Centro de Estudios - Economía y Humanismo-
Louis Joseph Lebret O.P.
Bogotá - Colombia


DESARROLLO = REVOLUCION SOLIDARIA
(extractos)
L.J. Lebret O.P. 
(con la colaboración de R. Delprat y M.F. Desbruyeres)
V
¿CÓMO PODEMOS PARTICIPAR EN EL DESARROLLO?
Comprometernos

 

Quisiéramos atraer la atención sobre tres puntos: ante las dificultades de la acción que hay que emprender, los cristianos no deben desanimarse, sino comprometerse.  Hay tantos medios para asociarse al esfuerzo en pro del desarrollo, que todo cristiano puede, según su competencia y capacidad de influencia, encontrar el sector de cooperación que le conviene.  La acción de los diversos organismos cristianos debe, conservando su originalidad espiritual, insertarse en la acción total en pro del desarrollo. Temimos, al escribir este libro, desanimar a muchos de los que quieren luchar sinceramente contra el hambre y en pro del desarrollo. No era ésta, sin embargo, nuestra intención.   Por el contrario nos pareció indispensable hacer com­prender bien de qué se trataba.  Si todos deben interesarse en la acción en pro del desarrollo, no todos tienen que actuar de la misma manera.

Distinguimos dos categorías: los que quieren ir a los países necesitados de ayuda técnica o docente y los que no pueden o no quieren expatriarse.

Los primeros son, con frecuencia, jóvenes, pero los adultos son también numerosos y a veces se trata de hombres con experiencia y con fuerzas aún en el momento de su jubilación.

La vocación de los jóvenes debe ser cuidadosamente examinada, ya que el placer de la aventura o el deseo de viajar puede estar en ellos por encima de la verdadera voluntad de servir.

Necesitamos, pues, analizar esa vocación y ver si cumple las condiciones de  una ayuda real:

- Alistamiento en función de las necesidades de los países en vías de desarrollo.

- Competencia técnica y preparación psicológica.

- Equilibrio personal  y espíritu de adaptación a realidades físicas, humanas, sociales totalmente diferentes.

1.°  Necesidades de los países en desarrollo

La lista sería muy larga si quisiéramos indicar con detalle todas las profesiones que interesan. Podemos clasificarlas así:

Economistas, estadistas, geógrafos, cartógrafos. Sociólogos, antropólogos. Biólogos, médicos, asistentas y asistentes sociales, enfermeros, enfermeras. Agrónomos, zoólogos, veterinarios. Arquitectos, urbanistas y aparejadores. Maestros de primaria, profesores de enseñan secundaria, técnica y superior, monitores y monitoras de formación agrícola, doméstica y artesana.Especialistas en administración central y regional en organización municipal, sindical, laboral, cooperativa del crédito. Ingenieros, físicos, químicos.

Jefes de misión y asistentes en planificación general, regional, sectorial (agricultura; cría, pesca, industria, artesanía) y en educación. «Técnicos del desarrollo» en el sentido pleno de la palabra, es  decir, hombres de síntesis que saben organizar una operación de desarrollo integral armonizada.

La necesidad no es sólo la del gran número de especialistas de alto nivel. Los hombres de cultura media o incluso elemental, con tal de que sean competentes en su oficio y verdaderamente entregados, son también necesarios: los movimientos de Acción Católica parecen aptos para proporcionarnos actualmente esos hombres.

2.°            Competencia técnica y preparación psicológica

Nadie debe aceptar la expatriación sin haber sido preparado.

Primeramente hay que poseer -o adquirir- una competencia aplicable, sea cual fuere el oficio manual o disciplina científica, técnica o educativa. Muchos jóvenes partieron seguros de sí mismos para ayudar, sin tener nada apreciable que llevar. ¿Qué puede un joven de ciudad, aun con diploma universitario, cuando es envía a algún pueblo para trabajar en el desarrollo comunitario?  No tiene ningún conocimiento, ninguna experiencia en cría, en agricultura, artesanía, en organización cooperativa, municipal. No tarda en perder la consideración ante la población, a la vez que se da cuenta de su inutilidad.

La competencia adquirida en el país desarrollado puede ser peligrosa. La aplicación inadaptada de los métodos culturales de Europa o Estados Unidos puede fracasar totalmente en tierras tropicales. El candidato debe ser advertido al menos de que no puede, de golpe, adaptar sus conocimientos a situaciones muy diferentes de aquellas para las que se le preparó.

Cualquiera que sea la especialidad adquirida, es preciso intentar obtener una cierta polivalencia. En los países desarrollados, en efecto, la especialización ha podido ser cada vez más concreta, por ejemplo en los oficios del hierro y madra, de electricidad, en economía, sociología, sicología.  En un país donde esta diferenciación  no se ha efectuado, el monitor en mecánica debe saber forjar, soldar, reparar una bomba, un motor, establecer una canalización, una instalación eléctrica y con frecuencia debe también hacer de carpintero o albañil.  El ingeniero está obligado a trazar y abrir una carretera, construir un puente o un edificio público, ocuparse de urbanismo, edificar talleres o una fábrica, levantar una presa.  El economista debe tener en cuenta factores psicológicos, sociológicos y políticos.  Es claro que, al comienzo de una carrera de perito, técnico o monitor, no se puede estar totalmente preparado.   Es con la  experiencia como se llegar, poco a poco a ese conjunto de «saber hacer» que realiza el «desarrollador» cualificado, pero si se va al campo de  trabajo con una técnica estrecha y sin apertura otras técnicas, se cometerán sin duda muchos errores.

