Carta a la Corriente Comunista Internacional

 LAS LUCHAS DE AUXILIARES DEL NAVAL

EN LA RÍA DE FERROL

 

Comunistas Revolucionári@s

 

19/07/03

 

 

Saúdos companheir@s.

  Atenderemos de modo resumido a vuestra carta en la que nos solicitais información sobre el conflicto laboral en IZAR, pues en realidad nosotros tenemos pendiente una valoración mucho más minuciosa del asunto. Si os parece adecuado, podeis publicar esta carta en Acción Proletária (esperamos que lo hagais). Creemos que el tema, además, dará incluso para que trateis la cuestión de fondo más ampliamente a la luz de vuestras experiencias concretas.

 

 

EL CONFLICTO ACTUAL: LA NEGOCIACIÓN DEL CONVENIO EN IZAR.

 

  El actual conflicto en el sector naval de Ferrol no es más que otra falsificación sindical típica de la lucha de clases. Y esto en múltiples sentidos.

  En primer lugar, el conflicto actual está circunscrito a los obreros de IZAR, el astillero público que ahora engloba a los dos astilleros de la ria de Ferrol, los antiguos Astano y Bazán. Sin embargo, en una situación holgada de carga de trabajo -pues los astilleros están contínuamente sometidos a un volumen de producción variable y limitado, a causa de las políticas de reestructuración-, los obreros de las empresas auxiliares, que trabajan tanto en el área de reparaciones como de obra nueva de ambos astilleros son como menos una parte muy importante de la plantilla -en la antigua Astano son la amplia mayoria-.

  Los sindicatos, que actuaron y actuan descaradamente como los agentes del capital estatal, llevan años maniobrando en las luchas de negociación de los convenios de empresa de Izar-Fene (Astano) e Izar-Ferrol (Bazan) convirtiendo lo que ya eran luchas "acomodadas" de la aristocracia obrera en puros mamoneos totalmente vacios de contenido.

  Así, el actual conflicto no es más que una sucesión de paros parciales y alternos, de varias horas al dia, combinados con procesiones de masas por la ciudad, lo que, en el marco de una plantilla relativamente amplia en relación con el volumen de trabajo (en Izar-Ferrol, pues en Astano no hay ahora mismo apenas actividad productiva), se traduce en un claro chalaneo sindical: las horas perdidas aparecerán en el próximo convenio como incremento salarial.

  La demostración más grave del corporativismo sindical y aristocrático de este sector de trabajadores, cuyas condiciones laborales y sociales están ampliamente por encima de la mayoria de los asalariados, y que para nada intentan, ni siquiera minoritariamente, oponerse al menos a sus dirigentes sindicales (que los llevan años vendiendo, dicho sea de paso), puede verse en las connivencias con la patronal. Se han atrevido incluso a cambiar un dia de "paro" para evitar la demora en las nuevas fragatas que están construyendo en la factoria de Ferrol, con objecto de no "perjudicar a la competitividad de la empresa".

  En el astillero de Fene la lucha por el nuevo convenio de empresa ha estado marcada por la falta de carga de trabajo, reivindicando "carga de trabajo sin limitaciones" (nuevos contratos de construcción y acceso a la construcción de todo tipo de buques) y la retirada de las sanciones de empleo y sueldo a los trabajadores que se habian negado -en ejecución de una decisión colectiva en asamblea general- a ser movidos al astillero de Ferrol, medida justificada por la empresa por la caida de la carga de trabajo en Fene. Pero sus métodos de lucha no han sido precisamente "de clase" (por no hablar del auténtico significado práctico de la "carga de trabajo sin limitaciones": justificar el empleo y salario de sus obreros sindicalizados, ya se sabe que no serán ellos quienes tendrán que afrontar realmente el peso de la explotación salvaje "sin limitaciones").

