Año 2 Nro. 8 - 22 de enero de 2002
e d i t o r i a l
Tras la caída
revolucionaria de De la Rúa y Cavallo, los trabajadores y el pueblo
siguen en pie de lucha en todo el país
e iimponer un gobierno obrero y popular basado en las masas insurrectas
A lo largo y a lo ancho
del país, los trabajadores y el pueblo que tiramos a De
la Rúa-Cavallo seguimos en las calles, en cada ciudad,
y en cada pueblo. La provincia de Jujuy se sublevó durante
días: los trabajadores estatales atacaron el Citibank,
el Bank of Boston y el Macro, y los cortes de ruta cubren
toda la provincia. En Casilda, Santa Fe, todo un pueblo
se levantó destruyendo los bancos, las empresas privatizadas
y la DGI. En Famaillá el pueblo se enfrentó al ejército
de matones organizado por el intendente y el PJ.
El estado de insubordinación
y de rebeldía de los trabajadores y el pueblo recorre
Salta, Misiones, Chaco, Córdoba, Formosa, Neuquén, Río
Cuarto y, de una punta a otra, todo el país.
En cada fábrica o empresa
donde la patronal no paga el salario, o quiere despedir,
los trabajadores salen a la lucha inmediatamente, como
en Pepsico, Sancor, en ferroviarios, en decenas de líneas
de colectivos en Córdoba. Miles de desocupados volvieron
a cortar los accesos a la Capital Federal en la zona sur.
El jueves 10 de enero, decenas
de miles llenaron otra vez la Plaza de Mayo. El 15 miles
de trabajadores desocupados coparon el centro de la
ciudad de Buenos Aires reclamando la libertad de todos
los compañeros detenidos por luchar y puestos de trabajo.
Se suceden en Neuquén grandes movilizaciones de miles
de trabajadores exigiendo la libertad de los dirigentes
de ATE detenidos, por el salario y contra los despidos.
La leña no sólo está seca:
¡ya está ardiendo en todo el país, desde las gloriosas
jornadas del 13 al 20 de diciembre!
La
unidad obrera y popular es una realidad en las calles a pesar de la
dirigencia sindical de las dos CGT, del CTA y de la dirigencia
piquetera de D’elía y Alderete, que son el principal
sostén del gobierno de Duhalde y de este régimen infame,
y así separan y dividen todo.
¿Qué
nos une a los trabajadores y al pueblo?: La catástrofe
que se está desatando sobre nuestros hombros, 4 millones de desocupados, el robo al salario
y a los ahorros del pueblo pobre, los despidos, las suspensiones.
Los estados provinciales están quebrados por la ofensiva
imperialista, dejando a centenares de miles de trabajadores
sin otro camino más que la lucha para poder cobrar. Si ayer
con la convertibilidad nos bajaron el salario y dejaron
a 4 millones de trabajadores en la calle, hoy con la devaluación
y con la inflación, la crisis la vamos a seguir pagando
los trabajadores y el pueblo pobre.
Nadie
puede sentirse victorioso mientras siga en pie este régimen
infame, al que vienen a sostener
La “concertación” de Duhalde
convoca a la dirigencia sindical, a los empresarios
y a los partidos políticos patronales del Pacto de Olivos,
al "diálogo argentino", bajo el paraguas de esa vieja
zorra antiobrera que es la Iglesia. También de la ONU -esa
cueva de bandidos de las potencias imperialistas que
apoyaron a los ingleses y a los yanquis en Malvinas, los
que avalan los bombardeos asesinos de los carniceros imperialistas
en Irak, en Kosovo, en Afganistán. Vienen a sostener a este régimen que los trabajadores y el
pueblo dejamos moribundo
Pero
a pesar del triunfo obtenido tirando a De la Rúa con la
lucha en las calles, nadie puede sentirse victorioso. Los trabajadores no
pasamos por encima de la burocracia sindical y tiramos
a De la Rúa-Cavallo, no dejamos a 30 compañeros muertos
en las calles, para que después vengan los mismos políticos
patronales del PJ, la UCR y el Frepaso, se reúnan en Asamblea
Legislativa ilegítima y nos impongan el gobierno de
Duhalde, es decir, de los mismos que entregaron la Nación,
que nos hundieron en el hambre, la miseria y la desocupación
y que mandan a reprimir, con la policía y sus bandas de
matones, al pueblo insurrecto.
