"La liberación de los trabajadores será
obra de los trabajadores mismos"
Año 2 - Número 11 - 16 de abril de 2002
i n t e r n a c i o n a l
Los carniceros imperialistas yanquis, al igual que los europeos con sus “lágrimas de cocodrilo”, quieren imponer el plan contrarrevolucionario de “dos estados” de la ONU
Con la guerra de exterminio lanzada por su gendarme el estado
sionista de Israel, las potencias imperialistas buscan imponer,
sobre el aplastamiento de la heroica revolución de la clase obrera
y el pueblo palestino, el plan de "dos estados" previsto
ya en los acuerdos contrarrevolucionarios de Oslo -y que las masas
palestinas hicieron estallar con su revolución- y hoy refrendado
por la ONU y apoyado por el propio Arafat y las burguesías árabes y
musulmanes de Asia y Africa, e incluso por Fidel Castro.
Este plan significa consagrar definitivamente la ocupación y usurpación de Palestina por el estado sionista-fascista de Israel -para lo cual el conjunto de las burguesías árabes ofrecen reconocerlo-, y crear una ficción de "estado palestino" a su lado. Esto es, un "estado palestino" formado por pequeñas porciones de territorio árido e infértil, separadas entre sí y rodeadas por el ejército israelí y por decenas de miles de colonos sionistas armados hasta los dientes, bajo total dependencia del estado de Israel que controla la provisión de agua y energía, las vías de acceso, la producción y el comercio. Una ficción de "estado palestino" que consagraría la condena para la clase obrera y el pueblo palestino a sobrevivir dividido, con millones viviendo en los campamentos de refugiados en El Líbano y Jordania -bajo la opresión y la explotación de las burguesías de esos países-, y otros millones en esas pequeñas islas de territorio, verdaderos campos de concentración bajo dominio sionista, como parias en su propia tierra, esclavizados en las fábricas del sionismo y del imperialismo, teniendo que mostrar todos los días su pasaporte y permiso de trabajo para poder salir a trabajar, y siempre bajo la amenaza de ser detenidos, torturados o masacrados.
Frente a la guerra de exterminio, los carniceros imperialistas
franceses y alemanes -esclavizadores y masacradores de los pueblos
de Africa, de Asia y del Este de Europa- han salido a verter sus lágrimas
de cocodrilo, hablando de "paz en Medio Oriente", llamando
a que no se toque a Arafat -cuando el mismo Sharon a salido a garantizar
que su vida no corre peligro- y a negociar con él. Pero esto no significa
en absoluto que haya dos políticas imperialistas, una genocida
de los carniceros yanquis e ingleses, y otra "humanitaria"
de los no menos carniceros franceses y alemanes. Todos persiguen
el mismo objetivo de aplastar la revolución palestina y de imponer
el plan de "dos estados".
De la misma manera, todos los carniceros imperialistas -y
el mismo sionismo-, preservan a Arafat, porque lo necesitan para
que sea el garante de la rendición completa
de la clase obrera y el pueblo palestino y su sometimiento al plan
de "dos estados", es decir, al apartheid y la esclavitud.
Sólo que detrás de las lágrimas de cocodrilo de los imperialistas
franceses y alemanes se esconde la propuesta de que éste se imponga
bajo la cobertura de la ONU y mediante el envío de sus "cascos
azules", es decir, con tropas de todas las potencias imperialistas,
para, de esa manera, estar en mejor posición en la disputa por las
rutas del petróleo con el imperialismo yanqui que corre con enorme
ventaja luego del triunfo contrarrevolucionario que lograra en
la guerra de Afganistán.
Por ello, las dos posiciones imperialistas son complementarias: es que si, producto de la heroica resistencia de la clase obrera y el pueblo palestino como en Jenin y Nablus, y de la respuesta de las masas en Medio Oriente y en todo el mundo, fracasa el intento de aplastar la revolución y el ejército israelí se ve obligado a retroceder, quedarán los carniceros imperialistas europeos como garantes de la aplicación del plan contrarrevolucionario de "dos estados".
Frente a la enorme respuesta de las masas árabes, y la que está
comenzando en los propios países imperialistas -incluso en los
Estados Unidos-, el imperialismo yanqui ya se prepara para esta
perspectiva. Es por ello que Bush ha salido a decirle a su gendarme
que debe frenar la ofensiva, y ha enviado a Zini, y ahora a Colin
Powell, a entrevistarse con Arafat y a tratar de forzar una negociación,
ante el peligro que significaría que
Israel tenga que retroceder, lo que sería tomado por las masas de
todo Medio Oriente como un triunfo de su movilización antiimperialista
y revolucionaria.