Año 2 Nro. 9 - 15 de febrero de 2002
e d i t o r i a l
Con el régimen infame completamente
dislocado, y con el aparato de la burocracia sindical
totalmente en crisis, estamos ante una intervención
y actividad de la clase obrera argentina como no se ha
visto en años, al punto que todo el mundo tiene que ponerse
a hablar de “coordinar”, de convocar a “congresos de trabajadores
y desocupados”, de “asambleas populares”, de “democracia
directa”, tanto desde la izquierda que siempre está más
cómoda en las elecciones que en medio de una revolución,
hasta dirigentes sindicales del ARS, del Suteba, como
hasta traidores como D’elía y Alderete.
La CTA –que con su “Frente nacional
contra la pobreza” estaban juntando firmas en el mismo
momento en que los trabajadores desocupados asaltaban
supermercados el 19 de diciembre- sale a hablar de una
marcha el 20 de febrero al cumplirse dos meses del derrocamiento
de De la Rúa con el que no tuvieron nada que ver. Mucho conmemorar
pero de la boca para afuera: en lo que ninguno de estos dirigentes
están de acuerdo es en convocar a un nuevo 20 de diciembre.
D’elía y Alderete, juegan sus cartas
a dividir el movimiento piquetero junto a la dirección
de la CCC -luego de liquidar las asambleas piqueteras de
agosto y setiembre pasados, y de venir actuan como buchones
de la patronal y el gobierno denunciando a Castells, al
Polo Obrero y a la UTD. Están con pies y manos en la misma
tregua y el pacto social en los que están la dirigencia
sindical de las dos CGT y la CTA.
La patronal está pasando a la ofensiva
fábrica a fábrica con decenas de miles despidos -¡650 mil en los últimos meses!-; la devaluación
del 100%, inflación mediante, se llevará los que ya eran
míseros salarios durante la “convertibilidad”; los
desocupados son casi cuatro millones; con la “pesificación”
le bajaron a la mitad las deudas a los grandes monopolios
mientras que se las duplicarán al pueblo en una reedición
de la famosa “1050” de Martínez de Hoz. ¡Y todo esto cuando
los trabajadores estamos llevando adelante una revolución
que ya se cargó a De la Rúa-Cavallo y que ha levantado
en pie de guerra a todos los explotados del país y
a la clase media arruinada!
Por eso que preparar es un nuevo
embate de masas, otro 20 de diciembre pero superior, para
terminar de poner en
desbandada al régimen odiado y a sus planes de hambre.
La asamblea convocada
La Asamblea Piquetera convocada
para el sábado 16 de febrero en Plaza de Mayo es una extraodinaria
oportunidad para realizar una gran asamblea deliberativa
y resolutiva, a la que concurran todos los sectores en
lucha a lo largo y ancho del país. Para que asistan los estatales
que protagonizan las revueltas que se suceden en todo
el interior, los protagonistas de los levantamientos
que en distintas ciudades queman municipios y bancos,
los trabajadores y clases medias arruinadas que se reunen
en las asambleas populares, los trabajadores de la construcción
de Neuquén que acaban de echar a patadas del sindicato
a la burocracia sindical, las centenares de fábricas
y empresas que enfrentan los despidos y los cierres –como
Zanón, Brukman, La Baskonia, etc, y no solo las organizaciones
de los desocupados que otra vez en las últimas semanas
han empezado a manifestarse cortando rutas en todo
el país.
La convocatoria a una asamblea
en la Plaza de Mayo realizada por las organizaciones
que se dicen “combativas” de los
desocupados, es una gran oportunidad adonde se
vote a mano alzada para llamar a levantar a nivel local,
regional, por ciudad y por provincia, organismos de democracia
directa con representación de todos los explotados y
el llamado a un gran congreso obrero y popular que asuma
la representación de los millones de explotados. El gran
organismo de frente único y lucha política que los trabajadores
y el pueblo necesitamos para tomar la crisis en nuestras
propias manos, para hacer realidad el “que se vayan todos,
que no quede ni uno solo”. Son los organismos donde los
trabajadores podemos superar y desembarazarnos de
la burocracia sindical y realizar organizadamente
lo que en las jorndas de diciembre hicimos espontáneamente
pasando por arriba de todos los dirigentes vendidos.