No salimos a las calles
y le ponemos el pecho a las balas para que ahora vengan
los mismos políticos patronales –que no pueden andar
por las calles por miedo al odio obrero y popular, igual
que los milicos después de la derrota de Malvinas- y nos
roben el salario con la devaluación; para que la patronal
exportadora y el imperialismo sigan ganado fortunas
a costa nuestra; para que la patronal chupasangre nos
siga despidiendo mientras especula y sube los precios;
para que los banqueros usureros se queden con los ahorros
del pueblo frutos de toda una vida de trabajo y sacrificio.
Duhalde,
el PJ, la UCR, la Iglesia, la burocracia
¿Cómo se sostienen los
explotadores y su régimen, a pesar de los golpes que le
dimos? Hay una sola y única explicación: la dirigencia
sindical de las dos CGT, del CTA y la dirección piquetera
de D’Elía y Alderete, lo sostienen - igual que sostuvieron
hasta el último minuto a De la Rua. ¡Cuantos más ataques
contra los trabajadores y el pueblo hay, y cuanto más los
patrones ven temblar el edificio de su régimen, estos
dirigentes más llaman a darle tiempo y a tener confianza
en el gobierno!
Estos
dirigentes hablan de “pactos” y “treguas” cuando el pueblo
quiere y da lucha. Apoyan y le dan tiempo al gobierno de Duhalde para cerrar las
profundas grietas que dividen a los explotadores con
la “concertación”. Es el mismo verso de De la Rúa que llamaba
a la ”unidad nacional” y mandaba a matar en las calles.
Quieren volver al acuerdo que se estaba gestando en Cáritas
el 19 de diciembre a la tarde con los curas y la dirigencia
sindical, y que los trabajadores y el pueblo desbaratamos
con esas dos jornadas obligando a la renuncia de De la Rúa.
Hay
que organizar un nuevo embate de los trabajadores y
el pueblo, para no dejar piedra sobre piedra de este régimen
infame.
Hay
que poner en pie un gran Congreso Nacional Obrero y Popular,
de trabajadores ocupados y desocupados
y
el pueblo pobre, que centralice y coordine
con
ese objetivo a los millones que salen a la lucha
Los trabajadores y el
pueblo seguimos en la calle. ¿Pero qué nos falta? En primer
lugar un objetivo claro para triunfar:
hacer realidad el “que se vayan todos y no quede ni uno
solo”. Los trabajadores y el pueblo tenemos que completar
lo que empezamos, conseguir el pan para nuestras familias, un trabajo y un
salario digno para todos, recuperar los ahorros del pueblo,
no dejar piedra sobre piedra de las instituciones de este
régimen de los partidos patronales y sus fuerzas de represión,
incluida esa casta infame de los burócratas sindicales,
romper con el imperialismo, dejar de pagar la deuda externa,
y terminar con el dominio de un puñado de banqueros y
monopolios que esquilman a los trabajadores y a los pequeños
productores y saquean la nación.
Hay
que preparar un nuevo y gran embate de los trabajadores
y el pueblo unidos, superior al que dimos hasta hoy, desde
el 13 de diciembre con la gran huelga general que paralizó
al país, y con las grandes jornadas del 19 y 20 de diciembre.
Porque no alcanza como hasta ahora, con miles de luchas
y acciones desincronizadas. Este nuevo embate tiene
que ser mucho más poderoso y mucho más organizado, con
coordinadoras locales y regionales, con comités y piquetes
de lucha y asambleas.
Ahora somos millones los
que entran a la lucha. Los sindicatos dominados por la
burocracia sindical agrupan solo a menos de un tercio
de los trabajadores y han demostrado toda su impotencia.
La organizaciones de desocupados existentes no agrupan
más que a una minoría, a unos pocos miles de los millones
sin trabajo. Lo que necesitamos es un gran Congreso Nacional obrero y popular, con delegados elegidos
en todo el país, en cada lucha, en cada fábrica y empresa,
en cada barrio, en cada comisión de desocupados, para
poner en pie a ese 60 o 70 % que no se encuentra comprendidos
en ninguna organización, a los trabajadores en negro,
a los contratados, a los desocupados, a las mujeres y
jóvenes sin trabajo, a los millones que nunca se sumaron
a ninguna organización pero ahora sí pugnan por una.
No es a los cacerolazos a lo que más temen la patronal,
el imperialismo y el gobierno, sino a que se levanten
desde las profundidades de la clase obrera las fuerzas
de esos millones de explotados, a quienes los burócratas
sindicales consideran “pobres diablos” y jamás tienen
en cuenta.
