GUAJA

 
Ven acá, granuja.
¿Dónde andas, so guaja?
Hoy te mondo los güesos a palos.
No llores ni juyas, porque no te escapas.
Yo no sé lo que hacer ya contigo.
¡Me tienes muy jarta!
A ti ya no te valen razones.
A ti ya no te valen palabras,
ni riñas, ni encierros,
ni golpes, ni nada.
Te dije al marcharme: Levántate pronto,
y estira los güesos, y dobla las mantas,
y enciende la lumbre, arrima el puchero,
y enjuaga las ollas, y barre la casa.
Y vengo y me encuentro, grandísimo pillo,
la lumbre sin brasas;
la puchera, sin caldo ni pringue;
la vivienda, peor que una cuadra,
la burra, sin pienso;
las pilas, sin agua.
¡Segaste la yerba?
¿Trajiste la paja?
¿Regaste los tiestos?
¿Cerniste la harina? ¿Clavaste la estaca?
¿Comió la cordera? ¿Bebió la lechona?
¿Cogiste los güevos? ¿Mudaste la cabra?
¿Y a tí qué te importa? ¿Pa´qué quiés cansarte,
si aquí está la burra que tó te loaga?
¿Tu piensas, granuja, que ha de estar tu madre
jechita una negra, quemándose el alma,
pa´que tú me malgastes el tiempo,
que da más que lástima,
jecho un ropasuelta,
jecho un rajamantas,
por esas callejas detrás de los perros,
por esos regatos tirando a las ranas,
o buscando níos por las zarzamoras.
que así estás de lindo, grandísimo guaja?
¡Y ese siete tan guapo en la blusa?
¿Y esos pantalones tan llenos de manchas?
¡Qué gorra más limpia!
¡Qué medias tan majas!
¡Qué pelos tan lindos!
¡Qué codos, qué cuello, qué puños, qué mangas!
¡Ya no sé lo que hacer ya contigo!
¡Me tienes mu jarta!
¡De sobra conoces que semos solitos,
que ya no tenemos quién nos lo ganaba ...
que la vida de toitos los pobres
es vida de lágrimas! ...
Pero ni por esas.
A tí, que te den roncando en la cama,
y que te pongan la mesa tres veces,
y rueden los días, y viva la holganza.
Súbete esos calzones, so pillo;
átate esos zapatos, so randa.
Quítate esos mocos.
Lávate esa cara.
¡Y vete ahora mismo donde no te vea
que me tienes, me tienes mu jarta!
Te aseguro, chiquitin, te aseguro
que esto se te acaba
en desde mañana, a la cola del burro;
conmigo a la plaza,
conmigo al molino,
conmigo a la jaza.
¡A suar fatigas!
¡A mojarte el alma!
Ya verás las penitas que cuesta,
ya verás con qué agobios se gana
ese pan que tan cómodamente
a lo bobo, a lo bobo te zampas.
La aurora se acerca
espléndida, diáfana;
lentamente despliegan los campos
su manto de escarcha.
La madre, afanosa, se tira del lecho
y sus toscos aperos prepara,
que ya espera, más ruda que nunca,
la brega diaria;
se acerca a la cama,
donde el niño cándido
tranquilo descansa.
Un instante contempla amorosa
su faz sonrosada,
y después con cariño ferviente,
dando un beso en sus labios, exclama:
-¡Yo turbar ese sueño tan dulce! ...
¡No fuera quien soy, ni tuviera entrañas!
¡Juega y brinca y destroza, hijo mío!
¡Tu madre lo gana!
Vicente Neira

EL BRINDIS DEL BOHEMIO

 
En torno de una mesa de cantina,
una noche de invierno.
Regocijadamente departían
seis alegres bohemios.

Los ecos de sus risas escapaban
y de aquel barrio quieto
iban a interrumpir el impotente
y profundo silencio.

El humo de olorosos cigarrillos
en espirales se eleva al cielo,
simbolizando al resolverse en nada,
la vida de los sueños.

