Año 2 - EDICIÓN ESPECIAL - 27 de febrero de 2002

edición especial

LA ASAMBLEA DE UN SECTOR DEL MOVIMIENTO DE DESOCUPADOS DE 16 Y 17 DE FEBRERO: UN ATAQUE EN TODA LA REGLA A LA DEMOCRACIA DIRECTA LA ENCRUCIJADA DE LA REVOLUCIÓN ARGENTINA: UN PLAN CONTRARREVOLUCIONARIO DEL RÉGIMEN
Y LAS DIRECCIONES TRAIDORAS PARA ESTRANGULAR
LOS ORGANISMOS EMBRIONARIOS DE DOBLE PODER
LLAMAMIENTO A LAS FUERZAS SANAS
DE LA IV INTERNACIONAL
¡Por una Conferencia internacional del trotskismo principista para poner de pie a la IV Internacional, enfrentar al stalinismo y expurgar a los liquidacionistas del trotskismo!

El día 17 de febrero por la noche, el señor Néstor Pitrola, dirigente nacional del Partido Obrero de Argentina, acusó públicamente, a través del canal de TV 26 a nuestra organización, Democracia Obrera -integrante del Comité Organizador del Trotskismo Principista (Cuarta Internacional)- de ser un "grupo de provocadores". No hizo más que repetir ante las cámaras la misma calumnia que momentos antes había lanzado, junto varias fracciones del stalinismo argentino, en una reunión abierta de distintas fracciones stalinistas, y corrientes centristas que se reivindican del trotskismo, y que actúan en el movimiento de desocupados autodenominada "Asamblea Nacional Piquetera" -realizada en el teatro Colonial de Avellaneda. Al mismo tiempo, el aparato de seguridad del stalinismo y del PO sacaban a punta de pistola a representantes de Democracia Obrera y a delegados trabajadores docentes, ceramistas, piqueteros, que habían exigido hacer uso de la palabra y que toda la base obrera presente que quisiera hacerlo, pudiera hablar y mocionar. La dirección del Partido Obrero vuelve a repetir esa calumnia en su periódico Prensa Obrera N° 742 del 21/2/02, reeditando la acusación de "provocadores" y "servicios de inteligencia" realizada públicamente contra nuestra organización hace algunos meses atrás, por Claudio del Plá y la dirección del PO desde las páginas de Prensa Obrera.
Esta calumnia y agresión de la dirección del PO realizada conjuntamente con la guardia pretoriana del stalinismo, fueron para impedir hablar no sólo a Democracia Obrera, sino a delegados docentes, delegados ceramistas de Neuquén, piqueteros y a compañeros de la Comisión Investigadora Independiente del Norte de Salta (que representa los familiares de los compañeros que fueron asesinados y a los heridos -muchos de ellos hoy lisiados, con balas en el cuerpo- por la gendarmería), a trabajadores del Garrahan, a piqueteros de Dock Sud que bloquearon la Shell, trabajadores del Mercado central, a trabajadores ocupados y desocupados de otros sectores, y a más de 20 delegados de las Asambleas populares que se habían hecho presentes.
Este ataque a la democracia directa de las masas en la revolución argentina, y al trotskismo, se vio continuado y confirmado tres días después, cuando el burócrata sindical del movimiento de desocupados y diputado burgués D´Elía junto a Alderete del maoísta PTP-PCR, calumnió, en un acto público, a todas las fuerzas que se reivindican del trotskismo, acusando a la "derecha trotskista" de estar aliada con Bush contra el pueblo de Cuba, de la misma manera que lo hiciera Stalin contra Trotsky acusándolo de ser agente del imperialismo japonés o de la Gestapo.
Lo que actuó en esa reunión abierta de aparatos stalinistas y centristas que se autodenominó "Asamblea piquetera", tanto el sábado 16 en Plaza de Mayo como del domingo 17 en Avellaneda, fue un verdadero ataque reaccionario a la democracia directa de las masas en lucha, organizado y ejecutado por la quintacolumna del stalinismo y la burocracia sindical del movimiento de desocupados, de la cual es parte la dirección del Partido Obrero. Fue un ataque a la democracia directa, puesto que lo que se impuso fue un acuerdo de burócratas sindicales del movimiento de desocupados, del Partido Comunista (PC) de Patricio Echegaray y los banqueros del Banco Credicoop y del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos expropiadores de los ahorros del pueblo, del castrismo, del Partido Obrero y dirigentes de los partidos centristas que se dicen trotskistas como MAS, el PTS, el FOS, el MST y Convergencia Socialista- donde todo, desde los oradores, el temario, quién hablaba y quién no, qué se votaba y qué no, estaba decidido de antemano y en secreto. Todo esto custodiado por las guardias pretorianas del stalinismo y el PO para impedir que alguien se saliera de lo previamente acordado, y para acallar a palazos y a punta de pistola a los que se atrevieran a denunciarlo.
El mérito de la valiente intervención revolucionaria de los delegados docentes, ceramistas, piqueteros, de los trotskistas de Democracia Obrera en la Plaza de Mayo el día 16 dejando en claro que se nos impidió hablar en ese acto acordado entre bambalinas, y en la "Asamblea" del día 17, exigiendo que se permitiera hablar y mocionar a todos aquellos delegados y trabajadores de base que quisieran hacerlo, arriesgando la integridad física de nuestros militantes obreros, fue el de desnudar a este engendro y el hecho de que está surgiendo una nueva burocracia sindical del movimiento de desocupados que tiene una política reaccionaria de liquidar la democracia directa que han comenzado a conquistar los trabajadores y el pueblo en lucha en la revolución argentina.
Tan es así, que se les impidió hablar a más de veinte delegados de las Asambleas Populares de Capital y Gran Buenos Aires, que reúnen no solamente a pequeños ahorristas expropiados, sino a trabajadores, estudiantes, jubilados, y también a trabajadores desocupados que son parte de esos millones a los que la nueva burocracia sindical del movimiento de desocupados que encabezan D´Elía, Alderete, Martino, Castells, el PC y también el Partido Obrero dejan de lado y por fuera de sus organizaciones y que no reciben las limosnas de los planes Trabajar, que sólo alcanzan para algunas decenas de miles. No pudieron hablar, por ejemplo, los delegados de las Asambleas Populares de Padua, o los de los distintos barrios de Merlo, que apenas unos días después fueron brutalmente apaleados por las guardias pretorianas de matones pagados por Duhalde y el intendente Otahecé del PJ cuando se dirigían a la plaza de esa localidad a realizar su Asamblea Popular.
Así, en beneficio de los intereses de la burocracia sindical del movimiento de desocupados y de pequeños aparatos, en esa autodenominada "Asamblea Piquetera" se quiso impedir que se escuche la voz de los millones de trabajadores desocupados que se levantaron el 20 de diciembre y que comienzan a organizarse en sus barrios del Gran Buenos Aires en Asambleas populares. Pero, a pesar de ello, y luego de nuestra intervención, la Mesa de dirección de ese engendro no pudo impedir que la base obrera ocupada y desocupada presente impusiera y votara por aclamación que en la próxima Asamblea todos puedan hablar y que voten los delegados mandatados.
No es casual que los sirvientes del stalinismo y del estado burgués como el PO, en el balance que hacen en su periódico en Prensa Obrera, ni siquiera mencione este hecho crucial que fue un triunfo impuesto por la base contra su propia política.
Esta maniobra quedó al desnudo, como lo demuestra el hecho de que en las Asambleas populares, se haya comenzado a denunciar y a repudiar los métodos del stalinismo y sus socios en esa "Asamblea piquetera", como en Palermo, el Cid Campeador, en la Boca, o en la Paternal donde se votó a mano alzada un repudio público a la Mesa de dirección de la Asamblea de Avellaneda, reivindicando, por el contrario, la verdadera democracia directa que han conquistado en las asambleas populares los trabajadores y el pueblo, la de la voz para todos los que luchan, la del voto a mano alzada. Son los trabajadores y el pueblo los que están tomando ya en sus manos en las Asambleas populares la lucha contra los acuerdos de partidos y aparatos que intentan coparlas y esterilizarlas, tal como resolvió la Asamblea del Cid Campeador, votando proponer a la Asamblea interbarrial que se realiza en Parque centenario "...que todas las organizaciones políticas, sociales, que están participando en las asambleas barriales tienen derecho a expresar su identidad así como sus propuestas y opiniones. De la misma manera se les exige poner todas sus energías al servicio de las asambleas populares, y no las asambleas populares al servicio de sus organizaciones o partidos" (Boletín de la Asamblea Popular Cid Campeador, Año 1 - N° 1 - 20/02/02). Incluso, en decenas de ellas, comienzan a desenmascarar y a echar a los representantes del Partido Obrero que quieren coparlas, identificándolos con justicia con el odiado régimen de partidos del Pacto de Olivos contra el que se han levantado, como también comienzan a desenmascarar e identificar a los agentes patronales del Frenapo y de la burocracia sindical de el CTA que hoy actúan ocultos en ellas para tratar de destruirlas desde adentro, y que intentan ponerlas a los pies del Frenapo, de la Carrió y de otras variantes patronales en la marcha del 24 de marzo.
La nueva burocracia del movimiento de desocupados no es más que uno de los tentáculos del régimen para estrangular los embriones de organismos de doble poder que surgieron desde las gloriosas jornadas revolucionarias del 20 de diciembre. Los partidos patronales, como el de la diputada Carrió, y la burocracia sindical "opositora" del CTA, junto a todos los organismos de derechos humanos, vienen ahora a por las Asambleas Populares. Quieren que éstas se disuelvan y se subordinen a un frente democrático de burócratas sindicales y políticos patronales "opositores". Quieren que los que llenaron la Plaza de Mayo el 19 y el 20 de diciembre y en siete oportunidades más durante dos meses, que los hambrientos que por centenares de miles fueron a buscar los alimentos a los grandes supermercados en las jornadas del 19 de diciembre; que los trabajadores que protagonizaron una huelga general política el 13 de diciembre, se subordinen a un frente "anti-Duhalde". Preparan esta traición para el 24 de Marzo, en el aniversario del golpe genocida de 1976.
Mientras tanto, el gobierno de Duhalde, sostenido por el pacto social infame de la burocracia sindical de las dos CGT, y en acuerdo con curas y con el radicalismo y el peronismo, los viejos partidos odiados del régimen, se preparan a realizar en los próximos días la "Plaza del sí a Duhalde".
Esta es la nueva trampa contrarrevolucionaria del régimen: subsumir a la clase obrera y a los explotados a dos frentes burgueses: a favor del gobierno o en contra del gobierno, la "Plaza del Sí" y la "Plaza del No", dos plazas dirigidas por facciones patronales, que terminen de estrangular y dividir los embriones de organismos de doble poder. Pero los dirigentes de las dos plazas, de los dos frentes, con sus secuaces burócratas que los sostienen, tienen un solo objetivo: liquidar las asambleas populares, castrar el contenido revolucionario y de autoorganización del movimiento de desocupados, dejar aisladas las durísimas luchas obreras por fábrica contra los cierres y los despidos y a los miles de trabajadores estatales a los que se les ha saqueado el salario. Y lo que es más importante y decisivo: quieren destruir la nueva alianza obrera y popular que emergió en la escena nacional en las jornadas revolucionarias de diciembre que dieron inicio a la revolución argentina.
En la revolución argentina hay dos trincheras, y no "dos veredas": la clase obrera y sus aliados, y sus organismos por un lado; y la burguesía y el imperialismo, con la burocracia sindical y sus demás agentes de todo pelaje, por el otro.
Lo sucedido el 16 y 17 de febrero en Plaza de Mayo y Avellaneda no fue más que un paso, un jalón, de las fuerzas contrarrevolucionarias que se han conjurado para imponerles a las masas revolucionarias la expropiación y el desvío de sus heroicos combateso