A la preparación técnica debe añadirse una preparación psicológica.   Occidente esta inclinado a considerar su civilización como única.  De ahí, el desdén hacia el Africano negro, Arabe, Oriental, en una fase aún reciente y que, en algunos pretendidos «cooperadores», está lejos de desaparecer.  Lo que afecta más al hombre de un país subdesarrollado es el menosprecio, tanto a su persona como a su cultura, a los valores que él cree poseer. ¡Cuántas conductas de esta especie han impedido a la época colonial ser humanizante! Tratando con altivez y a veces como esclavos a los colonizados, los metropolitanos han pro­vocado con frecuencia odios tenaces.  La reacción debía fatalmente producirse un día en la oposición clandestina  o en la revolución.  Los blancos, que se creían bienhechores, no comprendieron la aversión que provocaban.

Cualquiera que llegue a un país para servirle, debe despojarse de su orgullo. Al ignorar casi todo de las tradiciones que han permitido a un grupo étnico sobrevivir,  gracias a su explicación del Cosmos, a sus lazos con la naturaleza, a su disciplina de vida en sociedad, el  asistente no sabrá, entablar un dialogo sincero. El aporta sin tener que recibir. Su escala de valores es la única verdadera.  Quiere imponerla sin haber comprendido hasta qué punto el universo mental de su interlocutor es diferente del suyo.  Es necesario, pues,  que antes de su marcha, se le haya familiarizado con la civilización, costumbres, concepción del mundo y la historia de aquellos con quienes va a tener que trabajar y que vaya con una gran disponibilidad de corazón y mente.

Desde este punto de vista, el fracaso del neo-coloniaIismo es tan patente como el del antiguo.  Poblaciones muy protegidas financiera y técnicamente para su desarrollo, han pasado rápidamente a la «reactividad» y luego a la «agresividad» contra las personas y las naciones que se creían bienhechoras, cuando de hecho, no respetaban a los hombres. Así los planes, por muy seriamente establecidos que hayan sido, no han recibido para su ejecución la participación indispensable de los nativos.  Estos planes no se habían hecho cargo de la realidad profunda que un pueblo lleva consigo.

Equilibrio, tanto en lo físico como en lo psíquico

Hay que desaconsejar a toda persona de salud frágil que vaya a países que, como consecuencia del clima, enfermedades y dificultades de un trabajo siempre duro,  pueden agotar incluso a los más robustos.

Tomando ciertas precauciones, un joven de salud mediana puede generalmente aclimatarse en un país sub-desarrollado.  En todos los casos, se impone un examen médico para todos los que quieran ir a países ecuatoriales tropicales o semitropicales. En  caso de transtornos al principio de su estancia, es necesario consultar a un médico.

Existen por otra parte países sub-desarrollados de clima muy saludable, por ejemplo, en África, Ruanda, que sin embargo, está en zona ecuatorial. Hay que tener en cuenta también, el lugar; se encuentran muchas veces en las capitales y grandes ciudades condiciones de higiene satisfactorias, mientras que la vida en zona rural expone a muchos más peligros.

Es preciso saber que hay que aceptar siempre riesgos, lo que no debe detener (sino al contrario) a un sujeto normal con voluntad y carácter. Nada forma tanto como el afrontar dificultades.  No es aconsejable la marcha a ningún candidato que carezca dé un sólido equilibrio nervioso y psicológico.

El joven soltero puede hacer una experiencia, mientras no haya una seria contraindicación; y en este sentido, la ocasión que se le ofrece ahora de consagrar al desarrollo el periodo de servicio militar, es muy favorable para este ensayo. Un matrimonio sin hijos puede expatriarse después de consultar a un médico.

El problema es distinto cuando hay hijos, por causa de mayores peligros de enfermedad, y por motivos escolares, cuando han sobrepasado cierta edad.

El equilibrio psicológico personal o familiar es también muy importante, porque el asistente técnico, en cualquier nivel que trabaje, tendrá que integrarse en un medio social muy diferente del medio de origen, y necesitará un cierto tiempo para tener relaciones y amigos.

En cuanto a la buena armonía familiar, constituye un elemento esencial para el militante del desarrollo.  Las reticencias de la esposa, su deseo de una presencia continua, a veces su avidez de seguridad y de ganancia son un freno permanente de su entrega a los que se quiere ayudar.  Sólo los matrimonios unidos pueden comprometerse en las operaciones, más o menos arriesgadas, del desarrollo.   Si las tensiones, al principio ligeras, tienden a agravarse, el militante debe sacrificar la vocación que ciertamente tenía cuando era una persona independiente.

Si tiene la suerte de trabajar en equipo, que es lo más deseable, le servirá de gran estímulo, a condición que un esfuerzo constante de amistad le permita superar, en cada etapa, los roces inevitables cuando se trabaja en común.  Conviene recordar a todos los que se inscriben en la asistencia técnica, bajo cualquier forma que sea, que su tarea será y debe ser temporal, que deben reflexionar en su eventual situación, volver a examinar su propia situación al fin de cada contrato y retirarse sin resentimiento llegado el momento. 



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