Año 2 - EDICIÓN ESPECIAL - 27 de febrero de 2002
edición especial
LA
ASAMBLEA DE UN SECTOR DEL MOVIMIENTO DE DESOCUPADOS DE 16 Y 17
DE FEBRERO: UN ATAQUE EN TODA LA REGLA A LA DEMOCRACIA DIRECTA
LA
ENCRUCIJADA DE LA REVOLUCIÓN ARGENTINA: UN PLAN CONTRARREVOLUCIONARIO
DEL RÉGIMEN
Y LAS DIRECCIONES TRAIDORAS PARA ESTRANGULAR
LOS ORGANISMOS EMBRIONARIOS DE DOBLE PODER
LLAMAMIENTO
A LAS FUERZAS SANAS
DE LA IV INTERNACIONAL
¡Por
una Conferencia internacional del trotskismo principista para
poner de pie a la IV Internacional, enfrentar al stalinismo y
expurgar a los liquidacionistas del trotskismo!
El
día 17 de febrero por la noche, el señor Néstor
Pitrola, dirigente nacional del Partido Obrero de Argentina, acusó
públicamente, a través del canal de TV 26 a nuestra
organización, Democracia Obrera -integrante del Comité
Organizador del Trotskismo Principista (Cuarta Internacional)-
de ser un "grupo de provocadores". No hizo más
que repetir ante las cámaras la misma calumnia que momentos
antes había lanzado, junto varias fracciones del stalinismo
argentino, en una reunión abierta de distintas fracciones
stalinistas, y corrientes centristas que se reivindican del trotskismo,
y que actúan en el movimiento de desocupados autodenominada
"Asamblea Nacional Piquetera" -realizada en el teatro
Colonial de Avellaneda. Al mismo tiempo, el aparato de seguridad
del stalinismo y del PO sacaban a punta de pistola a representantes
de Democracia Obrera y a delegados trabajadores docentes, ceramistas,
piqueteros, que habían exigido hacer uso de la palabra
y que toda la base obrera presente que quisiera hacerlo, pudiera
hablar y mocionar. La dirección del Partido Obrero vuelve
a repetir esa calumnia en su periódico Prensa Obrera N°
742 del 21/2/02, reeditando la acusación de "provocadores"
y "servicios de inteligencia" realizada públicamente
contra nuestra organización hace algunos meses atrás,
por Claudio del Plá y la dirección del PO desde
las páginas de Prensa Obrera.
Esta calumnia y agresión de la dirección del PO
realizada conjuntamente con la guardia pretoriana del stalinismo,
fueron para impedir hablar no sólo a Democracia Obrera,
sino a delegados docentes, delegados ceramistas de Neuquén,
piqueteros y a compañeros de la Comisión Investigadora
Independiente del Norte de Salta (que representa los familiares
de los compañeros que fueron asesinados y a los heridos
-muchos de ellos hoy lisiados, con balas en el cuerpo- por la
gendarmería), a trabajadores del Garrahan, a piqueteros
de Dock Sud que bloquearon la Shell, trabajadores del Mercado
central, a trabajadores ocupados y desocupados de otros sectores,
y a más de 20 delegados de las Asambleas populares que
se habían hecho presentes.
Este ataque a la democracia directa de las masas en la revolución
argentina, y al trotskismo, se vio continuado y confirmado tres
días después, cuando el burócrata sindical
del movimiento de desocupados y diputado burgués D´Elía
junto a Alderete del maoísta PTP-PCR, calumnió,
en un acto público, a todas las fuerzas que se reivindican
del trotskismo, acusando a la "derecha trotskista" de
estar aliada con Bush contra el pueblo de Cuba, de la misma manera
que lo hiciera Stalin contra Trotsky acusándolo de ser
agente del imperialismo japonés o de la Gestapo.
Lo que actuó en esa reunión abierta de aparatos
stalinistas y centristas que se autodenominó "Asamblea
piquetera", tanto el sábado 16 en Plaza de Mayo como
del domingo 17 en Avellaneda, fue un verdadero ataque reaccionario
a la democracia directa de las masas en lucha, organizado y ejecutado
por la quintacolumna del stalinismo y la burocracia sindical del
movimiento de desocupados, de la cual es parte la dirección
del Partido Obrero. Fue un ataque a la democracia directa, puesto
que lo que se impuso fue un acuerdo de burócratas sindicales
del movimiento de desocupados, del Partido Comunista (PC) de Patricio
Echegaray y los banqueros del Banco Credicoop y del Instituto
Movilizador de Fondos Cooperativos expropiadores de los ahorros
del pueblo, del castrismo, del Partido Obrero y dirigentes de
los partidos centristas que se dicen trotskistas como MAS, el
PTS, el FOS, el MST y Convergencia Socialista- donde todo, desde
los oradores, el temario, quién hablaba y quién
no, qué se votaba y qué no, estaba decidido de antemano
y en secreto. Todo esto custodiado por las guardias pretorianas
del stalinismo y el PO para impedir que alguien se saliera de
lo previamente acordado, y para acallar a palazos y a punta de
pistola a los que se atrevieran a denunciarlo.
El mérito de la valiente intervención revolucionaria
de los delegados docentes, ceramistas, piqueteros, de los trotskistas
de Democracia Obrera en la Plaza de Mayo el día 16 dejando
en claro que se nos impidió hablar en ese acto acordado
entre bambalinas, y en la "Asamblea" del día
17, exigiendo que se permitiera hablar y mocionar a todos aquellos
delegados y trabajadores de base que quisieran hacerlo, arriesgando
la integridad física de nuestros militantes obreros, fue
el de desnudar a este engendro y el hecho de que está surgiendo
una nueva burocracia sindical del movimiento de desocupados que
tiene una política reaccionaria de liquidar la democracia
directa que han comenzado a conquistar los trabajadores y el pueblo
en lucha en la revolución argentina.
Tan es así, que se les impidió hablar a más
de veinte delegados de las Asambleas Populares de Capital y Gran
Buenos Aires, que reúnen no solamente a pequeños
ahorristas expropiados, sino a trabajadores, estudiantes, jubilados,
y también a trabajadores desocupados que son parte de esos
millones a los que la nueva burocracia sindical del movimiento
de desocupados que encabezan D´Elía, Alderete, Martino,
Castells, el PC y también el Partido Obrero dejan de lado
y por fuera de sus organizaciones y que no reciben las limosnas
de los planes Trabajar, que sólo alcanzan para algunas
decenas de miles. No pudieron hablar, por ejemplo, los delegados
de las Asambleas Populares de Padua, o los de los distintos barrios
de Merlo, que apenas unos días después fueron brutalmente
apaleados por las guardias pretorianas de matones pagados por
Duhalde y el intendente Otahecé del PJ cuando se dirigían
a la plaza de esa localidad a realizar su Asamblea Popular.
Así, en beneficio de los intereses de la burocracia sindical
del movimiento de desocupados y de pequeños aparatos, en
esa autodenominada "Asamblea Piquetera" se quiso impedir
que se escuche la voz de los millones de trabajadores desocupados
que se levantaron el 20 de diciembre y que comienzan a organizarse
en sus barrios del Gran Buenos Aires en Asambleas populares. Pero,
a pesar de ello, y luego de nuestra intervención, la Mesa
de dirección de ese engendro no pudo impedir que la base
obrera ocupada y desocupada presente impusiera y votara por aclamación
que en la próxima Asamblea todos puedan hablar y que voten
los delegados mandatados.
No es casual que los sirvientes del stalinismo y del estado burgués
como el PO, en el balance que hacen en su periódico en
Prensa Obrera, ni siquiera mencione este hecho crucial que fue
un triunfo impuesto por la base contra su propia política.