Para Altamira y el PO, como para el stalinismo,
los aparatos son todo y en nombre de ellos
hay que destruir los organismos
de autodeterminación de las masas

Para el PO y sus socios stalinistas en el "Bloque piquetero" hay que subordinar los organismos de democracia directa y autodeterminación de las masas a los aparatos contrarrevolucionarios, liquidarlos, para impedir que éstos se desarrollen, extiendan, pongan en pie sus comités de autodefensa y se centralicen en un nuevo embate de masas que barra con todos ellos, con el gobierno y todas las instituciones del régimen infame, imponiendo el doble poder y abriendo el camino a la insurrección y a la toma del poder por la clase obrera y el pueblo, es decir, al triunfo de la revolución argentina.
Ellos trabajan para subordinar al movimiento de desocupados a la burguesía "democrática opositora" que quiere elecciones anticipadas y para ello preparan la "Plaza del No." Lo hace de la misma manera que antes, en la situación pre-revolucionaria previa, la burocracia sindical de Moyano y el CTA pusieron los paros generales a los pies de la patronal del Frente Productivo que hoy, junto a Duhalde, administra los negocios del gran capital, asociada al imperialismo, saqueando a la nación y hambreando a los trabajadores y al pueblo.
Es que el PO ya es sirviente de la política de un recambio burgués en el régimen, llamando a Asambleas Constituyentes Soberanas a nivel local, provincial y nacional para salvar al régimen infame.
Esto queda absolutamente claro, por si hacía falta, en las declaraciones del legislador Altamira del PO al diario La Nación, donde lo reconoce con total desparpajo. Ante la pregunta del periodista sobre su opinión sobre las Asambleas populares, Altamira dice: "(se) necesita una transformación social, pero para eso hay que tener un programa y solo puede ser dado por los partidos". A lo que el cronista agrega que Altamira "prevé también que en algún momento esta militancia entrará en reflujo y espera que se canalice en los partidos" (Diario La Nación del 24/02/02, página 12 del cuerpo central, www.lanacion.com.ar).
¡A confesión de parte, relevo de pruebas! Altamira y el PO son renegados del trotskismo y continuadores de Kautsky y la socialdemocracia contrarrevolucionaria, que decía "El partido es todo, las masas revolucionarias son nada", contra la que, al grito de "¡traidores!" se levantaron los grandes revolucionarios Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo para combatir a ese aparato que asfixiaba la energía de las masas.
"El partido es todo, los soviets son nada" fue el grito de guerra con el cual Joseph Stalin y la burocracia stalinista estrangularon a la Revolución de Octubre y al Estado Obrero soviético.
"Los partidos son todo, las masas revolucionarias nada", dicen Altamira y el PO, continuadores de Kautsky y Stalin, que con los aparatos de los partidos políticos odiados de este régimen infame quieren liquidar la democracia directa de las Asambleas populares y también en el movimiento de desocupados, y estrangular la revolución. Esto no hace más que confirmar que la dirección del Partido Obrero ha sido cooptada y se ha pasado abiertamente al campo del estado burgués y de su régimen, como fundamentamos más adelante. Son enemigos de organismos independientes de democracia directa de las masas armadas para la preparación de la insurrección y la toma del poder. Son renegados del trotskismo y de la dictadura del proletariado. Son, en síntesis, enemigos de la revolución.
Pero el mismo domingo 24 en que se publicaban las escandalosas declaraciones Altamira, la política contrarrevolucionaria del stalinismo, la burocracia sindical del CTA y los traidores del PO -que es apoyada por el resto de las corrientes centristas que se dicen del trotskismo- de tratar de liquidar los organismos de democracia directa con acuerdos de partidos, con "mesas convocantes" amañadas, sufrió una derrota descomunal a manos de las masas revolucionarias: en la Asamblea Interbarrial de Parque Centenario, estas votaron a mano alzada, realizar el 17 de Marzo un Congreso de todas las asambleas populares del país - llamada Asamblea Interbarrial Nacional- con el método de la democracia directa.
Con su democracia directa, las masas derrotaron uno por uno todos los intentos del stalinismo, la burocracia sindical del CTA y los traidores del PO, de los agentes de los partidos patronales, y de las corrientes centristas y oportunistas (que, como siempre, concurrieron camuflados como "vecinos") de controlar dicha Asamblea Nacional.
Así, contra la propuesta de que se eligiera una "mesa convocante", resolvieron la "Constitución de una asamblea de delegados de las asambleas barriales a razón de un delegado cada 20 para organizar la Asamblea nacional". Contra la propuesta de que se eligieran los coordinadores de la interbarrial nacional con una semana de anticipación, las masas impusieron: "Se rechaza y se confirma el funcionamiento actual, se sortean el mismo día antes de comenzar".
Este gran triunfo de la democracia directa de las masas en lucha es un golpe al plexo al stalinismo y sus socios del PO y a todos los enemigos de la democracia directa, y confirma la justeza de la valiente intervención de Democracia Obrera en la "Asamblea Piquetera" del 16 y 17 de febrero.
La posibilidad de construir y poner en pie el gran partido revolucionario leninista, internacionalista e insurreccionalista de la revolución argentina tiene atada su suerte a la supervivencia, extensión, centralización y armamento de los organismos de democracia directa de las masas explotadas. Pero esto es imposible de conquistar sin una lucha a muerte contra las direcciones traidoras y los oportunistas que las sostienen sobre sus hombres. A eso, ni más ni menos, se reduce el combate de la Liga Obrera Internacionalista (CI)-Democracia Obrera de Argentinao