  Puesto que en IZAR-Fene carecen casi totalmente de carga de trabajo en el area de obra nueva, no se les ha ocurrido a sus dirigentes sindicales otra cosa que venir a parar el trabajo en el area de reparaciones (donde los  trabajadores de la principal son escasamente unos pocos técnicos y obreros cualificados, menos de un 10% de la plantilla efectiva). No llamarnos a unirnos a su lucha ni hacernos participes de nada, sino parar unilateralmente el trabajo impidiendo la entrada con un piquete, y justo cuando la mayoria de los obreros de auxiliares se iba a ir a la calle esa semana o la siguiente por falta de volumen de trabajo a causa de su conflicto (varios barcos que venian a realizar reparaciones dieron vuelta, y probablemente fuese la misma empresa IZAR quien prefirió "cerrar" el area de reparaciones para socavar las posiciones sindicales).

  Todo esto lo sabemos de primera mano: si de las maniobras sindicales en Izar-Ferrol tenemos fuentes directas, las maniobras en Izar-Fene las hemos vivido. Esta actitud antidemocrática y antiproletaria, sabiendo que las condiciones de trabajo en las empresas auxiliares están determinadas por la más absoluta precariedad y dictadura patronal, tiene su explicación en las luchas de las empresas auxiliares de los últimos años 2001 y 2002.

 

 

LAS LUCHAS UNITARIAS DE LOS OBREROS DE LAS EMPRESAS AUXILIARES

 

  Es significativo que sobre estas luchas apenas se hable. Los sindicatos prefieren callar, porque saben que no representan a los obreros de las auxiliares. Tanto en Izar-Fene como en Izar-Ferrol han sido contestados como vendidos durante las huelgas salvajes del naval: huelgas organizadas y convocadas al margen y contra las posiciones colaboracionistas de los sindicatos, orientadas no hacia las negociaciones institucionales, sino a la lucha contra los fundamentos de la subcontratación, esto es, la sobreexplotación mediante la extensión de la jornada laboral.

  Estas luchas merecerian un análisis pormenorizado de sus aportaciones y sus errores, de sus debilidades y de su potencial, pero esta es para nosotros una tarea todavia por realizar, y seria además extensa en exceso para esta carta.

  El combate contra la sobreexplotación, no obstante, ha adoptado la forma del incremento amplio de los salarios, como forma de retraer a los obreros de ceder ante las presiones de los jefes para realizar horas extraordinarias sin limites. La reivindicación del cumplimiento legal de la jornada ha estado presente, cada vez más claramente, pero, sin embargo, no ha habido una visión de como efectivar su aplicación más allá del apelo al compromiso individual y de mantener la coexión colectiva frente a las presiones. Así, todas estas huelgas han salido derrotadas en parte en su objetivo más ansiado: la reducción de la jornada real (que actualmente se situa habitualmente en las 11-12 horas para la mayoria de las empresas), sin perdidas salariales, reintegrando el valor de las horas extras dentro del salario convencional. Pero todas las luchas han servido para lograr incrementos salariales relevantes, que sirven objectivamente para contener la extensión de la jornada.

  Hay que tener en cuenta, además, que la elevada flexibilidad de la carga de trabajo en los astilleros públicos, acentuada por las políticas capitalistas orientadas a su privatización (inicialmente mediante la sustitución progresiva de las plantillas fijas por la subcontratación en precario), multiplica la temporalidad y las oscilaciones del trabajo subcontratado, lo cual favorere la aceptación obrera de la extensión de jornada para compensar no sólo el descenso del valor efectivo de los salarios, algo que está generalizado entre la clase, sino también los más que seguros periodos en paro, tratando de evitar así la emigración.

  Las luchas obreras de auxiliares no han tomado conciencia de que la lucha contra la sobreexplotación no puede realizarse sin crear formas de poder proletario y sin crear nucleos militantes organizados capaces de dar orientación firme a las luchas. No se entiende que la cuestión de las horas extras es la clave del modelo de acumulación capitalista, y que las fortunas de los empresarios de las empresas auxiliares, creadas al calor de la reestructuración planificada por el Estado, son el resultado natural del capitalismo, son lo que hace rentable el negocio de la subcontratación para ambos los patronos de auxiliares y para IZAR. Pues aunque los beneficios sean amplios, su crecimiento y gran parte de su volumen (en resumidas cuentas, la tasa de beneficio rentable) depende directamente de la sobreexplotación del tiempo de trabajo (principalmente horaria, pero también importante en lo que respecta a los ritmos, las condiciones materiales y técnicas, etc.).

