La Red de Grupos Obreros (R-GGOO)

 

Propuesta de organización autónoma y permanente del movimiento obrero asambleario

 

Grupo de Comunistas de Conselhos da Galiza

http://www.geocities.com/comunistasdeconselhos

 

 

 

 

Indice:

 

 

Breve presentación a la edición hispana.

 

 

1. Consideraciones básicas.

 

1.1. La Red de Grupos como forma de organización universal

 

1.2. Las aplicaciones del nuevo método organizativo en el movimiento obrero

 

1.3. Las características generales de la R-GGOO

 

1.4. Bases, perspectivas y fundamentaciones teóricas de la R-GGOO

 

1.5. La puesta en práctica de la R-GGOO

 

 

2. Criterios prácticos: superación de las divisiones y especializaciones.

 

2.1. Sindicato industrial o Unión Obrera

 

2.2. Los criterios para estructurar la R-GGOO abarcando los complejos económicos

 

2.3. La organización por complejo y la transformación de la lucha de clase

 

2.4. Las divisiones por remuneración y oficio

 

2.5. Las divisiones por convenios

 

2.6. La participación institucional

 

 

3. La estructura orgánica de la R-GGOO

 

3.1. Las estructuras orgánicas

 

3.2. El funcionamiento

 

3.3. La división del trabajo entre los grupos

 

3.4. Esbozo de una estructura por uniones de complejo en Galiza

 

 

 

 

 

Presentación a la edición hispana

 

  El siguiente documento constituye parte de los desarrollos programáticos realizados por los miembros del Grupo de Comunistas de Conselhos da Galiza (Estado español).

  En su origen, la idea general se fue formando durante varios años hasta que adoptó una forma teórica desarrollada en el 2002, como componente del proyecto de programa de un agrupamiento anterior, Cooperación Obreira. Posteriormente ha sido reelaborado y ampliado de acuerdo con una crítica más profunda del sindicalismo y para resolver algunas lagunas.

  Para nosotr@s no se trata de un documento acabado, sino que lo entendemos como una base para la discusión y el ensayo práctico entre l@s trabajadores/as avanzad@s. Somos conscientes de que algunas de sus partes son difíciles, como difícil ha sido también intentar proyectar los múltiples aspectos de la idea hasta conformar un modelo virtual de su estructura, funcionamiento, desarrollo y táctica. Pero nuestra pretensión no es, bajo ningún concepto, que este modelo sea reproducido en la práctica tal y como está formulado, sino que sea enriquecido, adaptado, y corregido en lo necesario, gracias a la experiencia de la clase obrera en cada lugar.

 

1. Las raíces del proyecto de la Red de Grupos Obreros.

  Por una parte, la idea de la Red de Grupos Obreros se inspiró en las concepciones modernas sobre el concepto de "red", "grupos de trabajo", etc., pero su propósito práctico era actualizar la experiencia internacional de los movimientos y luchas obreras asamblearias que alcanzaron su punto álgido entre finales de los 60 y mediados de los 70. Mas recientemente, las formas de asamblearismo han vuelto a mostrarse como las formas básicas de la autoorganización obrera, como en los piquetes y asambleas populares en la Argentina. En realidad, los conceptos básicos de "red" y "grupos de trabajo" siempre han sido parte de la actividad molecular de la clase obrera, esencialmente horizontal, y de ahí los han sacado (y deformado jerárquicamente) los teóricos burgueses de la organización del trabajo en su búsqueda de la máxima extracción de plusvalía.

  Por otra parte, el desarrollo de la idea de la Red de Grupos Obreros (en adelante, R-GGOO) tuvo lugar principalmente en un período en el que intentamos desarrollar un agrupamiento autónomo en el marco de un sindicato de izquierda. Esto provocó que la idea de la R-GGOO tuviese que quedar en un segundo plano en la práctica y que los esfuerzos por desarrollarla se enfocasen excesivamente al aspecto teórico. En el período posterior, de ruptura con aquella táctica semisindicalista, nos limitamos a corregir los aspectos menos claros y aquellos que hacían concesiones al sindicalismo, considerando que tiene que ser la clase obrera misma la quien verifique su validez a través de la práctica.

  Lo que verdaderamente importa del presente documento es que contiene las ideas clave que definen el proyecto de la R-GGOO como forma de organización de masas superior a las formas de asamblearismo tradicionales: la organización por complejo de producción-distribución; los grupos de trabajo, como base estructural de la organización y como los órganos permanentes de su actividad real; la lucha basada en los objetivos inmediatos y comunes como principio de cohesión de la Red; la combinación de la máxima descentralización por abajo con la necesaria centralización arriba, etc..

 

2. La R-GGOO y el sindicalismo.

  El concepto mismo de la R-GGOO tiene como base permitir y estimular un desarrollo de la autoactividad de l@s proletari@s por encima de su posición normal como clase dominada, pasiva, adormecida. Al adoptar el complejo de producción-distribución como marco básico para la autoorganización obrera, su objetivo implícito es enfrentar directamente el proceso de valorización del capital como un todo, superando las divisiones por fábrica, empresa, ramo y demarcación territorial. Este concepto es esencialmente antagónico al capital, ya que supone la constitución del proletariado en clase en el terreno económico.

  Naturalmente, una forma de organización no es una panacea. En teoría, la idea de la R-GGOO puede utilizarse para propósitos puramente reformistas y, de hecho, al asentarse sobre la base de las luchas inmediatas, se crea esta posibilidad. En la práctica, esto significaría una vuelta hacia el sindicalismo que, en esencia, hará prevalecer la búsqueda de cauces de negociación y representación sobre la extensión del movimiento y su dinámica de base.

  Pero las condiciones actuales de decadencia del capitalismo, con su intensificación creciente de la explotación en términos absolutos en todo el mundo, no favorecen tal deriva. De hecho, la puesta en práctica de la R-GGOO implicará un combate encarnizado con todas las fuerzas del capital, particularmente con los sindicatos, que verán amenazada y violentada su existencia. En efecto, el desarrollo de la R-GGOO pondría en cuestión todos los aspectos de las estructuras sindicales y sus marcos de actuación. Porque es la forma apropiada para comenzar a suprimir la división entre dirigentes y ejecutantes. Porque supone una concentración y coordinación de las fuerzas proletarias potencialmente inasumible para el capital, y más cuando este exige para mantener su rentabilidad una ofensiva permanente contra las posiciones de la clase obrera. Porque supera tanto el sindicalismo de oficio como el sindicalismo industrial y en la práctica supone la imposición al capital de nuevos marcos de lucha que ya no se dirigen contra tal o cual capitalista particular, sino que se enfrentan a la acumulación de capital misma, al capital como proceso social.

 

3. La R-GGOO y la unidad obrera.

  Para superar el sindicalismo nosotr@s consideramos que es necesario desarrollar núcleos militantes basados en el compromiso de cooperación, y que salvo en un contexto de ascenso revolucionario no pueden convertirse en organizaciones de masas. Esto coincide con la experiencia de las Uniones Obreras alemanas (AAUD y AAUD-E) formadas en la lucha revolucionaria en 1920 I. Por esa razón, entendimos que era necesario promover una organización asamblearia de masas permanente que, al mismo tiempo, se base siempre en la más plena participación de los miembros y en las luchas inmediatas.

  Hasta ahora, la concepción de la organización del movimiento obrero a través del binomio sindicato-partido ha excluido en realidad al conjunto de la clase. Ni siquiera en sus mejores épocas los sindicatos han agrupado a la mayoría de la clase obrera. Por eso, la clase obrera sólo ha podido encontrar hasta ahora su organización como clase en el desarrollo de formas más o menos circunscritas a los procesos de lucha: asambleas de fábrica, territoriales, comités de huelga, comisiones, coordinadoras, así hasta llegar a la formación de consejos obreros. De hecho, los sindicatos siempre han intentado reducir estas formas de autoactividad proletaria a extensiones temporales de sus aparatos y sus secciones, porque, en la práctica, la existencia de estas formas no se limita a unificar realmente a la clase, sino que asume también las funciones de los sindicatos, y su existencia permanente les priva de sentido como organizaciones basadas en el agrupamiento de masas indiscriminado y su representación.

  La R-GGOO busca integrar todo el potencial del movimiento de lucha asambleario con la solidez de la organización permanente y la flexibilidad que proporciona la estructuración en una red de grupos de trabajo relativamente autónomos. La intensificación de la explotación y la incapacidad de los sindicatos para luchar contra el capitalismo hacen de la R-GGOO una posibilidad y una necesidad  II.

 

Galiza, 6 de Enero de 2006.

