Año 2 - EDICIÓN ESPECIAL - 27 de febrero de 2002

edición especial

El legislador Altamira y el Partido Obrero de Argentina administran las limosnas del estado burgués como parte de la burocracia sindical del movimiento de desocupados y luchan por liquidar la democracia directa de los explotados

¿LLEGÓ EL "4 DE AGOSTO
DE 1914" DEL PARTIDO OBRERO?

Los hechos de la "Asamblea piquetera" del 16 y 17 de febrero; las declaraciones escandalosas de Altamira al diario La Nación, y por último, el acta de traición que firmaron -como parte de la burocracia sindical del movimiento de desocupados- con las Pymes y el gobernador Romero del PJ en Salta, no hacen más que confirmar que la dirección del Partido Obrero de Argentina ha roto definitivamente todas las amarras con el trotskismo y con la revolución. Estamos en presencia de un verdadero "4 de agosto de 1914" de ese partido. Ha consumado el salto desde el centrismo burocrático -esto es, un centrismo ya tenía bases materiales de descomposición, puesto que el estado burgués y las direcciones contrarrevolucionarias lo necesitaban para que les cubra el flanco izquierdo, a cambio de prebendas como puestos parlamentarios o sindicales- al oportunismo abierto, y ha sido cooptada por el estado burgués como gestora y administradora de los planes Trabajar, de la miseria y el hambre de los trabajadores desocupados.
La dirección del PO se ha transformado en sirviente del orden burgués y del infame régimen de partidos patronales del Pacto de Olivos, como parte de la quintacolumna stalinista-burocrática y de la burocracia sindical del movimiento de desocupados. Esa es la base material del "4 de agosto" del Partido Obrero: un partido que vive de la gestión y administración de millones de dólares que le otorga el estado patronal -como a toda burocracia sindical- para que controle a un sector del movimiento de desocupados.
El balance que realizan de la "Asamblea Nacional Piquetera" en su último periódico Prensa Obrera N° 742 del 21/02/02 no es más que la confirmación de este salto al oportunismo abierto: definen a esa verdadera reacción y ataque a la democracia directa de las masas en lucha perpetrada por la quintacolumna stalinista-burocrática como una "victoria política de la clase obrera". Sólo una corriente ya comprada por el estado burgués puede presentar y sostener esta falsificación y mentira alevosas, este cinismo consciente.
El "4 de agosto" del PO se consuma en estas seis palabras, de la misma manera que Trotsky y los bolcheviques-leninistas definieron en 1933 que la burocracia stalinista se había pasado definitivamente al bando de la contrarrevolución cuando, después de capitular ante Hitler en Alemania y entregar a la clase obrera a las garras del fascismo, en el balance publicado en la Pravda ésta afirmaba con total cinismo que la clase obrera alemana no había sido derrotada, mientras los obreros alemanes y la propia base comunista eran asesinados, detenidos y confinados en campos de concentración, y mientras sus organizaciones eran destruidas.