Esta maniobra quedó al desnudo, como lo demuestra el hecho
de que en las Asambleas populares, se haya comenzado a denunciar
y a repudiar los métodos del stalinismo y sus socios en
esa "Asamblea piquetera", como en Palermo, el Cid Campeador,
en la Boca, o en la Paternal donde se votó a mano alzada
un repudio público a la Mesa de dirección de la
Asamblea de Avellaneda, reivindicando, por el contrario, la verdadera
democracia directa que han conquistado en las asambleas populares
los trabajadores y el pueblo, la de la voz para todos los que
luchan, la del voto a mano alzada. Son los trabajadores y el pueblo
los que están tomando ya en sus manos en las Asambleas
populares la lucha contra los acuerdos de partidos y aparatos
que intentan coparlas y esterilizarlas, tal como resolvió
la Asamblea del Cid Campeador, votando proponer a la Asamblea
interbarrial que se realiza en Parque centenario "...que
todas las organizaciones políticas, sociales, que están
participando en las asambleas barriales tienen derecho a expresar
su identidad así como sus propuestas y opiniones. De la
misma manera se les exige poner todas sus energías al servicio
de las asambleas populares, y no las asambleas populares al servicio
de sus organizaciones o partidos" (Boletín de la Asamblea
Popular Cid Campeador, Año 1 - N° 1 - 20/02/02). Incluso,
en decenas de ellas, comienzan a desenmascarar y a echar a los
representantes del Partido Obrero que quieren coparlas, identificándolos
con justicia con el odiado régimen de partidos del Pacto
de Olivos contra el que se han levantado, como también
comienzan a desenmascarar e identificar a los agentes patronales
del Frenapo y de la burocracia sindical de el CTA que hoy actúan
ocultos en ellas para tratar de destruirlas desde adentro, y que
intentan ponerlas a los pies del Frenapo, de la Carrió
y de otras variantes patronales en la marcha del 24 de marzo.
La nueva burocracia del movimiento de desocupados no es más
que uno de los tentáculos del régimen para estrangular
los embriones de organismos de doble poder que surgieron desde
las gloriosas jornadas revolucionarias del 20 de diciembre. Los
partidos patronales, como el de la diputada Carrió, y la
burocracia sindical "opositora" del CTA, junto a todos
los organismos de derechos humanos, vienen ahora a por las Asambleas
Populares. Quieren que éstas se disuelvan y se subordinen
a un frente democrático de burócratas sindicales
y políticos patronales "opositores". Quieren
que los que llenaron la Plaza de Mayo el 19 y el 20 de diciembre
y en siete oportunidades más durante dos meses, que los
hambrientos que por centenares de miles fueron a buscar los alimentos
a los grandes supermercados en las jornadas del 19 de diciembre;
que los trabajadores que protagonizaron una huelga general política
el 13 de diciembre, se subordinen a un frente "anti-Duhalde".
Preparan esta traición para el 24 de Marzo, en el aniversario
del golpe genocida de 1976.
Mientras tanto, el gobierno de Duhalde, sostenido por el pacto
social infame de la burocracia sindical de las dos CGT, y en acuerdo
con curas y con el radicalismo y el peronismo, los viejos partidos
odiados del régimen, se preparan a realizar en los próximos
días la "Plaza del sí a Duhalde".
Esta es la nueva trampa contrarrevolucionaria del régimen:
subsumir a la clase obrera y a los explotados a dos frentes burgueses:
a favor del gobierno o en contra del gobierno, la "Plaza
del Sí" y la "Plaza del No", dos plazas
dirigidas por facciones patronales, que terminen de estrangular
y dividir los embriones de organismos de doble poder. Pero los
dirigentes de las dos plazas, de los dos frentes, con sus secuaces
burócratas que los sostienen, tienen un solo objetivo:
liquidar las asambleas populares, castrar el contenido revolucionario
y de autoorganización del movimiento de desocupados, dejar
aisladas las durísimas luchas obreras por fábrica
contra los cierres y los despidos y a los miles de trabajadores
estatales a los que se les ha saqueado el salario. Y lo que es
más importante y decisivo: quieren destruir la nueva alianza
obrera y popular que emergió en la escena nacional en las
jornadas revolucionarias de diciembre que dieron inicio a la revolución
argentina.
En la revolución argentina hay dos trincheras, y no "dos
veredas": la clase obrera y sus aliados, y sus organismos
por un lado; y la burguesía y el imperialismo, con la burocracia
sindical y sus demás agentes de todo pelaje, por el otro.
Lo sucedido el 16 y 17 de febrero en Plaza de Mayo y Avellaneda
no fue más que un paso, un jalón, de las fuerzas
contrarrevolucionarias que se han conjurado para imponerles a
las masas revolucionarias la expropiación y el desvío
de sus heroicos combateso
Para
Altamira y el PO, como para el stalinismo,
los aparatos son todo y en nombre de ellos
hay que destruir los organismos
de autodeterminación de las masas
Para
el PO y sus socios stalinistas en el "Bloque piquetero"
hay que subordinar los organismos de democracia directa y autodeterminación
de las masas a los aparatos contrarrevolucionarios, liquidarlos,
para impedir que éstos se desarrollen, extiendan, pongan
en pie sus comités de autodefensa y se centralicen en un
nuevo embate de masas que barra con todos ellos, con el gobierno
y todas las instituciones del régimen infame, imponiendo
el doble poder y abriendo el camino a la insurrección y
a la toma del poder por la clase obrera y el pueblo, es decir,
al triunfo de la revolución argentina.
Ellos trabajan para subordinar al movimiento de desocupados a
la burguesía "democrática opositora" que
quiere elecciones anticipadas y para ello preparan la "Plaza
del No." Lo hace de la misma manera que antes, en la situación
pre-revolucionaria previa, la burocracia sindical de Moyano y
el CTA pusieron los paros generales a los pies de la patronal
del Frente Productivo que hoy, junto a Duhalde, administra los
negocios del gran capital, asociada al imperialismo, saqueando
a la nación y hambreando a los trabajadores y al pueblo.
Es que el PO ya es sirviente de la política de un recambio
burgués en el régimen, llamando a Asambleas Constituyentes
Soberanas a nivel local, provincial y nacional para salvar al
régimen infame.
Esto queda absolutamente claro, por si hacía falta, en
las declaraciones del legislador Altamira del PO al diario La
Nación, donde lo reconoce con total desparpajo. Ante la
pregunta del periodista sobre su opinión sobre las Asambleas
populares, Altamira dice: "(se) necesita una transformación
social, pero para eso hay que tener un programa y solo puede ser
dado por los partidos". A lo que el cronista agrega que Altamira
"prevé también que en algún momento
esta militancia entrará en reflujo y espera que se canalice
en los partidos" (Diario La Nación del 24/02/02, página
12 del cuerpo central, www.lanacion.com.ar).
¡A confesión de parte, relevo de pruebas! Altamira
y el PO son renegados del trotskismo y continuadores de Kautsky
y la socialdemocracia contrarrevolucionaria, que decía
"El partido es todo, las masas revolucionarias son nada",
contra la que, al grito de "¡traidores!" se levantaron
los grandes revolucionarios Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo
para combatir a ese aparato que asfixiaba la energía de
las masas.
"El partido es todo, los soviets son nada" fue el grito
de guerra con el cual Joseph Stalin y la burocracia stalinista
estrangularon a la Revolución de Octubre y al Estado Obrero
soviético.
"Los partidos son todo, las masas revolucionarias nada",
dicen Altamira y el PO, continuadores de Kautsky y Stalin, que
con los aparatos de los partidos políticos odiados de este
régimen infame quieren liquidar la democracia directa de
las Asambleas populares y también en el movimiento de desocupados,
y estrangular la revolución. Esto no hace más que
confirmar que la dirección del Partido Obrero ha sido cooptada
y se ha pasado abiertamente al campo del estado burgués
y de su régimen, como fundamentamos más adelante.
Son enemigos de organismos independientes de democracia directa
de las masas armadas para la preparación de la insurrección
y la toma del poder. Son renegados del trotskismo y de la dictadura
del proletariado. Son, en síntesis, enemigos de la revolución.
Pero el mismo domingo 24 en que se publicaban las escandalosas
declaraciones Altamira, la política contrarrevolucionaria
del stalinismo, la burocracia sindical del CTA y los traidores
del PO -que es apoyada por el resto de las corrientes centristas
que se dicen del trotskismo- de tratar de liquidar los organismos
de democracia directa con acuerdos de partidos, con "mesas
convocantes" amañadas, sufrió una derrota descomunal
a manos de las masas revolucionarias: en la Asamblea Interbarrial
de Parque Centenario, estas votaron a mano alzada, realizar el
17 de Marzo un Congreso de todas las asambleas populares del país
- llamada Asamblea Interbarrial Nacional- con el método
de la democracia directa.
Con su democracia directa, las masas derrotaron uno por uno todos
los intentos del stalinismo, la burocracia sindical del CTA y
los traidores del PO, de los agentes de los partidos patronales,
y de las corrientes centristas y oportunistas (que, como siempre,
concurrieron camuflados como "vecinos") de controlar
dicha Asamblea Nacional.
Así, contra la propuesta de que se eligiera una "mesa
convocante", resolvieron la "Constitución de
una asamblea de delegados de las asambleas barriales a razón
de un delegado cada 20 para organizar la Asamblea nacional".