Mientras los trabajadores y el pueblo se levantan
al grito de "Que se vayan todos, que no quede ni uno solo",
surge una nueva burocracia sindical del movimiento
de desocupados que sostiene al régimen infame

Ante la crisis y el odio de las masas a la burocracia sindical de la CGTs y del CTA, el gobierno de Duhalde y el pacto de Olivos -que tiene dispuestas a sus guardias pretorianas de matones pagos como las que atacaron a los desocupados de Merlo, pero no se atreve a sacarlas a las calles en forma generalizada por temor a azuzar aún más a la revolución que no se detiene-, ha mandado a esta quintacolumna stalinista-burocrática a que trate de estrangular desde adentro los organismos de lucha de las masas revolucionarias. Lo ha hecho impulsando el surgimiento de una nueva burocracia sindical del movimiento de desocupados, de la que forman parte D´Elía (diputado provincial del Polo Social, un partido burgués encabezado por el cura Farinello aliado a un sector de la burocracia sindical de la Unión Obrera Metalúrgica de Lorenzo Miguel), Alderete del maoísta PTP-PCR que llamó a votar a Menem en 1989, Castells, dirigente de una fracción disidente del PTP-PCR, Martino del MTR, un viejo cuadro stalinista, el PC de los banqueros del Credicoop, y también el PO. Una nueva burocracia sindical del movimiento de desocupados para tratar de controlar la enorme espontaneidad de las masas que, con sus acciones independientes, pasaron por encima de todas las direcciones traidoras y abrieron la revolución en las gloriosas jornadas de diciembre.
Es por esta razón que todos ellos, D´Elía, Alderete, el PC, Castells, Martino y el PO, levantan una política de cogestión de esta nueva burocracia sindical con el estado patronal, donde sea ésta la que gestione, controle y administre el otorgamiento de créditos de los organismos imperialistas, y su reparto entre las distintas provincias, municipios y caudillos piqueteros. Quieren liquidar todo vestigio de independencia y de democracia directa del movimiento de desocupados que hoy expresa a la amplia mayoría de la clase obrera argentina que está desocupada, subocupada, en negro, contratada, precarizada, flexibilizada, suspendida, y hambrienta, y estatizarlo transformando sus organizaciones en gestoras de la limosna del estado patronal para unos pocos, cuando son millones los trabajadores desocupados, cuando todos los días la patronal despide a miles de trabajadores -más de 600.000 en los últimos meses-, y cuando el feroz aumento de los precios y la devaluación ha reducido a monedas la miseria de $ 120 de un plan Trabajar.
La aparente división entre los burócratas D´Elía y Alderete por un lado, y por el otro los del "Bloque piquetero" de Martino, Castells, el PC, con los que el PO está de hecho en un partido único -y al que las corrientes centristas como el PTS, el FOS y otros grupos menores que se reivindican trotskistas sostienen sobre sus hombros- es completamente funcional a la política del estado burgués. Es funcional porque divide y desmoraliza a los trabajadores desocupados y es, a la vez, la expresión de la disputa por el control de los millones de dólares para "ayuda social" entre las distintas alas de la burocracia sindical del movimiento de desocupados, que compiten por quién le da más pruebas a la patronal y al estado de que son capaces de controlar al movimiento.
Esta burocracia que, de conjunto, agrupa cuanto mucho al 10% de los desocupados y que lo divide, es funcional también a la política del gobierno de Duhalde y del régimen infame del Pacto de Olivos que intenta controlar al 90% restante de los más de 4.000.000 de trabajadores desocupados con Chiche Duhalde -esposa del presidente- pagándoles a los punteros del PJ en los barrios para que distribuyan la miseria de los bolsones de alimento y $ 20 por mes, y que son los mismos que conforman las guardias pretorianas que atacan a los desocupados, como en Merlo.
Es funcional también a la burocracia sindical de las dos CGTs, puesto que se niega a luchar por tirarla abajo y por la unidad de los trabajadores ocupados y desocupados, junto a las Asambleas Populares, en un gran Congreso Nacional Obrero y Popular de delegados con mandato que prepare la huelga general y un nuevo embate de masas para barrer con el gobierno y el régimen infame. Son enemigos de todo esto, como tan bien lo dejan en claro las declaraciones de Altamira al diario La Nación.
Esta burocracia es también funcional a la burocracia sindical del CTA, agente de los partidos y políticos patronales como el Frenapo y Lilita Carrió que está intentando llevar a sus pies a las Asambleas Populares y al movimiento piquetero en la marcha que preparan para el 24 de marzo.
Por eso que el stalinismo y el PO echaron a los obreros de la Asamblea y se quedaron con los banqueros del Credicoop -camuflados tras el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos-, con la iglesia y las Pymes (la asociación de los patrones de las pequeñas y medianas empresas). Por eso, este engendro avala la política de llevar la sangre y la heroica lucha de los piqueteros del Norte de Salta a los pies de las Pymes, la Iglesia y del gobierno asesino de Romero, como proclamó abiertamente el sábado 16 en la Plaza de Mayo "Hipi" Fernández, un dirigente de la Unión de Trabajadores Desocupados (UTD) de Mosconi que tiene una pequeña empresa donde por $ 120 de un plan Trabajar, trabajan los desocupados. Ninguna de las corrientes que eran parte de la Mesa de dirección de ese acto acordado y podían hacer uso de la palabra, como el MAS, el MST, el PTS, el FOS y Convergencia Socialista denunció semejante traición, y miraron para otro lado cuando las guardias pretorianas del stalinismo rodeaban, el sábado en Plaza de Mayo, a los representantes de Democracia Obrera que exigían la palabra y a los delegados piqueteros de Mosconi -algunos de los cuales tienen aún en el cuerpo las balas de la gendarmería asesina- que no aceptaban y querían denunciar esa traición. Por eso el domingo 17 lanzaron su agresión y calumnia para impedir que hablaran y echar los delegados de los piqueteros del Norte de Salta que querían llamar a romper con las Pymes, la Iglesia, los banqueros del Credicoop y el gobernador Romero. Recién allí reaccionaron las corrientes centristas, pero ya era tarde: quedaron presas de su propia política.
Lo que sucedió el 16 en Plaza de Mayo y el 17 en Avellaneda fue una verdadera reacción contra la vanguardia obrera y popular y las masas que pugnan por poner en pie una organización nacional de masas, democrática e independiente del estado burgués, un intento de controlar y liquidar las acciones independientes y la democracia directa de las masas que ya demostraron, abriendo la revolución, ser un millón de veces superiores a cualquier lucha convocada por los estados mayores de las direcciones traidoras y de sus sirvienteso

La "Asamblea Piquetera" de Avellaneda,
más burocrática aún que la segunda Asamblea
Piquetera dirigida por D´Elía y Alderete