Hay
que desbaratar y poner en desbandada a las bandas paraestatales
que el PJ y la UCR están organizando para moler a palos
a los trabajadores y al pueblo que lucha
Mientras montan esta farsa
del "diálogo" y la "concertación", y
preparan y fortalecen a la fuerzas de la represión con
el verso de ls “nuevas FFAA”, el PJ y la UCR organizan sus
bandas de matones, para tratar de disciplinar a los palos
a los trabajadores.
Son estos matones, aliados
a provocadores policiales, los que actuaron en la Plaza
Congreso contra las organizaciones de izquierda. Organizados
por el intendente del PJ en Lomas de Zamora, son los que
atacaron a mansalva a los municipales despedidos. En
Famaillá -Tucumán- el PJ organizó un ejército de 200
matones armados para defender al intendente que los
trabajadores y el pueblo tenían sitiado. En San Miguel
una patota de Rico atacó a golpes a un militante del PO.
Es que este PJ no es otro que el mismo partido peronista
que con Perón y López Rega a la cabeza organizaron las
"Triple A" en 1973-74.
En el Mercado Central,
quinientos desocupados que se movilizaron a reclamar
alimentos, terminaron siendo corridos a palazos en una
acción organizada por el PJ, la UCR y el Frepaso que dirigen
el Mercado junto a la gran patronal comercial, los puesteros
y matones de los partidos patronales, utilizando a los
changarines, dejando decenas de heridos y un trabajador
muerto.
Junto a la policía, la
Gendarmería y las "nuevas FFAA", dedicadas a
repartir comida en los barrios, el gobierno y el régimen
están organizando estas bandas formadas por matones
a sueldo de los partidos patronales, espías policiales
y matones sindicales.
Los trabajadores y el
pueblo tenemos legítimo derecho a defendernos y pararle
la mano a estos ataques. Un verdadero Congreso Nacional
Obrero y Popular se pondría inmediatamente a organizar
la respuesta de los trabajadores a estos ataques, y desde
ya tienen que surgir en cada lucha comités y piquetes
de autodefensa para defender nuestras organizaciones
y nuestra vida contra la represión de la policía, la gendarmería
y de estas bandas paraestatales formadas a la sombra
de los partidos patronales y la burocracia sindical.
Los comités y organizaciones
de desocupados, los piquetes y comités de huelga que
surgen en cada una de las miles de luchas por cobrar y contra
los despidos, deben ser la base de esa organización de
defensa obrera. Las organizaciones de izquierda deben
poner todo el peso de las organizaciones obreras y populares
que dirigen, al servicio de poner en pie esta organización
de autodefensa obrera, cuyo objetivo debe ser no parar
hasta ir a buscarlos adonde están, a las guaridas donde
se organizan amparados por los partidos patronales,
para darle un escarmiento. Uno o dos de estos escarmientos
pondrían en desbandada a estos matones y harían mil veces
más difícil para la patronal y sus partidos organizarlos
para nuevos ataques.
¡Basta
de treguas, pactos y concertación!
Pongamos
en pie comités y piquetes para la lucha, coordinando
por barrio, localidad, provincia y a nivel nacional
¡Por
un Congreso Nacional de delegados de toda la clase obrera
y de todos los sectores populares que entran a la lucha!
Mientras los trabajadores
y el pueblo luchábamos, la dirigencia sindical de las
dos CGT estaba escondida el 19 de diciembre a la tarde
con la patronal y los curas en Cáritas, tratando de salvar
al gobierno de De la Rúa. Los de la CTA estaban haciendo
su patético petitorio “contra la pobreza”. Después todos
estuvieron con Rodríguez Saá avalando sus falsas promesas,
y hoy hacen lo mismo con Duhalde: Daer, Moyano y De Gennaro
se sientan en la mesa de concertación y subordinan a los
sindicatos al estado patronal -mientras D’Elía, Alderete
y la CCC siguen negociando limosnas para unos pocos en
los ministerios.
El grito de ¡"Que se vayan todos, que no quede
ni uno solo!" también está dirigido contra esta
lacra que usurpa las organizaciones obreras! ¡Basta de
treguas, pactos y concertaciones! ¡Abajo
la burocracia sindical ¡Fuera las manos del estado
y de la patronal, con sus conciliaciones obligatorias,
y las cuotas sindicales compulsivas, de nuestras organizaciones!
¡Abajo las internas y delegados vendidos que para lo
único que sirven es para buchonearle a la patronal y para
firmar la flexibilización laboral fábrica por fábrica!