Contra la propuesta de que se eligieran los coordinadores de la
interbarrial nacional con una semana de anticipación, las
masas impusieron: "Se rechaza y se confirma el funcionamiento
actual, se sortean el mismo día antes de comenzar".
Este gran triunfo de la democracia directa de las masas en lucha
es un golpe al plexo al stalinismo y sus socios del PO y a todos
los enemigos de la democracia directa, y confirma la justeza de
la valiente intervención de Democracia Obrera en la "Asamblea
Piquetera" del 16 y 17 de febrero.
La posibilidad de construir y poner en pie el gran partido revolucionario
leninista, internacionalista e insurreccionalista de la revolución
argentina tiene atada su suerte a la supervivencia, extensión,
centralización y armamento de los organismos de democracia
directa de las masas explotadas. Pero esto es imposible de conquistar
sin una lucha a muerte contra las direcciones traidoras y los
oportunistas que las sostienen sobre sus hombres. A eso, ni más
ni menos, se reduce el combate de la Liga Obrera Internacionalista
(CI)-Democracia Obrera de Argentinao
Mientras
los trabajadores y el pueblo se levantan
al grito de "Que se vayan todos, que no quede ni uno solo",
surge una nueva burocracia sindical del movimiento
de desocupados que sostiene al régimen infame
Ante
la crisis y el odio de las masas a la burocracia sindical de la
CGTs y del CTA, el gobierno de Duhalde y el pacto de Olivos -que
tiene dispuestas a sus guardias pretorianas de matones pagos como
las que atacaron a los desocupados de Merlo, pero no se atreve
a sacarlas a las calles en forma generalizada por temor a azuzar
aún más a la revolución que no se detiene-,
ha mandado a esta quintacolumna stalinista-burocrática
a que trate de estrangular desde adentro los organismos de lucha
de las masas revolucionarias. Lo ha hecho impulsando el surgimiento
de una nueva burocracia sindical del movimiento de desocupados,
de la que forman parte D´Elía (diputado provincial
del Polo Social, un partido burgués encabezado por el cura
Farinello aliado a un sector de la burocracia sindical de la Unión
Obrera Metalúrgica de Lorenzo Miguel), Alderete del maoísta
PTP-PCR que llamó a votar a Menem en 1989, Castells, dirigente
de una fracción disidente del PTP-PCR, Martino del MTR,
un viejo cuadro stalinista, el PC de los banqueros del Credicoop,
y también el PO. Una nueva burocracia sindical del movimiento
de desocupados para tratar de controlar la enorme espontaneidad
de las masas que, con sus acciones independientes, pasaron por
encima de todas las direcciones traidoras y abrieron la revolución
en las gloriosas jornadas de diciembre.
Es por esta razón que todos ellos, D´Elía,
Alderete, el PC, Castells, Martino y el PO, levantan una política
de cogestión de esta nueva burocracia sindical con el estado
patronal, donde sea ésta la que gestione, controle y administre
el otorgamiento de créditos de los organismos imperialistas,
y su reparto entre las distintas provincias, municipios y caudillos
piqueteros. Quieren liquidar todo vestigio de independencia y
de democracia directa del movimiento de desocupados que hoy expresa
a la amplia mayoría de la clase obrera argentina que está
desocupada, subocupada, en negro, contratada, precarizada, flexibilizada,
suspendida, y hambrienta, y estatizarlo transformando sus organizaciones
en gestoras de la limosna del estado patronal para unos pocos,
cuando son millones los trabajadores desocupados, cuando todos
los días la patronal despide a miles de trabajadores -más
de 600.000 en los últimos meses-, y cuando el feroz aumento
de los precios y la devaluación ha reducido a monedas la
miseria de $ 120 de un plan Trabajar.
La aparente división entre los burócratas D´Elía
y Alderete por un lado, y por el otro los del "Bloque piquetero"
de Martino, Castells, el PC, con los que el PO está de
hecho en un partido único -y al que las corrientes centristas
como el PTS, el FOS y otros grupos menores que se reivindican
trotskistas sostienen sobre sus hombros- es completamente funcional
a la política del estado burgués. Es funcional porque
divide y desmoraliza a los trabajadores desocupados y es, a la
vez, la expresión de la disputa por el control de los millones
de dólares para "ayuda social" entre las distintas
alas de la burocracia sindical del movimiento de desocupados,
que compiten por quién le da más pruebas a la patronal
y al estado de que son capaces de controlar al movimiento.
Esta burocracia que, de conjunto, agrupa cuanto mucho al 10% de
los desocupados y que lo divide, es funcional también a
la política del gobierno de Duhalde y del régimen
infame del Pacto de Olivos que intenta controlar al 90% restante
de los más de 4.000.000 de trabajadores desocupados con
Chiche Duhalde -esposa del presidente- pagándoles a los
punteros del PJ en los barrios para que distribuyan la miseria
de los bolsones de alimento y $ 20 por mes, y que son los mismos
que conforman las guardias pretorianas que atacan a los desocupados,
como en Merlo.
Es funcional también a la burocracia sindical de las dos
CGTs, puesto que se niega a luchar por tirarla abajo y por la
unidad de los trabajadores ocupados y desocupados, junto a las
Asambleas Populares, en un gran Congreso Nacional Obrero y Popular
de delegados con mandato que prepare la huelga general y un nuevo
embate de masas para barrer con el gobierno y el régimen
infame. Son enemigos de todo esto, como tan bien lo dejan en claro
las declaraciones de Altamira al diario La Nación.
Esta burocracia es también funcional a la burocracia sindical
del CTA, agente de los partidos y políticos patronales
como el Frenapo y Lilita Carrió que está intentando
llevar a sus pies a las Asambleas Populares y al movimiento piquetero
en la marcha que preparan para el 24 de marzo.
Por eso que el stalinismo y el PO echaron a los obreros de la
Asamblea y se quedaron con los banqueros del Credicoop -camuflados
tras el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos-, con la
iglesia y las Pymes (la asociación de los patrones de las
pequeñas y medianas empresas). Por eso, este engendro avala
la política de llevar la sangre y la heroica lucha de los
piqueteros del Norte de Salta a los pies de las Pymes, la Iglesia
y del gobierno asesino de Romero, como proclamó abiertamente
el sábado 16 en la Plaza de Mayo "Hipi" Fernández,
un dirigente de la Unión de Trabajadores Desocupados (UTD)
de Mosconi que tiene una pequeña empresa donde por $ 120
de un plan Trabajar, trabajan los desocupados. Ninguna de las
corrientes que eran parte de la Mesa de dirección de ese
acto acordado y podían hacer uso de la palabra, como el
MAS, el MST, el PTS, el FOS y Convergencia Socialista denunció
semejante traición, y miraron para otro lado cuando las
guardias pretorianas del stalinismo rodeaban, el sábado
en Plaza de Mayo, a los representantes de Democracia Obrera que
exigían la palabra y a los delegados piqueteros de Mosconi
-algunos de los cuales tienen aún en el cuerpo las balas
de la gendarmería asesina- que no aceptaban y querían
denunciar esa traición. Por eso el domingo 17 lanzaron
su agresión y calumnia para impedir que hablaran y echar
los delegados de los piqueteros del Norte de Salta que querían
llamar a romper con las Pymes, la Iglesia, los banqueros del Credicoop
y el gobernador Romero. Recién allí reaccionaron
las corrientes centristas, pero ya era tarde: quedaron presas
de su propia política.
Lo que sucedió el 16 en Plaza de Mayo y el 17 en Avellaneda
fue una verdadera reacción contra la vanguardia obrera
y popular y las masas que pugnan por poner en pie una organización
nacional de masas, democrática e independiente del estado
burgués, un intento de controlar y liquidar las acciones
independientes y la democracia directa de las masas que ya demostraron,
abriendo la revolución, ser un millón de veces superiores
a cualquier lucha convocada por los estados mayores de las direcciones
traidoras y de sus sirvienteso
La
"Asamblea Piquetera" de Avellaneda,
más burocrática aún que la segunda Asamblea
Piquetera dirigida por D´Elía y Alderete
La
"Asamblea piquetera" de Avellaneda, fue peor incluso
que la Segunda Asamblea piquetera realizada el 4 de septiembre
de 2001 y dirigida por D´Elía y Alderete, donde en
contra de D´Elía y Alderete que sólo querían
dejar entrar a los delegados por ellos "acreditados",
a los políticos patronales y a la burocracia sindical,
la base obrera desocupada y ocupada impuso la democracia obrera.