 Estas debilidades son la causa fundamental de que, pese a la separación y oposición clara a los sindicatos, en un clima de desconfianza generalizada por años de reconversiones y traiciones, finalmente las luchas hayan sucumbido a las presiones capitalistas y se hayan apoyado parcialmente en los sindicatos para favorecer y ratificar acuerdos laborales.

  Son estas las condiciones que han impulsado a los sindicatos de IZAR -aún más corporativos y reformistas si cabee que sus filiales locales-, a pasar literalmente de los obreros de auxiliares. En la factoria de Ferrol no se ha llamado ni siquiera a la solidaridad a los obreros de auxiliares, concentrados en el area de reparaciones. En la factoria de Fene, como dijimos, se nos impidió trabajar dos dias, también sin buscar unidad alguna. Saben que, después de sus traiciones durante todas las luchas, los comités de empresa de ambas factorias son despreciados profundamente por la mayoria aplastante de los obreros precarios, son vistos como lo que son: como parásitos sobre la clase y como representantes de los intereses de la empresa principal que los amamanta con cariño. Saben además que, aunque pudiesen manipular a los obreros de auxiliares y aderirnos a sus luchas, rápidamente darian pie a que planteasemos nuestras propias reivindicaciones, a que iniciasemos nuestra propia lucha continuando las anteriores. Y ellos también han sacado sus lecciones: saben perfectamente que nuestra precariedad y sobreexplotación es la base de su función de servidores del capital, y la base de su posición dirigente gracias al acomodamiento del estrato de clase que representan. Saben, sobre todo, que el control sindical de las luchas de auxiliares es muy limitado y que no pueden dirigirlas.

 

 

CONCLUSIÓN: CONTRA EL SINDICALISMO, POR LA VERDADERA UNIDAD Y LUCHA DE CLASE.

 

  Y así llegamos a la situación actual. En este contexto de estratificación de la clase en un sector con trabajo garantizado y un sector precarizado, con condiciones de trabajo y de vida ampliamente diferenciadas, y encuadradas por los sindicatos en el marco institucional y legal establecido para las relaciones laborales, las luchas obreras en IZAR son en su naturaleza esencial luchas reaccionarias por conservar una posición privilegiada. Y al contrario, las luchas obreras de auxiliares del naval son esencialmente revolucionarias, puesto que luchan por la igualdad de condiciones laborales con los obreros de la empresa principal y contra los fundamentos del capitalismo actual, acentuados si cabe por las particularidades nacionales de Galiza (bajos salarios, elevada tasa de paro, pequeñas empresas, etc.).

  Y aquí se ve, de forma candente, como la perpetuación del sindicalismo como ideologia entre la clase y de las estructuras sindicales tiene su base en los sectores aristocráticos del trabajo, y no es una cuestión abstracta sobre formas de organización, diferencias de concepción de la lucha de clases, reformismo, etc.

  Las luchas proletarias solamente pueden progresar construyendo su unidad y su programa en una oposición revolucionaria al sindicalismo y a los sectores privilegiados que lo apoyan por sus intereses especiales. Esto no es más que la verificación de que el sindicalismo se ha transformado desde hace mucho tiempo en un movimento reaccionario, cuya ideologia, forma de organización y métodos de lucha sólo son considerados conscientemente como "de clase" por sectores minoritarios y corporativos cuyos intereses poco tienen que ver con la situación general de la clase: precarización, flexibilización y sobreexplotación; ausencia de derechos laborales y degradación contínua de las condiciones de vida.

