* * * *
Reproduzimos aquí as duas primeiras cartas da nossa
correspondência co grupo UHP de Asturies. Ainda que se trata em ambos casos
dumha apresentaçom pola nossa parte (a primeira carta perdera-se umha vez
recebida, de aí que fosse imperativa umha segunda), consideramos de utilidade
reproduzi-las porque nelas expóm-se a nossa focage das discussons políticas em
geral, e entra-se em temas de interesse como as nossas próprias origes, a
experiência e situaçom do movimento proletário na Argentina, a posiçom a
respeito da Corrente Comunista Internacional, etc. Na segunda carta
introduzimos já o tema nacional, que será um motivo central das nossas
diferências e posterior processo de discussom com UHP-Asturies.
Destas cartas tem-se prescindido de certas
partes, o que se indica coa signatura [x] ou com (...).
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Extrato
da primera carta a UHP-Asturies
17.06.03
Saúdos revolucionários desde Ferrol.
A través
primero del fanzine [x] y luego del
encuentro casual de vuestra página en internet, hemos sabido de vosotros. [x]
Nos hemos
bajado los 3 números del Arde y algunos textos más, en particular el artículo Notas sobre Historia, sobre cuya base en
especial podemos confluir claramente con vosotr@s, sabiendo además que teneis
(por vuestra trayectoria) un compromiso serio para impulsar el desarrollo
revolucionario de la lucha de clases.
(...)
Lo que no sabemos de vosotr@s y lo que os proponemos.
En primer
lugar, querriamos saber cual es vuestra concepción de la acción organizada en la lucha de la clase. Como podeis imaginar por
nuestra implicación anterior en un sindicato, para nosotros las tareas toman
como eje la autoorganización de clase y la lucha dentro de los centros de
trabajo, aunque este proceso tenga que desarrollarse también fuera de los mismos por diversas razones.
En segundo
lugar, no tenemos clara vuestra posición sobre [x] la violencia. Para nosotros cierto tipo de acciones
"individuales" no tienen sentido como método generalizado, sino
únicamente vistas en relación a las condiciones subjectivas y objectivas de la
lucha de clases, esto es, si pueden ser efectivamente asimiladas por las masas
o incluso ser un catalizador de acciones de masas.
En tercer
lugar, nosotros defendemos la necesidad de desarrollar
nuevas formas de organización permanentes, que asuman las funciones
positivas de la forma sindicato y la forma partido, superando sus
contradicciones e impulsando el proceso de autoconstrucción del proletariado
como sujeto político autónomo. Estas formas no son una burda invención, sino
que son la formalización de prácticas reales que la clase ha venido realizando
históricamente. Para nosotros, pues, las asambleas y los consejos no son
suficientes, han de ser complementadas, y su desarrollo no es posible si no es
en situaciones de crisis capitalista y de agudización general de la lucha de
clases; y nuestro problema hoy es precisamente como llegar a ese desarrollo
ofensivo de las luchas y a un movimento autónomo mas o menos generalizado de la
clase. Las redes y grupos informales
que se constituyen de modo espontáneo, por afinidades, por trabajar en el mismo
espacio, etc. dentro del trabajo; los
núcleos militantes que se forman en el proceso mismo de las luchas y que
desempeñan la función de impulsarlas y darles orientación; los grupos teóricos formados por los militantes más avanzados, cuyo
objetivo es el desarrollo intelectual de la clase. Es necesario traducir todas
estas experiencias en nuevas formas de organización permanentes y estructuradas
formalmente, a las que nosotros tratamos de dar forma teórica y de ensayar
prácticamente (por supuesto, sabiendo que esto sólo será posible fuera del
enquadramiento legal, institucional e ideológico del sistema).
Evidentemente, tendriamos mucho que hablar, y dado que no estamos a gran
distancia si os interesa podriamos mantener alguna reunión, pues ahora mismo
tenemos relativa facilidad para desplazarnos. Además, si veis posibilidades de
aproximar nuestros proyectos o de trabajar juntos en algo, de mantener un
debate activo, etc., siempre es mejor el diálogo y el contraste directos.
Esperamos
vuestra respuesta en breve.
Revoluçom
proletária ou afundimento na barbárie!
17.06.03
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Segunda
carta a UHP-Asturies
07.04.04
Saúdos,
Ya que nos pedís una clarificación [sobre
nuestra posición a respecto de la Corriente Comunista Internacional],
procederemos a hacerosla.