 

 

1. Consideraciones básicas

 

1.1. La Red de Grupos como forma de organización universal.

  Antes de hablar del proyecto de la Red de Grupos Obreros, es necesario hablar de las redes y de los grupos de trabajo como métodos de organización de carácter general. Nosotr@s los entendemos aplicables a formas organizativas con los más diversos niveles de compromiso y finalidades prácticas. Son formas organizativas de tipo asambleario con una enorme flexibilidad y dinamismo participativo. El concepto de red tiene diversas connotaciones, pudiendo tener una estructura y funcionamiento más o menos centralizado. La utilidad de la forma de organización en red es que permite una intercomunicación y coordinación permanentes entre las partes que la componen, a diferencia de las formas organizativas que establecen relaciones predominantemente unilaterales. A diferencia de la forma de organización en asamblea con una localización fija, la red proporciona una interactividad mucho más frecuente y ágil, sin depender de un espacio de reunión o convocatorias especiales. La red está diseñada ya para permitir la mayor interacción posible.

  Los grupos de trabajo son las unidades básicas de la red, son las estructuras mínimas que la componen y se enlazan en ella; constituyen en conjunto su base y actúan siempre como parte de la red. Están diseñados para realizar la participación permanente en la vida de la organización, posibilitando el mantenimiento de una actividad cotidiana constante y continuada de todos los miembros, realizando cada grupo una determinada función o tareas necesarias para la organización. Pero necesariamente su composición numérica no puede ser arbitraria. Cuanto menor sea el tamaño de los grupos, menor será la rapidez de la red en conjunto para la comunicación y la toma de decisiones. Pero cuanto mayor sea el tamaño de los grupos, mayor es la dificultad para realizar una actividad permanente y, llegado un punto, se hace necesaria la división en dos, una asamblea y un órgano delegado. Precisamente los grupos tienen por objeto prescindir de mediaciones en beneficio de las relaciones directas de cooperación entre iguales y dándoles autonomía. La relación entre el tamaño de los grupos y la centralización de la red permite lograr un equilibrio cambiante que combine rapidez y participación. De este modo, se constituyen en la forma organizativa que necesitábamos l@s revolucionari@s para combinar la eficacia con la libertad, unir la cooperación revolucionante con la lucha inmediata.

  Los grupos también posibilitan suprimir en gran medida la separación entre el conjunto de la afiliación de una organización y los órganos centrales que existan, al ser los órganos delegados más inmediatos compuestos por delegad@s de cada grupo que transmiten su mandato respectivo, y los siguientes constituidos aun así por miembros de los grupos mismos, impidiendo la separación burocrática de trabajo intelectual-decisorio y trabajo manual-ejecutivo y permitiendo un control más directo y permanente por las bases.

 

1.2. Las aplicaciones del nuevo método organizativo en el movimiento obrero.

  Así, la Red de Grupos puede aplicarse como método organizativo general de la clase obrera, pero luchando contra las relaciones alienantes y sus consecuencias. En el caso de las viejas formas de organización, los sindicatos y partidos políticos obreros, esto no es posible salvo en condiciones excepcionales y siempre que el carácter alienado de estas formas de organización no se tenga consolidado tanto por arriba como por abajo.(*)

  Como forma organizativa de masas, la Red de Grupos se aplica a la organización de los procesos de discusión, información, toma de decisiones y coordinación, cotidiana y permanente, en los centros de trabajo, que surgen como necesidad inmediata en los conflictos y luchas con el capital que se fraguan de modo espontáneo, sin organización previa. En estos combates cotidianos, la superioridad de la Red de Grupos como método organizativo viene dada por la necesidad de abarcar a la clase obrera en conjunto y de unirla democráticamente, mientras que las condiciones y relaciones existentes configuran una dictadura patronal cada vez más abierta. Aquí la Red de Grupos es la forma de organizar la lucha clandestina contra la dictadura capitalista sobre la vida laboral, y también en la vida social en general (puesto que la represión está vigente a todos los niveles y no sólo en el ámbito puramente laboral).

  Pero la aplicación más importante es que la Red de Grupos posibilita abrir, desde el estado del movimiento obrero actual, un proceso de transición, de articulación y autoconstrucción del conjunto de la clase obrera como movimiento asambleario unitario y permanentemente organizado. Desde esta perspectiva, la Red de Grupos Obreros (R-GGOO) es la forma organizativa que actualiza la idea de las asambleas de fábrica en las condiciones actuales de la lucha de clases. Pero no sólo actualiza bajo una nueva forma -cuyo desarrollo será progresivo- la experiencia de las asambleas de fábrica en los anos 70 que, conjuntamente con comités y consejos obreros, aparecen espontáneamente y se desarrollan a saltos en las épocas de crisis; la R-GGOO es la organización que complementa esa espontaneidad. Además, los Grupos Obreros son las células que dan cuerpo al proceso de construcción y desarrollo de la potencia proletaria individual como elemento de poder colectivo, son el sustento activo de los consejos obreros y de la democracia obrera.

 

1.3. Las características generales de la R-GGOO

  En líneas generales, además de superar las relaciones sociales que definen a las formas de organización tradicionales, la organización del movimiento obrero masivo y asambleario según la forma de Red de Grupos Obreros supera los limites a la unidad de acción de la clase que establece el sindicalismo, al dividir a la clase obrera en función de ideologías y concepciones globales cuando lo más básico e inmediato son las reflexiones y los problemas del día a día o en todo caso muy concretos. Desde este criterio, la R-GGOO tiene como principios la unidad de clase inmediata, establecida en torno a plataformas reivindicativas con los objetivos más inmediatos, y que en su mayor parte son generales, compartidos por tod@s l@s trabajadores/as. Y complementando este principio, la democracia permanente, como modo de establecer la máxima unidad en la acción, frente a la imposición de líneas y concepciones globales acerca del modo de lograr los objetivos. Todos los acuerdos están sujetos a las necesidades inmediatas y son susceptibles de redebatirse continuamente, teniendo un carácter concreto y no prolongándose su vigencia más allá del problema concreto. En síntesis, la R-GGOO prima la unidad práctica de la clase para la lucha inmediata, dejando la construcción de la unidad teórica y de las perspectivas de futuro a formas de organización basadas en un nivel de compromiso superior: las formas que superarán el sindicato y el partido.

  Mediante el desarrollo superior de la cooperación, la R-GGOO y el conjunto de prácticas destinadas a realizar la participación total, son los medios prácticos para construir un nuevo movimiento obrero libre de las lacras del tradicional, adaptado a las nuevas condiciones de la lucha de clases (extremación de la explotación y dominación totalitaria del capital). Es la organización permanente del movimiento obrero asambleario, la Unión Obrera sin divisiones por filiación sindical, partidaria o ideológica.

  El compromiso de cooperación en que se fundamente la afiliación a la R-GGOO debe ser el mínimo imprescindible. Podrán pertenecer a ella todos los trabajadores y trabajadoras asuman sus principios prácticos de funcionamiento y estructuración y la necesidad de la lucha autónoma de clase para mejorar la situación actual.  Pertenecer a la R-GGOO exigirá respetar los acuerdos que se adopten democráticamente, abonar las cuotas periódicas que se acuerden, llevar a cabo las tareas en las que previa y voluntariamente se asuma cooperar, y defender los posicionamientos democráticamente adoptados por la red -sin discriminar la libre exposición del criterio propio individual o de grupo-. 

  La R-GGOO define como sus principios de funcionamiento, que son prácticos y no sólo teóricos, la autovaloración, la autoorganización y la autodeterminación de sus miembros. Es decir, la más amplia democracia. Debe servir de medio de estimulación de la conciencia de las capacidades de pensamiento y de acción en sus miembros -autovaloración-, debe regirse por la bussca de la máxima participación en la toma de decisiones haciendo de los grupos y asambleas los máximos órganos de decisión permanentemente -autoorganización-, y debe fundar su actividad en el pensamiento libre y reflexivo de todos sus miembros, orientándose siempre a buscar la coherencia con las necesidades reales, tanto individuales como colectivas, -autodeterminación-.

  Los objetivos de la R-GGOO no son economicistas. Los problemas inmediatos de la clase obrera no son sólo económicos, tienen también su dimensión política y cultural. La R-GGOO es una organización unitaria que no se limita necesariamente a las tareas "sindicales". Como todas las organizaciones, su práctica será la expresión del nivel de conciencia de sus miembros, y a diferencia de las tradicionales, promueve la iniciativa y la inteligencia individual en lugar del pago de cuotas y del asentimiento pasivo.

 

 

 

1.4. Bases, perspectivas y fundamentaciones teóricas de la R-GGOO

  A parte de su superioridad desde la perspectiva de método organizativo emancipador, que hemos analizado anteriormente, la R-GGOO responde a la necesidad inmediata de flexibilizar la organización en función de las nuevas condiciones de la organización productiva capitalista, fundamentalmente de la descentralización y de la elevación de la Composición Orgánica del Capital. O sea, unidades productivas físicamente más separadas y pequeñas.