Pero en todos los labios había risas,
inspiración en todos los cerebros,
y repartidas en la mesa, copas
pletóricas de ron, whisky o ajenjo.

Era curioso ver aquel conjunto,
aquel grupo bohemio,
del que brotaba la palabra chusca,
la que vierte veneno,
lo mismo qué, melosa y delicada,
la música de un verso.

A cada nueva libación, las penas
hallábanse mas lejos
del grupo, y nueva inspiración llegaba
a todos los cerebros,
con el idilio roto que venía
en alas del recuerdo.

Olvidaba decir que aquella noche,
aquel grupo bohemio
celebraba entre risas, libaciones,
chascarillos y versos,
la agonía de un año que amarguras
dejó en todos lo pechos.
y la llegada, consecuencia lógica,
del "feliz año nuevo"...
una voz varonil dijo de pronto:

--Las doce, compañeros;
Digamos el "requiescat" por el año
que ha pasado a formar entre los muertos.
¡Brindemos por el año que comienza!
porque nos traiga ensueños;
porque no sea su equipaje un cúmulo
de amargos desconsuelos...

--Brindo dijo otra voz, por la esperanza
que a la vida nos lanza,
de vencer los rigores del destino,
por la esperanza, nuestra dulce amiga,
que las penas mitiga
y convierte en vergel nuestra camino.

Brindo porque ya hubiese a mi existencia
puesto fin con violencia
esgrimiendo en mi frente mi venganza;
si en mi cielo de tul, limpio y divino
no alumbrara mi sino
una pálida estrella: Mi esperanza.

--¡Bravo! dijeron todos, inspirado
esta noche has estado
y hablaste bueno, breve y substancioso.
El turno es de Raúl; alce su copa
y brinde por... Europa,
ya que su extranjerismo es delicioso...

--Bebo y brindo, clamo el interpelado;
brindo por mi pasado,
que fue de luz, de amor y de alegría
y en el que hubo mujeres tentadoras
y frentes soñadoras
que se juntaron con la frente mía...

Brindo por el ayer que en la amargura
que hoy cubre de negrura
mi corazón, esparza sus consuelos
trayendo hasta mi mente las dulzuras
de goces, de ternura,
de amores, de delicias, de desvelos,

-yo brindo, dijo Juan, porque en mi mente
brote un torrente
de inspiración divina y seductora,
porque vibre en las cuerdas de mi lira
el verso que suspira,
que sonríe, que canta y que enamora.

Brindo porque mis versos cual saetas
lleguen hasta las grietas
formadas de metal y granito,
del corazón de la mujer ingrata
que a desdenes me mata...
¡Pero que tiene un cuerpo muy bonito!

Porque a su corazón llegue mi canto,
porque enjuguen mi llanto
sus manos que me causan embelesos;
porque con creces mi pasión me pague...
¡vamos!, porque me embriague
con el divino néctar de sus besos.

Siguió la tempestad de frases vanas,
de aquellas tan humanas
que hallan en todas partes acomodo,
y en cada frase de entusiasmo ardiente,
hubo ovación creciente,
y libaciones, y reír, y todo.

Se brindo por la Patria, por las flores
por los castos amores
que hacen un valladar de una ventana,
y por esas pasiones voluptuosas
que el fango del placer llenan de rosas
y hacen de la mujer la cortesana.

Sólo faltaba un brindis, el de Arturo,
el del bohemio puro
de noble corazón y gran cabeza;
aquel que sin ambages declaraba
que solo ambicionaba
robarle inspiración a la tristeza,

Por todos estrechado, alzo la copa
frente a la alegre tropa
desbordante de risa y de contento;
los inundó en la luz de una mirada,
sacudió su melena alborotada
y dijo así, con inspirado acento:

-Brindo por la mujer, mas no por esa
en la que halláis consuelo en la tristeza,
rescoldo del placer ¡desventurados!;
no por esa que os brinda sus hechizos
cuando besáis sus rizos
artificisosamente perfumados.

