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Reproduzimos aquí as duas primeiras cartas da nossa correspondência co grupo UHP de Asturies. Ainda que se trata em ambos casos dumha apresentaçom pola nossa parte (a primeira carta perdera-se umha vez recebida, de aí que fosse imperativa umha segunda), consideramos de utilidade reproduzi-las porque nelas expóm-se a nossa focage das discussons políticas em geral, e entra-se em temas de interesse como as nossas próprias origes, a experiência e situaçom do movimento proletário na Argentina, a posiçom a respeito da Corrente Comunista Internacional, etc. Na segunda carta introduzimos já o tema nacional, que será um motivo central das nossas diferências e posterior processo de discussom com UHP-Asturies.

 

 Destas cartas tem-se prescindido de certas partes, o que se indica coa signatura [x] ou com (...).

 

 

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Extrato da primera carta a UHP-Asturies

17.06.03

 

 

Saúdos revolucionários desde Ferrol.

 

  A través primero del fanzine [x] y luego del encuentro casual de vuestra página en internet, hemos sabido de vosotros. [x]

  Nos hemos bajado los 3 números del Arde y algunos textos más, en particular el artículo Notas sobre Historia, sobre cuya base en especial podemos confluir claramente con vosotr@s, sabiendo además que teneis (por vuestra trayectoria) un compromiso serio para impulsar el desarrollo revolucionario de la lucha de clases.

 

(...)

 

Lo que no sabemos de vosotr@s y lo que os proponemos.

 

  En primer lugar, querriamos saber cual es vuestra concepción de la acción organizada en la lucha de la clase. Como podeis imaginar por nuestra implicación anterior en un sindicato, para nosotros las tareas toman como eje la autoorganización de clase y la lucha dentro de los centros de trabajo, aunque este proceso tenga que desarrollarse también fuera de los mismos por diversas razones.

 

  En segundo lugar, no tenemos clara vuestra posición sobre [x] la violencia. Para nosotros cierto tipo de acciones "individuales" no tienen sentido como método generalizado, sino únicamente vistas en relación a las condiciones subjectivas y objectivas de la lucha de clases, esto es, si pueden ser efectivamente asimiladas por las masas o incluso ser un catalizador de acciones de masas.

                                                                                

  En tercer lugar, nosotros defendemos la necesidad de desarrollar nuevas formas de organización permanentes, que asuman las funciones positivas de la forma sindicato y la forma partido, superando sus contradicciones e impulsando el proceso de autoconstrucción del proletariado como sujeto político autónomo. Estas formas no son una burda invención, sino que son la formalización de prácticas reales que la clase ha venido realizando históricamente. Para nosotros, pues, las asambleas y los consejos no son suficientes, han de ser complementadas, y su desarrollo no es posible si no es en situaciones de crisis capitalista y de agudización general de la lucha de clases; y nuestro problema hoy es precisamente como llegar a ese desarrollo ofensivo de las luchas y a un movimento autónomo mas o menos generalizado de la clase. Las redes y grupos informales que se constituyen de modo espontáneo, por afinidades, por trabajar en el mismo espacio, etc. dentro del trabajo; los núcleos militantes que se forman en el proceso mismo de las luchas y que desempeñan la función de impulsarlas y darles orientación; los grupos teóricos formados por los militantes más avanzados, cuyo objetivo es el desarrollo intelectual de la clase. Es necesario traducir todas estas experiencias en nuevas formas de organización permanentes y estructuradas formalmente, a las que nosotros tratamos de dar forma teórica y de ensayar prácticamente (por supuesto, sabiendo que esto sólo será posible fuera del enquadramiento legal, institucional e ideológico del sistema).   

 

  Evidentemente, tendriamos mucho que hablar, y dado que no estamos a gran distancia si os interesa podriamos mantener alguna reunión, pues ahora mismo tenemos relativa facilidad para desplazarnos. Además, si veis posibilidades de aproximar nuestros proyectos o de trabajar juntos en algo, de mantener un debate activo, etc., siempre es mejor el diálogo y el contraste directos.

 

  Esperamos vuestra respuesta en breve.

 

Revoluçom proletária ou afundimento na barbárie!

 

17.06.03

 

 

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Segunda carta a UHP-Asturies

07.04.04

 

 

Saúdos,

 

  Ya que nos pedís una clarificación [sobre nuestra posición a respecto de la Corriente Comunista Internacional], procederemos a hacerosla.