  En la época de las grandes fábricas la estructura básica de la organización inmediatamente necesaria para el conjunto de trabajadores/as era una forma delegativa (comités o consejos de fábrica) con una base de masas (grandes asambleas de fábrica). Ahora esta fórmula queda desfasada respecto de las nuevas condiciones de la producción flexible y móvil. Además, las estructuras masificadas eran la expresión de una determinada conciencia de clase fundada en el poder numérico, y reforzaban objetivamente dicho nivel de conciencia. Esta conciencia espontánea estaba unida a las viejas condiciones de producción uniformizantes de la gran fábrica (organización vertical del trabajo -taylorismo- y producción en cadena -fordismo-); era lo que puede llamarse conciencia del "obrer@-masa".

  En las nuevas condiciones el poder proletario sólo puede fundarse en la conciencia del carácter social del proceso de trabajo y en la correspondiente extensión social del movimiento proletario. La forma de Red de Grupos constituye, a este respecto, la forma en que el movimiento obrero puede introducir a toda la masa proletarizada sin distinciones en los circuitos de la cooperación autónoma, atrayéndolos no sólo subjetivamente hacia su actividad sino también objetivamente, o sea, implicándolos prácticamente en la construcción del movimiento social del proletariado.

  La R-GGOO está, pues, fundamentalmente determinada por las necesidades organizativas objetivas marcadas por el capitalismo. Pero también por las necesidades subjetivas de la clase en la época actual. Y, además de todo esto, la R-GGOO determina positivamente el desarrollo de la conciencia y de la fuerza de la clase obrera. Sitúa prácticamente el desarrollo de la potencia proletaria como base de todo avance frente al poder capitalista. Para ello el primer paso es convertir (desarrollando) la conciencia de clase postmoderna, fundada en la precarización, y, por esto, centralmente política(**), en conciencia de clase social.

  Conciencia de ser clase social dominada, o sea, afectada como tal por todas las dimensiones de la vida social, en las que además, en la época en que vivimos, se realiza un sometimiento total al Capital. Y también conciencia social en el sentido simple: conciencia del papel social como productores/as, pero además conciencia del carácter social del proceso de trabajo y producción -en virtud del cual toda la masa social tiene una responsabilidad, posición y un interés determinados en la organización de la sociedad, no existiendo sectores "independientes" del modo de producción capitalista- y conciencia histórica como clase -en virtud de la cual nos atribuimos unos derechos sociales a la socialización del progreso tecnológico-productivo y un poder político colectivo-.

  El objetivo inmediato del movimiento es, en síntesis, el armamento del obrero u obrera social. Que esta categoría teórica deje de ser una atribución de facultades a la "masa productiva" (como en la Autonomía italiana y T. Negri) y se convierta en un objetivo práctico de desarrollo de la potencia proletaria acumulada socialmente, potencia intelectual y física. A un nuevo movimiento obrero corresponde una nueva conciencia de clase fundada en principios distintos. El/la obrer@ social es el horizonte político de la vanguardia obrera hoy, y es además la construcción viva de la potencia creativa del comunismo.

  Se aplica aquí el que a todo nuestro programa (y que es programa ya sólo formalmente): el comunismo deja de ser programa para convertirse en principio, y deja de ser teoría de la realización de la emancipación obrera para convertirse en método práctico de combate contra la dominación capitalista. Sólo lo que se verifica válido como método de liberación en el presente puede ser susceptible de considerarse válido como teorización de la emancipación futura. El comunismo es un proyecto social que se construye dentro del capitalismo por medio de la producción colectiva, física e intelectual, de la clase obrera en lucha.

  Somos nosotr@s, l@s proletari@s, quienes tenemos la capacidad revolucionaria. La conciencia abstracta de la identidad en torno al trabajo deriva, en su forma masiva, en un movimiento obrero en el que todos los sectores del trabajo social están mezclados y su papel y características subjetivas quedan veladas y solapadas por la identificación entre fuerza de la acción de clase y fuerza numérica del movimiento. La nueva conciencia que defendemos, la que identifica el carácter social del proceso de trabajo, conlleva que la identidad de clase se configura en el plano individual en torno a la posición en las relaciones de producción concretas, y en el plano colectivo en torno al carácter social concreto que posee el trabajo que realizamos en tanto parte de un proceso productivo total. Nuestra fuerza derivará, por lo tanto, de la lucha contra las mismas relaciones de producción bajo la forma de una lucha que comprenda todos los procesos de trabajo social que componen la totalidad del proceso productivo.

  Los obreros y obreras tenemos en la organización actual de la producción la expresión inmediata de su carácter social y del carácter social de nuestro proceso de trabajo. Dicho de un modo más técnico, el trabajo y la producción están organizados explícitamente en función de condiciones y necesidades exteriores. El proceso productivo va más allá de la fábrica aislada, la producción está planificada en función de contratos o cálculos de ventas, el desarrollo de los medios de producción subsume cada vez más el trabajo en un sistema de cooperación, etc. Nuestra posición en la producción está determinada por factores exteriores a la fábrica. La flexibilización laboral socava el corporativismo de empresa y el individualismo profesionalista. Esta es la base objetiva que da al trabajo individual un carácter inmediatamente social en sentido pleno -no limitado a la cooperación dentro de la fábrica ni afectado por vínculos corporativos o asegurado por la profesionalidad-, transformando la conciencia inmediata en una conciencia social completa.

  La R-GGOO toma por base esta realidad objetiva y sirve al desarrollo de una lucha y de una conciencia de clase acordes con el carácter completamente social del proceso de trabajo individual.

 

1.5. La puesta en práctica de la R-GGOO.

  En los comienzos de la construcción de la R-GGOO, los grupos pueden formarse a partir de los conflictos en los centros de trabajo o del agrupamiento de individuos avanzados que trabajan en un/os mismo/s sector/es productivo/s. En este estadio (fase atomizada) los grupos y su coordinación son las únicas estructuras permanentes y asumen, por lo tanto, todas las tareas y funciones en cada uno de sus campos de acción respectivos.

  Cuando se consiga formar coordinadoras por sector, uniones de grupos por centro de trabajo o empresa, etc., entonces comenzará a aplicarse la división de tareas y funciones entre los grupos, acorde con su ámbito de actuación (el centro de trabajo, el sector, etc.). Este inicio de la división del trabajo incrementará notablemente la capacidad y la calidad de la acción combativa de la R-GGOO, que adquirirá continuidad aunque persistirá todavía la atomización por empresas, sectores y localidades (fase globular).

  Cuando se alcance la suficiente presencia en la mayor parte de los sectores o ramos que intervienen en un determinado complejo de producción, como p.e. el naval (rama metal, construcción, madera, automoción, limpieza, etc.), se habrá alcanzado lo que consideramos la estructura básica de la organización capitalista de la producción: los complejos de producción-distribución de mercancías (fase penetrante del establecimiento de la R-GGOO). Llegado este punto de la construcción de la R-GGOO, se hace posible la puesta en práctica de su capacidad superior de combate, unificando a todas y todos los trabajadores que intervienen en el proceso concreto de autovalorización del Capital, desde la producción hasta la distribución. La nueva forma de organización podrá así penetrar en el conjunto de la clase y realizar prácticamente su carácter de organización del proletariado como clase, y el potencial combativo que pone en movimiento podrá penetrar a su vez en el entramado de la dictadura capitalista, destrozando su eficacia y atacándola por todos los frentes.

  Considerando el problema de un modo abstracto, la R-GGOO podría comenzar a construirse tanto dentro como fuera de estructuras sindicales. Esto ocurre porque no se comprende la esencia real y práctica del sindicalismo, y se considera su integración en el capitalismo como algo accidental o debido a causas ideológico-políticas (superestructurales). Puede, no obstante, ocurrir que la clase obrera misma intente formar, en un momento álgido de la lucha de clases, nuevos sindicatos, inicialmente minoritarios y no burocratizados, sustentados realmente en la autoactividad de l@s propi@s proletari@s en lucha. Pero el verdadero carácter de la organización sindical tiende a imponerse rápidamente. Por consiguiente, solamente en esos casos y dentro de períodos excepcionales, contando con una tendencia ascendente de la autoactividad de la clase, de su iniciativa y participación consciente en la organización, podría aplicarse la idea de la red de grupos dentro de una organización sindical. Con todo, implicaría la disolución del sindicato como tal en todos los aspectos. Pero estos sindicatos nuevos surgen rara vez, y cada vez menos en la medida en que la clase obrera, intuitivamente, va comprendiendo que los sindicatos no son la solución a sus problemas. Tampoco se puede confundir este tipo de sindicalismo en estado incipiente con los sindicatos minoritarios y con las fracciones sindicales críticas, que no son expresión real de la tendencia del proletariado a actuar autónomamente, sino, al contrario, habitualmente el resultado de escisiones dentro de la burocracia de los sindicatos mayoritarios o, en el caso del "sindicalismo revolucionario", como el anarquista, nada más que sindicatos ordinarios en los que las tendencias burocráticas pretenden suprimirse mediante la democracia sindical y, en la práctica, son mistificadas ideológicamente. Como veremos más adelante, las características de la R-GGOO son en todos los aspectos antagónicas con las formas organizativas y las políticas sindicales.

