"La liberación de los trabajadores será
obra de los trabajadores mismos"
Año 2 - Número 11 - 16 de abril de 2002
e d i t o r i a l
al frente estaban los que sostuvieron
a De La Rúa como el CTA y el Frenapo
Argumentando la necesidad de "defender
la democracia" ante los peligros de "golpe"
y de hacer un "homenaje"
a los desaparecidos, el 24 de marzo pasado se realizó una descomunal
estafa política a los miles que marcharon tras las banderas de
las asambleas populares.
Pero bajo el argumento
de los partidos de izquierda sobre necesidad de la “unidad” se
llevó a las asambleas populares -que constituían organizadamente
más de un tercio de la gran movilización- a un acto cuya dirección
nadie votó, en donde se leyó un documento que también nadie votó
ni nadie conocía de antemano.
Como efectivamente sucedió, se encontraban dirigiendo y encabezando
el acto organizaciones como el Frenapo, el CTA, la comisión de
Memoria, Verdad y Justicia, y decenas de siglas más, que leyeron
un documento acordado por todas las organizaciones convocantes.
Pero el CTA sostuvo a De la Rúa hasta último
momento concurriendo junto con Moyano, Daer y la patronal
del Frente Productivo en la sede de Cáritas el mismo 19 de diciembre
a la tarde, no para decirle que renunciara sino para sostenerlo
con el plan económico devaluador que finalmente aplicó Duhalde. De las restantes organizaciones “convocantes”,
ninguna tuvo la más mínima participación
en las jornadas de diciembre que tiraron a De la Rúa ni participa
de las asambleas populares.
Los partidos de izquierda –como el PC, el MST, el PO, el PTS- que se llenan la boca de la “democracia directa”, y que fueron los campeones en la gran Interbarrial Nacional de Parque Centenario del 17 de marzo para que se votara el apoyo a la marcha del CTA y del Frenapo –contra una importante oposición de casi el 50 % de los presentes, deben explicar quién decidió quienes integraban el palco y por qué no estaban las asambleas populares encabezando, deben explicar quién votó y discutió el documento que se leyó.
Como
siempre, ante todo hecho como éste, hay que preguntarse ¿quién
ganó, quién se fortaleció?. Y la respuesta es solo una: al régimen.
¿Quién se debilitó?: las asambleas populares. El éxito de esta
descomunal estafa política consistió precisamente en que estos
defensores del régimen infame, los cuales ni se podían acercar
a la Plaza de Mayo cuando eran las Asambleas Populares las que convocaban
espontáneamente, como sucedió durante todo el verano, ahora
pudieron hacerse presente ante las masas. El resultado es que
la consigna de "que se vayan todos"es ha sido expropiada
a sus verdaderos dueños, las asambleas populares, para ser transformada
por los agentes del régimen infame en una consigna despojada de
su verdadero sentido porque las organizaciones que la pueden
hacer realidad se hayan completamente debilitadas.
Y
la clave de este éxito fue que la izquierda del régimen -PO, MST,
MAS, PTS, PC- utilizó todo su peso y su prestigio para defender
la idea de que la "unidad" con estos personajes y sellos
sin ninguna representativdad, constituía un paso adelante, cuando
la realidad es que un acto convocado por las asambleas populares,
con su programa anticapitalista avanzado y presidida por la
consigna de ¡que se vayan todos y por un gobierno de las asambleas
populares, los trabajadores y los piqueteros!, hubiera sido
tan masivo como el que se dió y un hecho político que hubiera puesto
a los organismos de democracia directa en el centro de la escena
nacional. Algo notable del acto fueron los miles y miles que concurrieron
no organizados, pero, ¿a quien vieron y escucharon al frente del
acto? ¡Qué colosal maniobra de expropiación política!
El
otro ardid fue imponer que la siguiente Interbarrial Nacional
se realice recién ... ¡el 25 de mayo!, a más de dos meses de la primera.
Entonces, mientras la tregua de las direcciones piqueteras le
dan el handicap al gobierno y a la patronal de que no exista una
poderosa organización de millones de desocupados cuando más
se la necesita -en medio de un descomunal golpe económico, inflación
galopante, y ante la necesidad de que los trabajadores y el pueblo
den una respuesta unida e inmediata- los partidos de izquierda
levantan una política contraria a que las asambleas populares
se centralicen a nivel nacional,
para que adquieran cada vez más
peso y autoridad en la
vida nacional, y trabajan
para que el proceso de las asambleas
populares se termine diluyendo en miles de iniciativas barriales
aisladas e impotentes -y sea absorbido por los partidos políticos
como declaró Altamira al Diario La Nación. La consigna de un gobierno
de las asambleas populares, los trabajadores y los piqueteros,
no es más que una hermosa consigna para repetir los días de fiesta
si no se fortalecen, se desarrollan, se extienden y se centralizan
-y se apoyan en los piquetes armados de autodefensa de los trabajadores-
los organismos de poder obrero que la pueden hacer realidad.
Los
luchadores de las asambleas populares deben sacar estas lecciones
y luchar por la convocatoria inmediata a una nueva Interbarrial
Nacional que se constituya de manera permanente, con delegados
revocables en cualquier momento, luchar por unirse al movimiento
de desocupados y a todas las fábricas y sectores en lucha. La
gran iniciativa del acto en conmemoración del primero de mayo
en la Plaza de Mayo tiene que servir para eso y no para pasear las
banderas ni para que sea controlado por los partidos a espaldas
de la base. ¡Viva la democracia directa! ¡Vivan las asambleas populares!
¡Viva la mas amplia unidad obrera y popular para enfrentar el contrataque
del gobierno, el régimen y el imperialismo y para hacer realidad
el que se vayan todo que no quede ni uno solo!