ACERCA DE NUESTRA RELACIÓN CON LA CCI (sección española)
En primer lugar, nuestra relación con la CCI
se remonta a contactos iniciados hace unos cuantos años, con el fin de conocer
sus planteamientos, y después para incluir sus publicaciones en un catálogo de
distribución de textos revolucionarios orientados a la autonomia obrera. Ya por
entonces mantuvimos, por circunstancias casuales, un encuentro con un portavoz
de la CCI, en el que comprobamos muchas direfencias de fondo, y desde entonces
nuestra relación con ellos ha continuado, pero siendo distante.
Nuestra discusión actual con la CCI, de la que
acabamos de recibir su respuesta a nuestras críticas, se inicia, como ya os
hemos explicado, a raiz de su solicitud de una colaboración nuestra sobre la
situación en Izar. Esta colaboración consistió en un artículo sobre las luchas
de auxiliares del naval de Izar en la ría de Ferrol, cuyo objetivo evidente era
sacar a la luz en el Estado español la importancia de estas luchas y su
contenido, frente a la propaganda sindicalista que plantea, en colaboración con
los medios del poder, que las únicas luchas existentes o relevantes son las
luchas puramente reformistas de los trabajadores/as fijos, de sectores
"estratégicos", funcionarios, etc.
La CCI realizó una crítica a este artículo, a
la que nosotros respondimos con otra crítica, que, como su nombre lo dice, era
una crítica a las interpretaciones de la CCI sobre nuestras posiciones y
análisis, al tiempo que una aclaración y profundización sobre las mismas y
nuestras respectivas diferencias políticas. ¿Por qué discutimos con ellos, aún
a pesar de tener diferencias fundamentales? Pues por varias razones, que os
exponemos:
1) La primera, y más importante, es
que esta discusión afecta a la intervención en las luchas inmediatas de la
clase obrera y al propio desarrollo espontaneo de las mismas, por lo cual la trascendencia
de las posiciones y análisis al respecto es enorme en la práctica de clase
presente y futura, en especial para los propios grupos revolucionarios. Por
ello, al mismo tiempo, es una cuestión sobre a la que se debe dar la mayor
difusión entre los sectores obreros más conscientes. Nosotros hemos considerado
que la prensa de la CCI es un buen medio al respecto, sin descartar otros.
2) En segundo lugar, nosotros no
presumimos que, debido a diferencias fundamentales en cuestiones importantes,
el debate sea estéril. Es más, no debe serlo, porque, de hecho, probablemente
tengamos diferencias muy importantes también con vosotr@s y no por ello nos
cerramos a la discusión. Pensamos que la discusión es fundamental y que las
diversas aportaciones sirven, al menos, para estimular la profundización en las
cuestiones teóricas y prácticas (eso sí, claro, las discusiones solamente son
productivas de cara a la práctica para quien esté por la labor de aprovecharlas
en tal sentido). Aún no hemos visto cual ha sido la actitud de la CCI ante
nuestras críticas, pues acabamos de recibir su respuesta a nuestro documento al
mismo tiempo que vuestra carta, pero hemos dado prioridad a responderos a
vosotros y aún no hemos leído el documento de la CCI.
3) Por último, nosotros no separamos
fundamentalmente las diferencias teóricas de las diferencias prácticas. Ambas
se implican recíprocamente en la praxis viva, pese a las verdades teóricas que
cada cual afirme poseer, o a lo que cada cual atribuya al contenido de su
práctica. Las diferencias tienen su explicación en la heterogeneidad social,
histórica, política, téorica, etc., que marca el desarrollo de los grupos
revolucionarios y de sus miembros, y no se resolverán acusando a la mínima a
cualquiera de ser un agente del capital. Ciertamente, el análisis político
propio -interno- tendrá que llegar a estos términos cuando sea preciso, pero no
hay que ver las cosas estáticamente, o sólo al nivel del presente, sino también
y sobre todo en la perspectiva a largo plazo de construcción del movimiento
revolucionario internacional consciente, hoy inexistente. (Evidentemente, si
las diferencias fundamentales alcanzan cierto grado, la discusión misma deja de
tener sentido, o solamente lo tendría en ciertos puntos particulares, y se podría
decir que cierta organización es burguesa.)
NUESTRA OPINIÓN SOBRE LA CCI Y NUESTRAS DIFERENCIAS CON ELLOS.
Bueno, esta es la explicación de nuestra
relación con la CCI. A nivel teórico, nosotros entendemos que la CCI es una
organización bordiguista de izquierda con influencias bolchevizantes, y desde
un punto de vista práctico se trata de una organización en estado de
grupusculización y que está altamente desfasada de las nuevas condiciones y
necesidades de la lucha de clases actual, habiendo quedado anclada en los años
70.