  Hay que destacar que la Red de Grupos se estructura en función del trabajo práctico, y esto implica un determinado nivel mínimo de desarrollo de la cooperación de clase. La formación de los grupos está determinada porque al menos uno o varios trabajadores/as de quienes lo constituyen tienen una actitud activa que compense la relativa pasividad del resto. La pasividad generalizada en las bases de la R-GGOO está descartada e implica la disolución, porque los miembros de la misma no pueden serlo sino como miembros de un grupo, y el grupo tiene que estar dotado de una función concreta basada en la lucha por objetivos inmediatos. De este modo, además, la contradicción entre la pasividad y la actividad dentro del movimiento de clase aparece inmediatamente ante los ojos como lo que verdaderamente es: la contradicción entre los que comprenden la necesidad de organizarse y luchar y los que no (pasivos). Por esta razón, los elementos totalmente pasivos se autoexcluyen a priori de participar en una forma de organización de estas características.

   Los grupos no son por sí mismos, separados, una organización de combate, pero son la base imprescindible para impulsar y canalizar coordinadamente la fuerza intelectual y material de la clase obrera a un nivel superior, correspondiente también al superior estadio de la dominación capitalista sobre la vida y la conciencia. Al afirmar la Red de Grupos como método permanente de construcción del movimiento obrero estamos afirmando una nueva concepción implícita del mismo, concepción fundada en la cooperación (grupos), en la independencia (obreros), y en la unidad democrática y permanente tomando por centro a los individuos (red autónoma). O sea, en la Autonomía de Clase cuyo motor es el deseo de liberación y de unión energizados por el antagonismo de clase.

  Por estas razones, la R-GGOO no puede agrupar a la mayoría de la clase en una misma organización excepto en períodos de auge de la lucha de clases. Y su capacidad de ser la organización permanente del proletariado como clase, y no una simple organización de clase -de parte de la clase-, dependerá de la superación de los corporativismos y dependencias espirituales de la clase organizada a respecto de los sindicatos, así como del desarrollo general de la conciencia de la necesidad de organizarse de modo permanente.

  Finalmente, hay que abordar cuestiones estratégicas decisivas. Los núcleos proletarios más fuertes están allí donde se combina un volumen grande y más bien constante de producción con una elevada integración de empresas y ramos. El metal, el textil, el automóvil, la pesca, son en Galiza ejemplos de elevada integración en relación a la desintegración característica de una estructura económica subdesarrollada como la gallega. De este modo la autoorganización proletaria necesitará adoptar extensiones fuera de Galiza. 

 

 

 

 

2. Criterios prácticos: superación de las divisiones y especializaciones

 

2.1. Sindicato industrial o Unión Obrera

  El sindicalismo moderno por excelencia, que fundamenta su organización en los intereses inmediatamente individuales de l@s trabajadores/as, responde al modelo del sindicato industrial, que nació de la superación de las formas de organización por oficio (trade-unions: uniones de oficio).

  Dado que el sindicalismo industrial parte de los intereses inmediatamente individuales, estos aparecen determinados, en la organización capitalista de la producción que surge con el desarrollo industrial continuado entre mediados del siglo XIX y pasados los mediados del XX, por la rama o tipo de industria a la que se pertenece, es decir, por el contenido material concreto de la producción que se realiza (contenido material del trabajo colectivo), y ya no por el contenido concreto del trabajo individual (oficio).

  Al partir del contenido inmediato común del proceso de trabajo, el sindicalismo industrial no supera el contenido del sindicalismo de oficio, sino que supera su forma orgánica y crea otra más amplia y adaptada al modo de producción capitalista. Esto mismo podría decirse de la R-GGOO, pero ahora veremos por qué no.

  La forma actual de la producción capitalista no es el resultado de un desarrollo natural de las fuerzas productivas. El paso de la gran fábrica centralizada a la conjunción de diversas fábricas o empresas entre las que se divide el trabajo obedece a la necesidad del capitalismo decadente de flexibilizar los costes laborales y a su necesidad de incrementar las divisiones entre el proletariado y entre l@s trabajadores/as en general. La cuestión es, por lo tanto,  que no existe una correspondencia objetiva y necesaria entre el capitalismo y las formas de organización obrera. Que las formas de organización obrera no están en tanto tales determinadas por el capitalismo sino por el desarrollo de la conciencia de clase y por los objetivos de la clase que define. Es decir, que el sindicato es una forma de organización que se corresponde con una perspectiva reformista, y por esa razón tenía necesariamente que perder toda validez con la decadencia del reformismo. También por esto, la R-GGOO es la forma de masas que verdaderamente se corresponde a unas condiciones marcadas por la decadencia del capitalismo, la forma más amplia de un movimiento cuyo propósito final no puede ser otro que la Revolución proletaria.

  Dado que el sindicato industrial (su definición histórica lo dice todo) organiza a los trabajadores y trabajadoras según su ramo o tipo de trabajo colectivo, tiende a dividirnos según nuestra participación en la producción o en la distribución, además de por oficio-profesión colectivo. Pero desde un punto de vista materialista, la separación existente en la organización de la economía capitalista como estructura y proceso en el que se realiza la circulación y la valorización del capital, no es entre producción y distribución, sino entre producción y consumo. Las unidades de producción no deben definirse, por consiguiente, en función de la idéntica especialización del trabajo, sino como unidades de valorización del capital que incluyen el proceso de distribución como parte esencial de su existencia y actividad. No existe división entre producción y mercado, excepto situándonos fuera del modo de producción capitalista (en la economía doméstica de subsistencia en la que no existe cambio monetario, o en la economía puramente especulativa que no produce valor objetivo). 

  Siguiendo la inspiración de la experiencia revolucionaria alemana de la AAUD (Unión General Obrera de Alemania) y de la AAUD-E (E de Organización Unitaria -política y económica-), la Unión Obrera tiene que tomar por base la organización de fábrica. Pero por "fábrica" no se refieren a la estrecha concepción sindicalista, sino a la unidad productiva real "la fábrica, la mina, los mecanismos, el complejo económico, el distrito comercial" (Otto Rühle). Estas intuiciones acerca de la organización capitalista de la producción como base real de la forma organizativa de masas del proletariado, cobran hoy mucha mayor vigencia que en los anos 20 cuando se formularon. La fábrica como unidad de producción integrada, fue superada, y la unidad actual comprende procesos productivos cada vez más complejos, en los que intervienen directamente diversos oficios y sobretodo distintas ramas de la producción. Y, mientras, por otra parte, lo que era el cambio cualitativo del sindicato de oficio al sindicato de industria puede interpretarse como una recuperación reformista de esta experiencia, que no se limitaba a la aparición de las primeras organizaciones industriales puesto que estas eran la consumación de amplios procesos espontáneos de lucha de masas. Fueron el sindicalismo revolucionario, que apareció en épocas excepcionales de ascenso de la lucha proletaria, así como las tentativas organizadas de superar el sindicalismo como tal, los que dieron expresión organizativa a estas luchas unitarias por fábrica y industria, y es el sindicalismo corriente el que las asimila luego para poder ejercer de mediador entre obreros y patronos. Del mismo modo, hoy es necesario dar expresión a las luchas unitarias incipientes actuales, que, en los grandes centros productivos que fusionan ramos diversos, son el anticipo del que vendrá con el desarrollo capitalista en nuestra época.

  La fábrica es, desde un punto de vista técnico, el sistema de transformación que realiza un producto particular. Sin embargo, en la estructura económica capitalista, el desarrollo productivo es también un desarrollo de la complejidad de la producción, interrelacionando claramente ramas enteras de la producción, algunas casi entera y permanentemente, otras más parcial y/o temporalmente. Como podrá verse, el modelo que proponemos plantea estructuras que podían haberse adoptado en épocas anteriores. Sin embargo, es la especialización productiva de las empresas -intensificada por la competitividad en el marco mundial de un sistema de organización descentralizada de la producción- y la formación generalizada de complejos de producción-distribución, lo que lleva a que estas estructuras complejas sean predominantes en la economía capitalista.

