"La liberación de los trabajadores será
obra de los trabajadores mismos"
Año 2 - Número 11 - 16 de abril de 2002
n a c i o n a l
La lucha por la Estatización bajo
control obrero
por rama de la industria
Los 170.000 despedidos del primer trimestre del año, el constante cierre de fábricas, el 60 % de capacidad industrial ociosa, las millones de horas hombre perdidas por suspensiones, la baja de los salarios de bolsillo, etc. son los datos del crac económico patronal-imperialista y la expresión de la total crisis y decadencia de las fuerzas productivas bajo el dominio imperialista. En esta situación, ante la caida de la tasa de ganancia, la patronal y el imperialismo descargan un brutal golpe económco sobre las masas trabajadoras de la nación oprimida, que en en el movimiento obrero industrial se aplica con la colaboración directa de la burocracia sindical. El obetivo es imponer salarios de 100 dls o menos, al nivel de Nigeria, Tanzania, Chile o Brasil, la única manera de hacer competitivos los negocios y volver a invertir.
No hay minuto en la vida de este país donde no se escuche a la patronal llorando "la desgracia de esta crisis que nos afecta". Y usan el plural, porque seguidamente proponen a los trabajadores acuerdos y planes "especiales" de producción en crisis, fábrica por fábrica, sector por sector. Así es como -con la colaboración de la burocracia sindical- imponen acuerdos de crisis por fábrica, donde cada patrón les impone a los obreros de su planta su solución frente a la crisis que ellos crearon y sus malos negocios. Y allí proponen “planes de producción por la crisis” donde la parte del león de este acuerdo la ponen las familias obreras.
Todos estos ejemplos son la salida que la patronal, que habla de "la defensa de la producción y el trabajo nacional", de la "cultura del trabajo", hoy impone. Esto es lo que ya aplican con éxito en Chile, donde la clase obrera, atada a negociar fábrica por fábrica, es la más flexibilizada del mundo. Porque la patronal y la burocracia son conscientes de que llevar a los trabajadores a negociaciones fábrica por fábrica es una camino directo a la ruina.
A causa de la traición de la burocracia sindical, los trabajadores
y el pueblo no han podido realizar el nuevo embate de masas que se
necesita para barrer definitivamente al régimen cipayo. El
movimiento de desocupados, que amenazaba con unir a todas las fuerzas
del movimiento obrero, hoy está
dividido por una nueva buroccracia sindical que los separa de los
trabajadores ocupados.
El resultado, es que dividido y ante el ataque patronal, el
movimiento obrero industrial se ve obligado a dar heroicas luchas
desesperadas de resistencia, defensivas, fábrica por fábrica
Cooperativas y gestión directa
de la producción:
Como parte de este ataque ha surgido además un fenómeno nuevo,
donde también los trabajadores se hacen cargo de la crisis de los
patrones: son las casi cien fábricas puestas a funcionar por los obreros,
organizadas como cooperativas o como en Zanon, una pequeña fábrica
ceramista, bajo la gestión obrera de la producción y la administración
de la fábrica a cargo de la justicia patronal. Esto surgió en respuesta
a los patrones que directamente se retiran de las fábricas, abandonando
la producción y dejando en manos de los trabajadores las empresas
que ellos arruinaron, llenas de deudas.
Los ejemplos de Zanon y Brukman, de RENACER de Tierra del Fuego,
de Ingenio Ledesma de Jujuy, de Frigorífico Yaguane y Cosméticos
Roby de La Matanza, de los tractores Zanello en Córdoba, de Polimex
de la Capital Federal y el resto de casi cien fábricas muestra la
amplitud de este fenómeno.
Así es como estos compañeros todavía pueden alimentar a las
familias, como en el caso de las cooperativas, pero con menos salarios, para pagar parte
de la deuda que los anteriores propietarios dejaron. Además, como
están sujetos a las leyes de la competencia capitalista, en las
fábricas cooperativizadas en lugar de mejorar las condiciones
de vida de las familias obreras, estas han empeorado, con salarios
de hambre. Aquí también siguió la burocracia el camino de la patronal:
huyeron, porque si no está la patronal, ¿quién pone la plata en el
bolsillo de la burocracia? Cuando se quedaron, los burócratas terminaron
convirtiendo la Comisión Interna en el directorio de la empresa
y administrando los planes de producción como patrones, como en
el Yaguané.
Es en Cerámicas Zanon donde se concentra hoy una avanzada de
esta lucha de resistencia. Zanón consiguió, después de una lucha
de meses contra la patronal y la burocracia -a la que se la echó del
sindicato seccional- la gestión obrera de la fábrica, con la justicia
administrando las finanzas de la fábrica en quiebra.
Cooperativas o gestión obrera de la producción, todos estos
ejemplos, más allá de sus diferencias, demuestran que la única clase
que ansía y es capaz de defender la producción es la clase obrera,
que mantiene como puede, en las peores condiciones por responsabilidad
de sus direcciones, las fuerzas productivas para que no se destruyan.