La "Asamblea piquetera" de Avellaneda, fue peor incluso que la Segunda Asamblea piquetera realizada el 4 de septiembre de 2001 y dirigida por D´Elía y Alderete, donde en contra de D´Elía y Alderete que sólo querían dejar entrar a los delegados por ellos "acreditados", a los políticos patronales y a la burocracia sindical, la base obrera desocupada y ocupada impuso la democracia obrera. Les pasó por encima a D´Elía y Alderete e impuso que todos pudieran entrar; impidió el ingreso de los políticos patronales; impidió que hablaran los burócratas al grito de "se va a acabar la burocracia sindical", y permitió así que todos los que quisieran hacerlo, pudieran hablar y votar a mano alzada. Es por eso que D´Elía y Alderete nunca más volvieron a convocar una Asamblea Piquetera. Y hoy, después de cinco meses, el stalinismo y la dirección del PO como parte de la burocracia sindical del movimiento de desocupados, la convocan bajo un férreo control, con los mismos métodos que D´Elía y Alderete y la burocracia sindical, y también de la misma manera, acusan inmediatamente de ser "provocador", "servicio", etc., a todo aquel que sea disidente de sus posiciones, y acallan a las minorías a los golpes.
En esas reuniones como la de Plaza de Mayo y Avellaneda, organizadas por la burocracia sindical del movimiento de desocupados, el stalinismo en sus distintas alas y sus siervos del PO, la seguridad garantizada por las guardias de matones del stalinismo y del PO no está para cuidar a los delegados y a la base obrera de los ataques de las fuerzas de represión del estado patronal, de la policía y los servicios de inteligencia, y de las bandas de matones pagos del Partido Justicialista, los demás partidos patronales y la burocracia sindical, sino para apalear y sacar a punta de pistola a los delegados obreros que sean disidentes con ese engendro. ¡Y esto se hace con el consentimiento de todas las corrientes que se dicen del trotskismo! Esta política criminal de esta burocracia sindical del movimiento de desocupados, del stalinismo y el PO no fue condenada por ninguna de las corrientes que se reivindican del trotskismo y que eran parte de los acuerdos de la Mesa de "convocantes".
En esto también es funcional al estado burgués y a su régimen infame la nueva burocracia sindical del movimiento de desocupados. Mientras montan sus guardias de matones para acallar y apalear a los opositores, dejan a millones de trabajadores desocupados a merced de la policía, la gendarmería y las guardias pretorianas de matones pagos de Duhalde y el PJ, negándose a luchar por que se pongan en pie comités de autodefensa de los trabajadores y el pueblo en lucha, como sucediera en Merlo. Es más, la división entre fracciones de esa burocracia que se disputan el control de los planes Trabajar deja una y otra vez a sus propias bases entrampadas en las disputas entre los intendentes de los partidos patronales y los distintos sectores burgueses: así sucedió hace poco tiempo atrás en el Mercado Central, al que se dirigió un grupo de desocupados de la CCC a pedir alimentos, y se encontró allí con una patota de matones pagos de los partidos patronales y la burocracia sindical -que se disputaban la administración del Mercado central-, y fueron brutalmente golpeados y apaleados.
Los trotskistas de Democracia Obrera no nos alineamos con ninguna de las dos fracciones de la burocracia sindical del movimiento de desocupados: ni con D' Elía y Alderete; ni con Martino, Castells, el PC y el PO. Por el contrario, hacemos nuestra la pelea que diera el PST en la década del '70 cuando se dividió la CGT: "¡Ni Azopardo ni Colón1, burocracia al paredón!". Intervenimos en todas las organizaciones de desocupados, peleando por tirar abajo a esa nueva burocracia sindical, por la unidad del movimiento de desocupados en una organización nacional democrática e independiente del estado patronal que haga suyo el programa obrero de los 21 puntos de los piqueteros del Norte de Salta, y por su coordinación con los trabajadores ocupados y con las Asambleas Populares en un gran Congreso nacional Obrero y Popular.
Es que el surgimiento de esta nueva burocracia sindical no tiene su explicación en razones ideológicas o políticas, sino en su ligazón con el estado burgués que compra a los dirigentes y estatiza a las organizaciones de desocupados al igual que lo hace con los sindicatos, sin lo cual no podría garantizar su dominio. Como explicamos más adelante, son la burocracia sindical de las dos CGTs, del CTA y la nueva burocracia del movimiento de desocupados los que sostienen hoy al gobierno bonapartista de Duhalde y al régimen odiado contra el que se levantaron las masas revolucionarias dejándolos sin base social, al igual que sostuvieran ayer a De la Rúa y antes a Menem.
Es que en los países semicoloniales como lo es la Argentina, el capital financiero imperialista para garantizar su dominio frente a la debilidad de la burguesía nacional ante los dos colosos que se enfrentan -el imperialismo y la clase obrera del país oprimido- necesita estatizar los sindicatos, cuestión que es la base de que los regímenes burgueses sean bonapartistas o semi-bonapartistas, más allá de las formas seudodemocráticas que puedan adquirir. Como decía Trotsky, el imperialismo "crea en las colonias y las semicolonias un estrato de aristócratas y burócratas obreros, éstos necesitan el apoyo de gobiernos coloniales y semicoloniales que jueguen el rol de protectores, de patrocinantes y a veces de árbitros. Esta es la base social más importante del carácter bonapartista o semibonapartista de los gobiernos de las colonias y los países atrasados en general. Esta es también la base de dependencia de los sindicatos reformistas respecto del estado" (Los sindicatos en la era de decadencia imperialista). No puede haber, en los países semicoloniales, sindicatos y organizaciones obreras independientes del estado patronal si no están encabezados por una dirección revolucionaria.
Y cuando el estado y el régimen patronal y sus agentes en el movimiento obrero no logran impedir que los trabajadores, por fuera de su control, protagonicen gestas revolucionarias y ataquen la propiedad de los capitalistas y las instituciones del estado y el régimen, como todo bonapartismo, apela a sus castas de oficiales y a sus fuerzas de represión. Así, frente al grandioso levantamiento de Mosconi y Tartagal en noviembre de 2000, donde los trabajadores y el pueblo atacaron y descalabraron al poder burgués, destruyeron las comisarías y armaron sus propias milicias, pusieron en pie sus piquetes, asambleas y organismos de doble poder, poniendo al alcance de la mano la posibilidad de instaurar Comunas obreras en esas localidades, el estado patronal actuó con dos políticas complementarias: terminó comprando a sus dirigentes que hoy forman parte de la burocracia sindical del movimiento de desocupados, y a la vez ocupó a sangre y fuego el Norte de Salta con la gendarmería y con tropas yanquis, dejando muertos, centenares de heridos y detenidos.
La creación de la nueva burocracia del movimiento de desocupados es la expresión del terror del estado burgués y su régimen a que hoy, luego de iniciada la revolución, con el golpe económico y el crac que agudizan a extremos inauditos las penurias ya insoportables de las masas, con casi un 50% de la clase obrera desocupada, cuando en decenas de municipios las masas están en lucha por derrocar a los intendentes de los partidos del régimen infame, vuelvan a irrumpir gestas revolucionarias como las de Mosconi y Tartagal, pero de una punta a otra del país, que disloquen al poder burgués municipal, instauren el doble poder y terminen por imponer Comunas obreras y populares. Es decir, temen como a la muerte un Mosconi generalizado de los millones de desocupados que se uniría rápidamente a las Asambleas populares y los trabajadores ocupados y pondría al orden del día la lucha por el poder a nivel nacionalo

La nueva burocracia sindical usurpa las heroicas gestas
del movimiento de desocupados y los jalones de programa
revolucionario que conquistó desde el levantamiento
de Cutral-Có hasta el de Mosconi y Tartagal