Yo no brindo por ella, compañeros,
siento por esta vez no complaceros,
Brindo por la mujer, pero por una,
por la que me brindó sus embelesos
y me envolvió en sus besos:
por la mujer que me meció en la cuna.

Por la mujer que me enseñó de niño
lo que vale el cariño
exquisito, profundo y verdadero;
por la mujer que me arrulló en su brazos
y que me dio en pedazos
uno por uno, el corazón entero.

¡Por mi Madre! bohemios, por la anciana
que piensa en el mañana
como en algo muy dulce y deseado,
porque sueña tal vez, que mi destino
me señala el camino
por el que volveré pronto a su lado.

Por la anciana adorada y bendecida,
por la que con su sangre me dio vida,
y ternura y cariño;
por la que fue la luz del alma mía,
y lloró de alegría,
sintiendo mi cabeza en su corpiño.

Por ella brindo yo, dejad que llore,
que en lágrimas desflore
esta pena letal que me asesina;
dejad que brinde por mi madre ausente,
por la que sufre y siente
que mi ausencia es un fuego que calcina.

Por la anciana infeliz que sufre y llora;
y que del cielo implora
que vuelva yo muy pronto a estar con ella;
por mi Madre, bohemios, que es dulzura
vertida en la amargura
y en esta noche de mi vida estrella..

El bohemio calló; ningún acento
profanó el sentimiento
nacido del dolor y la ternura,
y pareció que sobre aquel ambiente
flotaba inmensamente
un poema de amor y amargura.
Guillermo Aguirre Fierro


PORQUE ME QUITE DEL VICIO

No es por hacerles desaigre...
Es que ya no soy del vicio...
Astedes mi lo perdonen,
pero es qui hace más de cinco
años que no tomo copas,
onqui ande con los amigos...
¿Qué si no me cuadra?...¡Harto!
Pa' que he di hacerme el santito:
he sido reteborracho;
¡como pocos lo haigan sido!
¡Perora si ya no tomo,
manque me lleven los pingos!

Dendi antes que me casara
encomencé con el vicio;
y, aluego, ya de casado
también le tupí macizo...
¡Probecita de mi vieja!
¡Tan güena siempre conmigo...!
¡Por más que l'hice sufrir
nunca me perdió el cariño!

Era una santa la probe,
y yo con ella un endino;
nomás porque no sufriera
llegué a quitarme del vicio,
pero, poco duró el gusto,
la de malas se nos vino
y una nochi redepente,
quedó com'un pajarito.
Dicen que juel corazón...
Yo no sé lo que haiga sido;
pero sento en la concencia
que jue mi vicio cochino
el quizo que nos dejara
solitos a mí y a m'hijo,
¡un chilpayate di ocho años
que quedaba güerfanito
a ledá en qui hace más falta
la madre con su cariño

Me sentí disesperado
de verme solo con m'hijo...
¡Probecita criaturita!
Mal cuidado...mal vestido
sempre solo...¡Ricordando
al ángel que 'bía perdido

Entonces pa' no pensar
golvi a darle recio al vicio,
porque poniéndome chuco,
me jallaba más tranquilo,
y cuando yastaba briago
y casi jueras de juicio,
parece que mi dijunta
'taba allí, ¡junto conmigo

Al salir de mi trabajo
m'iba yo con los amigos,
y, aluego, ya a medios chiles,
mercaba yo harto refino
y regresaba a mi casa
onde mi aguardaba mhijo;
y allí, ¡duro!, trago y trago,
hasta ponerme bien pítimo...

¡Y aistaba la tarugada!
Ya endinantes les he dicho
lueguito vía a mi vieja
que llegaba a hablar conmigo
y encomenzaba a decirme
cosas de mucho cariño,
y yo, a contestar con ella,
como si fuera dialtiro
cierto lo questaba viendo,
en tan mientras que mhijo
si abrazaba a mi asustado
diciéndome el probe niño

"¿Onde está mi mamacita?
Dime on tá, papacito...
¿Es verdad que testá hablando?
¿Cómo yo no la deviso...?"
"Pos qué no la ve, tarugo,
¡vaye que li haga cariños!"
¡Y el probecito lloraba
y pelaba sus ojitos
buscando ritiasustado
a aquella a quen tanto quiso...!