Les pasó por encima a D´Elía y Alderete e
impuso que todos pudieran entrar; impidió el ingreso de
los políticos patronales; impidió que hablaran los
burócratas al grito de "se va a acabar la burocracia
sindical", y permitió así que todos los que
quisieran hacerlo, pudieran hablar y votar a mano alzada. Es por
eso que D´Elía y Alderete nunca más volvieron
a convocar una Asamblea Piquetera. Y hoy, después de cinco
meses, el stalinismo y la dirección del PO como parte de
la burocracia sindical del movimiento de desocupados, la convocan
bajo un férreo control, con los mismos métodos que
D´Elía y Alderete y la burocracia sindical, y también
de la misma manera, acusan inmediatamente de ser "provocador",
"servicio", etc., a todo aquel que sea disidente de
sus posiciones, y acallan a las minorías a los golpes.
En esas reuniones como la de Plaza de Mayo y Avellaneda, organizadas
por la burocracia sindical del movimiento de desocupados, el stalinismo
en sus distintas alas y sus siervos del PO, la seguridad garantizada
por las guardias de matones del stalinismo y del PO no está
para cuidar a los delegados y a la base obrera de los ataques
de las fuerzas de represión del estado patronal, de la
policía y los servicios de inteligencia, y de las bandas
de matones pagos del Partido Justicialista, los demás partidos
patronales y la burocracia sindical, sino para apalear y sacar
a punta de pistola a los delegados obreros que sean disidentes
con ese engendro. ¡Y esto se hace con el consentimiento
de todas las corrientes que se dicen del trotskismo! Esta política
criminal de esta burocracia sindical del movimiento de desocupados,
del stalinismo y el PO no fue condenada por ninguna de las corrientes
que se reivindican del trotskismo y que eran parte de los acuerdos
de la Mesa de "convocantes".
En esto también es funcional al estado burgués y
a su régimen infame la nueva burocracia sindical del movimiento
de desocupados. Mientras montan sus guardias de matones para acallar
y apalear a los opositores, dejan a millones de trabajadores desocupados
a merced de la policía, la gendarmería y las guardias
pretorianas de matones pagos de Duhalde y el PJ, negándose
a luchar por que se pongan en pie comités de autodefensa
de los trabajadores y el pueblo en lucha, como sucediera en Merlo.
Es más, la división entre fracciones de esa burocracia
que se disputan el control de los planes Trabajar deja una y otra
vez a sus propias bases entrampadas en las disputas entre los
intendentes de los partidos patronales y los distintos sectores
burgueses: así sucedió hace poco tiempo atrás
en el Mercado Central, al que se dirigió un grupo de desocupados
de la CCC a pedir alimentos, y se encontró allí
con una patota de matones pagos de los partidos patronales y la
burocracia sindical -que se disputaban la administración
del Mercado central-, y fueron brutalmente golpeados y apaleados.
Los trotskistas de Democracia Obrera no nos alineamos con ninguna
de las dos fracciones de la burocracia sindical del movimiento
de desocupados: ni con D' Elía y Alderete; ni con Martino,
Castells, el PC y el PO. Por el contrario, hacemos nuestra la
pelea que diera el PST en la década del '70 cuando se dividió
la CGT: "¡Ni Azopardo ni Colón1, burocracia
al paredón!". Intervenimos en todas las organizaciones
de desocupados, peleando por tirar abajo a esa nueva burocracia
sindical, por la unidad del movimiento de desocupados en una organización
nacional democrática e independiente del estado patronal
que haga suyo el programa obrero de los 21 puntos de los piqueteros
del Norte de Salta, y por su coordinación con los trabajadores
ocupados y con las Asambleas Populares en un gran Congreso nacional
Obrero y Popular.
Es que el surgimiento de esta nueva burocracia sindical no tiene
su explicación en razones ideológicas o políticas,
sino en su ligazón con el estado burgués que compra
a los dirigentes y estatiza a las organizaciones de desocupados
al igual que lo hace con los sindicatos, sin lo cual no podría
garantizar su dominio. Como explicamos más adelante, son
la burocracia sindical de las dos CGTs, del CTA y la nueva burocracia
del movimiento de desocupados los que sostienen hoy al gobierno
bonapartista de Duhalde y al régimen odiado contra el que
se levantaron las masas revolucionarias dejándolos sin
base social, al igual que sostuvieran ayer a De la Rúa
y antes a Menem.
Es que en los países semicoloniales como lo es la Argentina,
el capital financiero imperialista para garantizar su dominio
frente a la debilidad de la burguesía nacional ante los
dos colosos que se enfrentan -el imperialismo y la clase obrera
del país oprimido- necesita estatizar los sindicatos, cuestión
que es la base de que los regímenes burgueses sean bonapartistas
o semi-bonapartistas, más allá de las formas seudodemocráticas
que puedan adquirir. Como decía Trotsky, el imperialismo
"crea en las colonias y las semicolonias un estrato de aristócratas
y burócratas obreros, éstos necesitan el apoyo de
gobiernos coloniales y semicoloniales que jueguen el rol de protectores,
de patrocinantes y a veces de árbitros. Esta es la base
social más importante del carácter bonapartista
o semibonapartista de los gobiernos de las colonias y los países
atrasados en general. Esta es también la base de dependencia
de los sindicatos reformistas respecto del estado" (Los sindicatos
en la era de decadencia imperialista). No puede haber, en los
países semicoloniales, sindicatos y organizaciones obreras
independientes del estado patronal si no están encabezados
por una dirección revolucionaria.
Y cuando el estado y el régimen patronal y sus agentes
en el movimiento obrero no logran impedir que los trabajadores,
por fuera de su control, protagonicen gestas revolucionarias y
ataquen la propiedad de los capitalistas y las instituciones del
estado y el régimen, como todo bonapartismo, apela a sus
castas de oficiales y a sus fuerzas de represión. Así,
frente al grandioso levantamiento de Mosconi y Tartagal en noviembre
de 2000, donde los trabajadores y el pueblo atacaron y descalabraron
al poder burgués, destruyeron las comisarías y armaron
sus propias milicias, pusieron en pie sus piquetes, asambleas
y organismos de doble poder, poniendo al alcance de la mano la
posibilidad de instaurar Comunas obreras en esas localidades,
el estado patronal actuó con dos políticas complementarias:
terminó comprando a sus dirigentes que hoy forman parte
de la burocracia sindical del movimiento de desocupados, y a la
vez ocupó a sangre y fuego el Norte de Salta con la gendarmería
y con tropas yanquis, dejando muertos, centenares de heridos y
detenidos.
La creación de la nueva burocracia del movimiento de desocupados
es la expresión del terror del estado burgués y
su régimen a que hoy, luego de iniciada la revolución,
con el golpe económico y el crac que agudizan a extremos
inauditos las penurias ya insoportables de las masas, con casi
un 50% de la clase obrera desocupada, cuando en decenas de municipios
las masas están en lucha por derrocar a los intendentes
de los partidos del régimen infame, vuelvan a irrumpir
gestas revolucionarias como las de Mosconi y Tartagal, pero de
una punta a otra del país, que disloquen al poder burgués
municipal, instauren el doble poder y terminen por imponer Comunas
obreras y populares. Es decir, temen como a la muerte un Mosconi
generalizado de los millones de desocupados que se uniría
rápidamente a las Asambleas populares y los trabajadores
ocupados y pondría al orden del día la lucha por
el poder a nivel nacionalo
La
nueva burocracia sindical usurpa las heroicas gestas
del movimiento de desocupados y los jalones de programa
revolucionario que conquistó desde el levantamiento
de Cutral-Có hasta el de Mosconi y Tartagal
Los
desocupados jamás pelearon por ser gestores de las limosnas
del estado patronal, sino por "¡Trabajo para todos!".
Los planes Trabajar fueron las migajas que con las que el estado
intentó siempre comprarlos y desactivar su lucha. Es más,
la pelea contra el peligro de burocratización de las organizaciones
de los desocupados y por conquistar la democracia directa ha marcado
toda la historia de lucha del movimiento de desocupados en la
Argentina.