En provincias como Salta, en importantes
localidades del gran Buenos Aires como La Matanza, o
San Antonio de Padua, y en grandes ciudades como La Plata
y Córdoba –como subproducto de las grandes luchas de los
estatales y de la UTA- se han formado ya organismos coordinadores
de todos los sectores en lucha. En Salta, el papel central
lo juegan las organizaciones de desocupados, como la
UTD. En La Matanza en cambio son los sindicatos como el
SUTEBA de los maestros, la lista Gris de Metalúrgicos,
obreros de fábricas en lucha, y coordinadoras de desocupados
y secundarios los que están a la cabeza. En La Plata sucede
lo mismo. No hay ninguna razón que impida que los trabajadores
hagamos lo mismo pero en una vasta organización a nivel
nacional.
Un llamado a realizar una gran asamblea
obrera y popular, a que concurran con sus representantes
todos los sectores en lucha, para debatir y tomar la solución
de la crisis en nuestras propias manos, daría un impulso
colosal a la lucha política que está entablada para
organizar un nuevo embate de masas superior al de diciembre
que tire abajo a este gobierno ilegítimo, al régimen
odiado que los sostiene y a su plan de hambre y miseria,
y ponga a la orden del día la preparación de una insurrección
triunfante que imponga un gobierno obrero y popular basado
en los organismos de democracia directa de los explotados.
Lo que necesitamos no es
A causa de esta misma política
de presión, los desocupados que fueron unos los grandes
protagonistas de las jornadas de diciembre -no mendigando
como los obligan sus jefes sino resolviendo con sus propias
manos el problema del hambre asaltando los supermercados-
pasaron por encima de todas las organizaciones y ninguna,
ni siquiera la más combativa puede adjudicarse haber
sido quien dirigió esa gran acción expropiadora. Si lamentablemente
triunfa esta politica nuevamente, se dilapidará un
enorme esfuerzo y el estado patronal estará más fuerte
para poner al movimiento de desocupados un paso más
a los pies de los intendentes y concejales peronistas,
radicales y del Frepaso.
También puede dejarse pasar la
oportunidad si se impone la política de la izquierda
que quiere copar el movimiento detrás de sus aparatos
electorales y para quien hay que limitarse a presionar
a la burocracia sindical. ¡Cómo si se pudiera presionar
a estos agentes de la burguesía como Moyano que ya no habla
de paro y salió de escena
porque sus jefes, la patronal del “frente productivo”
ya consiguieron la devaluación!
Sería lamentable que la dirección
que se dice “combativa”, como la de la Coordinadora Aníbal
Verón, el MTR, Castells, el Polo Obrero, con el acuerdo de
toda la izquierda, terminen imprimiéndole a la Asamblea
Piquetera del sábado el carácter de un mero acto de presión,
en donde se hable de la necesidad de expropiar a los monopoios,
de no pagar la deuda externa, se hagan encendidos llamados
a la lucha, se destaque la presencia de delegaciones
de todo el país. Pero en donde no se avance un paso para
conquistar una organización nacional verdaderamente
democrática, con delegados en cada fábrica y empresa
cada cien trabajadores para la lucha política de millones
de explotados, apoyada en miles de asambleas similares
de carácter local, regional, por ciudad y provincia.
Pero conquistar esta centralización
significa aplastar a la burocracia sindical. Los que
se niegan a dar este paso, es porque, tarde o temprano,
quieren meter a la burocracia sindical traidora de nuevo
junto a ellos en los palcos de futuros actos.
La UOCRA de Neuquén es un ejemplo
de cómo se derrota a los traidores del movimiento obrero,
que no hace más que seguir el ejemplo de los trabajadores
del pescado de Mar del plata, de los estatales de Córdoba,
de los choferes de la UTA de la misma ciudad, que ajustaron
cuentas a patadas con los burócratas sindicales. Esta
organización debe llamar a echar a la burocracia vendida
de los sindicatos. Porque no se puede coordinar si no nos
desembarazamos, en primer lugar, de los burócratas vendidos
como Daer, De Gennaro, Moyano, verdaderos ministros
sin cartera de todos los gobiernos patronales sean del
sector que sean, “privatizadores”o “devaluacionistas”.
La burocracia sindical ha quedado tan en crisis como
el régimen del que han sido el principal sostén. Pero esto
no significa estar en contra de los sindicatos. Por el
contrario, deben tener un lugar de honor aquellas organizaciones
sindicales que se sumen, rompiendo toda subordinación al estado y a las leyes sindicales.
Hay que impedir que triunfe la política
de que no se vote, y que
imperen los acuerdos de aparatos en lugar de la democracia
directa, de los delegados libremente elegidos, de los
mandatos de asambleas de base.