 

 

ACERCA DE NUESTRA RELACIÓN CON LA CCI (sección española)

 

  En primer lugar, nuestra relación con la CCI se remonta a contactos iniciados hace unos cuantos años, con el fin de conocer sus planteamientos, y después para incluir sus publicaciones en un catálogo de distribución de textos revolucionarios orientados a la autonomia obrera. Ya por entonces mantuvimos, por circunstancias casuales, un encuentro con un portavoz de la CCI, en el que comprobamos muchas direfencias de fondo, y desde entonces nuestra relación con ellos ha continuado, pero siendo distante.

  Nuestra discusión actual con la CCI, de la que acabamos de recibir su respuesta a nuestras críticas, se inicia, como ya os hemos explicado, a raiz de su solicitud de una colaboración nuestra sobre la situación en Izar. Esta colaboración consistió en un artículo sobre las luchas de auxiliares del naval de Izar en la ría de Ferrol, cuyo objetivo evidente era sacar a la luz en el Estado español la importancia de estas luchas y su contenido, frente a la propaganda sindicalista que plantea, en colaboración con los medios del poder, que las únicas luchas existentes o relevantes son las luchas puramente reformistas de los trabajadores/as fijos, de sectores "estratégicos", funcionarios, etc.

  La CCI realizó una crítica a este artículo, a la que nosotros respondimos con otra crítica, que, como su nombre lo dice, era una crítica a las interpretaciones de la CCI sobre nuestras posiciones y análisis, al tiempo que una aclaración y profundización sobre las mismas y nuestras respectivas diferencias políticas. ¿Por qué discutimos con ellos, aún a pesar de tener diferencias fundamentales? Pues por varias razones, que os exponemos:

            1) La primera, y más importante, es que esta discusión afecta a la intervención en las luchas inmediatas de la clase obrera y al propio desarrollo espontaneo de las mismas, por lo cual la trascendencia de las posiciones y análisis al respecto es enorme en la práctica de clase presente y futura, en especial para los propios grupos revolucionarios. Por ello, al mismo tiempo, es una cuestión sobre a la que se debe dar la mayor difusión entre los sectores obreros más conscientes. Nosotros hemos considerado que la prensa de la CCI es un buen medio al respecto, sin descartar otros.

            2) En segundo lugar, nosotros no presumimos que, debido a diferencias fundamentales en cuestiones importantes, el debate sea estéril. Es más, no debe serlo, porque, de hecho, probablemente tengamos diferencias muy importantes también con vosotr@s y no por ello nos cerramos a la discusión. Pensamos que la discusión es fundamental y que las diversas aportaciones sirven, al menos, para estimular la profundización en las cuestiones teóricas y prácticas (eso sí, claro, las discusiones solamente son productivas de cara a la práctica para quien esté por la labor de aprovecharlas en tal sentido). Aún no hemos visto cual ha sido la actitud de la CCI ante nuestras críticas, pues acabamos de recibir su respuesta a nuestro documento al mismo tiempo que vuestra carta, pero hemos dado prioridad a responderos a vosotros y aún no hemos leído el documento de la CCI.

            3) Por último, nosotros no separamos fundamentalmente las diferencias teóricas de las diferencias prácticas. Ambas se implican recíprocamente en la praxis viva, pese a las verdades teóricas que cada cual afirme poseer, o a lo que cada cual atribuya al contenido de su práctica. Las diferencias tienen su explicación en la heterogeneidad social, histórica, política, téorica, etc., que marca el desarrollo de los grupos revolucionarios y de sus miembros, y no se resolverán acusando a la mínima a cualquiera de ser un agente del capital. Ciertamente, el análisis político propio -interno- tendrá que llegar a estos términos cuando sea preciso, pero no hay que ver las cosas estáticamente, o sólo al nivel del presente, sino también y sobre todo en la perspectiva a largo plazo de construcción del movimiento revolucionario internacional consciente, hoy inexistente. (Evidentemente, si las diferencias fundamentales alcanzan cierto grado, la discusión misma deja de tener sentido, o solamente lo tendría en ciertos puntos particulares, y se podría decir que cierta organización es burguesa.)

 

 

NUESTRA OPINIÓN SOBRE LA CCI Y NUESTRAS DIFERENCIAS CON ELLOS.