Los desocupados jamás pelearon por ser gestores de las limosnas del estado patronal, sino por "¡Trabajo para todos!". Los planes Trabajar fueron las migajas que con las que el estado intentó siempre comprarlos y desactivar su lucha. Es más, la pelea contra el peligro de burocratización de las organizaciones de los desocupados y por conquistar la democracia directa ha marcado toda la historia de lucha del movimiento de desocupados en la Argentina.
El primer jalón histórico de esta lucha contra la burocratización y la compra de los dirigentes por parte del estado burgués, tuvo su expresión en el segundo levantamiento de los trabajadores y el pueblo de Cutral Có y Plaza Huincul (Neuquén) en 1997, donde los trabajadores desocupados se llamaron a sí mismos "fogoneros", denunciando y en oposición a los "piqueteros" que habían protagonizado el primer levantamiento en 1996, y que habían sido comprados con subsidios y migajas por el estado provincial neuquino y transformados en punteros del partido burgués que gobierna esa provincia, el MPN (Movimiento Popular Neuquino). Los heroicos fogoneros del segundo Cutralcazo, que pusieron en pie embriones de democracia directa en sus Asambleas Populares, que derrotaron a la gendarmería que asesinó a Teresa Rodríguez, que quemaron en fogatas públicas los carnets de afiliación a los partidos patronales, fueron traicionados y entregados por la burocracia sindical del CTA que reventó la huelga de los trabajadores docentes de esa provincia que habían comenzado a unirse con la lucha de los desocupados, e impidió una huelga general provincial que habría derribado al gobierno del MPN.
Esta pelea fue continuada luego por los levantamientos de los desocupados de Jujuy también en 1997, que se organizaron en sus piquetes y pusieron en pie una Coordinadora provincial, echando a patadas al burócrata sindical del maoísta PTP-PCR, Carlos "Perro" Santillán. Finalmente, este burócrata logró derrotar esa lucha, poniéndola a los pies de la Iglesia y transformando la Coordinadora en una "multisectorial" con los patrones y sus partidos.
La pelea por la democracia directa y la unidad de ocupados y desocupados fue retomada, en 1999, por los trabajadores y el pueblo de Corrientes, donde desocupados, docentes y estatales pusieron en pie su asamblea popular en la "Plaza del Aguante" durante cinco meses, y sus piquetes cortando el puente que une esa provincia con la del Chaco. Esta lucha heroica fue aislada, dejada a su suerte y traicionada por la burocracia sindical en todas sus alas y por el stalinismo, que habían desviado, desde 1997, la lucha de las masas llevándolas a la trampa de las elecciones, salvando al debilitado gobierno de Menem y permitiendo el triunfo de De la Rúa. La primera acción de De la Rúa, a una semana de asumir la presidencia en diciembre de 1999, fue enviar -con la aprobación del parlamento y la complicidad de la burocracia sindical- a la gendarmería asesina a aplastar a sangre y fuego la lucha de Corrientes, provocando una verdadera masacre que se cobró la vida de cuatro mártires obreros.
Pero indudablemente el jalón más alto de esta pelea del movimiento de desocupados lo puso el heroico levantamiento de los piqueteros del Norte de Salta que conquistaron y votaron, en sus Congresos soberanos, el programa obrero de los 21 puntos que se propone "la construcción de organizaciones independientes del estado y de todo interés contrario al de los trabajadores", y dice: "Haciendo un balance de las distintas experiencias de lucha hemos constatado cómo el gobierno ha tratado de dividir a los desocupados mediante la compra de dirigentes. Los dirigentes que han traicionado a los desocupados deben ser expulsados de las organizaciones y considerados enemigos de los trabajadores". Levanta el "Funcionamiento en base a asambleas que tomen las decisiones y elijan los representantes que deben ser revocables cuando la asamblea lo decida", la lucha por "Organizaciones independientes del gobierno provincial y nacional, de todos sus agentes y de las organizaciones patronales" y que "El manejo de los planes de trabajo, los puestos que se consigan en las (empresas) privadas, los bolsones alimentarios y todo lo que se conquiste debe estar bajo control de las asambleas para que se reparta a los que más necesitan y a los que más se comprometen con la lucha"; y llama a organizar "De abajo hacia arriba (...) las coordinadoras con delegados electos en asambleas de cada barrio en las que se aporte a la elaboración del programa común".
Ese programa obrero hace suyo la pelea por trabajo para todos atacando la propiedad de los capitalistas, planteando "Tercer turno en las empresas petroleras y reparto de las horas de trabajo sin bajar los salarios", y denuncian con claridad el objetivo de los planes Trabajar: "No se nos escapa que los planes de empleo son instrumentados como un mecanismo para hacer bajar aún más el salario del trabajador activo y al luchar por ellos lo hacemos en la perspectiva de arrancar trabajo, lograr la efectivización plena y liquidar la precariedad laboral".
Este programa plantea, ya en diciembre de 2000, "Ratificar el llamamiento hecho por los piqueteros a favor de un Congreso Nacional de Organizaciones y Desocupados para golpear todos juntos y al mismo tiempo por nuestros reclamos. Planteamos la convocatoria a un Congreso Nacional de Bases, con representantes electos de todo el movimiento obrero".
¡El 16 y 17 de febrero, Democracia Obrera no hizo más que luchar -como lo venimos haciendo desde el glorioso levantamiento de Mosconi y Tartagal- por este programa, por lo más avanzado que conquistó el movimiento piquetero real que hoy está usurpado por esta burocracia infame gestora y administradora del hambre y la miseria de millones de trabajadores y sus familias!
De la misma manera que sucediera en Cutral Có y en Jujuy, la heroica lucha de los piqueteros del Norte de Salta fue traicionada por todos quienes hoy conforman la nueva burocracia sindical del movimiento de desocupados, por D´Elía, Alderete y su CCC controlada por el maoísmo, por el PC, por Martino, por Castells, por "Pepino" Fernández, "Piquete" Ruiz y "Hipi" Fernández (dirigentes de la UTD de Mosconi), y por el PO. Se negaron a levantar el programa de los 21 puntos, dejaron aislados a los piqueteros a manos de la gendarmería asesina, se negaron a llamar al Congreso Nacional de Ocupados y Desocupados por el que éstos peleaban, para evitar que surgiera un movimiento de desocupados revolucionario que se pusiera de pie y se centralizara nacionalmente levantando ese programa obrero. Es que todos ellos querían el control de los millones de dólares de los planes Trabajar, y un movimiento de desocupados de presión por las migajas del estado burgués y gestor de las mismas, separado de la clase obrera ocupada.
Las grandes gestas del movimiento de desocupados sentaron los jalones de la democracia obrera que hoy retoman las Asambleas Populares de la Capital Federal y de otros puntos del país, donde todos los que luchan tienen voz y pueden hablar, donde todo se decide democráticamente y se vota a mano alzada.
Por el contrario, la nueva burocracia sindical del movimiento de desocupados de D´Elía y Alderete de la CCC, como la Martino, el PO, el MIJD de Castells, el PC, etc., -aunque se vistan de rojo, se tapen la cara con un pasamontañas o con pañuelos- son la continuidad hoy de aquellos "piqueteros" vendidos de Cutral Có contra los que se levantaron los heroicos fogoneros del segundo Cutralcazo. Hoy como ayer, en las profundidades de la clase obrera, en los millones de desocupados que se levantaron en las gloriosas jornadas de diciembre de 2001, se están gestando los nuevos "fogoneros" que derrotarán a esta burocracia sindical usurpadora de las gestas del movimiento de desocupados. Allí están las fuerzas para hacer realidad el llamado de los piqueteros del Norte de Salta, y conquistar un Congreso nacional unitario de todos los desocupados con un delegado con mandato cada veinte trabajadores, que haga suyo el programa obrero de los 21 puntos y se coordine y se unifique con las Asambleas Populares y los trabajadores ocupados.
Desde Democracia Obrera, hemos luchado, luchamos y lucharemos incansablemente por: ¡Basta de acuerdos por arriba de los partidos y los dirigentes que son los que deciden en secreto qué se hace y qué no se hace! ¡Democracia para todos los que luchan! ¡Viva la democracia directa, de la mano alzada, de la voz para todos los que luchan, de las Asambleas Populares! ¡Que los partidos obreros y sus dirigentes se subordinen a las decisiones soberanas de la democracia directa de los trabajadores y el pueblo! ¡Que sean los trabajadores y el pueblo en esos organismos los que con su voto decidan qué partidos hablan y someten sus propuestas a votación, y cuáles no!
¡Basta de limosna! ¡Trabajo para todos ya, imponiendo la reducción de la jornada laboral para que todos las manos disponibles se pongan a trabajar, con un salario mínimo igual al costo de la canasta familiar, indexado automáticamente según la inflación! ¡Fuera las Pymes, fuera la iglesia y los banqueros del Credicoop, expropiadores de los pequeños ahorristas!
¡Abajo la burocracia sindical del movimiento de desocupados! ¡Que los planes trabajar y todo lo que se conquiste en la lucha sea administrado por las asambleas de base y no por los punteros!
¡Basta de "dirigentes piqueteros" que nadie eligió y que viven de las jugosas dietas de diputados, como el diputado burgués D´Elía y el legislador Altamira! ¡Que todo dirigente de los desocupados - incluidos D´Elía y Altamira- trabaje en un plan Trabajar y cobre $ 120 como cualquier compañero de base! ¡Que sean elegidos en Asambleas, con mandato, y que sean rotativos, que nunca concurran solos a las negociaciones con los intendentes, gobernadores y el ministerio de trabajo, y que rindan cuentas públicas de las mismas en la base!
¡Por una organización nacional de masas democrática, independiente del estado burgués, de los políticos y funcionarios de los partidos patronales y de los punteros, que agrupe a los millones de trabajadores desocupados, es decir, por un Congreso unitario de delegados de todos los trabajadores desocupados con el programa de los 21 puntos! ¡Por su coordinación con las asambleas populares, los comités de huelga y de lucha de los obreros que enfrentan los despidos y cierres de fábricas!
¡Abajo la burocracia sindical traidora de las CGTs y del CTA! ¡por la independencia de las organizaciones obreras de la patronal y su estado!
¡Basta de pequeñas KGB del stalinismo y sus sirvientes para amedrentar, callar y golpear a la base trabajadora y a las minorías! ¡Por comités de autodefensa de los trabajadores y el pueblo en lucha para enfrentar la represión del estado patronal y darles el escarmiento que se merecen las guardias pretorianas de policías, servicios, matones de Duhalde y Alfonsín y de la burocracia sindical!
¡Por un gran Congreso Nacional Obrero y popular de delegados de base de toda la clase obrera, ocupada y desocupada y de todos los sectores populares en lucha, que levante un plan obrero y popular de salida a la crisis, para preparar un nuevo 20 de diciembre, un nuevo embate de masas que barra al gobierno de Duhalde y al régimen infame, y prepare la toma del poder por la clase obrera y el pueblo explotado!
¡Esto es lo que íbamos a decir los trotskistas de Democracia Obrera en la "Asamblea piquetera" de Avellaneda, y por eso quisieron callarnos!o

