestina
con los tanques de Sharon, aquí, en Argentina, donde los trabajadores
y el pueblo derrocamos a De la Rúa e iniciamos la revolución, nos
ha declarado la guerra con un verdadero golpe económico para aterrorizarnos
y doblegar nuestra lucha.
Si el carnicero Bush logra aplastar, con
los tanques y las bombas de su gendarme sionista, a los trabajadores
y el pueblo palestino, y darles un escarmiento a las masas de todo
Medio Oriente, estará un millón de veces más fuerte para atacar a
la revolución argentina, y redoblar su ofensiva contra los trabajadores
y los pueblos oprimidos del mundo. ¡La
lucha de la clase obrera y el pueblo palestino es nuestra propia
lucha! ¡Los trabajadores, el movimiento de desocupados, las asambleas
populares tenemos que tomar en nuestras manos el apoyo a nuestros
hermanos palestinos, y ganar las calles en su defensa!
En muchas asambleas populares ya se ha votado el repudio y la condena al Estado de Israel y su ataque genocida. La Asamblea Popular Interbarrial de Parque Centenario, en su reunión del 7 de abril, resolvió convocar a una concentración el lunes 15 a las 19 hs. frente a la Embajada de Israel “para repudiar el genocidio perpetrado por el Estado de Israel contra el pueblo palestino”. Esto es un gran punto de partida para impulsar la más amplia unidad de acción, y lanzar un llamamiento a todas las organizaciones obreras y especialmente las que están en lucha –como los trabajadores de Brukman, Zanón, El Gráfico, los ferroviarios, los docentes de Río Negro, los estatales de Córdoba-, a todas las asambleas populares, a los movimientos de desocupados, organismos de derechos humanos, centros de estudiantes y partidos obreros y antiimperialistas, a organizar una gran movilización nacional, que ponga en las calles toda la energía revolucionaria de los trabajadores y el pueblo en apoyo a los trabajadores y el pueblo palestino.
¡Por
la derrota del ejército genocida de Sharon y Bush y por el triunfo
de la causa del pueblo palestino! ¡Fuera el imperialismo y sus tropas
de todo Medio Oriente y de Afganistán! ¡Fuera ingleses de Malvinas,
fuera yanquis de América Latina!
¡Impongámosle
al gobierno de Duhalde la ruptura de todas las relaciones diplomáticas,
políticas y comerciales con el Estado sionista-fascista de Israel!
¡Basta de enviar
tropas y armas argentinas a las “misiones de paz” de los carniceros
imperialistas de la ONU; retorno inmediato de las tropas argentinas
de los Balcanes, de Chipre, etc.! ¡Ni una sola arma argentina al servicio
del imperialismo ni de los gobiernos cipayos de América Latina
masacradores de los trabajadores y el pueblo: armas para los trabajadores
y el pueblo palestino!
Desde Democracia Obrera, llamamos a las
organizaciones obreras y populares, y en particular a los partidos
de izquierda –como el MST, PO, MAS, PTS- a impulsar ya la más amplia
unidad de acción en este sentido. Estamos dispuestos a realizar
en común toda acción que signifique apoyar a la clase obrera y el
pueblo palestino, aunque sea un pequeño paso, con toda aquel que
esté dispuesto a darlo.
Llamamos a los trabajadores, a los estudiantes, a los asambleístas de las Asambleas populares, a impulsar en común en cada fábrica, empresa, repartición, colegio, universidad y barrio, Comités de Acción y Solidaridad, que tomen en sus manos todas las acciones que sirvan para que la clase obrera y los explotados de Argentina nos pongamos de pie en solidaridad y en apoyo a nuestros hermanos palestinos.