¡Levantemos verdaderos comités de lucha que unen a todos
los trabajadores sin distinción -efectivos, contratados
y trabajadores en negro!
Estos piquetes y comités
ya se están formando en todas las luchas, en las decenas
de gremios municipales que están peleando, surgieron
en ferroviarios, en fábricas como la Pepsico y Sancor,
en la de los choferes de la UTA de Córdoba, entre los ceramistas
de Zanón de Neuquén. Los piquetes de desocupados vuelven
a surgir por todo Jujuy, lo mismo que en el Gran Buenos Aires,
pero se los quiere transformar en organismos de presión
sobre los intendentes para mendigar la limosna de los
bolsones de comida y los "planes trabajar". Junto
a las comisiones Internas, cuerpos de delegados y las
seccionales de sindicatos arrancados a la burocracia
sindical, todos estos organismos tienen toda la autoridad
para confluir en el llamado a un gran Congreso Nacional
Obrero y Popular.
En Neuquén se reunieron
centenares de trabajadores, desocupados e incluso
de pequeños ahorristas. En La Matanza, dirigentes de
distintos gremios están impulsando la coordinación en
la zona. En Córdoba, los docentes universitarios, delegados
de Luz y Fuerza y de UEPC, han emitido una declaración como
Mesa de trabajadores por la Coordinación y plantean la
necesidad de la coordinación regional y de una asamblea
nacional.
En la Capital Federal,
decenas de asambleas de los barrios han empezado a coordinarse,
como se vio en la masiva Asamblea de Parque Centenario
del domingo 20.
El denominado “bloque
piquetero” ha convocado a la III Asamblea piquetera
para mediados de febrero.
Los motoqueros del SiMeCa
y la heroica juventud trabajadora que dejó sus mártires
en el combate del 20 de diciembre se han puesto a la cabeza
de la lucha por el castigo a los asesinos de todos los caídos.
¡Las condiciones y las
fuerzas para convocar a este congreso ya están! Todos
los sectores en lucha tienen en sus manos la posibilidad
de convocarlo ya, con un delegado con mandato, revocable,
cada 100 trabajadores elegidos en asamblea en cada empresa
y fábrica, y al que manden también sus representantes
los pequeños comerciantes y los pequeños productores
de la ciudad y el campo arruinados y todos los sectores
que entran a la lucha.
La burocracia sindical,
los políticos patronales disfrazados de defensores
del pueblo, las corrientes que se dicen de izquierda pero
que sostienen siempre la unidad con la patronal “nacional”
–como el PTP y el PC dueño del Banco Credicoop- intentarán
oponerle a esta organización obrera y popular que tiene
que surgir, sus “multisectoriales” formadas con representantes
de las PYMES y de las cámaras de comerciantes. Hay que oponerse
a esta maniobra que sirve para levantar organizaciones
conciliadoras con el gobierno y el régimen y para evitar
que los trabajadores levantemos un verdadero programa
obrero y popular, antipatronal y anticapitalista.
“Multisectoriales” con la patronal perjudicada por
los malos negocios capitalistas, no. Congresos y coordinadoras
locales, regionales y a nivel nacional que unifiquen
los reclamos obreros y populares y fortalezcan la lucha
política de masas que se ha establecido, sí.
La izquierda que se dice
obrera y revolucionaria, como el MST-IU, el PO, el MAS,
el PTS, y los dirigentes del llamado “bloque piquetero”,
como Martino del MTR, Castells, el Polo Obrero, tienen
gran responsabilidad en haber permitido que el CTA, D’Elía,
Alderete y la CCC hayan disuelto la Asamblea piquetera,
y que ésta no se haya convocado inmediatamente en diciembre.
Incluso, el PO acompañó sin abrir la boca a D’Elía y Alderete
al vergonzoso besamanos de Rodríguez Saá. Una y otra vez
se negaron a poner tras este objetivo de convocar a la
3ª. Asamblea Piquetera el peso de las comisiones internas,
cuerpos de delegados y seccionales sindicales que dirigen,
sus puestos parlamentarios, y el enorme peso político
que le dieron los trabajadores con un millón de votos.
Ahora hablan de convocarla para el 15 y 16 de febrero.
Hay que tomarles la palabra. Esa Tercera Asamblea Piquetera
puede ser el núcleo convocante de este Congreso Nacional
Obrero y Popular.
Ahora, todos desde la izquierda
hablan de coordinar, de llamar a Asambleas y congresos.