Ciertamente, tenemos en cuenta las
informaciones sobre su historia por parte de miembros disidentes que circulan
por internet (acusaciones de sectarismo y de degeneración en general, así como
críticas a su evolución "a la derecha"). Pero, como os explicamos,
está lejos de nuestra pretensión intimar con la CCI, y, es más, nuestro único
interés práctico respecto a la CCI se limita a su sección en el Estado español,
con la que estimamos podría llegar a ser posible además cierta colaboración
puntual en el futuro en la oposición a los "anti-globalizadores", por
ejemplo (un tema en el que nuestras posiciones están muy proximas).
Por nuestra parte, nosotros somos comunistas
de consejos, pero hemos desarrollado nuestros propios planteamientos desde el
principio, de modo que entendemos el comunismo de consejos como tendencia
histórica y no como ideología estática, y tampoco renunciamos a la herencia
revolucionaria del anarquismo.
Sobre la "cuestión nacional", que
para nosotros es crucial en el desarrollo de las luchas de clases en Galiza,
tenemos diferencias fundamentales con su abordaje tradicional en general por
las "izquierdas" -entre ellas también la CCI-, y defendemos la
profundización teórica y el desarrollo práctico basados en las orientaciones
esbozadas ya por Marx y Engels en el Manifiesto, y en la concepción federalista
de Bakunin. Nosotros defendemos un nacionalismo proletario de formulación
propia en contraposición al nacionalismo burgués (autonomista) y pequeñoburgués
(independentista-estatista), al tiempo que resaltamos el hecho de que es
fundamental el avance hacia la organización y la lucha organizada a nivel
mundial, defendiendo un internacionalismo efectivo abiertamente contrapuesto al
nacionalismo existente.
Para nosotros, el nacionalismo proletario,
revolucionario-comunista, tiene que fundarse, teórica y prácticamente, en el
desarrollo de la autonomia proletaria a nivel nacional EN LOS PAISES SOMETIDOS
AL COLONIALISMO DE BASE ECONOMICA. De este modo, la liberación nacional (del
proletariado) y la revolución comunista son un único proceso de lucha, que, en
ambos casos, significa necesariamente la supresión del capitalismo. Se trata,
pues, de un nacionalismo de clase y no "de nación", basado en la
autoconstitución del proletariado como nación y no en la llamada
autodeterminación de los pueblos, y está formulado como defensa de los
intereses del proletariado a la luz de su forma específica nacional en
situaciones de subdesarrollo colonial real (lo que, ciertamente, no significa
que la comunidad explotada tenga que ser una nación propiamente dicha). Además,
no pensamos que sea una posición política generalizable a todas las
"naciones oprimidas", pues, por ejemplo en el Estado español, los
casos vasco y catalán se reducen para el proletariado de esas naciones a un
conflicto cultural y sobre la descentralización política con la burguesia
española.
Esta concepción puede ser discutible,
implicar los llamados "peligros de división", etc., pero para
nosotros las posiciones tradicionales sobre el tema obvian a grandes trazos la
relevancia de los problemas nacionales en la lucha de clases y su condena de
cualquier forma de nacionalismo es francamente inasumible en la práctica para
quienes nos ubicamos vital y políticamente en una nación burguesa sometida al
capitalismo colonial.
Tampoco estamos de acuerdo con la CCI en su
visión de lo que es y no es el proletariado como clase social, constituida
dentro del modo de producción capitalista. En este sentido, somos, si se
quiere, "obreristas", porque defendemos la centralidad revolucionaria
del proletariado definida en función de su posición como fuerza de trabajo que
produce capital, diferenciandolo del trabajo improductivo en el sentido
capitalista o de sectores especiales como las profesiones liberales. No
obstante, ni tenemos una actitud sectaria por ello ni tenemos un análisis
acabado sobre la cuestión. Lo que si planteamos es la necesidad de un análisis
claro sobre las relaciones de producción capitalistas y cómo influyen en la relación
entre la agudización del antagonismo objetivo capital-trabajo y su interacción
subjetiva en la conciencia viva del proletariado. Este tema, en su fondo, está
ya presente en nuestro documento de discusión sobre la división entre el
trabajo precario y el garantizado y su repercusión en la dinámica de la lucha y
la conciencia del proletariado.
