Año 2 Nro. 9 - 15 de febrero de 2002

e d i t o r i a l

Que los trabajadores y el pueblo, con su voto,
decidan que partidos pueden actuar
en las asambleas populares, en las coordinadoras, y en todoslos organismos de democracia directa

El odio y la desconfianza a los partidos por parte de los trabajadores y el pueblo  es un hecho sumanente progresivo, porque esta revolución que se inició es una revolución contra el ré­gi­men de par­ti­dos con­ti­nua­dor del de la dic­ta­du­ra mi­li­tar.

Tie­nen ra­zón los tra­ba­ja­do­res en des­con­fiar de to­dos los par­ti­dos sin dis­tin­ción por­que na­die lla­mó a rea­li­zar las gran­des ac­cio­nes que die­ron por tie­rra con el go­bier­no de De la Rúa-Ca­va­llo, y por­que la iz­quier­da, aún la que se di­ce “obre­ra y re­vo­lu­cio­na­ria” se ca­rac­te­ri­za por que­rer me­ter a las or­ga­ni­za­cio­nes de tra­ba­ja­do­res en el de­dal de sus or­ga­ni­za­cio­nes, pa­ra uti­li­zar esa fuer­za so­lo pa­ra con­quis­tar po­si­cio­nes elec­to­ra­les den­tro del ré­gi­men.

An­te las elec­cio­nes del año pa­sa­do se ne­ga­ron a im­pul­sar, co­mo pro­pu­si­mos des­de De­mo­cra­cia Obre­ra el boy­cot a és­tas. Con el re­sul­ta­do am­plia­men­te fa­vo­ra­ble al vo­to en blan­co y al vo­to “bron­ca”, el par­ti­do que hu­bie­ra im­pul­sa­do esa po­lí­ti­ca, hu­bie­ra ga­na­do una au­to­ri­dad in­dis­cu­ti­ble an­te las ma­sas al dar­se los acon­te­ci­mien­tos re­vo­lu­cio­na­rios de di­ciem­bre. La iz­quier­da, aún la que se re­cla­ma “trotskys­ta”, pre­fi­rió en cam­bio es­con­der­se en los plie­gues del ré­gi­men pa­tro­nal. En­ton­ces es na­tu­ral que su­fran de la des­con­fian­za de los tra­ba­ja­do­res an­te to­dos los par­ti­dos.

To­da or­ga­ni­za­ción que quie­ra voz y re­pre­sen­ta­ción, en­ton­ces, que pre­sen­te  su cre­den­cia­les y que sean los tra­ba­ja­do­res con su vo­to los que de­ci­dan qué par­ti­dos pue­den ha­blar y par­ti­ci­par li­bre­men­te so­me­tien­do sus pro­pues­tas a la vo­ta­ción, y cuá­les par­ti­dos no. Des­de De­mo­cra­cia  Obre­ra no te­ne­mos mie­do a es­te jui­cio de los tra­ba­ja­do­res. En cam­bio, es­ta sim­ple me­di­da no ha si­do pro­pues­ta ni es de­fen­di­da por nin­gu­na or­ga­ni­za­ción de iz­quier­da, por­que en rea­li­dad no quie­ren “de­mo­cra­cia di­rec­ta” si­no or­ga­nis­mos su­pe­di­ta­dos a los acuer­dos de pe­que­ños apa­ra­tos.



"La liberación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos"

 


"La liberación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos"

 

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