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Quisiéramos
atraer la atención sobre tres puntos: ante las dificultades de la acción que
hay que emprender, los cristianos no deben desanimarse, sino comprometerse.
Hay tantos medios para asociarse al esfuerzo en pro del desarrollo, que
todo cristiano puede, según su competencia y capacidad de influencia, encontrar
el sector de cooperación
que le conviene. La acción de los
diversos organismos cristianos
debe, conservando su originalidad espiritual, insertarse en la acción total
en
pro del desarrollo. Temimos, al
escribir
este libro, desanimar a muchos de los que quieren luchar sinceramente contra el
hambre y en pro del desarrollo. No era ésta, sin embargo, nuestra
intención. Por el contrario
nos pareció indispensable hacer comprender bien de qué se trataba.
Si todos deben interesarse en la acción en pro del desarrollo, no todos
tienen que actuar de la misma manera.
Distinguimos
dos categorías: los que quieren ir a los países necesitados de ayuda técnica
o docente y los que no pueden o no quieren expatriarse.
Los
primeros son, con frecuencia, jóvenes, pero los adultos son también numerosos
y a veces se trata de hombres con experiencia y con
fuerzas aún en el momento de su jubilación.
La
vocación de los jóvenes debe ser cuidadosamente examinada, ya que el placer de
la aventura o el deseo de viajar puede estar en ellos por encima de la verdadera
voluntad de servir.
Necesitamos,
pues, analizar esa vocación y ver si cumple las condiciones de
una ayuda real:
-
Alistamiento en función de las necesidades de los países en vías de
desarrollo.
-
Competencia técnica y preparación psicológica.
-
Equilibrio personal y espíritu de
adaptación a realidades físicas, humanas, sociales totalmente diferentes.
1.°
Necesidades de los países en
desarrollo
La lista sería muy larga si quisiéramos
indicar con detalle todas las profesiones que interesan. Podemos clasificarlas
así:
Economistas,
estadistas, geógrafos, cartógrafos.
Sociólogos, antropólogos. Biólogos, médicos, asistentas y asistentes
sociales, enfermeros, enfermeras. Agrónomos, zoólogos, veterinarios.
Arquitectos, urbanistas y aparejadores.
Maestros
de primaria, profesores de enseñan secundaria, técnica y superior, monitores y
monitoras de formación agrícola, doméstica y artesana.Especialistas
en administración central y regional
en
organización municipal, sindical, laboral, cooperativa del crédito.
Ingenieros,
físicos, químicos.
Jefes
de misión y asistentes en planificación general, regional, sectorial
(agricultura; cría, pesca, industria, artesanía) y en educación.
«Técnicos del desarrollo» en el sentido pleno de la palabra, es
decir, hombres de síntesis que saben organizar una operación de
desarrollo integral armonizada.
La
necesidad no es sólo la del gran número de especialistas de alto nivel. Los
hombres de cultura media o incluso elemental, con tal de que sean competentes en
su oficio y verdaderamente entregados, son también necesarios: los movimientos
de Acción Católica parecen aptos para proporcionarnos actualmente esos
hombres.
2.°
Competencia técnica y preparación
psicológica
Nadie
debe aceptar la expatriación sin haber sido preparado.
Primeramente
hay que poseer -o adquirir- una competencia aplicable, sea cual fuere el oficio
manual o disciplina científica, técnica o educativa. Muchos jóvenes partieron
seguros de sí mismos para ayudar, sin tener nada apreciable que llevar. ¿Qué
puede un joven de ciudad, aun con diploma universitario, cuando es envía a algún
pueblo para trabajar en el desarrollo comunitario?
No tiene
ningún conocimiento, ninguna experiencia en cría, en agricultura, artesanía,
en organización cooperativa,
municipal. No tarda en perder la consideración ante la población, a la vez que
se da cuenta de su inutilidad.
La
competencia adquirida en el país desarrollado puede ser peligrosa. La aplicación
inadaptada de los métodos culturales de Europa o Estados Unidos puede fracasar
totalmente en tierras tropicales. El candidato debe ser advertido al menos de
que no puede, de golpe, adaptar sus conocimientos a situaciones muy diferentes
de aquellas para las que se le preparó.
Cualquiera
que sea la especialidad
adquirida, es preciso intentar obtener una cierta polivalencia. En los países
desarrollados, en efecto, la especialización ha
podido
ser cada
vez más concreta, por ejemplo en los oficios del hierro y madra, de
electricidad, en economía, sociología, sicología.
En un país donde esta diferenciación no
se ha efectuado, el monitor en mecánica debe saber forjar, soldar, reparar una
bomba, un motor, establecer una canalización, una instalación eléctrica y con
frecuencia debe también hacer de carpintero o albañil.
El ingeniero está obligado a trazar y abrir una carretera, construir un
puente o un edificio público, ocuparse de urbanismo, edificar talleres o una fábrica,
levantar una presa. El economista debe tener en cuenta factores psicológicos,
sociológicos y políticos. Es
claro que, al comienzo de una carrera de perito, técnico o
monitor,
no se puede estar totalmente preparado.
Es con la
experiencia como se llegar, poco a poco a ese
conjunto de «saber hacer» que realiza el «desarrollador» cualificado, pero
si se va al campo de trabajo con
una técnica estrecha y sin apertura otras técnicas, se cometerán sin duda
muchos errores.