¡Hace ya largo rato que es hora de pasar de las palabras
a los hechos! Tienen que poner ya ese peso al servicio de
impulsar la coordinación y los comités de autodefensa
para enfrentar la represión y los ataques de los matones,
y el gran Congreso obrero y popular que necesitamos!
Este Congreso Obrero y
Popular es el que puede centralizar, organizar y coordinar
la fuerza de los trabajadores y el pueblo, para el nuevo
embate de masas que barra con el régimen infame, con el
poder de los banqueros, la patronal esclavista y el FMI,
e imponga un gobierno obrero y popular basado en las
organizaciones de lucha de las masas insurrectas.
Hay
que demoler al régimen y atacar
Este Congreso Nacional
de delegados de trabajadores y desocupados tendría
toda la autoridad para centralizar y encabezar la lucha
por tirar a este gobierno ilegítimo y terminar de demoler
a este régimen infame, y tomar en sus manos la solución
de la crisis, y tomer las primeras medidas urgentes para
garantizar pan, trabajo, salario a todos los trabajadores
y la devolución de sus ahorros a las clases medias.
Para lograrlo no podemos
andar con medias tintas: hay que atacar la propiedad de
los capitalistas expropiando a los expropiadores.
Por eso en primer lugar,
para resolver el problema del hambre hay que expropiar
sin pago y poner bajo control de los trabajadores a todas
las empresas productoras de alimentos, y que comités
de obreros y consumidores controlen y aseguren la distribución
directa entre todos los trabajadores y el pueblo.
Hay que eliminar el IVA
e imponer en su lugar un impuesto progresivo a las grandes
fortunas, y que los productos alimenticios, sin intermediación
alguna, lleguen a los trabajadores y el pueblo a cambio
de los pocos centavos que cuestan producirlos (por ejemplo
5 centavos el kilo de tomates, 13 centavos el kilo de
pollo)
Los causantes del aumento
de los precios no son los almaceneros y pequeños comerciantes
sino los grandes monopolios de la alimentación, de los
medicamentos y productos de primera necesidad. Los
trabajadores deben unirse a las clases medias empobrecidas
en comités de vigilancia de precios y abastecimiento,
incorporando a las amas de casa. Contra la mentira patronal
de que aumenta los precios por los mayores costos, debe
imponerse la eliminación del secreto comercial y la
apertura de los libros de contabilidad de la gran patronal
para demostrar que si aumentan los precios es por su insaciable
sed de ganancias.
¡Hay que garantizar trabajo
digno para todos ya mismo! Para eso hay que reducir la
jornada laboral y distribuir las horas de trabajo existentes
entre todas las manos disponibles, imponiendo un salario
mínimo que cubra el costo de la canasta familiar, y que
contra el aumento de los precios por la devaluación sea
indexado automáticamente según el aumento de la carestía
de la vida. ¡Basta de despidos y suspensiones! ¡Hay que
expropiar sin pago y bajo control de los trabajadores
toda empresa que cierre, suspenda o despida!
Los trabajadores son los
principales interesados en que haya una moneda sana
y que se defiendan los ahorros como quieren los pequeños
productores y los pequeños comerciantes, tomando una
medida sencilla para que esa moneda tenga respaldo y
los ahorros estén garantizados: decretar que, o bien los
capitalistas que fugaron del país mas de 150 mil millones
de dólares los traen de regreso en 24 horas, o se les incautaran
todos sus bienes y propiedades. ¡La Telefónica, Repsol-YPF,
Telecom, Acindar, los grandes bancos expropiados bajo
control obrero, esa es la garantía de una moneda sana y
de los ahorros de los trabajadores y la clase media expropiada!
Porque esa enorme masa de riqueza es el trabajo acumulado
de varias generaciones de trabajadores y la única garantía
de una moneda fuerte y estable.
Este Congreso obrero puede
resolver expropiar sin pago a los banqueros usureros
y nacionalizar la banca, creando una banca estatal única
bajo control de los trabajadores que le devuelva de inmediato
sus ahorros a las clases medias, considere pagadas todas
las deudas de los trabajadores y las clases media empobrecidas
a estos usureros, y otorgue crédito barato a los pequeños
productores de la ciudad y el campo. Tendría que decretar
la expropiación sin pago de las AFJP y que la plata de las
jubilaciones vuelva al estado, en una Caja única de jubilaciones
bajo control de los jubilados y los trabajadores activos.
Tendría que decretar la nacionalización del comercio
exterior para impedir que los monopolios y la gran patronal
sigan desangrando al país fugando el dinero al exterior.