  Aún así, llegamos algo tarde: con las tendencias a la diversificación acentuadas por las tendencias decadentes del capitalismo, y con el desarrollo en el proletariado de la movilidad laboral y de una cierta desespecialización profesional, la unidad orgánica basada en los complejos de producción-distribución tiene que complementarse necesariamente con la flexibilidad suficiente para interconectar y hacer interoperativa toda esa estructura cambiante, combinando los vínculos de masas en la producción real con los vínculos individualizados respecto de la empresa. P.e., una empresa del metal puede realizar actividades en el complejo naval y a la vez en el complejo de la construcción, de tal modo que cada colectivo de trabajadores se organiza primero por complejo -y pasa de una unión obrera a otra según alterna de un complejo a otro-, pero también constituye una coordinadora por empresa o corporación empresarial para los problemas específicos que surjan de dentro de la misma.

  Las diferencias entre el sindicato industrial y a verdadera unión obrera se materializan en las estructuras orgánicas y en las políticas prácticas que realiza cada una de ellas. El sindicato industrial se estructura mediante federaciones por rama, separando el trabajo industrial del trabajo comercial y dividiendo por ramas a los trabajadores y trabajadoras implicados en un mismo complejo económico. Si la R-GGOO se basa en el desarrollo de la conciencia social y de la autoactividad de l@s trabajadores/as, el sindicalismo contribuye a la esclerosis de la conciencia de clase, el corporativismo y el reformismo en general. Esta división orgánica por rama no siempre es explícita, y puede estar encubierta tras estructuras de federación aglutinadoras, pero que más bien se caracterizan por subordinar sectores pequeños a los más grandes. Este criterio organizativo no es otra cosa que el reflejo de las concepciones organizativas que la burguesía aplica en la organización del trabajo, dividiéndonos en nuestras condiciones laborales por ramo, por empresa, por especialidad laboral, etc.

 

2.2. Los criterios para estructurar la R-GGOO abarcando los complejos económicos.

  Un complejo económico es la estructura de producción y distribución para desarrollar un mismo proceso económico. Este proceso económico se define por el producto final que realiza una necesidad social completa.

  Los complejos pueden ser más o menos heterogéneos según los sectores y subsectores que engloben, las relaciones de producción intercapitalistas que los configuran pueden ser más o menos directas, y pueden existir muy distintos niveles de integración (permanencia de las relaciones entre empresas, entre ramos, etc.). Sin embargo, lo que define a un complejo es la realización de una misma necesidad social entendida de un modo completo y no especializado.

  Las necesidades de vivienda, de alimentación, de vestido, de desplazamiento, de conocimiento, de entretenimiento, etc. son necesidades completas. La necesidad de muebles y la necesidad de casa son dos necesidades especializadas que se realizan mediante un mismo producto final no separable: la vivienda amueblada. La fábrica de muebles y la constructora de viviendas están así socialmente entrelazadas, aunque en sus relaciones directas no tengan integración significativa (los muebles son adquiridos por cuenta particular del propietario de la vivienda, y lo mismo la casa). Lo que cuenta aquí son las relaciones económicas reales. Lo que determina la existencia real de un complejo es la existencia de relaciones económicas que unifiquen la producción y, por consiguiente, la hagan más o menos interdependiente. 

  Por ejemplo, un conjunto de empresas de fontanería, albañilería, electricidad, etc. pueden estar integradas en la construcción de una misma edificación, existiendo entre ellas relaciones directas y permanentes de integración durante el proceso productivo (integración productiva directa). Otros casos pueden caracterizarse por la producción separada de elementos que luego se unen en un proceso de producción final, como p.e. la industria automovilística (integración productiva indirecta). O puede no haber integración de los procesos de producción, y enlazar-se sólo a través del mercado (integración comercial), bien a través del consumo particular (indirecta) o bien a través de centros de distribución comunes (directa). Pero si la integración define la existencia o no de un complejo, su grado no es determinante. Lo que determina el grado de integración es la viabilidad del complejo analizado como base organizativa para el movimiento obrero, que debe buscar el modo de combinar el abarcamiento de todos los procesos económicos con una estructura lo más permanente posible para unificar ramos y empresas, sin caer en el sobredimensionamento o en la atomización.

  Así llegamos a una serie de principios a valorar de cara a la organización sobre la base de los complejos económicos: la existencia y el grado de integración, las dimensiones de la masa trabajadora que comprenden, y la asunción de todos los procesos económicos.

   Estos criterios han de aplicarse considerando la unidad del proceso de valorización del capital desde la perspectiva de la realización de la plusvalía, del consumo social (la cual, mirada desde otro punto de vista, es la perspectiva del valor de uso y de las necesidades humanas). Independientemente del nivel o grado de integración, todos los complejos económicos unifican su actividad en la realización de la plusvalía a través del consumo social. Incluso los complejos que no tengan integración productiva dependen de la realización de la plusvalía y ésta encuentra su unidad e interdependencia en el consumo final, particular o general.

  Una vez claros los criterios para organizarse por complejo económico, hay que abordar el aspecto territorial. Los complejos son estructuras económicas flexibles y móviles, tal y como es la organización del trabajo. Los complejos pueden estar constituidos por distintas empresas de ramos diferentes que se encuentren a grandes distancias aunque, p.e., puedan integrarse en un mismo centro de trabajo para un proceso u obra determinados. De este modo, la R-GGOO implica una actitud internacionalista práctica por necesidad. La economía capitalista es un sistema mundial integrado. La organización de clase con base en los intereses inmediatos tiene que ser internacionalista, aunando estructuras de carácter nacional con sus propias características con estructuras internacionales que partan del principio de liberación nacional proletaria: autoconstitución del proletariado en nación, independencia constituyente en la configuración de las relaciones, y máxima autonomía para los asuntos particulares unida a la igualdad inter-nacional (autonomía en la igualdad que no es ya un principio específico acerca de las relaciones internacionales, sino un principio esencial de todo el movimiento proletario en general). 

 

2.3. La organización por complejo y la transformación de la lucha de clase.

   De este modo la organización obrera abarca desde el proceso de explotación del trabajo hasta el proceso de realización del plusvalor. La base de la valorización del capital son las relaciones de producción reales, la base de la autovalorización del proletariado también.  Que estas relaciones sean más o menos directas o más o menos permanentes, no afecta, porque las relaciones comerciales y de consumo son las relaciones de reproducción de las que depende la producción, y las relaciones que existan aun esporádicamente pueden estar englobadas en un mismo mercado final (productos interdependientes).

  Si el fin del circuito de la valorización del capital es el consumo social, el alcance último de la organización de clase está también en el consumo social. De este modo en la organización de clase se suprime la visión fragmentaria de la sociedad entre productores y consumidores, entre trabajo productivo e improductivo, entre trabajo técnico-administrativo y trabajo ejecutivo-productivo, etc.

  El sindicato no sólo parte de la separación entre producción y distribución en su organización y vida internas, sino también trata separados los asuntos de ambas fases del proceso económico. La inflación, p.e., queda fuera del ámbito de actuación de las federaciones sindicales, y requiere una actuación centralizada que sólo pueden desarrollar los órganos centrales del sindicato. Con la organización unitaria por complejo, son directamente el conjunto de trabajadores/as quienes pueden actuar sobre las condiciones de consumo (precios, calidad de los productos, salubridad, etc.). Se crea así, también, la base para una lucha directa por la planificación de la producción en función de las necesidades sociales y no de los beneficios, de la gestión obrera sobre la vida económica.

  La nueva concepción de la organización de masas suprime la separación entre el marco de organización y de lucha organizada de la clase y la función social de las estructuras productivas. El territorio organizativo, el complejo, se identifica en función de las necesidades sociales para las que existe, y la lucha organizada está así directamente vinculada a intereses generales de la sociedad, pudiendo expresar en su poder la voluntad e intereses generales de la sociedad frente a la dictadura capitalista. El proletariado consciente puede arrastrar a su lucha al conjunto de las masas, puesto que en sus objetivos puede considerar tanto su situación en la producción como la situación del consumo.

  Esta estructuración unitaria de los intereses sociales de la clase obrera imprime en la conciencia de la clase que su lucha y su organización son la expresión no sólo de sus intereses particulares e inmediatos, sino también de los intereses generales de la mayoría de la sociedad. Se da, de este modo, un paso decisivo para superar la conciencia pequeñoburguesa definida en torno al oficio, el gremio, la empresa separada, etc.

  La lucha en la esfera económica comprende las condiciones objetivas necesarias para elevar su potencia hasta el nivel político del poder del Capital. Desafía el sistema dictatorial de la Fábrica-Estado y le opone la autonomía del proletariado como clase. Aun agrupando a una minoría activa del proletariado, la R-GGOO significa la socavación práctica del dominio espiritual de la burguesía: es el movimiento de levantamiento de sus sepultureros.