 

  Bueno, esta es la explicación de nuestra relación con la CCI. A nivel teórico, nosotros entendemos que la CCI es una organización bordiguista de izquierda con influencias bolchevizantes, y desde un punto de vista práctico se trata de una organización en estado de grupusculización y que está altamente desfasada de las nuevas condiciones y necesidades de la lucha de clases actual, habiendo quedado anclada en los años 70.

  Ciertamente, tenemos en cuenta las informaciones sobre su historia por parte de miembros disidentes que circulan por internet (acusaciones de sectarismo y de degeneración en general, así como críticas a su evolución "a la derecha"). Pero, como os explicamos, está lejos de nuestra pretensión intimar con la CCI, y, es más, nuestro único interés práctico respecto a la CCI se limita a su sección en el Estado español, con la que estimamos podría llegar a ser posible además cierta colaboración puntual en el futuro en la oposición a los "anti-globalizadores", por ejemplo (un tema en el que nuestras posiciones están muy proximas).

  Por nuestra parte, nosotros somos comunistas de consejos, pero hemos desarrollado nuestros propios planteamientos desde el principio, de modo que entendemos el comunismo de consejos como tendencia histórica y no como ideología estática, y tampoco renunciamos a la herencia revolucionaria del anarquismo.

  Sobre la "cuestión nacional", que para nosotros es crucial en el desarrollo de las luchas de clases en Galiza, tenemos diferencias fundamentales con su abordaje tradicional en general por las "izquierdas" -entre ellas también la CCI-, y defendemos la profundización teórica y el desarrollo práctico basados en las orientaciones esbozadas ya por Marx y Engels en el Manifiesto, y en la concepción federalista de Bakunin. Nosotros defendemos un nacionalismo proletario de formulación propia en contraposición al nacionalismo burgués (autonomista) y pequeñoburgués (independentista-estatista), al tiempo que resaltamos el hecho de que es fundamental el avance hacia la organización y la lucha organizada a nivel mundial, defendiendo un internacionalismo efectivo abiertamente contrapuesto al nacionalismo existente.

  Para nosotros, el nacionalismo proletario, revolucionario-comunista, tiene que fundarse, teórica y prácticamente, en el desarrollo de la autonomia proletaria a nivel nacional EN LOS PAISES SOMETIDOS AL COLONIALISMO DE BASE ECONOMICA. De este modo, la liberación nacional (del proletariado) y la revolución comunista son un único proceso de lucha, que, en ambos casos, significa necesariamente la supresión del capitalismo. Se trata, pues, de un nacionalismo de clase y no "de nación", basado en la autoconstitución del proletariado como nación y no en la llamada autodeterminación de los pueblos, y está formulado como defensa de los intereses del proletariado a la luz de su forma específica nacional en situaciones de subdesarrollo colonial real (lo que, ciertamente, no significa que la comunidad explotada tenga que ser una nación propiamente dicha). Además, no pensamos que sea una posición política generalizable a todas las "naciones oprimidas", pues, por ejemplo en el Estado español, los casos vasco y catalán se reducen para el proletariado de esas naciones a un conflicto cultural y sobre la descentralización política con la burguesia española.

  Esta concepción puede ser discutible, implicar los llamados "peligros de división", etc., pero para nosotros las posiciones tradicionales sobre el tema obvian a grandes trazos la relevancia de los problemas nacionales en la lucha de clases y su condena de cualquier forma de nacionalismo es francamente inasumible en la práctica para quienes nos ubicamos vital y políticamente en una nación burguesa sometida al capitalismo colonial.

  Tampoco estamos de acuerdo con la CCI en su visión de lo que es y no es el proletariado como clase social, constituida dentro del modo de producción capitalista. En este sentido, somos, si se quiere, "obreristas", porque defendemos la centralidad revolucionaria del proletariado definida en función de su posición como fuerza de trabajo que produce capital, diferenciandolo del trabajo improductivo en el sentido capitalista o de sectores especiales como las profesiones liberales. No obstante, ni tenemos una actitud sectaria por ello ni tenemos un análisis acabado sobre la cuestión. Lo que si planteamos es la necesidad de un análisis claro sobre las relaciones de producción capitalistas y cómo influyen en la relación entre la agudización del antagonismo objetivo capital-trabajo y su interacción subjetiva en la conciencia viva del proletariado. Este tema, en su fondo, está ya presente en nuestro documento de discusión sobre la división entre el trabajo precario y el garantizado y su repercusión en la dinámica de la lucha y la conciencia del proletariado.