Confirman su transformación en parte integrante de la burocracia sindical del movimiento de desocupados, saliendo en defensa de D' Elía y Alderete cuando éstos fueron denunciados por algunas de las corrientes de izquierda presentes en la Asamblea de Avellaneda como "una burocracia traidora del movimiento piquetero". Por el contrario, la dirección del PO "advirtió sobre el fracaso de la política colaboracionista de la CCC y el FTV-CTA, y las llamó a rectificarse y a sumarse al movimiento que reivindica el programa y la continuidad de las Asambleas piqueteras precedentes". ¡La "política colaboracionista" de D' Elía y Alderete no ha fracasado, señores dirigentes del PO, sino que viene triunfando, con vuestro colaboración abierta, en su objetivo esencial: impedir una organización nacional de masas, verdaderamente democrática e independiente del estado patronal, del movimiento de desocupados! De la misma manera que viene triunfando la "política colaboracionista" del burócrata sindical " de izquierda" Edgardo Quiroga de la CGT San Lorenzo, miembro también de este engendro junto al PO - y que, ¡oh casualidad!, proviene de la CCC maoísta- de impedir que la clase obrera industrial ocupada se ponga de pie y de mantenerla dividida de la lucha de los desocupados.
La dirección del Partido Obrero rompió lanzas definitivamente con el trotskismo, y ha tomado como propia y llevado hasta el final, como fiel soldado del Foro de Porto Alegre, la política votada por la reunión internacional del stalinismo en Uruguay de poner en pie un "gran movimiento en el que confluyan los movimientos sociales y las fuerzas políticas de izquierda" (El Siglo, Chile). Así, plantean abierta y orgullosamente que hay una "gran homogeneidad política, sustentada en cuatro fuerzas: el MIJD, el Polo Obrero, el MTL y el bloque encabezado por el MTR", y que "el bloque que convocó a la Asamblea piquetera" sería "una referencia del campo popular y una alternativa de dirección en el seno de la clase obrera".
¡A confesión de parte, relevo de pruebas! La dirección del PO siente una "gran homogeneidad política" con el castrismo, el Partido Comunista de los banqueros del Credicoop, con las Pymes y la iglesia. El PO hace suya la política de hacer un partido único con el stalinismo: es decir, de unidad de las direcciones que se dicen revolucionarias con las direcciones contrarrevolucionarias para subordinar los organismos de las masas a esos aparatos y liquidar la democracia directa. Y con total cinismo, el PO llama a este engendro contrarrevolucionario... "dirección alternativa en el seno de la clase obrera".
No hace más que repetir y continuar la política de la LCR francesa y su dirigente Alain Krivine, diputado de esa cueva de bandidos imperialistas del Parlamento Europeo, que llamaba y llama a poner en pie "el partido de Jean Jaurès y Lenin", la unidad de stalinistas, socialdemócratas y renegados del trotskismo. Y tras estos mismos pasos, al igual que Alain Krivine y la LCR que terminaron como representantes y defensores de los intereses de la burguesía imperialista francesa, la dirección del PO ha cruzado el Rubicón y se ha pasado, con armas y bagajes, al campo de la burguesía.
El PO es consecuente: lleva hasta sus últimas consecuencias la política de "frente único revolucionario" que todos, empezando por la LIT-CI y sus secciones simpatizantes el FOS y Convergencia Socialista, el MAS, el MST, etc., discutieron en el Foro de Porto Alegre. Es más, esa política de la LIT le viene como anillo al dedo para tratar de encubrir su pase definitivo al lado del estado burgués y su régimen, así como también le sirve para ese objetivo la política del PTS que intenta ubicarse como un ridículo "farito del mundo" y se desvive por ponerle el hombro a ese engendro stalinista-burocrático que se reunió en 16 y 17 de febrero para ver si logra de esa manera encontrar un lugar bajo el sol en el movimiento de desocupados.