  La unión del conjunto de trabajadores/as en los complejos económicos posibilita que se haga sentir el peso del proletariado efectivamente central, tanto en la lucha de clases como en la dinamización de la conciencia de clase. Sin esto, l@s restantes trabajadores/las son, por su condición, presa fácil de la dominación ideológica y de la impotencia. La reconcentración de las fuerzas proletarias en unidades superiores a las de los sindicatos posibilita introducir en la lucha de clases a los segmentos proletarios aislados en el tejido microempresarial tanto agrario como industrial y comercial. Además, la concentración de fuerzas es la base para la lucha de clase ofensiva, para conquistar cambios substanciales, para un programa antagonista contra el capitalismo.

 

2.4. Las divisiones por remuneración y oficio.

  La especialización por ramo o proceso permite al Capital una jerarquización de las remuneraciones del trabajo, que aparecen como desigualdades "disimuladas" por la diversidad de estratos y categorías profesionales establecidos según sus funciones laborales en el proceso de producción-distribución.

  Considerando unitariamente el proceso económico-social, puede calcularse la productividad media en jornada normal por cada puesto de trabajo, diferenciando estos no por oficio, sino según el nivel de cualificación necesario. Sobre esta base pueden homogeneizarse los salarios/sueldos y reducirse la diferenciación en la remuneración según las diferencias objetivas de la composición y duración del tiempo de trabajo. Estas incluirán no sólo el cálculo de las horas de trabajo y un baremo de la intensidad y de la cualificación que requiere el trabajo; evidentemente existirán complementos por peligrosidad, nocturnidad, etc. Se aplicará la norma: a trabajo equivalente, remuneración equivalente.

  De esta manera se suprimirá la jerarquización capitalista, realizada en función de la importancia del trabajo para la efectivación de los procesos de valorización del capital, no en función de la productividad del trabajo y de su composición y características reales. Con el combate de la jerarquización capitalista de las remuneraciones perderá sentido la existencia del mando profesionalizado netamente improductivo y se suprimirá también la separación (remuneración, categorías, calidad de las condiciones de trabajo) entre trabajo productivo e improductivo en general (entre el personal inmediatamente productivo y el personal administrativo y técnico). Con este combate no sólo se potencia la unidad de l@s trabajadores/as al tiempo que se busca la elevación del poder económico de la clase, sino que además se cuestiona prácticamente la base económica de la jerarquía de poder en las unidades productivas. Sin privilegios no sólo se suprimen gastos improductivos que consumen una parte de la plusvalía procedente de la explotación obrera, sino que además se suprimen los pivotes prácticos del mando patronal. En la práctica, esta lucha, al tender a aplicar la regulación de la remuneración según el tiempo y demás cualidades objetivas del trabajo realizado, se orienta a establecer las bases económicas de la organización socialista de la producción.

  Una vez determinadas con idéntico criterio la productividad, cualificación, etc., del trabajo improductivo que realiza el personal administrativo, técnico y de mando, este se remunerará siguiendo una única estructura de categorías profesionales con la correspondiente remuneración. Esta estructuración debe contemplar a su vez categorías profesionales únicas para medir el trabajo productivo, el administrativo, el técnico, el de transporte, etc. de tal modo que las distintas remuneraciones sean objetivamente contrastables. Se procurará la menor división posible de las categorías, limitando la variación a las que se refieren a la cualificación profesional (peón, peón especialista, oficiales, etc.), es decir, constituyendo categorías genéricas de producción, de tal modo que la distinción por función (peón productivo, peón administrativo, etc.) sólo tendrá sentido desde la perspectiva del deber del capitalista para con las condiciones de trabajo particulares ante un conflicto individual o parcial. Esta supresión de la división especializadora por criterios capitalistas es a la vez una construcción de la unidad subyacente de la clase en la actividad laboral cotidiana.

  Por supuesto, también hay que luchar contra las jerarquías en la remuneración que existen entre las empresas, derivadas p.e. de convenios de empresa. En un mismo complejo de producción el proceso de valorización es un todo. Los mayores salarios  y condiciones de trabajo de una empresa central son el resultado indirecto de salarios inferiores y peores condiciones laborales en las empresas periféricas o más pequeñas. Si las interrelaciones objetivas existentes por complejo productivo determinan un proceso social indivisible de producción y distribución, toda la masa trabajadora implicada en este proceso debe tener las mismas condiciones laborales en general (igualdad intersectorial).

  Las distinciones por oficio pasarán a un plano secundario, que sólo será importante para la determinación de los complementos salariales por peligrosidad, toxicidad, penosidad. En estas compensaciones deben incluirse, para lograr la igualdad real, de complementos que comprendan todas las diferenciaciones provocadas por los distintos tipos de trabajo.

 

2.5. Las divisiones por convenios.

  Como ya dijimos, los sindicatos modernos se caracterizan por integrarse en la organización de la producción capitalista. Asumen sus principios orgánicos de especialización. Esto, además de efectivizarse en la estructura orgánica que adopta el sindicato, se efectiviza en la política sindical de negociación de convenios y acuerdos. Dado que no es admisible luchar por medidas revolucionarias tendentes a remunerar el trabajo según la medida del tiempo y a organizar la sociedad según el principio de satisfacer las necesidades individuales ("a cada cual según sus necesidades, de cada cual según sus capacidades"), la política sindical consiste en tentativas de compensar las características propias del capitalismo dejado a su libre albedrío. Pero esto sólo pueden realizarlo multiplicando los planos de negociación, tanto territorialmente como profesionalmente; los acuerdos más específicos necesitan las condiciones de los más generales, los de ámbito más reducido enmiendan los de ámbito más amplio. El resultado de esta política reformista es la división por marcos de negociación y la jerarquización de l@s trabajadores/as según sus condiciones económicas de trabajo (principalmente salariales, pero también en el plano del nivel de inversión obligado en medidas de seguridad, etc.) o sus condiciones de vida (seguridad social, protecciones por desempleo, pensiones, etc.).

   La constante en todos los convenios es la tendencia a la especialización por rama profesional e incluso por proceso productivo particular, intensificándose la fragmentación de arriba a abajo, es decir, cuanto más próximo al control de la clase obrera está el marco de negociación colectiva más fragmentado está, provocando nuestra división institucionalizada. Otra característica muy importante y clara que mencionamos anteriormente, es la separación entre industria y comercio, entre clase obrera industrial y emplead@s, que se manifiesta también en la estructura de los convenios.

  Aunque los convenios industriales estatales tienen a veces carácter integrador, e incluso incluyen cierta parte de la distribución, los otros convenios provinciales e interprovinciales menores tienden a desintegrar cada vez más, a especializar. Así, p.e., dentro de la construcción se excluyen ramas del metal que fabrican enrejado, y se divide entre construcción de edificaciones y obras públicas, materiales prefabricados para la construcción, derivados del cemento, etc.

  En unos sectores la división se realiza mediante un criterio de especialización progresiva, como en la construcción, y en otros la división es más bien resultado de la reducción al ramo profesional, como en el metal, que sin embargo está integrado en parte importante en Galiza en los complejos navales.. 

  La estructura por federaciones sindicales es la base para estructurar consecuentemente esta forma de reglamentación de las condiciones de la fuerza de trabajo, amoldada a la división jurídica del trabajo efectuada por el capital. La negociación colectiva acaba siendo una mera adecuación entre las estructuras sindicales y la organización de la producción propia del capitalismo, de tal modo que la especialización de los convenios y la fragmentación acaban apareciendo ante los ojos de la burocracia y dirigentes sindicales y de la clase obrera misma como algo natural y espontáneo, ocultando sus verdaderos principios. La clase obrera debe comprender que la oposición a su propia división pasa por la superación de las estructuras sindicales.

  La R-GGOO lucha por convenios de complejo económico. En las empresas que realicen actividades diversas, se seguirá el convenio mejor para l@s trabajadores/as. La práctica reivindicativa de la R-GGOO debe combatir la especialización y la jerarquización que conlleva, buscando la igualdad social real en función del trabajo y de las necesidades. Esta práctica significa la descomposición de las condiciones económicas de la explotación de clase. La negociación no puede, por lo tanto, seguir siendo tal. La R-GGOO debe plantearse su lucha no como un mecanismo de presión al servicio de la negociación, sino como una demostración de poder destinada a imponerse por sí misma la asunción de las reivindicaciones. Es decir, la R-GGOO es un movimiento de apropiación revolucionaria del proletariado de sus condiciones de trabajo y de vida, de lucha por la construcción del poder proletario y la democracia obrera.

