"La liberación de los trabajadores será
obra de los trabajadores mismos"
Año 2 - Número 11 - 16 de Abril de 2002
e d i t o r i a l
La revolución argentina no es más que uno de los eslabones débiles del dominio imperialista en América Latina. Esta hoy se encuentra en una encrucijada. La crisis de dirección se ha vuelto agudísima por la traición de las direcciones contrarrevolucionarias.
Aquí, junto a Palestina, se ha concentrado hoy la contraofensiva
imperialista para derrotar los focos más avanzados de la revolución
mundial. Al calor del crac y de la crisis económica mundial y de
nuevas y superiores disputas interimperialistas se desarrollan,
ya al calor de la guerra misma como en Palestina, los enfrentamientos
decisivos entre revolución y contrarrevolución.
Separados de este punto de vista internacionalista y del
combate por poner en pie una dirección revolucionaria internacional
que reagrupe las filas de las fuerzas sanas de la IV Internacional
para regenerarla y refundarla, todo esfuerzo nacional por resolver
la crisis de dirección del proletariado argentino, por más abnegado
o heroico que sea, será llevado al fracaso, y sus energías serán
puestas a los pies de los regímenes y las direcciones traidoras
nacionales.
La clase obrera y su vanguardia se enfrentan asimismo al accionar
de direcciones traidoras que, como la agrupadas en el Foro de Porto
Alegre comandadas por el stalinismo y la socialdemocracia europea
y el castrismo restaurador del capitalismo en Cuba, buscan aquí
y allá desviar los enormes esfuerzos puestos por las masas en la revolución
argentina y en los combates de la lucha de clases latinoamericana
y mundial.
Es necesario, bajo estas lecciones y programas internacionalistas,
ir a un nuevo salto en el reagrupamiento de cuadros trotskistas
en Argentina que sea la base de un núcleo para poner en pie un nuevo
partido trotskista y revolucionario en nuestro país. ¡Se acabó
la época de los programas nacionales! Este legado del marxismo
revolucionario surge con total claridad de los combates actuales
del proletariado internacional, y de la contraofensiva imperialista
que los enfrenta.
En Argentina, durante tres o cuatro generaciones, miles de
luchadores obreros y juveniles pusieron su hombro y su vida al
servicio de esta causa del marxismo revolucionario. Su energía
fue dilapidada por las direcciones centristas y oportunistas
que se enquistaron en la IV Internacional y en el trotskismo argentino.
Pero al calor de los golpes de la revolución y la contrarrevolución,
el panorama comienza a aclararse. Los revisionistas y centristas
usurpadores de la IV Internacional cada vez más, se ven obligados
inclusive a sacarse la camiseta de "trotskistas" con
la que durante años usurparon la IV Internacional. Es que ya los
regímenes burgueses imperialistas y en los países semicoloniales
los necesitan para que cumplan un rol directo en sostener por izquierda
la crisis de esos regímenes y a las direcciones traidoras.
Así, en Europa, grupos prosocialdemócratas al estilo de la
LRCI inglesa, o prostalinistas como todas las variantes del mandelismo,
o el altamirismo, se encuentran en partidos únicos con el stalinismo,
en la llamada "Izquierda anticapitalista europea".
Algunos de ellos, como Alain Krivine y Arlette Laguiller, son defensores
acérrimos de los carniceros imperialistas franceses.
En la Argentina, el PO se ufana de la "gran homogeneidad
política alcanzada” con las fuerzas del castrismo y el stalinis"mo,
estando de hecho en un partido único con ellos en la gestación de
una nueva burocracias sindical del movimiento piquetero. El
MST está en un partido único con el PC de Echegaray desde hace una
década.
El MAS vuelve a resurgir, retomando las peores tradiciones
y capitulaciones de los ‘80 y los ‘90: cada vez que sus dirigentes
y su organización es puesta en la cresta de la ola del combate de
la vanguardia del proletariado, responden capitulando como
lo hicieron en los ’90 en la lucha de telefónicos, ferroviarios,
Somisa. Se desenmascara una vez más que su abandono público del
trotskismo no es más que una justificación para sus capitulaciones
nacionales.
El zamorismo, que se autotitula un "nuevo fenómeno político
en Argentina", es una impostura que niega que su reconocimiento
electoral por parte de centenares de miles de trabajadores, es
producto del esfuerzo de decenas de miles de militantes que buscaron
un camino revolucionario y lo pusieron sobre sus hombros en los
‘80 y los ‘90. Nada nuevo tiene que ofrecer el zamorismo, que vive
de usurpar los esfuerzos de las generaciones anteriores para
una política de ser sirviente del régimen infame.
Por otro lado, la política de los pequeños grupos de la LIT en
Argentina, no es más que la refracción en nuestro país de la política
brutalmente sindicalista y electoralista de su partido-madre,
el PST-U brasileño. Llaman a hacer la LIT, cuyos aliados del Partido
laborista de Pakistán en el llamado Koorcom -un comité internacional
federativo, al estilo de las "internacionales dos y media"-
traicionaron la lucha nacional afgana con una política claramente
proimperialista. Cuestión que a nadie podía sorprender pues este
partido -con el que la LIT hizo un acuerdo sin principios para tener
una "chapa internacional" con la que encubrir sus capitulaciones
a la burocracia sindical de la CUT y su sumisión al régimen brasilero-,
había tenido una posición vergonzosa frente a la asunción de la
dictadura de Musharraf en Pakistán en el año 1997, caracterizándolo
de hecho, tal como hiciera el PC argentino con Videla, como una
"dictablanda".