Una noche, al regresar
destarle dando al oficio,
llego y, al abrir la puerta,
¡ay Jesús, lo que deviso!
Hecho bola sobre el suelo,
'taba tirado mi niño,
risa y risa comun loco,
y pegando chicos gritos...

"¿Qué te pasa?...¿Qué sucede...?
¿Ti has güelo loco dialtiro...?"
Pero intonces, en la mesa,
videl frasco del refino,
que yo bia dejado lleno,
enteramente vacío.

Luego luego me di cuenta
y me puse retemuino:
"¿Qui has hecho , escuincle malvado"
¡Ya bebites el refino...!
¡Paqui aprendas a ser güeno,
voy a romperte l'hocico...!"

Y luego con harto susto
que l'hizo golver al juicio,
y con una voz di angustia
que no he di olvidar, me dijo:

"¡No me pegues...no me pegues...!
No soy malo, papacito.
¡Jue pa ver a mi mamita
como cuando habla contigo!
¡Jue pa quella me besara
y m'hiciera hartos cariños!"

Dendentonces ya no tomo
onqui ande con los amigos...
No es por hacerles desaigre,
pero ya no soy del vicio...
Y cuando quiero rajarme
porque siento el gusanito,
de tomarme alguna copa,
nomás mi acuerdo de m'hijo
y entonces si ya no tomo
¡manque me lleven los pingos...!
Carlos Rivas Larrauri

HERMANA

Que difícil es pedir,
Que alguien te quiera escuchar,
Cuando hay algo que te mata,
Y quieres llorar...

Pero ahí estuviste tú,
Mi amiga, compañera, confidente,
Pues contigo desahogué las nostalgias del ayer,
En aquel presente...

¿Y cómo sentiré tu último abrazo?
Si ya no estás.
¿Y cómo no estar triste?
Si es el paraíso,
El lugar donde te fuiste...

Siento cada noche el respiro,
De un alma feliz, y callada,
De la joven siempre amada,
Y le lloro a las estrellas tu partida inesperada...

Sólo me queda decirte,
Avergonzado, y Perdido,
Como a ti,
a nadie jamás había querido...
Mi amiga, Mi hermana.

GABRIEL BELMONTE


Mamá, soy Paquito

 
Paquito Cubierto de jiras, al ábrego hirsutas al par que las mechas crecidas y rubias, el pobre chiquillo se postra en la tumba, y en voz de sollozos revienta y murmura: "Mamá, soy Paquito; no haré travesuras." Y un cielo impasible despliega su curva. "¡Que bien que me acuerdo! La tarde de lluvia; las velas grandotas Que olían a curas; y tú en aquel catre tan tiesa, tan muda, tan fría, tan seria, y así tan rechula! Mamá, soy Paquito; no haré travesuras." Y un cielo impasible despliega su curva. "Buscando comida, revuelvo basura. Si pido limosna, la gente me insulta, me agarra la oreja, me dice granuja, y escapo con miedo de que haya denuncia. Mamá, soy Paquito; no haré travesuras." Y un cielo impasible despliega su curva. "Los otros muchachos se ríen, se burlan, se meten conmigo, y a poco me acusan de pleito al gendarme que viene a la bulla; y todo, porque ando con tiras y sucias. Mamá, soy Paquito; no haré travesuras." Y un cielo impasible despliega su curva. "Me acuesto en rincones solito y a obscuras. De noche, ya sabes, los ruidos me asustan. Los perros divisan espantos y aúllan. Las ratas me muerden, las piedras me punzan... Mamá, soy Paquito; no haré travesuras." Y un cielo impasible despliega su curva. "Papá no me quiere. Está donde juzga y riñe a los hombres que tienen la culpa. Si voy a buscarlo, él bota la pluma, se pone muy bravo, me ofrece una tunda. Mamá, soy Paquito; no haré travesuras." Y un cielo impasible despliega su curva.