  La unidad de clase con los sectores aristocraticos que tienen un peso importante en la correlación de fuerzas tiene que empezar por su solidaridad práctica y real con las luchas de los obrer@s precarizad@s, pero esta sólo puede ser verdadera fuera de los sindicatos y de luchas corporativas, encuadradas en el sistema. En el caso del sector naval de Ferrol-Fene, mientras que los obreros de auxiliares apoyaron tradicionalmente y durante mucho las luchas de los de la principal, lo recíproco no ha sido así, demostrando que la solidaridad inconsciente y la unidad sin principios no llevan a ninguna parte.

  Es una característica muy relevante que las luchas más "populares" sean en muchos casos las de los sectores relativamente más favorecidos de la clase o cuya posición económica es estratégica, etc., y cuyas luchas son puramente reformistas. Mientras, se silencia la resistencia sorda de los obreros frente a la dictadura del capital y se silencian las luchas que se atreven a desafiarla en sus fundamentos.

  Con esta carta pretendemos lanzar una advertencia a tod@s l@s compañer@s comprometid@s de un modo u otro con el desarrollo real de la lucha de clase: compañer@s, no es oro todo lo que reluce. Las luchas que realmente sacuden los cimientos del sistema, que transforman de un salto la pasividad y las actitudes pequeñoburguesas dentro de la clase obrera, que impulsan el desarrollo de la conciencia de clase y la formación de un nuevo movimento obrero, no son las que promueven los sindicatos y las que publicitan ampliamente los medios del sistema. Es en las luchas que responden a la situación general de la clase, que tienden a salirse de los encuadramientos sindicales y legales, donde el potencial revolucionario de la clase tiene verdadera vida como tal, donde la necesidad del comunismo se expresa como movimento real, en la acción proletaria.

 

Adelante las huelgas salvajes contra el capitalismo totalitario!

 

Por la organización del poder proletario y la destrucción de los sindicatos!

 

Revolución proletaria o hundimiento en la barbarie!

 

 

Comunistas Revolucionári@s (Autonomia Obreira) 

 

15.07.2003

 

 

 

*

UNA ACLARACIÓN

 

Saúdos companheir@s.

 

  Hemos visto ciertas carencias en la carta que os enviamos hace una semana a modo de colaboración, por lo cual, aunque en lo esencial pensamos que es correcta, creemos que hay que clarificar un punto dentro del primer apartado titulado "El conflicto actual: la negociación del convenio en Izar".

  Pensamos que el párrafo siguiente tiene que ser explicado para aclarar su interpretación, pues está demasiado condensado:

 

  "...Este sector de trabajadores, cuyas condiciones laborales y sociales están ampliamente por encima de la mayoria de los asalariados, y que para nada intentan, ni siquiera minoritariamente, oponerse al menos a sus dirigentes sindicales..."

 

  El punto de vista adoptado ha sido exclusivamente el de los obreros precarizados de las empresas auxiliares, y objectivamente, la preeminencia de la práctica para la determinación de la verdad. Con ello, y dado que el propósito era exponer el conflicto central, que consideramos es el existente entre los obreros de auxiliares y la empresa principal que subcontrata su trabajo, hemos prescindido de una serie de datos y hemos presupuesto ciertas valoraciones, que pensamos que compartireis plenamente en lo esencial:

 

1) La aristocracia obrera no se opone a sus dirigentes prácticamente, esto es, en las luchas reales. Existen ciertamente corrientes sindicales críticas dentro de CCOO y CIG, especialmente en Izar-Ferrol, pero estas se limitan a la crítica interna, sea en reuniones, sea con acciones encuadradas en la vida interna de los sindicatos (incluso cuando son intervenciones públicas o acciones de propaganda).

  Por lo tanto, estas corrientes sindicales no actuan conforme a sus posiciones teóricas en la lucha de clases real, sino en sus luchas internas, que entienden como una forma de lucha de clases porque se consideran representantes del proletariado como clase, cuando en realidad solamente lo son de un estrato corporativo y su supuesto carácter de clase es exclusivamente una fachada ideológica que mantienen como "tradiciones obreras".