El PTS, que se autotitulaba la "izquierda trotskista"
en Argentina, ya ha anunciado abiertamente lo que siempre quiso
y ocultó: llama a abrazar un proyecto nacional gramsciano, rompiendo
abiertamente con la III Internacional de Lenin y Trotsky, con la
IV Internacional y con sus lecciones y legados.
Pero aquí y allá, ante los golpes de radicalización dados por
la vanguardia obrera y de masas, se decantan nuevas generaciones
obreras al combate. Pero también vuelven al mismo centenares de
viejos luchadores del movimiento trotskista argentino. Aquí
y allá se reavivan grupos que intentan orientarse en un camino
revolucionario. En estas fuerzas que honestamente buscan retomar
los hilos de continuidad del movimiento trotskista, y en la nueva
vanguardia obrera y juvenil revolucionaria en Argentina, están
las bases -ante el abandono descarado del trotskismo por parte
de las fuerzas del centrismo-, para sentar las bases de un núcleo
del trotskismo internacionalista en nuestro país. Pero ello no
será posible, a riesgo de reeditar viejas capitulaciones y adaptaciones
que llevaron a generaciones enteras a la desmoralización y
al aislamiento, si estos reagrupamientos no se realizan en base
a las lecciones de los procesos más avanzados de la revolución
mundial.
En
el combate internacionalista de las fuerzas sanas del movimiento
trotskista internacional viven las condiciones para poner en
pie un partido trotskista
Los programas que se templan al calor de los grandes combates
de la lucha de clases internacional, y la emergencia, aquí y allá,
de grupos y cuadros que buscan un camino revolucionario, no es
tan sólo un fenómeno en Argentina, sino internacional que está
decantando, en distintos países del mundo, fuerzas sanas del trotskismo
que buscan responder, a su manera, a la enorme traición de los liquidacionistas
y revisionistas del trotskismo, es decir del marxismo viviente
de la época de crisis, guerras y revoluciones.
Entonces, es en este combate internacionalista de las fuerzas
sanas del movimiento trotskista internacional donde viven las
condiciones para poner en pie un partido trotskista revolucionario
e internacionalista de vanguardia de la clase obrera argentina.
Se trata de marcarle a fuego a la clase obrera y a sus capas avanzadas,
las lecciones de los combates dados; hay que clarificar quiénes
son los amigos, y quiénes los enemigos del pueblo, quiénes trabajan
para que la revolución que comenzó triunfe, y quiénes son la quintacolumna
que trabaja para que ésta sea derrotada. Se trata de reagrupar
a la crema de la crema, a verdaderos cuadros revolucionarios
profesionales que manejen el arte de la estrategia revolucionaria
para triunfar, a nivel internacional y nacional.
Desde Democracia Obrera, y desde el Comité Organizador del
trotskismo Principista -Cuarta Internacional, pondremos todos
los esfuerzos en esta tarea para hacer realidad la puesta en marcha
de un partido trotskista internacionalista de la revolución
argentina, tarea en la que deben estar empeñadas todas las fuerzas
sanas de la IV Internacional.
De nuestra parte, nuestra lucha por poner en pie un agrupamiento
que como las conferencias de Kienthal y Zimmerwald unieron a los revolucionarios
internacionalistas contra el paso de la II Internacional al orden burgués
en la Primera Guerra Mundial, reagrupe a las fuerzas sanas de la IV
Internacional, concentra la mayoría de nuestros esfuerzos. Nuestra
pequeña corriente, que había quedado aislada desde nuestra expulsión-ruptura
con el PTS en 1998, hoy puede afirmar que ha establecido -y estamos
orgullosos de ellos- una discusión fraternal, una lucha de programas
y lecciones revolucionarias con decenas de grupos y corrientes
del movimiento trotskista internacional. Sin esta discusión
y lucha política, habría sido imposible orientarnos en un sentido
revolucionario ante los graves acontecimientos de nuestro país,
sin capitular o degenerar abiertamente.
Impulsamos esta conquista sin buscar acuerdos prematuros y
sin principios, diplomáticos ni de uso mutuo, como realizan las
corrientes centristas y oportunistas. Afirmamos que en la lucha
tendencial y programática entre fuerzas sanas que buscan un camino
de continuidad del marxismo revolucionario a nivel internacional,
están las bases para un reagrupamiento del trotskismo principista
internacional.
Hemos recibido aportes y discusiones sobre la revolución
argentina que nuestra pequeña y aislada corriente no podía ver,
gracias a la intervención y a la lucha política de grupos y personalidades
como los trotskistas españoles, los trotskistas internacionalistas
de Japón, de Perú, de Nueva Zelanda, de Chile, como también de los
de Brasil con los que enfrentamos juntos a esa Internacional de
traidores, esa verdadera "Internacional V y un cuarto"
del Foro de Porto Alegre.
Nuevos golpes de la revolución y la contrarrevolución crearán,
sin ninguna duda, las fuerzas materiales para que estas fuerzas
sanas del movimiento trotskista terminemos de avanzar decididamente
a un reagrupamiento internacionalista.
Vayan entonces, como un aporte a la vanguardia obrera y juvenil
revolucionaria argentina, las lecciones que, en este combate,
ha sacado nuestra corriente, de Palestina, de Venezuela, ayer
de la guerra de Afganistán, y ayer y hoy de la revolución argentina.
En esta lucha de tendencias de las fuerzas sanas del movimiento
trotskista, vive la IV Internacional. ¡Viva la IV Internacional!
Comité Redactor de Democracia Obrera