TIA CHOFI

Amanecí triste el día de tu muerte, tía Chofi,
pero esa tarde me fui al cine e hice el amor.
Yo no sabía que a cien leguas de aquí estabas muerta
con tus setenta años de virgen definitiva,
tendida sobre tu catre, estúpidamente muerta.
Hiciste bien en morirte, tía Chofi,
porque no hacías nada, porque nadie te hacía caso,
porque desde que murió abuelita, a quien te consagraste,
ya no tenías nada qué hacer y a leguas se miraba
que querías morirte y te aguantabas.

¡Hiciste bien!
Yo no quiero elogiarte como acostumbran los arrepentidos
porque te quise a tu hora, en el lugar preciso,
y harto sé lo que fuiste, tan corriente, tan simple,
pero me he puesto a llorar como una niña porque te moriste.
¡Te siento tan desamparada,
tan sola, sin nadie que te ayude a pasar la esquina,
sin quién te dé un pan!
Me aflige pensar que estás bajo la tierra
fría de Berriozábal,
sola, sola, terriblemente sola,
como para morirse llorando.
Ya sé que es tonto eso, que estás muerta,
que más vale callar,
¿pero qué quieres que haga
si me conmueves más que el presentimiento de tu muerte?

Ah, jorobada, tía Chofi,
me gustaría que cantaras
o que contaras el cuento de tus enamorados.
Los campesinos que te enterraron sólo tenían
tragos y cigarros,
y yo no tengo más.
Ha de haberse hecho el cielo ahora con tu muerte,
y un Dios justo y benigno ha de haberte escogido.
Nunca ha sido tan real eso en lo que tu creíste.
Tan miserable fuiste que te pasaste dando tu vida
a todos. Pedías para dar, desvalida.
Y no tenías el gesto agrio de las solteronas
porque tu virginidad fue como una preñez de muchos hijos.
En el medio justo de dos o tres ideas que llenaron tu vida
te repetías incansablemente
y eras la misma cosa siempre.
Fácil, como las flores del campo
con que las vecinas regaron tu ataúd,
nunca has estado tan bien como en ese abandono de la muerte.
Sofía, virgen, antigua, consagrada,
debieron enterrarte de blanco
en tus nupcias definitivas.
Tú que no conociste caricia de hombre
y que desjaste que llegaran a tu rostro arrugas antes que besos,
tú, casta, limpia, sellada,
debiste llevar azahares tu último día.
Exijo que los ángeles te tomen
y te conduzcan a la morada de los limpios.
Sofía virgen, vaso transparente, cáliz,
que la muerte recorra tu cabeza blandamente
y que cierre tus ojos con cuidados de madre
mientras entona cantos interminables.
Vas a ser olvidada de todos
como los lirios del campo,
como las estrellas solitarias;
pero en las mañanas, en la respiración del buey,
en el temblor de las plantas,
en la mansedumbre de los arroyos,
en la nostalgia de las ciudades,
serás como la niebla intocable, hálito de Dios que despierta.

Sofía virgen, desposada en un cementerio de provincia,
con una cruz pequeña sobre tu tierra,
estás bien allí, bajo los pájaros del monte,
y bajo la yerba, que te hace una cortina para mirar al mundo.