Hay que hacer un llamamiento
claro y contundente
a toda
El sábado 16 de febrero, en la Plaza
de Mayo convertida en asamblea, tiene que salir una proclama
dirigida a todo el movimiento obrero y de masas, con
propuestas de organización y de programa. Desde democracia
Obrera creemos que deben figurar en primer lugar las siguientes:
1)Llamar a todos los trabajadores
y el pueblo pobre poner en pie coordinadoras, asambleas
populares, piquetes y comités de lucha, en toda localidad
del país.
2)Llamar a que las fábricas y empresas
se sumen eligiendo a un delegado cada 20 trabajadores.
3)Llamar a poner en pie comités
y piquetes de autodefensa para defender a los trabajadores
y el pueblo y a estas organizaciones, de los ataques de
las bandas armadas del capital, las estatales y las paraestatales
como los matones que los partidos patronales están organizando
bajo la sombra del estado patronal y en particular de
las intendencias.
4)Convocar a la centralización
de todos esos organismos por ciudad, a nivel regional,
provincial y nacional para preparar y organizar un nuevo
20 diciembre.
5)Votar un programa de soluciones
obreras y populares a la crisis del país como los que ya
se están votando en los organismos de democracia directa
que surgen en todo el país.
Para tomar la crisis
hay que discutir y votar
No puede perderse ni un minuto
de tiempo más en llamar a los trabajadores que están protagonizando
multitud de luchas contra los despidos y cierres de fábrica,
pero hay que hacerlo no para presionar al gobierno sino
para ponerle el pie en el pecho a la patronal levantando
soluciones obreras frente a la desocupación, como son
el reparto de las horas de trabajo hasta que trabajemos
todos, un salario mínimo al nivel de la canasta familiar
y la expropiación bajo control obrero de toda fábrica
que cierra y despida.
Al grito de ¡basta de despidos!,
¡trabajo para todos!, ¡abajo la flexibilización laboral!,
hay que llamar a los trabajadores superesclavizados
que aún conservan un trabajo por salarios miserables
de 200 y 300 pesos, a los trabajadores bancarios que manifiestan
día a día su solidaridad con los pequeños ahorristas expropiados.
Los monopolios petroleros anuncian cinco mil despidos,
lo que ya ha provocado la respuesta de los trabajadores
en Neuquén. Comprenderán inmediatamente la necesidad
de una lucha política de carácter nacional junto a todos
los explotados. Hay que llamar a todo el movimiento obrero
industrial a elegir delegados y sumarse.
La lucha contra la carestía de la
vida es una lucha de todos los explotados, solo es posible
impulsando comités de control de precios entre los trabajadores
y los consumidores pobres, expropiando bajo control
obrero a las grandes empresas alimenticias para asegurar
la distribución directa antre la población eliminando
toda intermediación. Terminar con el saqueo imperialista
implica romper con el FMI, dejar de pagar la deuda externa
y expropiar sin pago y bajo control obrero a todas las
empresas privatizadas.
No puede postergarse el llamado
a que manden sus representantes los pequeños ahorristas
y la clase media arruinada que marchan todos los días frente
a los bancos, pero no para negociar mejores condiciones
para su devolución en moneda devaluada, sino porque
la única salida es golpear a los capitalistas en donde
les duele, en sus intereses, para luchar juntos por su
nacionalización sin pago y bajo control obrero y su concentración
en una banca nacional única, para luchar por la expropiación
de todas las empresas privatizadas y de todas las propiedades
de los monopolios que son la garantía para la devolución
de todos los pequeños ahorros confiscados por los monopolios.
¡Asambleas en todos
Si verdaderamente las organizaciones
de desocupados que se dicen combativas quieren luchar
por esa perspectiva, y por lo que dicen en la propia convocatoria
a la Plaza de Mayo, deben llamar inmediatamente a asambleas
de trabajadores ocupados y desocupados junto al pueblo
pobre por zona para que elijan delegados, especialmente
a las enroladas en la CCC, sin ningún tipo de divisionismo.
En una asamblea verdaderamente democrática, todas las
corrientes y partidos que los trabajadores con su voto
acepten, deberán tener una representación acorde con
su número, con todo su derecho a luchar por la dirección
del movimiento.
A las corrientes que se reclaman
del troskysmo (PO, MST, PTS, MAS, etc.) las llamamos a que
rompan con su política actual de subordinación al stalinismo,
a la burocracia sindical y al régimen, y a desarrollar
la más amplia unidad alrededor de claros acuerdos para
la acción:
CONSEJO DE REDACCIÓN
"La liberación de los trabajadores será obra
de los trabajadores mismos"
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obra de los trabajadores mismos"