Otro punto importante de nuestra diferencia
con la CCI es que nosotros defendemos la posibilidad y necesidad, en la fase
actual del capitalismo -que consideramos en declive abierto-, de construir
nuevas formas de organización permanentes que superen la forma sindicato y la
forma partido, asumiendo sus funciones positivas sobre la base de nuevas
relaciones sociales basadas en la cooperación autónoma.
ACERCA DE VUESTRA CRÍTICA A LA CCI
Llegados aquí, valoraremos vuestra crítica a
la CCI.
Nosotros conocemos su posición sobre el
proceso de luchas en Argentina, así como también del GCI. Nosotros no estamos
de acuerdo con su valoración, pero sí en muchos puntos esenciales sobre los
criterios de análisis. Vuestra crítica parece similar en el fondo a la
planteada por el Grupo Comunista Internacionalista a un artículo de la Revista
Internacional de la CCI. Nosotros no hemos realizado un análisis amplio sobre
el tema de Argentina, pero no obstante no estamos de acuerdo con algunos de los
criterios de análisis del GCI y similares.
En general, podríamos decir que, dentro de
los dos polos, uno "pesimista" y otro "optimista", sobre el
proceso revolucionario en Argentina --nosotros no concevimos que se pueda
tildar a este proceso de simple "revuelta", dada la efervescencia y
el clima de lucha generalizada evidentes--, nuestra posición está teóricamente
más próxima a la de la CCI en la crítica de las tendencias interclasistas, pero
al mismo tiempo pensamos que el proletariado ha tenido y tendrá un papel
determinante en las luchas de los barrios, los piquetes y las fábricas. Lo que
ocurre es que la situación revolucionaria ha lanzado a las masas a la acción
espontanea, sin dar tiempo a la clarificación consciente de la heterogeneidad
de su composición social e ideológica, de modo que el proletariado consciente
tiene que luchar aún por su hegemonia, por la hegemonia del proyecto
proletario, dentro del movimiento de masas ya puesto en marcha.
Ciertamente, esta situación indica la
debilidad preexistente del movimiento y la conciencia del proletariado, que se
expresa dentro del movimiento piquetero, la Asamblea Nacional de Trabajadores,
las asambleas de barrio, etc., como una tendencia al interclasismo, combinada
con tendencias reformistas, que son a su vez el factor decisivo que realimenta
a la primera y no al revés.
Muchas de las mobilizaciones en Argentina han
sido interclasistas, adoptando como forma principal las caceroladas, aunque su
relevancia política ha sido acentuada artificialmente hacia el mundo exterior
por los medios de información burgueses. Desde un punto de vista
histórico-materialista lo más importante, y decisivo en última instancia del
carácter de un movimiento, no son las expresiones momentaneas, sino la
dinámica, los factores, las evoluciones, del proceso interno de las masas en el
movimiento mismo de las luchas, que es menos visible desde fuera. Respecto a
las caceroladas y denúncias de los políticos, hay que decir que son en sí
mismos métodos ambiguos, o sea, no específicamente proletarios, con lo cual no
pueden definir el carácter de clase del movimiento.
Por otra parte, el de argentina es un
movimiento que no se ha elevado a la conciencia política revolucionaria y
proletaria; que en su vanguardia está aún dominado por organizaciones como la
Corriente Clasista y Combativa y el Polo Obrero, que se situan unos en el
reformismo "combativo" y los otros en el bolchevismo
"autogestionario". Estas organizaciones controlan una parte del
movimiento piquetero, y las tendencias más autónomas de éste tampoco tienen una
conciencia revolucionaria clara en un sentido político.
Así pues, en resumen, nosotros vemos que las
contradicciones del proceso revolucionario argentino están vivas y en devenir.
Con el reflujo revolucionario parece que se han vuelto aún más dominantes las
tendencias más reformistas, pero esto es natural, y lo que importa es el
proceso lento y subyacente de maduración que seguirá, impulsado por la crisis
irresuelta -e irresoluble- del capitalismo. No obstante, nosotros destacamos un
aspecto importante del movimiento argentino, aparte de no plantear una lucha
revolucionaria por el poder, formando consejos obreros: que no ha sido capaz de
contraponerse realmente al viejo movimiento obrero reformista, y que no ha
desarrollado por consiguiente nuevas formas de organización revolucionarias más
allá de los movimientos asamblearios de base.