El primer jalón histórico de esta lucha contra la
burocratización y la compra de los dirigentes por parte
del estado burgués, tuvo su expresión en el segundo
levantamiento de los trabajadores y el pueblo de Cutral Có
y Plaza Huincul (Neuquén) en 1997, donde los trabajadores
desocupados se llamaron a sí mismos "fogoneros",
denunciando y en oposición a los "piqueteros"
que habían protagonizado el primer levantamiento en 1996,
y que habían sido comprados con subsidios y migajas por
el estado provincial neuquino y transformados en punteros del
partido burgués que gobierna esa provincia, el MPN (Movimiento
Popular Neuquino). Los heroicos fogoneros del segundo Cutralcazo,
que pusieron en pie embriones de democracia directa en sus Asambleas
Populares, que derrotaron a la gendarmería que asesinó
a Teresa Rodríguez, que quemaron en fogatas públicas
los carnets de afiliación a los partidos patronales, fueron
traicionados y entregados por la burocracia sindical del CTA que
reventó la huelga de los trabajadores docentes de esa provincia
que habían comenzado a unirse con la lucha de los desocupados,
e impidió una huelga general provincial que habría
derribado al gobierno del MPN.
Esta pelea fue continuada luego por los levantamientos de los
desocupados de Jujuy también en 1997, que se organizaron
en sus piquetes y pusieron en pie una Coordinadora provincial,
echando a patadas al burócrata sindical del maoísta
PTP-PCR, Carlos "Perro" Santillán. Finalmente,
este burócrata logró derrotar esa lucha, poniéndola
a los pies de la Iglesia y transformando la Coordinadora en una
"multisectorial" con los patrones y sus partidos.
La pelea por la democracia directa y la unidad de ocupados y desocupados
fue retomada, en 1999, por los trabajadores y el pueblo de Corrientes,
donde desocupados, docentes y estatales pusieron en pie su asamblea
popular en la "Plaza del Aguante" durante cinco meses,
y sus piquetes cortando el puente que une esa provincia con la
del Chaco. Esta lucha heroica fue aislada, dejada a su suerte
y traicionada por la burocracia sindical en todas sus alas y por
el stalinismo, que habían desviado, desde 1997, la lucha
de las masas llevándolas a la trampa de las elecciones,
salvando al debilitado gobierno de Menem y permitiendo el triunfo
de De la Rúa. La primera acción de De la Rúa,
a una semana de asumir la presidencia en diciembre de 1999, fue
enviar -con la aprobación del parlamento y la complicidad
de la burocracia sindical- a la gendarmería asesina a aplastar
a sangre y fuego la lucha de Corrientes, provocando una verdadera
masacre que se cobró la vida de cuatro mártires
obreros.
Pero indudablemente el jalón más alto de esta pelea
del movimiento de desocupados lo puso el heroico levantamiento
de los piqueteros del Norte de Salta que conquistaron y votaron,
en sus Congresos soberanos, el programa obrero de los 21 puntos
que se propone "la construcción de organizaciones
independientes del estado y de todo interés contrario al
de los trabajadores", y dice: "Haciendo un balance de
las distintas experiencias de lucha hemos constatado cómo
el gobierno ha tratado de dividir a los desocupados mediante la
compra de dirigentes. Los dirigentes que han traicionado a los
desocupados deben ser expulsados de las organizaciones y considerados
enemigos de los trabajadores". Levanta el "Funcionamiento
en base a asambleas que tomen las decisiones y elijan los representantes
que deben ser revocables cuando la asamblea lo decida", la
lucha por "Organizaciones independientes del gobierno provincial
y nacional, de todos sus agentes y de las organizaciones patronales"
y que "El manejo de los planes de trabajo, los puestos que
se consigan en las (empresas) privadas, los bolsones alimentarios
y todo lo que se conquiste debe estar bajo control de las asambleas
para que se reparta a los que más necesitan y a los que
más se comprometen con la lucha"; y llama a organizar
"De abajo hacia arriba (...) las coordinadoras con delegados
electos en asambleas de cada barrio en las que se aporte a la
elaboración del programa común".
Ese programa obrero hace suyo la pelea por trabajo para todos
atacando la propiedad de los capitalistas, planteando "Tercer
turno en las empresas petroleras y reparto de las horas de trabajo
sin bajar los salarios", y denuncian con claridad el objetivo
de los planes Trabajar: "No se nos escapa que los planes
de empleo son instrumentados como un mecanismo para hacer bajar
aún más el salario del trabajador activo y al luchar
por ellos lo hacemos en la perspectiva de arrancar trabajo, lograr
la efectivización plena y liquidar la precariedad laboral".
Este programa plantea, ya en diciembre de 2000, "Ratificar
el llamamiento hecho por los piqueteros a favor de un Congreso
Nacional de Organizaciones y Desocupados para golpear todos juntos
y al mismo tiempo por nuestros reclamos. Planteamos la convocatoria
a un Congreso Nacional de Bases, con representantes electos de
todo el movimiento obrero".
¡El 16 y 17 de febrero, Democracia Obrera no hizo más
que luchar -como lo venimos haciendo desde el glorioso levantamiento
de Mosconi y Tartagal- por este programa, por lo más avanzado
que conquistó el movimiento piquetero real que hoy está
usurpado por esta burocracia infame gestora y administradora del
hambre y la miseria de millones de trabajadores y sus familias!
De la misma manera que sucediera en Cutral Có y en Jujuy,
la heroica lucha de los piqueteros del Norte de Salta fue traicionada
por todos quienes hoy conforman la nueva burocracia sindical del
movimiento de desocupados, por D´Elía, Alderete y
su CCC controlada por el maoísmo, por el PC, por Martino,
por Castells, por "Pepino" Fernández, "Piquete"
Ruiz y "Hipi" Fernández (dirigentes de la UTD
de Mosconi), y por el PO. Se negaron a levantar el programa de
los 21 puntos, dejaron aislados a los piqueteros a manos de la
gendarmería asesina, se negaron a llamar al Congreso Nacional
de Ocupados y Desocupados por el que éstos peleaban, para
evitar que surgiera un movimiento de desocupados revolucionario
que se pusiera de pie y se centralizara nacionalmente levantando
ese programa obrero. Es que todos ellos querían el control
de los millones de dólares de los planes Trabajar, y un
movimiento de desocupados de presión por las migajas del
estado burgués y gestor de las mismas, separado de la clase
obrera ocupada.
Las grandes gestas del movimiento de desocupados sentaron los
jalones de la democracia obrera que hoy retoman las Asambleas
Populares de la Capital Federal y de otros puntos del país,
donde todos los que luchan tienen voz y pueden hablar, donde todo
se decide democráticamente y se vota a mano alzada.
Por el contrario, la nueva burocracia sindical del movimiento
de desocupados de D´Elía y Alderete de la CCC, como
la Martino, el PO, el MIJD de Castells, el PC, etc., -aunque se
vistan de rojo, se tapen la cara con un pasamontañas o
con pañuelos- son la continuidad hoy de aquellos "piqueteros"
vendidos de Cutral Có contra los que se levantaron los
heroicos fogoneros del segundo Cutralcazo. Hoy como ayer, en las
profundidades de la clase obrera, en los millones de desocupados
que se levantaron en las gloriosas jornadas de diciembre de 2001,
se están gestando los nuevos "fogoneros" que
derrotarán a esta burocracia sindical usurpadora de las
gestas del movimiento de desocupados. Allí están
las fuerzas para hacer realidad el llamado de los piqueteros del
Norte de Salta, y conquistar un Congreso nacional unitario de
todos los desocupados con un delegado con mandato cada veinte
trabajadores, que haga suyo el programa obrero de los 21 puntos
y se coordine y se unifique con las Asambleas Populares y los
trabajadores ocupados.
Desde Democracia Obrera, hemos luchado, luchamos y lucharemos
incansablemente por: ¡Basta de acuerdos por arriba de los
partidos y los dirigentes que son los que deciden en secreto qué
se hace y qué no se hace! ¡Democracia para todos
los que luchan! ¡Viva la democracia directa, de la mano
alzada, de la voz para todos los que luchan, de las Asambleas
Populares! ¡Que los partidos obreros y sus dirigentes se
subordinen a las decisiones soberanas de la democracia directa
de los trabajadores y el pueblo! ¡Que sean los trabajadores
y el pueblo en esos organismos los que con su voto decidan qué
partidos hablan y someten sus propuestas a votación, y
cuáles no!
¡Basta de limosna! ¡Trabajo para todos ya, imponiendo
la reducción de la jornada laboral para que todos las manos
disponibles se pongan a trabajar, con un salario mínimo
igual al costo de la canasta familiar, indexado automáticamente
según la inflación! ¡Fuera las Pymes, fuera
la iglesia y los banqueros del Credicoop, expropiadores de los
pequeños ahorristas!
¡Abajo la burocracia sindical del movimiento de desocupados!
¡Que los planes trabajar y todo lo que se conquiste en la
lucha sea administrado por las asambleas de base y no por los
punteros!