  Estas luchas internas no inciden directamente en el conflicto capital-trabajo, en torno al cual se desarrolla la resistencia y el combate de las masas obreras, y en realidad son luchas por el poder dentro de unas organizaciones que ya forman parte orgánica e indisoluble de la dominación de la clase capitalista.

 

2) El oportunismo de los dirigentes sindicales "críticos" se refiere a adquirir posiciones de poder dentro de los sindicatos, subordinando a ello la lucha de clases. El oportunismo de los dirigentes sindicales oficiales se refiere a otras tantas posiciones de poder dentro de la organización del trabajo y del Estado capitalistas. Ambos coinciden prácticamente en subordinar la lucha proletaria a la organización sindical, organización que supuestamente serviría para lo contrario.

  Por esa razón la oposición real, en las luchas de la clase, a los dirigentes sindicales tiene que referirse tanto a los "críticos" como a los "oficiales".

 

3) La oposición real a las prácticas de los dirigentes sindicales tiene que expresarse como un movimento de ruptura y separación del proletariado de las luchas controladas por los sindicatos completamente integrados con el Capital y el Estado (ideológica, política y económicamente), o al menos como una escisión de estos sindicatos para organizarse en sindicatos más a la izquierda (esto último indicaria al menos que sectores proletarios están realmente por la lucha de clases, aunque siguiera encuadrada en el capitalismo).

  En el caso que analizamos, el de un segmento de la aristocracia obrera tradicional, no se ha producido ningun tipo de ruptura con el sindicalismo ni tampoco un reagrupamiento sindical de izquierda. Ni siquiera existe una minoria con voluntad de combatir a esos sindicatos absolutamente corrompidos y a sus dirigentes oficiales y críticos, una minoria que se oponga "al menos a los dirigentes sindicales" existentes (que según el caso venden a la clase obrera en las mesas de negociación con el capital o en las reuniones de la burocracia sindical, cuya disciplina los "críticos" acatan prácticamente en las luchas reales a pesar de sus posiciones teóricas). Todo es palabreria y nada perturba el reino del parlamentarismo sindical.

 

4) En el caso de la aristocracia obrera, dado su carácter reaccionário y corporativo inherente, y a pesar de que pueda estar ideológicamente recubierta por las "tradiciones obreras" muertas, como es el caso de la plantilla de Izar, ni siquiera los digentes "críticos" más radicales pueden impulsar un giro significativo de la práctica sindical y una depuración de los dirigentes excesivamente oportunistas y aburguesados.

   Estos dirigentes radicales son prisioneros de la mayoria de las bases de sus sindicatos y del centro de trabajo en conjunto, y no pueden ir más allá de la oposición interna y de la propaganda recuperadora (critica constructiva, defensa del sindicato, etc.). Si lo hicieran perderian rápidamente su posición política, significaria su autoexclusión del movimiento.

 

5) Es únicamente entre el proletariado precarizado y sobreexplotado donde existen condiciones contrarias al acomodamiento, el reformismo y el sindicalismo. Es ahí donde se puede desarrollar una tentencia de clase y una lucha de clases realmente tales, entre otras razones también porque la precariedad y la sobreexplotación en sus múltiples formas engloban a la mayoria de las masas trabajadoras, mientras que el trabajo garantizado conforma solamente una capa minoritaria* que sigue anquilosada en las viejas formas reformistas.  

 

  Lo ideal hubiera sido vincular al párrafo indicado los 5 puntos anteriores como una NOTA aparte, pero quede al menos clara nuestra posición para que podais realizar vuestra propia valoración, fundamentada, de nuestro análisis.

 

  Salud.

19/07/03

 

NOTA A POSTERIORI:

 

* El trabajo garantizado, en el sentido pleno del término, es el único que conforma una capa (minoritaria) estanca a la dinámica de antagonización general entre capital y trabajo. El trabajo garantizado afectado abiertamente por la precarización no está, por consiguiente, separado de la dinámica general, con lo cual su separación del trabajo precarizado en sentido absoluto es objetiva y subjetivamente relativa.

 

 

1