El ataque de D'Elía y la calumnia y agresión
del stalinismo y el PO contra Democracia Obrera,
son un ataque al trotskismo internacional

Este ataque a la democracia directa, a la revolución argentina y al trotskismo fue continuado el miércoles 20 de febrero, cuando D´Elía, junto al maoísta Alderete, acusó a la "derecha trotskista" de estar aliados a Bush contra el pueblo cubano.
Este ataque venenoso del stalinismo contra el trotskismo quiere hacerles creer a la vanguardia y a las masas que el trotskismo es agente de Bush y del imperialismo, cuando son precisamente Fidel Castro y la burocracia restauracionista cubana los que llenaron la isla de banderas yanquis solidarizándose con esos carniceros imperialistas frente a los atentados del 11 de septiembre y frente a la guerra genocida contra Afganistán. Es esa burocracia castrista la que se ha pasado al campo de la restauración capitalista y se prepara para terminar de entregar -siguiendo el camino de Gorbachov- las conquistas de la revolución cubana y ganarse su derecho a reciclarse en burguesía, asociándose a las inversiones en la isla del ala derecha republicana yanqui y del capital financiero de las potencias europeas. Por eso Fidel Castro y esa burocracia restauracionista son cómplices de Bush que encarcela y tortura en Guantánamo a los heroicos milicianos internacionalistas que fueron a combatir al imperialismo en Afganistán.
Quiere hacerles pasar a las masas a sus aliados como enemigos y a sus enemigos como aliados: porque son Fidel Castro y la burocracia cubana los que entregaron la revolución centroamericana con el sandinismo en Nicaragua y el FMLN en El Salvador; son ellos los que llevaron a que la revolución chilena de los Cordones Industriales de 1973 fuera ahoga en sangre, pregonando la "vía pacífica al socialismo". Son ellos y sus agentes y aliados en todo el continente los que estrangulan a cada paso la lucha de las masas.
Pero, hasta hoy, ninguna de las fuerzas que se reivindican del trotskismo en Argentina ha salido a denunciar, a responder ni a enfrentar este virulento ataque stalinista hacia el trotskismo. Ninguna de ellas ha convocado a una reunión urgente de las demás corrientes para enfrentarlo en común.
Es que todas las corrientes centristas que se reivindican del trotskismo han sostenido y sostienen sobre sus hombros y le capitulan a esta quintacolumna stalinista. Los trotskistas ya sacamos las lecciones de la gran revolución española de la década del '30, y del trágico fin que tuvieron los centristas del POUM, que capitularon al stalinismo apoyando el Frente Popular, y luego fueron masacrados y asesinados, como Andrés Nin, por la quintacolumna stalinista y la KGB. Estas lecciones se ponen al rojo vivo en la revolución argentina: las corrientes centristas como el MAS, el PTS, el FOS, etc., que capitulan al stalinismo y le ponen el hombro para que estrangule desde adentro los organismos de democracia directa de las masas, se arriesgan a correr la misma suerte que los dirigentes y militantes del POUM.
Lo que es más grave aún, ninguna de estas corrientes llamó en forma urgente a reunirse a todas las fuerzas que se reclaman del trotskismo a nivel internacional para enfrentar este ataque, que es un ataque al trotskismo mundial. La gran mayoría de ellas, así como muchos militantes y organizaciones que se reclaman del trotskismo, participan en "forums" de chateo de la Internet "en solidaridad con la Argentina". Ninguno de ellos ha denunciado este feroz ataque al trotskismo -que es público, que salió en la televisión y los diarios-, ni ha llamado a enfrentar y condenar al stalinismo y a los que son sus sirvientes, como el PO. ¡Como si se pudiera ser solidario con la revolución argentina sin denunciar y combatir a los que intentar estrangularla!
Desde Democracia Obrera y el COTP-CI hacemos, por esta razón, nuestro primer llamamiento urgente: llamamos a todas las corrientes y grupos que se reclaman del trotskismo a nivel mundial a que repudien y condenen el ataque y la vil calumnia lanzada contra Democracia Obrera por Altamira, Pitrola y la dirección del PO en alianza con el stalinismo, y a sacar una declaración denunciando y condenando al diputado patronal y burócrata sindical del movimiento de desocupados D' Elía, a Fidel Castro y la burocracia restauracionista y a todos los stalinistas y sus secuaces que quieren frenar la revolución mundial y hoy intentan estrangular la revolución argentinao

La lucha por poner en pie un partido revolucionario
en Argentina es una tarea de todos los trotskistas
internacionalistas del mundo