¡Basta de "dirigentes piqueteros" que nadie eligió
y que viven de las jugosas dietas de diputados, como el diputado
burgués D´Elía y el legislador Altamira! ¡Que
todo dirigente de los desocupados - incluidos D´Elía
y Altamira- trabaje en un plan Trabajar y cobre $ 120 como cualquier
compañero de base! ¡Que sean elegidos en Asambleas,
con mandato, y que sean rotativos, que nunca concurran solos a
las negociaciones con los intendentes, gobernadores y el ministerio
de trabajo, y que rindan cuentas públicas de las mismas
en la base!
¡Por una organización nacional de masas democrática,
independiente del estado burgués, de los políticos
y funcionarios de los partidos patronales y de los punteros, que
agrupe a los millones de trabajadores desocupados, es decir, por
un Congreso unitario de delegados de todos los trabajadores desocupados
con el programa de los 21 puntos! ¡Por su coordinación
con las asambleas populares, los comités de huelga y de
lucha de los obreros que enfrentan los despidos y cierres de fábricas!
¡Abajo la burocracia sindical traidora de las CGTs y del
CTA! ¡por la independencia de las organizaciones obreras
de la patronal y su estado!
¡Basta de pequeñas KGB del stalinismo y sus sirvientes
para amedrentar, callar y golpear a la base trabajadora y a las
minorías! ¡Por comités de autodefensa de los
trabajadores y el pueblo en lucha para enfrentar la represión
del estado patronal y darles el escarmiento que se merecen las
guardias pretorianas de policías, servicios, matones de
Duhalde y Alfonsín y de la burocracia sindical!
¡Por un gran Congreso Nacional Obrero y popular de delegados
de base de toda la clase obrera, ocupada y desocupada y de todos
los sectores populares en lucha, que levante un plan obrero y
popular de salida a la crisis, para preparar un nuevo 20 de diciembre,
un nuevo embate de masas que barra al gobierno de Duhalde y al
régimen infame, y prepare la toma del poder por la clase
obrera y el pueblo explotado!
¡Esto es lo que íbamos a decir los trotskistas de
Democracia Obrera en la "Asamblea piquetera" de Avellaneda,
y por eso quisieron callarnos!o
El
ataque de D'Elía y la calumnia y agresión
del stalinismo y el PO contra Democracia Obrera,
son un ataque al trotskismo internacional
Este
ataque a la democracia directa, a la revolución argentina
y al trotskismo fue continuado el miércoles 20 de febrero,
cuando D´Elía, junto al maoísta Alderete,
acusó a la "derecha trotskista" de estar aliados
a Bush contra el pueblo cubano.
Este ataque venenoso del stalinismo contra el trotskismo quiere
hacerles creer a la vanguardia y a las masas que el trotskismo
es agente de Bush y del imperialismo, cuando son precisamente
Fidel Castro y la burocracia restauracionista cubana los que llenaron
la isla de banderas yanquis solidarizándose con esos carniceros
imperialistas frente a los atentados del 11 de septiembre y frente
a la guerra genocida contra Afganistán. Es esa burocracia
castrista la que se ha pasado al campo de la restauración
capitalista y se prepara para terminar de entregar -siguiendo
el camino de Gorbachov- las conquistas de la revolución
cubana y ganarse su derecho a reciclarse en burguesía,
asociándose a las inversiones en la isla del ala derecha
republicana yanqui y del capital financiero de las potencias europeas.
Por eso Fidel Castro y esa burocracia restauracionista son cómplices
de Bush que encarcela y tortura en Guantánamo a los heroicos
milicianos internacionalistas que fueron a combatir al imperialismo
en Afganistán.
Quiere hacerles pasar a las masas a sus aliados como enemigos
y a sus enemigos como aliados: porque son Fidel Castro y la burocracia
cubana los que entregaron la revolución centroamericana
con el sandinismo en Nicaragua y el FMLN en El Salvador; son ellos
los que llevaron a que la revolución chilena de los Cordones
Industriales de 1973 fuera ahoga en sangre, pregonando la "vía
pacífica al socialismo". Son ellos y sus agentes y
aliados en todo el continente los que estrangulan a cada paso
la lucha de las masas.
Pero, hasta hoy, ninguna de las fuerzas que se reivindican del
trotskismo en Argentina ha salido a denunciar, a responder ni
a enfrentar este virulento ataque stalinista hacia el trotskismo.
Ninguna de ellas ha convocado a una reunión urgente de
las demás corrientes para enfrentarlo en común.
Es que todas las corrientes centristas que se reivindican del
trotskismo han sostenido y sostienen sobre sus hombros y le capitulan
a esta quintacolumna stalinista. Los trotskistas ya sacamos las
lecciones de la gran revolución española de la década
del '30, y del trágico fin que tuvieron los centristas
del POUM, que capitularon al stalinismo apoyando el Frente Popular,
y luego fueron masacrados y asesinados, como Andrés Nin,
por la quintacolumna stalinista y la KGB. Estas lecciones se ponen
al rojo vivo en la revolución argentina: las corrientes
centristas como el MAS, el PTS, el FOS, etc., que capitulan al
stalinismo y le ponen el hombro para que estrangule desde adentro
los organismos de democracia directa de las masas, se arriesgan
a correr la misma suerte que los dirigentes y militantes del POUM.
Lo que es más grave aún, ninguna de estas corrientes
llamó en forma urgente a reunirse a todas las fuerzas que
se reclaman del trotskismo a nivel internacional para enfrentar
este ataque, que es un ataque al trotskismo mundial. La gran mayoría
de ellas, así como muchos militantes y organizaciones que
se reclaman del trotskismo, participan en "forums" de
chateo de la Internet "en solidaridad con la Argentina".
Ninguno de ellos ha denunciado este feroz ataque al trotskismo
-que es público, que salió en la televisión
y los diarios-, ni ha llamado a enfrentar y condenar al stalinismo
y a los que son sus sirvientes, como el PO. ¡Como si se
pudiera ser solidario con la revolución argentina sin denunciar
y combatir a los que intentar estrangularla!
Desde Democracia Obrera y el COTP-CI hacemos, por esta razón,
nuestro primer llamamiento urgente: llamamos a todas las corrientes
y grupos que se reclaman del trotskismo a nivel mundial a que
repudien y condenen el ataque y la vil calumnia lanzada contra
Democracia Obrera por Altamira, Pitrola y la dirección
del PO en alianza con el stalinismo, y a sacar una declaración
denunciando y condenando al diputado patronal y burócrata
sindical del movimiento de desocupados D' Elía, a Fidel
Castro y la burocracia restauracionista y a todos los stalinistas
y sus secuaces que quieren frenar la revolución mundial
y hoy intentan estrangular la revolución argentinao
La
lucha por poner en pie un partido revolucionario
en Argentina es una tarea de todos los trotskistas
internacionalistas del mundo
La
lucha por construir un partido revolucionario en Argentina no
es una tarea nacional, ni únicamente de los revolucionarios
argentinos. Es una tarea de las fuerzas sanas que se reivindican
de la IV Internacional en todo el mundo, pues la lucha por construir
ese partido que pueda llevar a la victoria a la clase obrera argentina
es inseparable del combate contra el stalinismo y el Foro de Porto
Alegre, contra los renegados y liquidadores del trotskismo como
Alain Krivine y como el Partido Obrero que se han pasado al campo
de la defensa del orden burgués - que son la santa alianza
que se ha conformado para estrangular a la revolución argentina-
y contra los centristas y oportunistas usurpadores del trotskismo
de todo pelaje que se subordinan a él.
Los trotskistas internacionalistas de la Argentina estamos convencidos
de que las fuerzas que actúan para estrangular a la revolución
argentina son internacionales: se agrupan en el Foro de Porto
Alegre, en las reuniones internacionales de los Partidos Comunistas
como la realizada hace pocos días en Uruguay, y en la multitud
de "internacionales" de tipo "dos y media"
que han puesto en pie los usurpadores de la IV Internacional en
estos años para ocultar sus capitulaciones nacionales bajo
un manto de "trotskismo".
Esto quiere decir que el combate de los trotskistas argentinos
es internacional, y poner en pie, en medio de la revolución
misma, un partido revolucionario internacionalista, es una tarea
de todas las fuerzas trotskistas sanas que quieran forjar su programa,
su teoría y su estrategia, como el acero bajo el fuego,
al calor de las revoluciones mismas como en Argentina o en la
gloriosa revolución palestina.