 

2.6. La participación institucional

  Si defendemos la organización unitaria de l@s trabajadores/as por complejo económico, consecuentemente nos oponemos a la actual fragmentación establecida por los convenios (como a la estructura de las federaciones industriales de los sindicatos) y a la fragmentación de las estructuras representativas oficiales.

  Esto nos proporciona una razón objetiva más para plantear la necesidad de combatir las actuales formas institucionales, además de por ser mecanismos de dominación del capital sobre el trabajo. La concesión de autonomía y respeto a los sindicatos y a la negociación legal por parte del Capital está circunscrita al mantenimiento general de la sumisión a sus intereses de valorización.

  Además se comprende la necesidad de construir unidades delegativas más amplias, que deben de superar la negociación institucionalizada actual y sus bases orgánicas sindicalistas. Y que estas nuevas unidades delegativas de la clase sólo pueden ser levantadas y mantenidas por la unidad en fuerza y en conciencia de la clase misma.

  Proponemos la formación de Consejos Obreros permanentes en todos los complejos de producción, que sean electos sin control patronal y en los que estén representados los colectivos de trabajadores/as de todas las empresas implicadas. Est@s delegad@s serán electos en número proporcional al número de plantilla efectiva, y ampliados o reducidos según este criterio. De este modo, este órgano unitario podrá actuar como centralizador de la combatividad y de la información, ser un órgano centralizado en el que exista elección proporcional y autonomía respecto de los asuntos específicos de cada empresa o rama (federalismo) y al mismo tiempo toma de decisiones por mayorías que afecten a toda a clase. Los recursos para su funcionamiento procederán de las aportaciones periódicas del conjunto de trabajadores/as. Según se intensifique la lucha de clases, estos centros movilizadores acabarán convirtiéndose en órganos del poder del proletariado contra el poder patronal y estatal, y unificándose a nivel nacional y luego internacional.

  Como todas las conquistas históricas, el reconocimiento tácito o formal, por parte de la patronal y del Estado, de los organismos y organizaciones de la clase obrera y de sus objetivos y marcos de acción, será resultado de la lucha constante y dura de la clase obrera. No existe otra salida ni existirá. Y la contradicción entre estas formas de organización y acción de la clase y la existencia misma del capitalismo decadente convertirá esta lucha por la organización autónoma permanente de la clase, unida a la lucha por reivindicaciones inmediatas, en una lucha revolucionaria por el poder proletario y a transformación comunista del conjunto de la sociedad.

 

 

 

3. La estructura orgánica de la R-GGOO

 

3.1. Las estructuras orgánicas.

 

1. Los grupos de trabajo son las bases organizativas de la actividad cotidiana. Permiten la cooperación permanente y el máximo reparto de tareas. En el comienzo de la construcción de la organización de fábrica, pueden existir grupos aislados por taller, centro de producción, federación, etc. En esta situación la división del trabajo entre los grupos se reduce a ocuparse de los asuntos específicos de su terreno y coordinar esfuerzos para resolver estos y los asuntos generales junto con los otros grupos, formando un consejo de fábrica.

 

2. L@s coordinadores/as de cada grupo, reunidos, forman la coordinadora de base de los grupos, órgano intermedio entre la red de fábrica y el consejo, que se ocupa no sólo de la toma de decisiones, sino y principalmente de coordinar efectivamente toda la actividad en la empresa.

   Partiendo de grupos formados por unas 5 personas, la coordinadora de base comprende, a un delegad@ por grupo, un 20% de los componentes de la red en la empresa, que realizarán conjuntamente una actividad permanente para conectar, comunicar y dinamizar los grupos.

  A otro nivel, estas coordinadoras de fábrica pueden delegar funciones de conjunto en una coordinadora de empresa, cuando existan varios centros de trabajo, para crear un órgano menos numeroso y flexible. De hecho, con un número de entre 20-30 coordinadores/as de grupo (en una empresa de 100-150 trabajadores/as organizad@s) podemos ver un limite más allá del cual es necesario hacer divisiones dentro de la misma empresa (por centro de trabajo o área, etc.) o mismo dentro de la misma fábrica (por taller, etc.). La coordinadora de base permite una coordinación horizontal permanente que emana directamente del colectivo, pero que además vuelve también directa y físicamente al colectivo.

 

3. La fábrica o centro de producción continúa siendo la base organizativa natural de l@s trabajadores/as. Cada red de grupos de fábrica elige un consejo general de entre l@s delegad@s de cada grupo que forman la coordinadora de fábrica. Todas estas estructuras combinadas -los grupos, la coordinadora, el consejo- constituyen una Unión de Fábrica.

  En las uniones de fábrica y empresa cada colectivo encuentra su nexo antagonista y necesario en torno a la explotación por la propiedad privada capitalista. Los asuntos específicos de la fábrica o del conjunto de fábricas se tratan unitariamente. La misión de las uniones de fábrica es organizar la lucha dentro de la empresa.

 

4. Las Uniones de Complejo se organizan de modo similar a las uniones de fábrica y agrupan al colectivo de trabajadores/as de cada una de las diferentes fábricas o empresas que actúan en cada complejo. La diferencia de las federaciones sindicales, laborales, estas uniones productivas sociales tienen su base orgánica en los procesos de producción y distribución reales, no son superestructuras en relación con las empresas o fábricas aisladas, de modo que la clase obrera puede ejercer un control permanente sobre la actividad organizada.

  Cuando en una misma fábrica o empresa existe diversificación en varios complejos económicos, entonces se forman dentro de la unión de fábrica o empresa sub-uniones o federaciones internas por complejo, de tal modo que todas estén luego representadas en los consejos de fábrica y de empresa de modo proporcional y aproximado. De este modo se sintetizan coherentemente federalismo y centralización.

  Los miembros de cada consejo de fábrica o empresa componen la coordinadora de complejo y a su vez de entre ellos una parte forma un consejo de complejo.

  Las uniones de complejo se denominarán según el complejo que comprenden y según el territorio en el que decidan su sede.

 

5. En el plano político, las distintas uniones obreras se federan según convenga formando uniones comarcales extensivas (reuniendo los diversos municipios que sean directamente interdependientes económicamente) compuestas de delegad@s electos según criterio federativo para funcionar como una unidad. Su objetivo es desarrollar la acción de la R-GGOO en la esfera política, la lucha contra las instituciones burguesas. Esta lucha política no está basada en un programa político específico, sino en la evidencia objetiva de que los objetivos económicos del proletariado son antagónicos con el poder político capitalista y viceversa. Esta organización es necesaria para desarrollar la lucha contra las reformas antiobreras que lleva a cabo el Estado capitalista y para unir al movimiento de lucha a todos los sectores oprimidos.

 

6. A todos los niveles orgánicos se crearán uniones de mujeres, parad@s, de estudiantes, jubilad@s, etc. para abordar sus problemas específicos.

 

 

3.2. El funcionamiento.

 

1. Además del funcionamiento autoorganizativo, cada grupo de trabajo ejerce un control sobre el conjunto de la estructura organizativa delegada a través de sus propi@s delegad@s. Como tod@s los delegad@s de la coordinadora de base como del consejo son también miembros de grupos, cada grupo ejerce un control integral y está representado directamente en la coordinadora, órgano superior de decisión al consejo.

 

2. Los grupos de trabajo asumen todas las tareas de dirección y ejecución en sus objetivos específicos, en cooperación con los responsables centrales con los que compartan tareas. Con el aumento del número de grupos por la extensión de la red, los grupos de un mismo centro de producción, área o taller, se reparten primero las tareas funcionales de propaganda, coordinación con los otros niveles e información, finanzas, etc. Cada grupo cuenta con una autonomía de funcionamiento. La responsabilidad permanente de la realización de cada tarea recae sobre la persona que es electa como coordinadora del grupo, pero con la condición de la cooperación mínima del resto del grupo. Una vez realizada la división de tareas funcionales, pueden asumirse otras que se consideren de interés.

 

3. La organización por grupos de trabajo implica un nivel superior de cooperación y a la vez un nivel superior de democracia. Por un lado, la organización parte del principio de cooperación como una necesidad, y, al llevar al extremo la división del trabajo manteniendo al mismo tiempo la unidad orgánica sin particularismos, lo que hace es elevar la capacidad constructiva, productiva, de la clase organizada. Las tareas antes burocráticas que se delegaban en una sola persona ahora se transforman en actividades de base, se someten a la iniciativa de la base, tienen en los grupos el organismo productivo capaz de elevar su desarrollo al máximo. Para esto no es necesario tanto un conocimiento del funcionamiento organizativo como la imaginación e iniciativa de la clase. Tod@s l@s trabajadores/as tienen en la R-GGOO su margen permanente de autonomía objetiva.