Cómo se preparó el "4 de agosto" del PO:
la acumulación de errores lleva a la capitulación, ésta a la traición, y la suma de traiciones
a la degeneración completa del movimiento revolucionario

El "4 de agosto" de la dirección del PO no cayó del cielo: fue preparado con una y mil capitulaciones y traiciones durante los últimos años. La lista es tan larga que aquí solamente podremos mencionar algunas.
Se preparó hace ya más de un año, en diciembre de 2000. En noviembre de ese año se había producido el glorioso levantamiento del pueblo trabajador de Mosconi y Tartagal con el que derrotaron a la gendarmería, asaltaron el poder burgués municipal y lo descalabraron, quemando los edificios de todas sus instituciones, asaltando las comisarías y armándose, imponiendo, con sus piquetes, sus asambleas y sus congresos, un embrión de doble poder, y conquistando su programa obrero de 21 puntos, el jalón más avanzado puesto por la clase obrera argentina en décadas.
Altamira y la dirección del PO, junto con su socio Quiroga de la CGT-San Lorenzo, en un plenario de la corriente obrera por ellos encabezada realizado el 16 de diciembre de 2001 en el local de la FATPREN (Federación Argentina de los Trabajadores de Prensa), le dio un golpe desmoralizador a esa heroica vanguardia que intentaba buscar allí un canal para su lucha revolucionaria. Una delegación de 40 piqueteros viajaron más de 2000 kilómetros creyendo que venían a un congreso que era el primer paso para coordinar su lucha nacionalmente y para conquistar un Congreso nacional de delgados de base de todo el movimiento obrero, ocupado y desocupado -tal como decía su programa de 21 puntos. Y se encontraron con un acto copado por el legislador Altamira y Quiroga, donde no pudieron hablar, donde su programa de 21 puntos y sus mociones fueron rechazados, y del que terminaron siendo echados.
El salto al oportunismo abierto del PO se preparó en el encendido discurso del diputado Altamira en la Legislatura porteña, defendiendo, en el aniversario del golpe del imperialismo y Pinochet en Chile, al "demócrata" Salvador Allende y la "vía pacífica al socialismo" de Fidel Castro y el stalinismo que llevaron a la gloriosa revolución de los Cordones Industriales a la vía sangrienta del más feroz golpe contrarrevolucionario.
Se preparó en la política y el programa permanente, estratégico, del PO, repetido hasta el hartazgo durante todo el año 2001, de salvataje del odiado régimen de partidos del Pacto de Olivos, aconsejando a la burguesía que el estado garantizara su "reorganización" mediante "Asambleas Constituyentes a nivel local, provincial y nacional". Es decir, en la consigna de Asamblea Constituyente levantada como consigna de poder -antes, durante y después del inicio de la revolución en las gloriosas jornadas de diciembre y de la descomunal crisis revolucionaria en las alturas abierta por las acciones históricas independientes de las masas-, para salvar a este régimen infame, odiado por los trabajadores y el pueblo, para hacer una "nueva República" burguesa, es decir, la misma política de la diputada Carrió representante de los monopolios y el imperialismo yanqui.
Se preparó con el escandaloso arrodillamiento ante el estado burgués y la "democracia" de los esclavistas en el Salón de los Pasos Perdidos del parlamento en junio de 2001, donde Altamira y la dirección del PO corrieron presurosos a dar pruebas de su "fe en la democracia" y a ponerse de rodillas ante este régimen infame, mientras la gendarmería reprimía brutalmente a los piqueteros de Mosconi, y asesinaba a Barrios y Santillán. Se preparó cuando Altamira ni se dignó a aparecer en Mosconi en medio de semejante ataque, y sólo viajó a Salta capital casi seis meses después... ¡para asistir a la asunción de los diputados provinciales del PO!
Se preparó con la dirección del PO siendo cómplice y sosteniendo hasta último momento a D´Elía y Alderete, que a su vez sostenían a De Gennaro, Moyano y Daer que sostuvieron hasta el final a De la Rúa- Cavallo, como hoy lo hacen con Duhalde y el conjunto de este régimen infame. Con el legislador Altamira actuando como asesor de Moyano en la Primera Asamblea piquetera de julio de 2001, mientras la base obrera presente echaba a piedrazos a ese burócrata traidor al grito de "Se va a acabar la burocracia sindical". Con su alineamiento, en la Segunda Asamblea piquetera de septiembre del mismo año, con D´Elía y Alderete, en contra de centenares de delegados obreros ocupados y desocupados que conformaron la oposición a esa dirección traidora.
