Año 2 Nro. 9 - 15 de febrero de 2002
e d i t o r i a l
Una
“democracia directa” al servicio del regimen patronal
LA
IMPOSTURA DEL DIPUTADO ZAMORA
El test ácido que demuestra que Zamora
es más de lo mismo, es la siguiente pregunta: ¿democracia
directa, para qué? Porque que sepamos, ni Zamora ha dicho
por televisión ni en sus discursos parlamentarios que
acaba de publicar en una revista de su corriente, que debe
ser para organizar y preparar un nuevo embate de masas,
superior al del 20 de diciembre, que termine por no dejar
piedra sobre piedra y ponga a la orden del día la conquista
de un gobierno obrero y popular. Es decir que para Zamora
la democracia directa no es para que los trabajadores
tomen el poder.
Este silencio sobre los objetivos
de tanta “democracia directa” como proclama, va de la
mano de otro silencio zamorista: se cuida muy bien de no
atacar a Lilita Carrió – a quién las encuestas encumbran
tanto como a Zamora- y su farsa de la “nueva república”
parida –como le gusta decir a esta radical amiga de Alfonsín
mientras amasa su grueso rosario- sin ni siquiera una asamblea
constituyente. O sea en base a la misma constitución
archirreaccionaria que pactaron Menem y Alfonsín.
Aunque no comparta ni su fe ni sus
amistades, Zamora se calla la boca sobre la Carrió, por
la sencilla razón de que ésta expone la otra parte del
programa zamorista sobre la que él cree por ahora mejor
callarse la boca y dejar que lo digan otros: lucha por una
“república” en donde los organismos de democracia directa
se subordinen a los de la democracia patronal, otra farsa
de democracia directa que ya se les ocurrió a grandes traidores
del movimiento obrero como Hilferding, Kautsky y compañía,
enterradores de la II Internacional y de la revolución
alemana a la salida de la I Guerra Mundial al comienzo
del siglo XX.
A Zamora no se lo escucha proponer
que sean los trabajadores los que decidan que partidos
-incluído el suyo, “Autodeterminación y Libertad” que
se pretende que no es como los demás partidos de izquierda-
pueden actuar o no en los organismos de democracia directa.
Es que Zamora, como todo político socialdemocráta,
es decir un vulgar demócrata de izquierda, prefiere desarrollar
su actividad politica de manera independiente de los
organismos de democracia directa.
Si los llamados a la democracia
directa de Zamora fueran ciertos debería empezar por
proponer someterse a sus decisiones y llevar al parlamento
lo que estas asambleas decidan. Por ejemplo, debería ir
a la asamblea del 16 a la Plaza de Mayo y poner su puesto
parlamentario al servicio de los trabajadores en lucha.
Pero como todo parlamentario socialdemócrata prefiere
mantener la independencia y estar fuera del control de
toda organización. Igual que los políticos socialdemócratas y patronales prefiere
cinco minutos de televisión.
No decir una palabra contra la burocracia
sindical ni llamar a echarla de los sindicatos, tampoco
es estar muy por la “democracia directa” que digamos,
sino por mantener el látigo de la burocracia sindical
sobre el movimiento obrero.
Zamora crece en las encuestas capitalizando
el prestigio que como político de izquierda conquistó
gracias a los sacrificios de decenas de miles de obreros
revolucionarios que lo pusieron sobre sus hombros en
los 80. La crisis del
régimen y de los partidos hacen el resto. Pero su “democracia
directa” y “Autodeterminación y Libertad” son como el socialismo de la socialdemocracia:
para los días de fiesta. La “nueva izquierda” no la inventó
él sino que repite lo que otros renegados del trotskysmo
enterradores de la IV Internacional -como Alain Krivine
miembro del parlamento europeo, cueva de bandidos imperialistas-
idearon en Europa proponiendo un partido “de Lenín y
Jean Jaures”. Pero,
¿qué tiene de nuevo la alternativa a la izquierda tradicional
de Zamora si se calla la boca sobre el papel del stalinismo
y el castrismo, a los que jamás nombra, cuando él junto
a toda la dirección del MAS de los ‘80 y principios de los
‘90 permitió que el
Partido Comunista se pusiera de pie sobre los hombros
de decenas de miles de obreros tortskystas?
Si el MAS de los 80 fue el partido
del “luche y vote”, la política de Zamora es “practique
la democracia directa y vóteme”, ni siquiera luche.
Quiere usar demagógicamente las energías de los trabajadores
para conquistar cargos políticos parlamentarios, como
toda la izquierda de la que dice ser distinto.
Pablo Cortina
"La liberación de los trabajadores será obra
de los trabajadores mismos"
"La liberación de los trabajadores será
obra de los trabajadores mismos"