A
la preparación
técnica debe añadirse una preparación
psicológica. Occidente esta
inclinado a considerar su civilización como única.
De ahí, el desdén hacia el Africano negro, Arabe, Oriental, en una fase
aún reciente y que, en algunos pretendidos «cooperadores», está lejos de
desaparecer. Lo que afecta más al
hombre
de un país subdesarrollado es el menosprecio, tanto a su persona como a su cultura, a
los valores que él cree poseer. ¡Cuántas conductas de esta especie han
impedido a la época colonial ser humanizante! Tratando con altivez y a veces
como esclavos a los colonizados, los metropolitanos han provocado con
frecuencia odios tenaces. La reacción
debía fatalmente producirse un día en la oposición clandestina o
en la revolución. Los blancos, que se creían bienhechores, no comprendieron la
aversión
que provocaban.
Cualquiera
que llegue a un país para servirle, debe despojarse de su orgullo. Al ignorar
casi todo de las tradiciones que han permitido a un grupo étnico sobrevivir,
gracias a su explicación del Cosmos, a sus lazos con la naturaleza, a su
disciplina de vida en sociedad, el asistente
no sabrá, entablar un dialogo sincero. El aporta sin tener que recibir. Su
escala de valores es la única verdadera. Quiere
imponerla sin haber comprendido hasta qué punto el universo mental de su
interlocutor es diferente del suyo. Es
necesario, pues, que antes de su
marcha, se le haya familiarizado con la
civilización,
costumbres, concepción del mundo y la historia de aquellos con quienes va a
tener que trabajar y que vaya con una gran disponibilidad de corazón y mente.
Desde
este punto de vista, el fracaso del neo-coloniaIismo es tan patente como el del
antiguo. Poblaciones muy protegidas
financiera y técnicamente para su desarrollo, han pasado rápidamente a la «reactividad»
y luego a la «agresividad»
contra las personas y las naciones que se creían bienhechoras, cuando de
hecho, no respetaban a los hombres. Así los planes, por muy seriamente
establecidos que hayan sido, no han recibido para su ejecución la
participación
indispensable de los nativos. Estos
planes no se habían hecho cargo de la realidad profunda que un pueblo lleva
consigo.
3°
Equilibrio,
tanto en lo físico como en lo psíquico
Hay
que desaconsejar a toda persona de salud frágil que vaya a países que, como
consecuencia del clima, enfermedades y dificultades de un trabajo siempre duro,
pueden agotar incluso a los más robustos.
Tomando
ciertas precauciones, un joven de salud mediana puede generalmente aclimatarse
en un país sub-desarrollado. En
todos los casos, se impone un examen médico para todos los que quieran ir a países
ecuatoriales tropicales o semitropicales. En caso de transtornos al principio
de su estancia, es necesario consultar a un médico.
Existen
por otra parte países sub-desarrollados de clima muy saludable, por ejemplo, en
África, Ruanda, que sin embargo, está en zona ecuatorial. Hay que tener en
cuenta también, el lugar; se encuentran muchas veces en las capitales y grandes
ciudades condiciones de higiene satisfactorias, mientras que la vida en zona
rural expone a muchos más peligros.
Es
preciso saber que hay que aceptar siempre
riesgos, lo que no debe detener (sino al contrario) a un sujeto normal con
voluntad y carácter. Nada forma tanto como el afrontar dificultades.
No es aconsejable la marcha a ningún
candidato que carezca dé un sólido equilibrio nervioso y psicológico.
El
joven soltero puede hacer una experiencia, mientras no haya una seria
contraindicación; y en este sentido, la ocasión que se le ofrece ahora de
consagrar al desarrollo el periodo de servicio militar, es muy favorable para
este ensayo. Un matrimonio sin hijos puede expatriarse después de consultar a
un médico.
El
problema es distinto cuando hay hijos, por causa de mayores peligros de
enfermedad, y por motivos escolares, cuando han sobrepasado cierta edad.
El
equilibrio psicológico personal o familiar es también muy importante, porque
el asistente técnico, en cualquier nivel que trabaje, tendrá que integrarse en
un medio social muy diferente del medio de origen, y necesitará un cierto
tiempo para tener relaciones y amigos.
En
cuanto a la buena armonía familiar, constituye un elemento esencial para el
militante del desarrollo. Las
reticencias de la esposa, su deseo de una presencia continua, a veces su avidez
de seguridad y de ganancia son un freno permanente de su entrega a los que se
quiere ayudar. Sólo los
matrimonios unidos pueden comprometerse en las operaciones, más o menos
arriesgadas, del desarrollo. Si
las tensiones, al principio ligeras, tienden a agravarse, el militante debe
sacrificar la vocación que ciertamente tenía cuando era una persona
independiente.
Si
tiene la suerte de trabajar en equipo, que es lo más deseable, le servirá de
gran estímulo, a condición que un esfuerzo constante de amistad le permita
superar, en cada etapa, los roces inevitables cuando se trabaja en común.
Conviene recordar a todos los que se inscriben en la asistencia técnica,
bajo cualquier forma que sea, que su tarea será y debe ser temporal, que deben
reflexionar en su eventual situación, volver a examinar su propia situación al
fin de cada contrato y retirarse sin resentimiento llegado el momento.
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