Y luego, cuando junto con el llamado "Bloque piquetero" de Martino del MTR, de Castells, le dieron cinco meses de tregua, primero a De la Rúa, luego a Rodríguez Saá y a Duhalde, negándose a convocar a la III Asamblea piquetera cuando millones de trabajadores desocupados y sus familias hambrientas se levantaban y con certero instinto de clase, pasando por arriba de las direcciones traidoras, marchaban a expropiar el pan allí donde estaba, en las grandes cadenas de supermercados imperialistas y de la gran patronal nativa. Desde octubre hasta enero del 2002, este "Bloque piquetero" funcionaba en reuniones secretas de los caudillos piqueteros y los dirigentes del PO -y de los demás partidos que como el MAS, el PTS, el FOS, etc., lo conforman- a espaldas de la base del movimiento de los desocupados, en el local del MAS.
La participación del PO, junto a D´Elía y Alderete, pocos días después de las gloriosas jornadas del 13, el 19 y el 20 de diciembre, en la entrevista de apoyo al gobierno de Rodríguez Saá, fue el anteúltimo acto que preparó el "4 de agosto" de ese partido. La imagen en primer plano frente a las cámaras de televisión, del señor Pitrola, dirigente del Partido Obrero -y vocero hoy del ataque calumniador de esa dirección vendida contra Democracia Obrera- avalando con su silencio y su presencia las declaraciones de apoyo a Rodríguez Saá por parte de D´Elía y Alderete, para que así el PO pudiera participar de la repartija de las limosnas de los planes trabajar y del supuesto "millón de empleos" prometido por ese efímero gobierno, fue la antesala de su ingreso definitivo a la burocracia sindical del movimiento de desocupados.
Decía Trotsky en 1935 sobre el pase del stalinismo al campo de la contrarrevolución: "Cuando proclamamos, después de la capitulación de la Internacional stalinista ante Hitler, que estábamos ante el '4 de agosto' de la III Internacional, nos enfrentamos con no pocas protestas. Se nos dijo que el '4 de agosto' fue una traición consciente, mientras que la capitulación a Hitler era la consecuencia inevitable de una falsa política. Hoy vemos qué superficiales son esas caracterizaciones puramente sicólogicas. La capitulación expresaba la degeneración interna, una consecuencia de la acumulación de errores y crímenes. Esta degeneración implicaba a su vez la capitulación ante la guerra imperialista y el prólogo a la capitulación ante la burguesía imperialista, que prepara la guerra. Por eso el '4 de agosto' de la tercera Internacional estaba implicado ya en la capitulación ante Hitler". ("Stalin firmó el certificado de defunción de la III Internacional, 1935).
Parafraseando a Trotsky, podemos decir que las capitulaciones del PO expresaban la degeneración interna, "una consecuencia de la acumulación de errores y crímenes". Esta degeneración implicó a su vez la capitulación de la dirección del PO ante el stalinismo, la burocracia sindical y el régimen infame, y el prólogo de la capitulación y la cooptación al estado burgués. Por eso, el "4 de agosto" del Partido Obrero que se consumó en el ataque a la democracia directa que encabezaron junto con el stalinismo el 16 y 17 de febrero, estaba ya implicado en todas y cada una de las capitulaciones que lo precedieron.
La dirección del Partido Obrero ya ha elegido su trinchera en la revolución argentina: se ha pasado del lado del orden burgués, como fiel soldado de la quintacolumna stalinista, del Foro de Porto Alegre y del régimen infame semicolonial argentino. Sus matones, junto a la pequeña KGB de los stalinistas agentes de castro, al PC del Banco Credicoop y a un ala disidente de los maoístas del PCR-PTP, organizaron un piquete para impedir hablar, agredir y echar a punta de pistola a miembros de Democracia Obrera y a piqueteros de Mosconi que aún tienen en sus cuerpos las balas de la Gendarmería asesina. Y no les tembló el pulso para hacerlo.
Tampoco nos tiembla ni nos temblará el pulso a los trotskistas de la LOI (CI)- Democracia Obrera y del COTP-CI: los trataremos de aquí en más como se merecen: como a la burocracia sindical, como al stalinismo y a todas las direcciones contrarrevolucionarias. Es decir, que lucharemos con todas nuestras fuerzas, apoyándonos en las masas revolucionarias y en los organismos de democracia directa que éstas han puesto en pie, por derrotar y barrer a la dirección del Partido Obrero que, al igual que Moyano, Daer, D´Elía, Alderete, el PC y todo el stalinismo, se ha convertido en un obstáculo absoluto para el triunfo de la revolución argentina.
Llamamos a todas las fuerzas sanas del movimiento trotskista internacional a luchar por expulsar al Partido Obrero de Argentina de las filas de la IV Internacional, para que quede claro ante la vanguardia y las masas revolucionarias de Argentina y del mundo que los pablistas del PO se han pasado al campo de la contrarrevolución y deben ser tratados, al igual que la burocracia sindical, el stalinismo y la socialdemocracia, como enemigos mortales de la clase obrera mundial.

Silvia Novak



"La liberación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos"

 


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