dirigido por Diego La Hoz
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Todo es mentira, por supuesto. Para algo estamos en el teatro. Para que nos mientan con convicción, con toda el alma. Y a la vez todo es verdad, porque sale del corazón. Así que es verdad y mentira a la vez, esa paradoja tan interesante... y si nos ponemos cómodos y aceptamos este juego, es posible que sea más placentero, o tal vez más doloroso; en todo caso, será lo que podamos obtener de él. Y aunque estas verdades, y estas mentiras, no están hechas para cada uno, es posible que de alguna forma nos pertenezcan. |