 

4. La asamblea de fábrica rígida, basada en un espacio unificado y libre para desarrollarse, no permite una actividad cotidiana, que es el modo en que, sobre todo en la época actual, se puede realizar la actividad de clase en los centros de producción. Como no existe una unidad de clase previa, en el contexto de la dictadura patronal no se dan las condiciones para que las asambleas generales de fábrica sean órganos realmente representativos de la conciencia y de la voluntad de la clase. Lo mismo ocurre con las asambleas de fábrica de cualquier organización de clase. Además, como método rígido, no permite una actividad diaria de comunicación, información, debate, y toma de decisiones cuando sea preciso, algo especialmente problemático cuando consideramos que la descentralización productiva acentúa el problema.

  La mejor solución no es externalizar las asambleas fuera de la fábrica, lo cual perpetúa el problema de tener una actividad autónoma cotidiana fundada en la participación colectiva y no en el centralismo y la asunción de las tareas permanentes por un número reducido de dirigentes. La simple externalización es la asunción de una derrota. Lo que necesitamos es suprimir las premisas rígidas de la asamblea convencional para tomar como premisa la organización del trabajo en la fábrica.

  Los grupos deben, por lo tanto, procurar amoldarse formalmente a la estructura de la organización del trabajo. Así, el conjunto de coordinadores/as de grupo canalizan cotidianamente todas las iniciativas, procedan de la base o del consejo, las comunican, transmiten las decisiones de los grupos, etc. Las determinaciones de los grupos circulan entre sí sirviéndose de la estructura de red, llegan a cada persona, y luego pueden ser votadas y transmitida la decisión al consejo o comisión, que centralizará todas las posturas sobre un tema determinado y las sintetizará en una decisión. No se trata de suprimir las asambleas convencionales, que proporcionan un grado de comunicación superior, sino de complementarlas con las asambleas flexibles o en red. 

  La asamblea flexible escapa a las redes de dominio y control capitalistas. Es una organización polivalente del poder proletario, que no se restringe a ningún campo de combate y tampoco a una función meramente de combate. Permite simultanear la actividad autónoma de combate con la toma de decisiones democrática y la permanencia en los puestos de trabajo.

 

 

3.3. La división del trabajo entre los grupos.

 

1. Al amoldar-se a la organización del trabajo, los grupos se articulan: 1) por complejo (federación), 2) por empresa, 3) por fábrica o taller, 4) por área de trabajos, 5) por zona en la que se trabaja.

  Las dificultades debidas a la movilidad dentro de la fábrica o a la movilidad geográfica se subsanan con la recomposición continua de los grupos en todos los planos organizativos necesarios, como células de un único organismo vivo.

 

2. Con esta estructuración de los grupos, estos tienen la misión de: 1) ser órganos de debate cotidiano sobre los problemas colectivos, 2) ser unidades para la actividad organizada dentro y fuera de la fábrica (pues la existencia del grupo y de la red no se restringe a la fábrica ni a la esfera económica), y 3) ser órganos de información sobre las necesidades de cada segmento específico de trabajadores/as, sirviendo para el planteamiento de objetivos.

  Los grupos convierten las relaciones proletarias, establecidas de igual a igual y con un carácter cooperativo, que se desenvuelven espontáneamente en la vida cotidiana,  en relaciones organizadas y conscientes, permanentes y productivas.

 

 

3.4. Esbozo de una estructura por uniones de complejo en Galiza.

 

1. Complejos primarios, indispensables socialmente.

 

1.1. Textil (tejido, confección, calzado, comercio)

1.2. Alimentación (pesca, conservas, leche, ganado, huerta, marisqueo, supermercados, hostelería, cerámica, electrodomésticos).

1.3. Construcción inmobiliaria, madera y carpintería (obras, materiales diversos, madera, aluminio, inmobiliarias, mueblerías).

 

2. Complejos secundarios.

 

2.1. Naval (metal, pintura, electricidad, limpieza, etc.).

2.2. Automoción (fábrica, talleres, comercio de vehículos) y transporte público.

2.3. Energía, Química (industrial) y consumibles industriales (diversos) -y servicios de mantenimiento-. Sectores muy distintos pero que tienen en común que son soportes imprescindibles del aparato productivo y que están altamente integrados en el consumo productivo.

2.4. Construcción Industrial, Fabricación de Maquinaria  y Obras Públicas. (medios de producción y medios de circulación, base inicial de todo el proceso de producción)

 

3. Complejos terciarios.

 

3.1. Servicios públicos (enseñanza, sanidad, química farmacéutica), cuyo objetivo social es la preparación y el mantenimiento de la fuerza de trabajo social tanto en el plano de la salud física y psíquica como en el de la formación y desarrollo intelectual.

3.2. Servicios privados (limpieza, trabajo doméstico), que sirven al mantenimiento o reproducción de la fuerza de trabajo en la vida privada. Dentro del trabajo doméstico se incluye también a las amas de casa.

3.3. Servicios financieros y administrativos, cuya misión es realizar o participar en la gestión de Capital privado o público.

 

 

  A diferencia de los sindicatos, la organización por complejo no implica la ausencia de estructuras sectoriales con autonomía tanto por rama, por producción y distribución, etc., e implica una capacidad de autoestructuración flexible permanente. Naturalmente la R-GGOO carece de noción sobre las disquisiciones en el plano territorial relacionadas con dichas posiciones nacionalistas o internacionalistas. La R-GGOO carece de límites territoriales, está determinada por la extensión territorial de los procesos de valorización capitalistas, que son objetivos. Cada parte de la Red obrera tiene capacidad constituyente e independencia organizativa para modificar sus relaciones con el resto de organismos de la Red siempre que se adecue a los principios orgánicos de la misma. 

 

 



 

I De esta experiencia se inspiran muchos aspectos del proyecto de la R-GGOO, aunque, como damos a entender, las Uniones Obreras alemanas fueron en realidad organizaciones militantes de masas que luchaban por el establecimiento de consejos obreros revolucionarios, reemplazando los controlados por la socialdemocracia. Por ese motivo se diluyeron con el reflujo de la Revolución alemana después de 1923, restando solamente un agrupamiento reducido, la Unión Comunista Obrera de Alemania (KAUD).

  Lo que la R-GGOO toma de esta experiencia es sobre todo el concepto de la "organización de fábrica" y la no separación entre lucha económica y política. Pues la perspectiva de crear una gran unidad obrera, fuera de un contexto revolucionario abierto, no puede llevarse a cabo sobre la base de la lucha revolucionaria inmediata, ni de un programa desarrollado, sino sólo a partir de las reivindicaciones inmediatas que deberán ir evolucionando -y revolucionándose- según ascienda la lucha de clases.

  En cualquier caso, prescindiendo de su carácter masivo, la estructura de la R-GGOO es válida para todos los niveles de organización, ya que los núcleos militantes revolucionarios y los grupos de lucha teórica sólo cumplen su papel en el marco de desarrollo de la lucha proletaria de masas. 

 

II Al final, el documento de la R-GGOO incluye un modelo concreto aplicable a la estructura económica gallega. Las diferenciaciones que hacemos por sectores económicos primarios, secundarios y terciarios (y entre públicos y privados) tienen por base el criterio de las necesidades sociales. No se establecen divisiones estancas entre industria y servicios, ya que cualquier complejo económico incluye ambos sectores.

  En algunos puntos se apreciarán referencias a la situación del proletariado gallego, a la estructura económica de Galiza, pero son entendibles y no afectan a la idea general.

 

(*) Además, desde un punto de vista formal, en los sindicatos, cuyo principio activo es el reclutamiento indiscriminado de masas, la forma de la red de grupos choca contra los sectores reaccionarios que se acumulan inevitablemente. En los partidos, por su parte, la red de grupos se encuentra con el principio del disciplinamiento unificado entendido al modo burgués, jerárquicamente, puesto que los grupos sólo tienen sentido para realizar funciones o tareas concretas de la organización, necesitando un alto grado de autonomía, mientras que el partido exige la subordinación de las partes al todo en abstracto -al centro delegado- (de lo contrario no podría basarse en una concepción teórica y práctica uniforme que todos los miembros deben acatar, dando pié al desarrollo permanente de iniciativas teóricas y prácticas que atentarían directamente contra la uniformidad de pensamiento y la unidad forzada en la acción en que se basa la fuerza de un partido. Por esta razón os partidos tienden forzosamente a renegar de la autonomía de las masas, viendo la espontaneidad como un problema y no como el modo en que la clase se autodesarrolla como sujeto consciente y organizado).

 

(**) Nota a esta edición. Con conciencia centralmente política se refiere a que la situación de precariedad en el trabajo asalariado hace que el capital sea ya percibido como un poder sobre el/la proletari@, que gobierna no sólo su actividad dentro del proceso de trabajo sino también su entrada y salida del mismo, que domina directamente sobre su vida.

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