La lucha por construir un partido revolucionario en Argentina no es una tarea nacional, ni únicamente de los revolucionarios argentinos. Es una tarea de las fuerzas sanas que se reivindican de la IV Internacional en todo el mundo, pues la lucha por construir ese partido que pueda llevar a la victoria a la clase obrera argentina es inseparable del combate contra el stalinismo y el Foro de Porto Alegre, contra los renegados y liquidadores del trotskismo como Alain Krivine y como el Partido Obrero que se han pasado al campo de la defensa del orden burgués - que son la santa alianza que se ha conformado para estrangular a la revolución argentina- y contra los centristas y oportunistas usurpadores del trotskismo de todo pelaje que se subordinan a él.
Los trotskistas internacionalistas de la Argentina estamos convencidos de que las fuerzas que actúan para estrangular a la revolución argentina son internacionales: se agrupan en el Foro de Porto Alegre, en las reuniones internacionales de los Partidos Comunistas como la realizada hace pocos días en Uruguay, y en la multitud de "internacionales" de tipo "dos y media" que han puesto en pie los usurpadores de la IV Internacional en estos años para ocultar sus capitulaciones nacionales bajo un manto de "trotskismo".
Esto quiere decir que el combate de los trotskistas argentinos es internacional, y poner en pie, en medio de la revolución misma, un partido revolucionario internacionalista, es una tarea de todas las fuerzas trotskistas sanas que quieran forjar su programa, su teoría y su estrategia, como el acero bajo el fuego, al calor de las revoluciones mismas como en Argentina o en la gloriosa revolución palestina.
Sin una dirección revolucionaria internacional, los trotskistas internacionalistas en Argentina nos veremos imposibilitados de dar este combate firmemente y hasta el final. Quedaremos aislados y librados a nuestra suerte frente a terribles enemigos y a aparatos contrarrevolucionarios internacionales. Si la revolución triunfa, lo cual sería bajo estas condiciones, indudablemente una excepción, sin un partido revolucionario mundial que subleve a los proletariados de los países imperialistas, que extienda y coordine la revolución latinoamericana, ésta estará destinada a sucumbir bajo la acción contrarrevolucionaria de las potencias imperialistas.
La revolución argentina, la revolución palestina, como ayer la guerra de Afganistán, han puesto al rojo vivo la necesidad imperiosa de poner en pie un Kienthal y Zimmerwald de las fuerzas sanas del trotskismo internacional.
El bolchevismo en Rusia no fue más que el ala izquierda de Zimmerwald que enfrentó -junto a Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht- la traición de la socialdemocracia internacional en la primera guerra mundial. Las Tesis de Abril de Lenin no fueron más que la refracción en Rusia del programa de la izquierda de Zimmerwald que se levantaba al grito de guerra de "¡Fuera las manos del proletariado mundial de los traidores de la socialdemocracia vendidos a los estados imperialistas!" "¡Dad vuelta el fusil contra vuestra propia burguesía imperialista, para transformar la guerra imperialista en el inicio de la revolución proletaria!". Y esa fue la política de los bolcheviques en Rusia que terminaron derrocando, con los soviets armados, al gobierno imperialista contrarrevolucionario de Kerenski, e imponiendo la dictadura del proletariado.
Hacemos un llamamiento urgente a todas las fuerzas sanas del trotskismo internacional a poner ya todas sus fuerzas al servicio de esta pelea por poner en pie un partido revolucionario cuartainternacionalista en la Argentina, como lo hicieran Trotsky y los bolcheviques leninistas en frente a la grandiosa revolución española de la década del '30. ¡El 90% de las fuerzas de la IV Internacional a España, al servicio del triunfo de esa revolución!
En el llamado "Manifiesto de la guerra" escrito en 1940, Trotsky y la IV Internacional plantean con claridad la desincronización existente entre los factores objetivos de la revolución, es decir, la descomposición de las fuerzas productivas, las acciones revolucionarias de las masas, los enfrentamientos que se avecinan entre revolución y contrarrevolución, y el factor subjetivo, es decir, la inexistencia de un partido revolucionario.
La crisis histórica de la IV Internacional que, usurpada por el centrismo revisionista, viene de décadas de capitulaciones, no ha hecho más que agudizar en un ángulo de 180 grados esta desincronización entre los factores objetivos y subjetivos para el triunfo de la revolución proletaria.
Haciendo una analogía -con todos los límites que esta implica-, algo similar sucedió en 1914, cuando la socialdemocracia se pasó con armas y bagajes al campo de la contrarrevolución. Pero la izquierda internacionalista de la II Internacional rápidamente reagrupó sus filas en Kienthal y Zimmerwald. Como decía León Trotsky, los hilos de la continuidad del marxismo revolucionario se habían roto y un puñado de marxistas internacionalistas que cabían en un sillón se dispusieron a unirlos para darle continuidad al programa y a la estrategia de la revolución mundial.
Desde Argentina hacemos un llamamiento de emergencia, y afirmamos que hay que marchar a unir rápidamente esos hilos de la historia que se han roto por décadas de capitulaciones y traiciones de los centristas, revisionistas y liquidacionistas que usurparon la IV Internacional. Solamente así los trotskistas revolucionarios podremos avanzar hacia las masas y construir partidos revolucionarios en los distintos países derrotando a las direcciones traidoras, es decir, volver a poner en pie a la IV Internacionalo

La tarea del momento: poner en pie un Comité internacional
con un programa de acción revolucionario frente a los puntos
más avanzados de la revolución y la contrarrevolución a nivel mundial

A su servicio pondremos todas nuestras fuerzas desde
Democracia Obrera y el Comité Organizador del Trotskismo Principista (CI)
¡Por un reagrupamiento internacional inmediato de los trotskistas principistas!
¡Fuera de la IV Internacional los oportunistas, los revisionistas y los liquidacionistas!