Sin una dirección revolucionaria internacional, los trotskistas
internacionalistas en Argentina nos veremos imposibilitados de
dar este combate firmemente y hasta el final. Quedaremos aislados
y librados a nuestra suerte frente a terribles enemigos y a aparatos
contrarrevolucionarios internacionales. Si la revolución
triunfa, lo cual sería bajo estas condiciones, indudablemente
una excepción, sin un partido revolucionario mundial que
subleve a los proletariados de los países imperialistas,
que extienda y coordine la revolución latinoamericana,
ésta estará destinada a sucumbir bajo la acción
contrarrevolucionaria de las potencias imperialistas.
La revolución argentina, la revolución palestina,
como ayer la guerra de Afganistán, han puesto al rojo vivo
la necesidad imperiosa de poner en pie un Kienthal y Zimmerwald
de las fuerzas sanas del trotskismo internacional.
El bolchevismo en Rusia no fue más que el ala izquierda
de Zimmerwald que enfrentó -junto a Rosa Luxemburgo y Karl
Liebknecht- la traición de la socialdemocracia internacional
en la primera guerra mundial. Las Tesis de Abril de Lenin no fueron
más que la refracción en Rusia del programa de la
izquierda de Zimmerwald que se levantaba al grito de guerra de
"¡Fuera las manos del proletariado mundial de los traidores
de la socialdemocracia vendidos a los estados imperialistas!"
"¡Dad vuelta el fusil contra vuestra propia burguesía
imperialista, para transformar la guerra imperialista en el inicio
de la revolución proletaria!". Y esa fue la política
de los bolcheviques en Rusia que terminaron derrocando, con los
soviets armados, al gobierno imperialista contrarrevolucionario
de Kerenski, e imponiendo la dictadura del proletariado.
Hacemos un llamamiento urgente a todas las fuerzas sanas del trotskismo
internacional a poner ya todas sus fuerzas al servicio de esta
pelea por poner en pie un partido revolucionario cuartainternacionalista
en la Argentina, como lo hicieran Trotsky y los bolcheviques leninistas
en frente a la grandiosa revolución española de
la década del '30. ¡El 90% de las fuerzas de la IV
Internacional a España, al servicio del triunfo de esa
revolución!
En el llamado "Manifiesto de la guerra" escrito en 1940,
Trotsky y la IV Internacional plantean con claridad la desincronización
existente entre los factores objetivos de la revolución,
es decir, la descomposición de las fuerzas productivas,
las acciones revolucionarias de las masas, los enfrentamientos
que se avecinan entre revolución y contrarrevolución,
y el factor subjetivo, es decir, la inexistencia de un partido
revolucionario.
La crisis histórica de la IV Internacional que, usurpada
por el centrismo revisionista, viene de décadas de capitulaciones,
no ha hecho más que agudizar en un ángulo de 180
grados esta desincronización entre los factores objetivos
y subjetivos para el triunfo de la revolución proletaria.
Haciendo una analogía -con todos los límites que
esta implica-, algo similar sucedió en 1914, cuando la
socialdemocracia se pasó con armas y bagajes al campo de
la contrarrevolución. Pero la izquierda internacionalista
de la II Internacional rápidamente reagrupó sus
filas en Kienthal y Zimmerwald. Como decía León
Trotsky, los hilos de la continuidad del marxismo revolucionario
se habían roto y un puñado de marxistas internacionalistas
que cabían en un sillón se dispusieron a unirlos
para darle continuidad al programa y a la estrategia de la revolución
mundial.
Desde Argentina hacemos un llamamiento de emergencia, y afirmamos
que hay que marchar a unir rápidamente esos hilos de la
historia que se han roto por décadas de capitulaciones
y traiciones de los centristas, revisionistas y liquidacionistas
que usurparon la IV Internacional. Solamente así los trotskistas
revolucionarios podremos avanzar hacia las masas y construir partidos
revolucionarios en los distintos países derrotando a las
direcciones traidoras, es decir, volver a poner en pie a la IV
Internacionalo
La
tarea del momento: poner en pie un Comité internacional
con un programa de acción revolucionario frente a los puntos
más avanzados de la revolución y la contrarrevolución
a nivel mundial
A su servicio pondremos todas nuestras fuerzas desde
Democracia Obrera y el Comité Organizador del Trotskismo
Principista (CI)
¡Por un reagrupamiento internacional inmediato de los trotskistas
principistas!
¡Fuera de la IV Internacional los oportunistas, los revisionistas
y los liquidacionistas!
En
el último tiempo, y bajo las condiciones del enfrentamiento
entre revolución y contrarrevolución que se ponen
en el centro de la escena mundial, hemos presenciado el "4
de agosto de 1914", es decir, el pase abierto al servicio
del orden burgués, de corrientes pablistas liquidacionistas,
como es el caso de la LCR francesa -cuyo diputado Alain Krivine
se ha transformado ya en un defensor de los intereses de la burguesía
imperialista francesa-, y recientemente del PO de Argentina.
A la vez, bajo estas condiciones de crac, crisis, guerras y revoluciones,
las corrientes centristas que usurpan las banderas de la IV Internacional
y que oscilan permanentemente entre la revolución y la
contrarrevolución, son golpeadas a cada paso por un lado,
por la presión de los regímenes burgueses y las
direcciones contrarrevolucionarias que quieren disciplinarlas
y coptarlas; y por la radicalización de las masas, por
el otro. Esto ya ha provocado y lo seguirá haciendo, nuevas
crisis, fraccionamientos, rupturas y reagrupamientos.
En esa lucha de tendencias y fracciones al interior del movimiento
trotskista internacional, bajo estas condiciones convulsivas,
viven y comienzan a salir a la luz las fuerzas sanas de la IV
Internacional.
El stalinismo, en la reunión internacional de Partidos
Comunistas realizada en Uruguay y en el Foro de Porto Alegre,
anuncia que ha llegado su hora. El ataque calumniador del stalinismo
y sus socios de la dirección del Partido Obrero contra
Democracia Obrera, y la calumnia lanzada por D´Elía
contra el conjunto de las fuerzas que se reclaman del trotskismo
en Argentina, vuelve a demostrar, como ya lo hizo toda la historia
precedente de la lucha de clases, que en toda revolución
hay un río de sangre que separa stalinismo de trotskismo.
¡Las fuerzas sanas del trotskismo debemos decir que ha llegado
la hora de poner de pie a la IV Internacional, para enfrentar
a su "Internacional V y un cuarrto" contrarrevolucionaria
de Foro de Porto Alegre, y a los pablistas renegados que se pasan
al campo de la contrarrevolución, como Alain Krivine y
la dirección del PO! Un reagrupamiento de las fuerzas sanas
del trotskismo, un nuevo Kienthal y Zimmerwald donde los trotskistas
principistas nos reconozcamos y reagrupemos para este combate,
sería un verdadero polo para pelear por rescatar a decenas
de miles de valiosos cuadros y honestos militantes que se reclaman
del trotskismo a nivel mundial, y para evitar que sean llevados
por los estados mayores centristas y revisionistas, usurpadores
de la IV Internacional, a la catástrofe del liquidacionismo
y del pase abierto al orden burgués, es decir, a nuevos
"4 de agosto de 1914".
¡No hay tiempo que perder, pues en ello le va la vida a
las masas revolucionarias palestinas, argentinas, a la clase obrera
mundial, y también a los trotskistas y a la propia IV Internacional!
Ya vimos a los renegados del trotskismo actuar frente a la guerra
de Afganistán, y traicionar escandalosamente al proletariado
mundial. Vimos al PLP de Pakistán (Partido Laborista de
Pakistán) -socio de la LIT-CI en su remedo de "internacional
obrera" que es el Koorcom- ponerse a los pies de los carniceros
imperialistas y de la burguesía pakistaní, poniendo
en el mismo plano al imperialismo agresor y al Afganistán
oprimido con la sucia excusa de que el "islamismo es reaccionario
y feudal", y levantar la política de pelear por la
derrota de ambos bandos, es decir, por la derrota de la nación
afgana a manos del imperialismo. Vimos a este partido que dirige
sindicatos y a una enorme franja del proletariado pakistaní
negándose a convocar a formar milicias obreras internacionalistas
para ir a pelear a Afganistán, y lo que es peor, condenando
a los milicianos internacionalistas que sí lo hicieron,
por ser "islámicos".
