"La liberación de los trabajadores será
obra de los trabajadores mismos"
Año 2 - Número 11 - 16 de abril de 2002
e d i t o r i a l
El
gobierno cipayo de Duhalde, que nadie eligió, y este régimen infame
odiado por los trabajadores y el pueblo, bajo el mando directo del
imperialismo yanqui, le han declarado una guerra total a la clase
obrera y al pueblo.
Tras descargar miles de bombas asesinas
en Afganistán, masacrar a los milicianos internacionalistas
en Mazar-i-Sharif y encarcelar a los sobrevivientes en Guantánamo,
el imperialismo yanqui ordena al ejército fascista del Estado
de Israel atacar a sangre y fuego al pueblo palestino, lo que ya ha
provocado masacres como la del campamento de Jenin en la que fueron
asesinados más de quinientos trabajadores, mujeres y niños. En
Venezuela impulsó un golpe fujimorista. Enfrentamos una contraofensiva
del imperialismo en todos los órdenes.
En nuestro país, contraatacan descargando
un brutal golpe económico, con despidos a granel (170 mil en tres
meses), una inflación galopante que ya se está comiendo los salarios
de miseria, disponiendo 400 mil despidos en el estado, sometiendo
a la miseria y al hambre generalizados y
a sufrimientos inauditos a los trabajadores y el pueblo.
Este ataque va acompañado del anuncio
de la burla descarada de un “plan social” para tener un ejército
de cuatro millones de obreros esclavos por 150 pesos (50 dls, como
en China, Bolivia o Brasil), ya comidos por la devaluación y por
la inflación, para ponerlos al servicio de la patronal y los monopolios
a centavos la hora y sin ningún derecho, el mismo plan que se aplicó
en Chile bajo la dictadura de Pinochet.
La patronal y su gobierno organiza y
aplica este plan bajo la dirección concentrada del imperialismo
yanqui y del FMI. Pero los trabajadores que venimos protagonizando
una enorme respuesta con multitud de luchas, como docentes y estatales
en Río Negro, como en Zanón, Brukman, ferroviarios, desocupados,
que cortamos rutas, que ponemos en pie las asambleas populares, tenemos
nuestras fuerzas dispersas y divididas por culpa de la burocracia
sindical y de las direcciones del movimiento de desocupados.
Al ataque concentrado del gobierno de
Duhalde, la patronal esclavista y los golpistas y asesinos del
FMI, debemos oponerle las fuerzas unidas y concentradas de los trabajadores
y el pueblo que protagonizamos las jornadas de diciembre con las
que echamos a De la Rúa. ¡La alternativa es ellos o nosotros! ¡Hay
que volver a unir nuestras filas! Hay que imponer lo que las direcciones
se niegan a hacer, una gran acción centralizada para completar lo
que empezamos el 19 y 20 de Diciembre: terminar
de barrer al gobierno y al régimen agentes de los golpistas y asesinos
del FMI y Bush.
¿Cómo?: Mediante
la huelga general, con piquetes
y comités de autodefensa. ¡Abajo
el gobierno de Duhalde sirviente del FMI!. Hay que hacer realidad
el ¡Que se vayan todos y que no quede ni uno solo!
Pero para lograrlo hay que terminar con
los viejos y con los nuevos burócratas sindicales. Las organizaciones
piqueteras, las asambleas populares, los trabajadores en lucha
como los ferroviarios, los docentes de la UNTER de Río Negro,de San
Juan y Entre Ríos, los estatales de todas las provincias amenazados
por los 400 mil despidos desde Jujuy hasta Río Turbio, Luz y Fuerza,
la UTA y el SEP de Córdoba, las decenas y decenas de fábricas y empresas
en las que se resisten los despidos, los trabajadores del SMATA y
de la UOM que sufren miles de suspenciones, los trabajadores que
heroicamente mantienen funcionando las fábricas ante la huida
de la patronal -como Zanón, Brukman y casi cien fábricas mas- tienen
toda la autoridad para convocar a un Congreso
Nacional Obrero y Popular para, barriendo a la burocracia sindical
reagrupar las fuerzas y preparar la contraofensiva. La única salida
es ¡qué se vayan todos!, tomar la crisis en nuestras manos y oponerle
al plan patrona-imperialista de desocupación, hambre, despidos,
salarios de miseria, represión y de entrega del país, un plan económico
obrero y popular de trabajo y salarios dignos para todos, y para
que la crisis la paguen los capitalistas y el FMI, que sólo un gobierno
de las asambleas populares, los trabajadores y los piqueteros,
puede aplicar:
-¡Basta de salarios y subsidios miserables!
1.200$ de salario mínimo, vital y movil para todos –ocupados y desocupados-
indexados con la inflación de la canasta familiar.
-¡Basta de limosnas! ¡Trabajo para todos!
Reducción de la jornada a 6 horas de trabajo para que todas las manos
sean puestas a producir. Nacionalización sin pago y bajo control
obrero de toda fábrica que cierre o despida.
-Para acabar ya con el hambre: Plan de emergencia
alimentaria basado en la expropiación de las grandes empresas alimenticias,
cerealeras y grandes supermercados bajo control obrero para que
comités obreros y populares aseguren la distribución directa
entre la población y controlen los precios.
-¡Fuera el FMI! ¡No pagar la deuda externa!
Expropiación sin pago de todas las empresas imperialistas bajo
control obrero, como las empresas de servicios públicos privatizadas
que ganan fortunas y ahora se declaran en “default”. Expropiación
sin pago de los bancos y bajo control de los trabajadores. Devolución
de los depósitos a los pequeños ahorristas.