En el último tiempo, y bajo las condiciones del enfrentamiento entre revolución y contrarrevolución que se ponen en el centro de la escena mundial, hemos presenciado el "4 de agosto de 1914", es decir, el pase abierto al servicio del orden burgués, de corrientes pablistas liquidacionistas, como es el caso de la LCR francesa -cuyo diputado Alain Krivine se ha transformado ya en un defensor de los intereses de la burguesía imperialista francesa-, y recientemente del PO de Argentina.
A la vez, bajo estas condiciones de crac, crisis, guerras y revoluciones, las corrientes centristas que usurpan las banderas de la IV Internacional y que oscilan permanentemente entre la revolución y la contrarrevolución, son golpeadas a cada paso por un lado, por la presión de los regímenes burgueses y las direcciones contrarrevolucionarias que quieren disciplinarlas y coptarlas; y por la radicalización de las masas, por el otro. Esto ya ha provocado y lo seguirá haciendo, nuevas crisis, fraccionamientos, rupturas y reagrupamientos.
En esa lucha de tendencias y fracciones al interior del movimiento trotskista internacional, bajo estas condiciones convulsivas, viven y comienzan a salir a la luz las fuerzas sanas de la IV Internacional.
El stalinismo, en la reunión internacional de Partidos Comunistas realizada en Uruguay y en el Foro de Porto Alegre, anuncia que ha llegado su hora. El ataque calumniador del stalinismo y sus socios de la dirección del Partido Obrero contra Democracia Obrera, y la calumnia lanzada por D´Elía contra el conjunto de las fuerzas que se reclaman del trotskismo en Argentina, vuelve a demostrar, como ya lo hizo toda la historia precedente de la lucha de clases, que en toda revolución hay un río de sangre que separa stalinismo de trotskismo.
¡Las fuerzas sanas del trotskismo debemos decir que ha llegado la hora de poner de pie a la IV Internacional, para enfrentar a su "Internacional V y un cuarrto" contrarrevolucionaria de Foro de Porto Alegre, y a los pablistas renegados que se pasan al campo de la contrarrevolución, como Alain Krivine y la dirección del PO! Un reagrupamiento de las fuerzas sanas del trotskismo, un nuevo Kienthal y Zimmerwald donde los trotskistas principistas nos reconozcamos y reagrupemos para este combate, sería un verdadero polo para pelear por rescatar a decenas de miles de valiosos cuadros y honestos militantes que se reclaman del trotskismo a nivel mundial, y para evitar que sean llevados por los estados mayores centristas y revisionistas, usurpadores de la IV Internacional, a la catástrofe del liquidacionismo y del pase abierto al orden burgués, es decir, a nuevos "4 de agosto de 1914".
¡No hay tiempo que perder, pues en ello le va la vida a las masas revolucionarias palestinas, argentinas, a la clase obrera mundial, y también a los trotskistas y a la propia IV Internacional!
Ya vimos a los renegados del trotskismo actuar frente a la guerra de Afganistán, y traicionar escandalosamente al proletariado mundial. Vimos al PLP de Pakistán (Partido Laborista de Pakistán) -socio de la LIT-CI en su remedo de "internacional obrera" que es el Koorcom- ponerse a los pies de los carniceros imperialistas y de la burguesía pakistaní, poniendo en el mismo plano al imperialismo agresor y al Afganistán oprimido con la sucia excusa de que el "islamismo es reaccionario y feudal", y levantar la política de pelear por la derrota de ambos bandos, es decir, por la derrota de la nación afgana a manos del imperialismo. Vimos a este partido que dirige sindicatos y a una enorme franja del proletariado pakistaní negándose a convocar a formar milicias obreras internacionalistas para ir a pelear a Afganistán, y lo que es peor, condenando a los milicianos internacionalistas que sí lo hicieron, por ser "islámicos".
Ya hemos visto a la LCR francesa y a Alain Krivine viajar a Palestina como parte de una delegación del Parlamento europeo, como fiel sirviente del imperialismo francés, a decirles a la clase obrera y el pueblo palestino que hace ya casi dos años iniciaron la primer gran revolución del siglo XXI, que acepten la existencia del Estado sionista-fascista de Israel y el plan contrarrevolucionario de "dos estados" de las potencias imperialistas y la ONU.
Ya hemos visto al PO, que ha tenido su "4 de agosto", sumarse a la quintacolumna burocrática-stalinista que intenta estrangular la democracia directa que han puesto en pie las masas en la revolución argentina.
Todos se arrodillan ante el stalinismo y el Foro de Porto Alegre, mientras las FARC con sus treguas y negociaciones con Wall Street y las potencias europeas le daban tiempo a Pastrana y al imperialismo yanqui para lanzar el ataque militar genocida contra las masas colombianas; mientras el PC peruano sostiene a Toledo, mientras el PC Chileno sostiene al gobierno de Lagos y al régimen pinochetista-concertacionista de la Constitución del '80, mientras Fidel Castro y la burocracia cubana se preparan a consumar la restauración capitalista en Cuba.
Todos los stalinistas se felicitan de haber logrado estrangular la revolución que iniciaran en 1997 los trabajadores y campesinos ecuatorianos tirando abajo al presidente Bucaram. La dirección stalinista del movimiento campesino y la de la clase obrera, junto con la burguesía, les tendieron una trampa a las masas. A principios de 2000, las masas campesinas -separadas de la clase obrera a la que la dirección stalinista de los sindicatos maniató-, con un nuevo embate revolucionario, tiraron abajo al gobierno de Mahuad. Pero la dirección campesina le entregó el poder al coronel Gutiérrez, que a su vez se lo entregó a Noboa. A mediados de ese mismo año, las masas campesinas, fortalecidas después de haber derribado a dos presidentes en menos de tres años, salieron nuevamente a la lucha, pensando que podrían voltear fácilmente a Noboa y que su dirección estaba dispuesta a hacerlo. Pero la burguesía estaba preparada: en lo que fueron las "jornadas de julio" de esa gran revolución, sacó el ejército a la calle y les dio un duro golpe a las masas; negoció con la dirección campesina, y pasó luego la dolarización.
Hoy, frente a la gloriosa revolución palestina, frente a la revolución argentina que se ha iniciado, se vuelve imprescindible la lucha por un reagrupamiento, por un fuerte polo de las fuerzas sanas del trotskismo internacional y por poner en pie partidos revolucionarios al calor de ese combate. El retraso en esta tarea ya ha costado la tragedia del estrangulamiento a manos del stalinismo, de la revolución ecuatoriana.
¡Abajo el Foro de Porto Alegre, abajo el stalinismo y la socialdemocracia administradora de los gobiernos y los intereses de los carniceros imperialistas europeos! ¡Abajo Lula y el PT y la CUT, que quieren atar a la clase obrera y los campesinos brasileños a la burguesía, con un Frente Popular contrarrevolucionario con los patrones del Partido Liberal y la iglesia evangélica yanqui!
¡Fuera los renegados de la LCR francesa, del LPP de Pakistán, del Partido Obrero de Argentina de la IV Internacional! ¡Este es el grito de guerra que tenemos que lanzar las fuerzas sanas que nos reivindicamos del trotskismo y la IV Internacional.
Desde el Comité Organizador del Trotskismo Principista (CI) y desde la LOI (CI)-Democracia Obrera, hacemos un llamamiento urgente a las fuerzas sanas del movimiento trotskista mundial, a convocar y poner en pie ya una Conferencia internacional de los trotskistas principistas, alrededor de la lucha contra la "Internacional V y un cuarto" del stalinismo y el pablismo y por poner de pie la IV Internacional expulsando de la misma al Partido Obrero de Argentina y a todos los pablistas. Una Conferencia alrededor de las lecciones y la estrategia frente a la guerra de coloniaje contra Afganistán y de una campaña internacional por la libertad inmediata de los milicianos internacionalistas presos en Guantánamo en las garras de Bush y de sus cómplices Fidel Castro y la burocracia castrista restauracionista.
Una Conferencia con las lecciones y el programa revolucionario para la grandiosa revolución palestina donde se concentra hoy el enfrentamiento más agudo entre revolución y contrarrevolución a nivel mundial.
Una Conferencia para enfrentar a la quintacolumna stalinista-burocrática que intenta estrangular la revolución argentina con un programa revolucionario y una estrategia soviética para que la clase obrera y los explotados, con un nuevo embate de masas barran con todas las instituciones de este régimen infame, con el gobierno de Duhalde, pongan en pie sus organismos de doble poder y abran el camino al triunfo de la revolución y a la toma del poder por el proletariado.
Una Conferencia alrededor de una campaña por ¡Fuera yanquis y sus tropas de Colombia! y contra las treguas y concertaciones de las FARC con el gobierno, auspiciadas por las potencias imperialistas europeas, que han debilitado a los campesinos explotados y a la clase obrera de las ciudades dejándola librada a su suerte y como carne de cañón de las bandas paramilitares que asesinan por mes a centenares de luchadores obreros, y le han dado así tiempo a Pastrana y al imperialismo yanqui para lanzar sus bombardeos y su ataque genocida.
Una Conferencia que levante la lucha por que la clase obrera de los Estados Unidos, de las potencias imperialistas europeas y de Japón puedan derrotar a la AFL-CIO y las burocracias sindicales reformistas y enfrentar a sus propias burguesías imperialistas y de esta manera, unir sus filas con los trabajadores y los pueblos oprimidos de las semicolonias y colonias que hoy están a la vanguardia de la lucha antiimperialista y de la revolución mundial, y levante bien altas las banderas de la III Internacional de Lenin y Trotsky de que la primer tarea de los revolucionarios en un país imperialista es combatir a muerte a su propia burguesía imperialista.
Una Conferencia Internacional que sea un nuevo Kienthal y Zimmerwald donde los trotskistas principistas podamos reconocernos y reagruparnos alrededor de las lecciones, el programa y la acción común frente a los principales acontecimientos de la lucha de clases mundial, y podamos avanzar en poner en pie una dirección internacional centralizada que unifique el combate contra el stalinismo y el pablismo y su "Internacional V y un cuarto" y contra todos los usurpadores del trotskismo, en el camino de poner de pie a la IV Internacional y devolverle así al proletariado mundial, su dirección histórica. Sólo así, sólo dando esta pelea y con una dirección internacional centralizada del trotskismo principista, se podrá avanzar en poner conquistar partidos obreros revolucionarios internacionalistas en Palestina, en Argentina y en los distintos países, que sean capaces de preparar la insurrección como arte y llevar a la clase obrera al triunfo, a la conquista del poder.
Los heroicos Zengakuren (estudiantes rojos) y los revolucionarios de la Liga Comunista Revolucionaria de Japón- Fracción Revolucionaria Marxista, que frente a la guerra contra Afganistán denunciaron y se enfrentaron -bloqueando la salida de los barcos de guerra- a su propia burguesía imperialista japonesa, y también al stalinismo y a la socialdemocracia, muestran que las fuerzas sanas del trotskismo están vivas y en la primer línea de combate. Como lo muestran también los compañeros de En Defensa del Marxismo de España que han hecho efectivo su apoyo a la revolución argentina empezando por la tarea primordial, la de enfrentar a la burguesía imperialista española explotadora de los trabajadores argentinos y saqueadoras de la nación. ¡No hay tiempo que perder! ¡Ninguna diferencia teórica, de balance, de caracterización, pasada o presente, puede impedir que las fuerzas sanas del trotskismo nos reagrupemos ya en una Conferencia internacional del trotskismo principista!


Liga Obrera Internacionalista (Cuarta Internacional)
- Democracia Obrera, de Argentina
Grupo Obrero Internacionalista - CuartaInternacional, de Chile
Comité Organizador del Trotskismo Principista (Cuarta Internacional)
Carlos Munzer, Juan González y Juan Pico

26 de febrero de 2002

Notas:
1 En referencia a las dos calles de Buenos Aires donde se encontraban las respectivas sedes de la CGT- Azopardo y de la CGT de los Argentinos.



"La liberación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos"

 


"La liberación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos"

 

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