Ya hemos visto a la LCR francesa y a Alain Krivine viajar a Palestina
como parte de una delegación del Parlamento europeo, como
fiel sirviente del imperialismo francés, a decirles a la
clase obrera y el pueblo palestino que hace ya casi dos años
iniciaron la primer gran revolución del siglo XXI, que
acepten la existencia del Estado sionista-fascista de Israel y
el plan contrarrevolucionario de "dos estados" de las
potencias imperialistas y la ONU.
Ya hemos visto al PO, que ha tenido su "4 de agosto",
sumarse a la quintacolumna burocrática-stalinista que intenta
estrangular la democracia directa que han puesto en pie las masas
en la revolución argentina.
Todos se arrodillan ante el stalinismo y el Foro de Porto Alegre,
mientras las FARC con sus treguas y negociaciones con Wall Street
y las potencias europeas le daban tiempo a Pastrana y al imperialismo
yanqui para lanzar el ataque militar genocida contra las masas
colombianas; mientras el PC peruano sostiene a Toledo, mientras
el PC Chileno sostiene al gobierno de Lagos y al régimen
pinochetista-concertacionista de la Constitución del '80,
mientras Fidel Castro y la burocracia cubana se preparan a consumar
la restauración capitalista en Cuba.
Todos los stalinistas se felicitan de haber logrado estrangular
la revolución que iniciaran en 1997 los trabajadores y
campesinos ecuatorianos tirando abajo al presidente Bucaram. La
dirección stalinista del movimiento campesino y la de la
clase obrera, junto con la burguesía, les tendieron una
trampa a las masas. A principios de 2000, las masas campesinas
-separadas de la clase obrera a la que la dirección stalinista
de los sindicatos maniató-, con un nuevo embate revolucionario,
tiraron abajo al gobierno de Mahuad. Pero la dirección
campesina le entregó el poder al coronel Gutiérrez,
que a su vez se lo entregó a Noboa. A mediados de ese mismo
año, las masas campesinas, fortalecidas después
de haber derribado a dos presidentes en menos de tres años,
salieron nuevamente a la lucha, pensando que podrían voltear
fácilmente a Noboa y que su dirección estaba dispuesta
a hacerlo. Pero la burguesía estaba preparada: en lo que
fueron las "jornadas de julio" de esa gran revolución,
sacó el ejército a la calle y les dio un duro golpe
a las masas; negoció con la dirección campesina,
y pasó luego la dolarización.
Hoy, frente a la gloriosa revolución palestina, frente
a la revolución argentina que se ha iniciado, se vuelve
imprescindible la lucha por un reagrupamiento, por un fuerte polo
de las fuerzas sanas del trotskismo internacional y por poner
en pie partidos revolucionarios al calor de ese combate. El retraso
en esta tarea ya ha costado la tragedia del estrangulamiento a
manos del stalinismo, de la revolución ecuatoriana.
¡Abajo el Foro de Porto Alegre, abajo el stalinismo y la
socialdemocracia administradora de los gobiernos y los intereses
de los carniceros imperialistas europeos! ¡Abajo Lula y
el PT y la CUT, que quieren atar a la clase obrera y los campesinos
brasileños a la burguesía, con un Frente Popular
contrarrevolucionario con los patrones del Partido Liberal y la
iglesia evangélica yanqui!
¡Fuera los renegados de la LCR francesa, del LPP de Pakistán,
del Partido Obrero de Argentina de la IV Internacional! ¡Este
es el grito de guerra que tenemos que lanzar las fuerzas sanas
que nos reivindicamos del trotskismo y la IV Internacional.
Desde el Comité Organizador del Trotskismo Principista
(CI) y desde la LOI (CI)-Democracia Obrera, hacemos un llamamiento
urgente a las fuerzas sanas del movimiento trotskista mundial,
a convocar y poner en pie ya una Conferencia internacional de
los trotskistas principistas, alrededor de la lucha contra la
"Internacional V y un cuarto" del stalinismo y el pablismo
y por poner de pie la IV Internacional expulsando de la misma
al Partido Obrero de Argentina y a todos los pablistas. Una Conferencia
alrededor de las lecciones y la estrategia frente a la guerra
de coloniaje contra Afganistán y de una campaña
internacional por la libertad inmediata de los milicianos internacionalistas
presos en Guantánamo en las garras de Bush y de sus cómplices
Fidel Castro y la burocracia castrista restauracionista.
Una Conferencia con las lecciones y el programa revolucionario
para la grandiosa revolución palestina donde se concentra
hoy el enfrentamiento más agudo entre revolución
y contrarrevolución a nivel mundial.
Una Conferencia para enfrentar a la quintacolumna stalinista-burocrática
que intenta estrangular la revolución argentina con un
programa revolucionario y una estrategia soviética para
que la clase obrera y los explotados, con un nuevo embate de masas
barran con todas las instituciones de este régimen infame,
con el gobierno de Duhalde, pongan en pie sus organismos de doble
poder y abran el camino al triunfo de la revolución y a
la toma del poder por el proletariado.
Una Conferencia alrededor de una campaña por ¡Fuera
yanquis y sus tropas de Colombia! y contra las treguas y concertaciones
de las FARC con el gobierno, auspiciadas por las potencias imperialistas
europeas, que han debilitado a los campesinos explotados y a la
clase obrera de las ciudades dejándola librada a su suerte
y como carne de cañón de las bandas paramilitares
que asesinan por mes a centenares de luchadores obreros, y le
han dado así tiempo a Pastrana y al imperialismo yanqui
para lanzar sus bombardeos y su ataque genocida.
Una Conferencia que levante la lucha por que la clase obrera de
los Estados Unidos, de las potencias imperialistas europeas y
de Japón puedan derrotar a la AFL-CIO y las burocracias
sindicales reformistas y enfrentar a sus propias burguesías
imperialistas y de esta manera, unir sus filas con los trabajadores
y los pueblos oprimidos de las semicolonias y colonias que hoy
están a la vanguardia de la lucha antiimperialista y de
la revolución mundial, y levante bien altas las banderas
de la III Internacional de Lenin y Trotsky de que la primer tarea
de los revolucionarios en un país imperialista es combatir
a muerte a su propia burguesía imperialista.
Una Conferencia Internacional que sea un nuevo Kienthal y Zimmerwald
donde los trotskistas principistas podamos reconocernos y reagruparnos
alrededor de las lecciones, el programa y la acción común
frente a los principales acontecimientos de la lucha de clases
mundial, y podamos avanzar en poner en pie una dirección
internacional centralizada que unifique el combate contra el stalinismo
y el pablismo y su "Internacional V y un cuarto" y contra
todos los usurpadores del trotskismo, en el camino de poner de
pie a la IV Internacional y devolverle así al proletariado
mundial, su dirección histórica. Sólo así,
sólo dando esta pelea y con una dirección internacional
centralizada del trotskismo principista, se podrá avanzar
en poner conquistar partidos obreros revolucionarios internacionalistas
en Palestina, en Argentina y en los distintos países, que
sean capaces de preparar la insurrección como arte y llevar
a la clase obrera al triunfo, a la conquista del poder.
Los heroicos Zengakuren (estudiantes rojos) y los revolucionarios
de la Liga Comunista Revolucionaria de Japón- Fracción
Revolucionaria Marxista, que frente a la guerra contra Afganistán
denunciaron y se enfrentaron -bloqueando la salida de los barcos
de guerra- a su propia burguesía imperialista japonesa,
y también al stalinismo y a la socialdemocracia, muestran
que las fuerzas sanas del trotskismo están vivas y en la
primer línea de combate. Como lo muestran también
los compañeros de En Defensa del Marxismo de España
que han hecho efectivo su apoyo a la revolución argentina
empezando por la tarea primordial, la de enfrentar a la burguesía
imperialista española explotadora de los trabajadores argentinos
y saqueadoras de la nación. ¡No hay tiempo que perder!
¡Ninguna diferencia teórica, de balance, de caracterización,
pasada o presente, puede impedir que las fuerzas sanas del trotskismo
nos reagrupemos ya en una Conferencia internacional del trotskismo
principista!
Liga Obrera Internacionalista (Cuarta Internacional)
- Democracia Obrera, de Argentina
Grupo Obrero Internacionalista - CuartaInternacional, de Chile
Comité Organizador del Trotskismo Principista (Cuarta Internacional)
Carlos Munzer, Juan González y Juan Pico
26 de febrero de 2002
Notas:
1
En referencia a las dos calles de Buenos Aires donde se encontraban
las respectivas sedes de la CGT- Azopardo y de la CGT de los Argentinos.
"La liberación de los trabajadores será obra
de los trabajadores mismos"
"La liberación de los trabajadores será
obra de los trabajadores mismos"