  Otro punto importante de nuestra diferencia con la CCI es que nosotros defendemos la posibilidad y necesidad, en la fase actual del capitalismo -que consideramos en declive abierto-, de construir nuevas formas de organización permanentes que superen la forma sindicato y la forma partido, asumiendo sus funciones positivas sobre la base de nuevas relaciones sociales basadas en la cooperación autónoma.

  

 

ACERCA DE VUESTRA CRÍTICA A LA CCI

 

  Llegados aquí, valoraremos vuestra crítica a la CCI.

  Nosotros conocemos su posición sobre el proceso de luchas en Argentina, así como también del GCI. Nosotros no estamos de acuerdo con su valoración, pero sí en muchos puntos esenciales sobre los criterios de análisis. Vuestra crítica parece similar en el fondo a la planteada por el Grupo Comunista Internacionalista a un artículo de la Revista Internacional de la CCI. Nosotros no hemos realizado un análisis amplio sobre el tema de Argentina, pero no obstante no estamos de acuerdo con algunos de los criterios de análisis del GCI y similares.

  En general, podríamos decir que, dentro de los dos polos, uno "pesimista" y otro "optimista", sobre el proceso revolucionario en Argentina --nosotros no concevimos que se pueda tildar a este proceso de simple "revuelta", dada la efervescencia y el clima de lucha generalizada evidentes--, nuestra posición está teóricamente más próxima a la de la CCI en la crítica de las tendencias interclasistas, pero al mismo tiempo pensamos que el proletariado ha tenido y tendrá un papel determinante en las luchas de los barrios, los piquetes y las fábricas. Lo que ocurre es que la situación revolucionaria ha lanzado a las masas a la acción espontanea, sin dar tiempo a la clarificación consciente de la heterogeneidad de su composición social e ideológica, de modo que el proletariado consciente tiene que luchar aún por su hegemonia, por la hegemonia del proyecto proletario, dentro del movimiento de masas ya puesto en marcha.

  Ciertamente, esta situación indica la debilidad preexistente del movimiento y la conciencia del proletariado, que se expresa dentro del movimiento piquetero, la Asamblea Nacional de Trabajadores, las asambleas de barrio, etc., como una tendencia al interclasismo, combinada con tendencias reformistas, que son a su vez el factor decisivo que realimenta a la primera y no al revés.

  Muchas de las mobilizaciones en Argentina han sido interclasistas, adoptando como forma principal las caceroladas, aunque su relevancia política ha sido acentuada artificialmente hacia el mundo exterior por los medios de información burgueses. Desde un punto de vista histórico-materialista lo más importante, y decisivo en última instancia del carácter de un movimiento, no son las expresiones momentaneas, sino la dinámica, los factores, las evoluciones, del proceso interno de las masas en el movimiento mismo de las luchas, que es menos visible desde fuera. Respecto a las caceroladas y denúncias de los políticos, hay que decir que son en sí mismos métodos ambiguos, o sea, no específicamente proletarios, con lo cual no pueden definir el carácter de clase del movimiento.

  Por otra parte, el de argentina es un movimiento que no se ha elevado a la conciencia política revolucionaria y proletaria; que en su vanguardia está aún dominado por organizaciones como la Corriente Clasista y Combativa y el Polo Obrero, que se situan unos en el reformismo "combativo" y los otros en el bolchevismo "autogestionario". Estas organizaciones controlan una parte del movimiento piquetero, y las tendencias más autónomas de éste tampoco tienen una conciencia revolucionaria clara en un sentido político.

  Así pues, en resumen, nosotros vemos que las contradicciones del proceso revolucionario argentino están vivas y en devenir. Con el reflujo revolucionario parece que se han vuelto aún más dominantes las tendencias más reformistas, pero esto es natural, y lo que importa es el proceso lento y subyacente de maduración que seguirá, impulsado por la crisis irresuelta -e irresoluble- del capitalismo. No obstante, nosotros destacamos un aspecto importante del movimiento argentino, aparte de no plantear una lucha revolucionaria por el poder, formando consejos obreros: que no ha sido capaz de contraponerse realmente al viejo movimiento obrero reformista, y que no ha desarrollado por consiguiente nuevas formas de organización revolucionarias más allá de los movimientos asamblearios de base.