Contra la "cesación
de pagos" trucha del gobierno, este Congreso de trabajadores
debe decirle al imperialismo y al FMI que no vamos a pagar
ni un dólar más de la deuda externa, porque ya se la pagamos
varias veces en los últimos 20 años a costa del hambre del
pueblo y del hundimiento de la nación oprimida. Y que a
partir de ahora nos declaramos sus acreedores, y que para
recuperar todo lo que nos robaron vamos a renacionalizar
sin pago y bajo control obrero todas las empresas privatizadas
como la Telefónica, Repsol-YPF, Aerolíneas, etc.
Este Congreso obrero deberá
tomar medidas para enfrentar la represión del estado
patronal y sus bandas armadas: ¡Disolución de las bandas
de matones de Duhalde, Alfonsín y la burocracia sindical,
la base de futuras triples A! ¡Disolución de la policía
y todos los servicios de inteligencia! ¡Pongamos en pie
comités de autodefensa en las fabricas, empresas, barrios,
en cada lucha y movilización!
Este Congreso Obrero y
popular, basado en y centralizando miles de organizaciones
similares en cada pueblo y ciudad y en los piquetes de
trabajadores armados, con este plan obrero y popular
que ataque la propiedad de los capitalistas, podría tomar
en sus manos inmediatamente el gobierno del país.
Proclamaría inmediatamente
la solidaridad efectiva con la revolución palestina,
llamaría a los trabajadores de todo el mundo a apoyarnos,
especialmente a sus hermanos de los millones de trabajadores
latinos y negros en EEUU y a los millones de trabajadores
inmigrantes de Asia y Africa en Europa -sometidos a la
peor superexplotación y despreciados por la aristocracia
y burocracias obreras de esos países- entre quienes un
triunfo revolucionario de los trabajadores en nuestro
país, actuaría como un shock eléctrico para levantarse
en el corazón mismo del imperialismo. Llamaría a sublevarse
contra los regímenes cipayos y a seguir el ejemplo de
los trabajadores argentinos y a unir nuestras luchas,
a los trabajadores y campesinos de Ecuador, Bolivia
y de todo el continente.
¿Quienes
están en contra
de
esta salida?
En
Porto Alegre se va a reunir
una
Santa Alianza de traidores
¿Quiénes están en contra?
Las direcciones contrarrevolucionarias de todo pelaje
que se van a unir en los próximos días en el Foro de Porto
Alegre en Brasil, las burocracias sindicales de la CGT,
del CTA, de la CUT chilena y brasilera, las fuerzas del
castrismo, de la burocracia sindical de la AFL-CIO y de
la socialdemocracia europea que defienden los intereses
de los monopolios imperialistas de sus respectivos países.
Semejante santa alianza de traidores, tiene una sola
explicación: temen como la peste, que los trabajadores
y los campesinos pobres de Latinoamérica se contagien
de sus hermanos argentinos y nos unamos por sobre nuestras
fronteras en una lucha continental contra el imperialismo,
ajustando cuentas contra los regímenes patronales cipayos.
La revolución que se inició
necesita una dirección revolucionaria para triunfar.
Este partido que la clase obrera argentina se merece
aún no existe, pero si la ciega fuerza de las masas no se
detiene y en ese combate los explotados ponen en pie sus
propios organismos de democracia directa, sus coordinadoras,
sus piquetes, sus comités de lucha y de huelga, pueden
acelerar su experiencia en las direcciones traidoras
y comprender por su propia experiencia la justeza del
programa de los revolucionarios.
No se parte de cero: miles
de cuadros obreros formados por décadas en las filas del
movimiento trotskysta, muchos conformando hoy grupos
y corrientes hoy dispersas pero que buscan orientarse
por el camino de la revolución y no del centrismo, serán
una vertiente de principal importancia para poner en
pie este partido.
Un pequeño grupo de revolucionarios
puede pelear allí, en esos organismos donde se prueban
y se someten a prueba rápidamente los programas, por
ganar a las masas para sus posiciones en contra de las
direcciones contrarrevolucionarias. Es allí en donde
están las fuerzas para construir el partido revolucionario
que necesita la clase obrera para llevar la revolución
al triunfo.
CONSEJO DE REDACCION DE DEMOCRACIA
OBRERA
JUAN PICO, WALTER MONTOYA,
SILVIA NOVAK, PABLO CORTINA
"La liberación de los trabajadores será obra
de los trabajadores mismos"
"La liberación de los trabajadores será
obra de los trabajadores mismos"