Si no fuera por los trabajadores, todas esas fábricas hoy serían
galpones con carteles de venta y las máquinas, un rejunte de metales
oxidados solo para ser vendidos como chatarra. Por esto es que afirmamos
que la única clase que puede reconstruir lo que estos saqueadores
destruyen en su rapiña, es la clase obrera
Así está hoy el movimiento obrero industrial: la mayoría de
las fábricas con el 45% de los trabajadores contratados en negro,
otras con suspensiones y planes de producción justo a tiempo, galpones
vacíos y máquinas herrumbradas, mientras hay fábricas que solo se
mantienen abiertas por el sacrificio enorme de la clase obrera. Divididos
por la burocracia, aislados por fábrica, con el terror de la desocupación
y con los planes del gobierno y la patronal de volcar ese enorme ejército
industrial de reserva que ellos mismos crearon, los cuatro millones
de desocupados, sobre las fábricas con los planes trabajar pagados
por el gobierno y el resto del sueldo por la patronal.
Por eso, por cada fábrica que cierra, que suspende, que despide,
o donde la patronal declara el lock out, los trabajadores deben
responder rechazando las soluciones de crisis que nos quieren imponer
la burocracia y la patronal. ¡Rechacemos
los “acuerdos de solución a la crisis”! El camino es continuar
los ejemplos de Bruckman y Zanon. ¡Ocupemos
las fábricas! ¡Como primera
medida, imponer que la patronal mantenga el salario entero de
los obreros despedidos y suspendidos, sean contratados o efectivos,
por falta de trabajo! ¡Qué paguen
con lo que acumularon durante años! ¡Qué
la crisis la paguen ellos!
¡Abajo el secreto comercial! ¡Apertura
de los libros
Cuando la guita entraba, salía en valijas a los bancos internacionales y los paraísos fiscales. Ahora los patronaes lloran con lágrimas de cocodrilo y nos hacen a os obreros dueños de la miseria. Para responder a esto hay una sola demanda posible ¡Que nos muestren los datos de sus crisis en toda la rama de producción! Queremos los libros de contabilidad de toda la industria, para controlar todos los negocios que hacen los capitalistas.¡Abajo el secreto comercial de los patrones! Este es el primer paso para imponer el control obrero de la producción.
El control obrero en una fábrica es un paso, pero si está en el
camino de extenderlo a toda la rama de producción. La fábrica aislada,
inevitablemente se hunde, ya sea cuando hay reactivación por la
competencia de los monopolios, o por la crisis. Hay fábricas que
están produciendo y son rentables, otras no. El control obrero hay
que extenderlo a todas, estatizando toda la rama de producción.
Porque las fábricas que anda bien, al estar rodeadas de otras a las
que cada vez más la patronal las hunde, más temprano que tarde los
capitalistas se lanzarán al ataque.
Decir que con una sola fábrica podemos sostener el control obrero,
sin poder aprovechar toda la capacidad productiva de varias plantas
del mismo ramo, es mentirle a los trabajadores.
¡Estatización bajo control obrero!
La lucha por el control
El gobierno y la patronal quieren con el “plan social” para tres
millones de desocupados, utilizar a estos como un enorme ejército
de reserva de mano de obra a centavos
la hora, para volverlo contra los obreros con trabajo para bajarles
aún más sus salarios de hambre.
Por eso el programa de control obrero separado de la lucha por la escala móvil de horas de trabajo y de salarios, para conseguir trabajo y salarios dignos para todos, puede terminar dividiendo aún más las filas obreras, y siendo la base del surgimiento de una “aristocracia obrera” en un mar de obreros hambrientos, división similiar a la que lamentablemente hay entre los obreros petroleros venezolanos y el resto de la clase obrera de ese país, que lo hizo ser -de la mano de la burocracia sindical- la base social de la intentona golpista pro-imperialista.
Los trotskistas no ocultamos que la lucha por el control obrero
está férreamente ligada con la lucha revolucionaria por el poder.
Educamos a los trabajadores en la verdad de la historia de las luchas
de nuestra clase en todo el mundo. Sostenemos que decirle a los trabajadores
“ya está, el trabajo terminó”cuando
una fábrica es reabierta por los obreros y puesta a funcionar, es
mentir sobre las duras tareas históricas que tenemos en nuestras
manos. Sostenemos junto a la Tercera Internacional que “la tarea
del Partido Comunista consiste, por el contrario, en aprovechar
la desorganización económica para organizar a los obreros y mostrarles
la necesidad de combatir por la dictadura del proletariado, al
mismo tiempo que se amplia la idea de la lucha por el control obrero”.
Combatir de esta manera las ilusiones de los trabajadores, vale
mil vexes más que alguna fábrrica produciendo bajo control de los
trabajadores.
La burguesía es consciente que la propiedad privada de los medios
de producción no se discute, y tarde o temprano inetentará retomar con una mano, lo que se vio obligada a ceder
con la otra. Organizar comités de autodefensa, guardias obreras,
es de vida o muerte en este combate. No solo para defender las instalaciones, como contra los rompehuelgas,
sino contra el boicot de otras empresas o de los provedores de insumos.
Por delante nuestro está dispuesto el campo de batalla. Para
avanzar medio paso seguro, tendremos que derrotar a los colaboracionistas
en nuestras filas. ¡Abajo la podrida
burocracia sindical, sostenedora de esos inmundos “acuerdos de
soluciones a la crisis por fábrica”! ¡Basta de divisiones en las
filas obreras, para que negociemos aislados y donde los obreros
ponen todo a cambio de nada y los burgueses salvan sus negocios!
¡Por un Congreso Nacional Obrero y popular que unifique y centralice
todos los combates de la clase obrera! ¡Para enfrentar la catástrofe
capitalista, echar al imperialismo, derrotar al régimen infame
y terminar lo que empezamos el 20 de diciembre!