  Nosotros no compartimos el culto al asamblearismo tan generalizado entre l@s izquierdistas, desde l@s trotskistas a l@s anti-globis, de modo que vemos el desarrollo de la autonomia obrera argentina en un estadio muy incipiente, difuso y poco definido, bastante cercano a las características de las luchas obreras de fines de los 60 y la década de los 70 en el Estado español, Francia, Italia, etc. Para nosotros las condiciones de la lucha de clases internacional exigen ir más allá de las asambleas, exigen crear formas de organización revolucionarias permanentes, cuyo ejemplo histórico más desarrollado tenemos en las Uniones Obreras alemanas y el KAPD en los años 20. Estas ideas, por cierto, distan mucho de las de la CCI, pero también de las de la mayoria de grupos de la "izquierda comunista", y son el reflejo de la diferenciación entre comunistas de izquierda y consejistas producida entre los años 20 y 30.

  Dicho todo esto, no sabemos cual es vuestra base para afirmar, a la luz del caso argentino, que la CCI como organización "ha desertado de la lucha de clases y se dedican a la denuncia y el sabotaje de los combates proletarios", a pesar de sus graves errores de análisis (el tema del interclasismo, del "lumpen" y los saqueos, y otros en que no hemos entrado aquí). En el caso francés, al que haceis mención, no tenemos información de a lo que os referís, ni tampoco conocemos las posibles razones de vuestras afirmaciones. Solamente conocemos por la presa de la CCI su versión de la intervención en las luchas del profesorado. Nos interesaría conocer vuestras fuentes y opiniones respecto a este punto.   

 

 

SOBRE NUESTRA VISIÓN PRÁCTICA

 

  Nosotros estamos de acuerdo con vosotros, independientemente de lo demás, en que las discusiones tienen que tener un sentido práctico. Como os hemos aclarado suficientemente, para nosotros el sentido práctico de la discusión con la CCI es la difusión pública del debate, así como que sus aportaciones puedan contribuir a nuestra propia clarificación y desarrollo teóricos.

  Naturalmente, la importancia de estas discusiones teóricas está en correlación con la importancia que se le dea al desarrollo programático. Nosotros hemos dedicado hasta ahora un gran esfuerzo al desarrollo programático y teórico, a partir de la experiencia práctica de su trascendencia así como de la necesidad práctica de captar intelectualmente la complejidad del mundo real, con sus contradicciones y dinamismo constante, para poder transformar la sociedad en un sentido revolucionario.

  Por supuesto, nosotros también damos prioridad a la discusión "entre compañeros", pero dada nuestra propia situación de aislamiento esa posibilidad no existe en el aquí y ahora. Por eso, también, cuando hemos encontrado vuestra página web, viendo un poco algún documento y algunos articulos vuestros y conociendo algo de vuestros antecendentes [x], hemos intentado establecer contacto con vosotros, viendo más posibilidades que con la CCI de mantener un contacto, discusión, e incluso llegar a formas de colaboración, lo cual estaría potencialmente favorecido por nuestra proximidad geográfica.

  Previamente a nuestro último contacto, por e-mail, habiamos intentado contactar con vosotros por correo ordinario, a través de una carta en la que os explicamos abiertamente nuestras ideas, nuestra evolución y nuestros deseos de establecer contacto con vosotr@s. No sabemos, por lo que decís de que no conoceis nuestras posiciones, si la habeis decibido.

  Nuestra práctica ha estado en los últimos tiempos reducida al debate teórico esporádico, la elaboración de traducciones de textos consejistas, el estudio, etc.. Hemos intentado durante un tiempo llegar a un acuerdo con otra gente para crear un mínimo grupo organizado, capaz de desarrollar una mínima actividad agitativa y de propaganda, pero en la actualidad nos encontramos reducidos a [escasos] miembros y en el más completo aislamiento. Nuestra perspectiva práctica está ahora centrada en nuestra propia influencia en el ambito laboral, y en la intervención esporádica en alguna mobilización o lucha, pero la situación de depresión económica de Ferrol, con la crisis del naval, lo hace más dificil ahora.

  Pensamos que lo fundamental actualmente es el trabajo hacia la unidad de l@s revolucionari@s con base en un programa preciso y de conjunto, más que el trabajo de masas. Entendemos que la función de la vanguardia organizada es crucial para impulsar hacia delante el desarrollo de las luchas proletarias, acelerando y catalizando el desarrollo de la conciencia de clase, radicalizandola prácticamente y consolidandola organizativamente.

 

  En fin, esperamos vuestra respuesta, saludos revolucionarios.

 

07.04.04

 

 

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