JAIME SABINES


MAISTRITO DE PUEBLO


Que ya te dije que no Y tus caprichos no acepto, Aunque me dejes de hablar, Aunque te sientas molesto, Aunque me cuelgues la cara, Y aunque me hagas sentimientos, No he de darte permiso... Antes te saco cuero. Tanto dinero he gastado, Tanto celo, tanto empeño... La primaria, la secundaria, Prepa y curso propedéutico, tanta hablada de tu parte Con todos tus compañeros Diciendo...que tu serias Un profesionista bueno, Que ibas pa’ licenciado, O que si no serias... médico, Contador, militar, cura, Político o ingeniero. Y hoy que estas como chiflado, O loco te estas volviendo, Me sales de babosote Con la idea de ser maestro... Tanto dinero gastado, Tanto afán y tanto empeño, Tantas felicitaciones De amigos y compañeros... Para que hoy... con gran cinismo Tu me digas... ya no quiero Llegar a ser burgués cursi Sino preciado maestro. ¿Qué no te va a dar vergüenza de rebajarte tan feo? ¿Qué no vas a sonrojarte de bajar a tal empleo? ¿maistrito? ¡Qué gran cosa! ¡Qué dignidad! ¡Qué talento! ¡Qué provenir! ¡Qué importancia! ¡Qué prestigio! ¡Qué abolengo! Maistrito de escuela... un torpe que nada sabe de cierto, Haragán, irresponsable, Vago, pobre... un majadero. Maistrito...solo un Don nadie, Un vulgar vago del pueblo, Que va a organizar plantones, Marchas, huelgas y jaleos. Un flojo que solo quiere Ganar dinero y dinero Sin importarle los niños, Ni sentir el magisterio, Que no venera la patria, hombre ruin politiquero, pues para el solo es valioso pasarla de mitotero. Explíqueme... licenciado, Dígame usted... ingeniero, ¿Qué va a enseñarle a los niños? ¿Cómo va a orientar al pueblo? ¿Cómo va a exponer su clase a los niños de primero? Si usted no sabe contar, Ni jugar, ni está contento, Ni sabe del trato amable, Y menos contar un cuento, Y solo sabe vestirse Mas o menos...de cirquero. Muy sabiondo el hombrecito, ¡qué ni quebrados ni enteros, decimales ni nada sabe el Señor embustero! Así que... ya dije que no!¡! Y no me siga moliendo... Qué normal ni que normal... No quiero que seas maestro!¡! Antes te llevo al ejido Pa’ que seas jornalero, Pa’ que el sol te de en el lomo, Y te pongas fuerte y prieto. Así me dijo mi padre, Y yo que mucho loo quiero, Bajé la frente y salí Diciéndole... estoy de acuerdo, Yo seré lo que usted diga, En verdad... se lo prometo, pero ya no esté enojado, pues le hace daño... y me apeno. Salí a la calle, vagué Por las calles y los huertos, Por al jardín, la placita, Por la iglesia y el colegio... Miré a los peones cansados, Sudorosos, sin aliento, Poniendo sobre un papel Solo la huella del dedo, Vi a las mujeres descalzas Cargando leña del cerro, Vi a los niños, muchos niños Jugar en los basureros. Recogí desesperado A esa gente de mi pueblo, A esas gentes sin fortuna Sin redención, sin consuelo, Los metí en mi corazón, En mi entraña, en mi cerebro, Les di patria en mi conciencia Y me confundí con ellos. Allí frente aquellos niños Frente a esos enfermos, Pensé que eran angelitos despreciados por el cielo. Miré que no tenían alas, Los mire casi sin cuerpo, Ángeles sin un hogar, Sin Dios y sin consuelo. Y pensé... si me aferrara a ser licenciado o médico contador, conferencista, sacerdote o ingeniero, ¿Cómo podría despertar la conciencia de mi pueblo? ¿Qué les favorecería que yo lograra alto empleo si ni justicia, ni amor, ni palabras de consuelo podría darles y ofrecerles para calmar su tormento? Entonces volví a mi hogar, Todo lo tenia resuelto, Llamé a mi padre y le dije: Yo a usted mucho lo respeto... Comprendo sus sacrificios, Se de sus ansias y sus sueños, Pero hoy... quiero que me escuhe Por favor, solo un... solo un momento: Si quiere que sea feliz Y desea que sirva al pueblo, Si quiere que colabore Para mejorar a México, Si usted quiere que mi vida la dedique a lo que quiero, luchando por la igualdad, por la ciencia y el progreso... deje que yo tenga la profesión con que sueño , deje que yo sea feliz con mis niños sin colegio. Deje que mi vocación Se torne clase y recreo, Que sea lección de cariño, Que sea canto que sea verso, Que pueda yo se lucero Con la luz del alfabeto, Que pueda ser manantial, Que sacie la sed del pueblo. Déjeme sufrir... luchar, Déjeme vivir con ellos, Para lograr educarlos, Para construir un colegio, Déjeme... que luche... Deme permiso, le ruego, Para sembrar esperanzas, Para apuntalar anhelos, Deje que forme una escuela, Escuela a los cuatro vientos, Escuela de libertades Donde haya luz y contento. Deme permiso papá... Que sea un maistrito de pueblo, Que marque programas justos, Que trace caminos nuevos, Deje que siembre la mies Deje que se propicie el vuelo De esa águila que parece No tener alas ni aliento. Deje que escuche mi voz El militar, el gobierno, El sacerdote, el artista, El paria y el jornalero. Si ya mi hermano es doctor, y el mayor ya es arquitecto ¿por qué no me permite usted que yo me torne maestro; si ellos en su ingratitud, ya han formado un mundo nuevo, de explotación, de egoísmo, de lujos y de dinero? Si de usted se han olvidado, Si ya o vienen al pueblo, Y en su situación burguesa Gratitud y amor han muerto Si ellos saben que aquí, en casa Hay pobreza y hay apremios, Porque ni por caridad, Lo atienden cuando esta enfermo... Mi padre que do pensando, Silencio guardo un momento, Luego... me abrazó y me dijo. Si, muchacho... te comprendo Vete a luchar, hijo mío. Yo esperaré tu regreso, Sabiendo que traerás cosas Logradas con Fe y Empeño. Cuando vuelvas, hijo mío Vamos a estar muy contentos, Y se llenara la casa, Con tu amor y tus pequeños, Si aquí no me encuentras ya, Se que tendrás el consuelo De regresar a tu pueblo, Yo se que vendrás a verme, Y querrás con toda tu alma, Enseñarme el alfabeto. Mas si aquí no me encontraras, Ve a buscarme al campo santo, Y allí solitos los dos Envueltos en el silencio, Me dirás de tus afanes, De tus luchas y proyectos, De tus sencillas tareas De tu honor y de tus éxitos. No me traigas flores, hijo, Yo se que no las merezco, Ni cruz, ni ceras, ni nada, Solo quiero tu recuerdo. Anda, hijo mío... vete, vete ya, México espera tu esfuerzo, Te espera el hombre ignorante Y los niños macilentos, Yo aquí me quedo esperando Con orgullo verdadero, Porque se que cumplirás Ser prestigiado maestro. Anda hijo mío... vete ya, Que si de momento muero, Con orgullo gritaré: MI HIJO.... ¡ES MAISTRITO DE PUEBLO! ABRAHAM RIVERA SÁNCHEZ. SUPERVISOR JUBILADO DEL EDO. DE MORELOS.