Nosotros no compartimos el culto al
asamblearismo tan generalizado entre l@s izquierdistas, desde l@s trotskistas a
l@s anti-globis, de modo que vemos el desarrollo de la autonomia obrera
argentina en un estadio muy incipiente, difuso y poco definido, bastante
cercano a las características de las luchas obreras de fines de los 60 y la
década de los 70 en el Estado español, Francia, Italia, etc. Para nosotros las
condiciones de la lucha de clases internacional exigen ir más allá de las
asambleas, exigen crear formas de organización revolucionarias permanentes,
cuyo ejemplo histórico más desarrollado tenemos en las Uniones Obreras alemanas
y el KAPD en los años 20. Estas ideas, por cierto, distan mucho de las de la
CCI, pero también de las de la mayoria de grupos de la "izquierda
comunista", y son el reflejo de la diferenciación entre comunistas de
izquierda y consejistas producida entre los años 20 y 30.
Dicho todo esto, no sabemos cual es vuestra
base para afirmar, a la luz del caso argentino, que la CCI como organización
"ha desertado de la lucha de clases y se dedican a la denuncia y el
sabotaje de los combates proletarios", a pesar de sus graves errores de
análisis (el tema del interclasismo, del "lumpen" y los saqueos, y
otros en que no hemos entrado aquí). En el caso francés, al que haceis mención,
no tenemos información de a lo que os referís, ni tampoco conocemos las
posibles razones de vuestras afirmaciones. Solamente conocemos por la presa de
la CCI su versión de la intervención en las luchas del profesorado. Nos interesaría
conocer vuestras fuentes y opiniones respecto a este punto.
SOBRE NUESTRA VISIÓN
PRÁCTICA
Nosotros estamos de acuerdo con vosotros,
independientemente de lo demás, en que las discusiones tienen que tener un
sentido práctico. Como os hemos aclarado suficientemente, para nosotros el
sentido práctico de la discusión con la CCI es la difusión pública del debate,
así como que sus aportaciones puedan contribuir a nuestra propia clarificación
y desarrollo teóricos.
Naturalmente, la importancia de estas
discusiones teóricas está en correlación con la importancia que se le dea al
desarrollo programático. Nosotros hemos dedicado hasta ahora un gran esfuerzo
al desarrollo programático y teórico, a partir de la experiencia práctica de su
trascendencia así como de la necesidad práctica de captar intelectualmente la
complejidad del mundo real, con sus contradicciones y dinamismo constante, para
poder transformar la sociedad en un sentido revolucionario.
Por supuesto, nosotros también damos prioridad
a la discusión "entre compañeros", pero dada nuestra propia situación
de aislamiento esa posibilidad no existe en el aquí y ahora. Por eso, también,
cuando hemos encontrado vuestra página web, viendo un poco algún documento y
algunos articulos vuestros y conociendo algo de vuestros antecendentes [x],
hemos intentado establecer contacto con vosotros, viendo más posibilidades que
con la CCI de mantener un contacto, discusión, e incluso llegar a formas de
colaboración, lo cual estaría potencialmente favorecido por nuestra proximidad
geográfica.
Previamente a nuestro último contacto, por
e-mail, habiamos intentado contactar con vosotros por correo ordinario, a
través de una carta en la que os explicamos abiertamente nuestras ideas,
nuestra evolución y nuestros deseos de establecer contacto con vosotr@s. No
sabemos, por lo que decís de que no conoceis nuestras posiciones, si la habeis
decibido.
Nuestra práctica ha estado en los últimos
tiempos reducida al debate teórico esporádico, la elaboración de traducciones
de textos consejistas, el estudio, etc.. Hemos intentado durante un tiempo
llegar a un acuerdo con otra gente para crear un mínimo grupo organizado, capaz
de desarrollar una mínima actividad agitativa y de propaganda, pero en la
actualidad nos encontramos reducidos a [escasos] miembros y en el más completo
aislamiento. Nuestra perspectiva práctica está ahora centrada en nuestra propia
influencia en el ambito laboral, y en la intervención esporádica en alguna
mobilización o lucha, pero la situación de depresión económica de Ferrol, con
la crisis del naval, lo hace más dificil ahora.
Pensamos que lo fundamental actualmente es el
trabajo hacia la unidad de l@s revolucionari@s con base en un programa preciso
y de conjunto, más que el trabajo de masas. Entendemos que la función de la
vanguardia organizada es crucial para impulsar hacia delante el desarrollo de
las luchas proletarias, acelerando y catalizando el desarrollo de la conciencia
de clase, radicalizandola prácticamente y consolidandola organizativamente.
En fin, esperamos vuestra respuesta, saludos
revolucionarios.
07.04.04