¿ DONDE UBICAMOS NUESTRO SER Y NUESTRA ACCION?

Por Mireya Matonte

 

Elegí este tema para abordarlo en este primer número. Lo creo fundamental y no mejor camino de comenzarlo – aunque confieso que no es muy pedagógico – con dos trocitos de documentos. El primero es del No. 31 de la Lumen Gentiun y el 2º. Es una afirmación que Juan Pablo II hace en la Chistifideles Laici No. 15.

LOS LAICOS, son "los fieles que, en cuánto incorporados a Cristo por el Bautismo, integrados al Pueblo de Dios y hechos partícipes, a su modo, de la función sacerdotal, profética y real de Cristo, ejercen en la iglesia y en el mundo la misión de todo el pueblo cristiano en la parte que a ellos corresponde". Así los define el Concilio Vaticano II en la Constitución Dogmática sobre la Iglesia (Lumen Gentium, no. 31).

El Papa J. Pablo II, recuerda en Christifideles Laici (C.F.L.)–que los "fieles son llamados por Dios para contribuir, desde dentro a modo de fermento, a la santificación del mundo mediante el ejercicio de sus propias tareas, guiados por el Espiritu evangélico, y así manifiestan a Cristo ante lo demás, principalmente con el testimonio de su vida y con el fulgor de su fe, esperanza y caridad". (LG no. 31). De este modo, el ser y el actuar en el mundo, son para los laicos no sólo una realidad antropológica y sociológica, sino también y específicamente una realidad teológica y eclesial. En efecto, Dios les manifiesta su designio en su vocación intramundana, les comunica la particular vocación de "buscar el reino de Dios tratando las realidades temporales y ordenándolas según Dios" (L.G. 31).

Por supuesto que comenzar por este camino un artículo tiene un finalidad. Antes del Vaticano II los laicos éramos definidoss como aquellos: "...que no eran sacerdotes ni religiosos".

¿Perciben la abismal distancia entre una y otra definición?.

El Concilio afirma que por el Bautismo ¡oh maravilla! Somos partícipes de la función SACERDOTAL – PROFETICA Y REAL DE CRISTO y en C.F.L. el Papa volviendo al Concilio reafirma que los "fieles laicos" estamos llamados a contribuir desde dentro a la santificación del mundo...". De este modo, el ser y el actuar en el mundo son para los laicos no sólo una realidad antropológica y sociológica ( es decir: propia de una persona que viven y es parte de la sociedad) sino también y específicamente una realidad teológica y eclesial (es decir: una realidad que proviene del ser hijo de Dios y miembro de la Iglesia). "Dios les manifiesta su designio en su situación intraamundana, y les comunica la particular VOCACION de "buscar el reino de Dios tratando las realidades temporales y ordenándolas según Dios".

¿Qué les parece?. ¿Tendremos que se "cristianos de sacristía"?. ¡No, y mil veces NO!

Cuáles son las realidades temporales para un bautizado?. Como para cualquier hijo de vecino: su familia, la escuela de sus hijos, su trabajo, con derivaciones a su gremio, su barrio, su ciudad, su país, la política, la economía, el arte, etc.

Y como es bautizado, condición que le obliga a ser "sal de la tierra y luz del mundo" tendrá que estar vinculado a una comunidad eclesial para alimentar su fe.

Esta es su real y específica VOCACION. Su VOCACION. Es decir: no somos miembros de segunda o tercera clase en la Iglesia. Tenemos una VOCACION específica, como la tienen los sacerdotes y religiosos, aunque diversa.

En el mismo numeral el Papa vuelve al Concilio para reafirmar que es en la condición secular del laico en que les dirigida la llamada de Dios: allí son llamados por Dios. Se trata de un lugar que viene presentando en términos dinámicos: los laicos viven implicados en todas y en cada una de las ocupaciones y trabajos y en las condiciones ordinarias de la vida familiar y social, en la que su existencia se encuentra como entretejida. "Ellos son personas que viven la vida normal en el mundo: estudian, trabajan, entablan relaciones de amistad, sociales, laborales, profesionales, culturales, etc. " (C.F.L. No. 15).

El Concilio emplea la misma comparación que hace el Maestro: "levadura y sal". Es decir: transformación desde dentro, viviendo desde dentro, actuando dentro, no rehuyendo el compromiso que significa vivir "en el mundo pero sin ser del mundo".

El número 44 de "La Iglesia en América", documento al que se hace referencia en otro lugar, explicita claramente cuáles son los campos de la acción laical. L extensión de este artículo no da para transcribirlo totalmente, y como es una gran riqueza, creemos que es importante que el lector de esta publicación busque por sí mismo y trate de internalizarlo. La conclusión a la que sin duda alguna vamos a llegar es que nuestra vocación laical es mas que importante y la misión que de ella se deriva, amplísima. No huyamos de la misma. Que éste sea uno de los frutos de este Congreso Eucarístico que estamos celebrando.

1