IDENTIDAD

Déjenlas ser como flores
Siempre regadas, alimentadas, cuidadas, admiradas,
Pero prisioneras en una maceta.

Prefiero ser una hierba alta y fea
Adherida a los riscos, como un águila
Mecida por el viento en lo alto de las rocas agrietadas.

Haber brotado atraves de la superficie
Partida de la piedra
Para vivir, para sentirse expuesta a la locura
Del vasto cielo eterno.
Ser sacudida por la brisa del antiguo mar
Llevándose mi alma, mi semilla, más allá
De las montañas del tiempo o hacía el
Abismo de lo raro.

Prefiero no ser vista o ser evitada por todos
Antes que ser una flor agradablemente perfumada
Creciendo entre montones del fértil valle
Donde ellas son elogiadas, manoseadas y
Arrancadas por manos avaras-

Prefiero oler a apestoso moho verde
Que a la dulce fragancia de la lila
Si puedo estar sola, fuerte y libre
Prefiero ser una hierba alta y fea.

JULIO NOBOA


FUSILES Y MUÑECAS

Juan y Margot, dos ángeles hermanos
que embellecen mi hogar con sus cariños,
se entretienen en juegos tan humanos
que parecen personas desde niños.

Mientras Juan, de tres años, es soldado
y monta en una caña endeble y hueca,
besa Margot con labios de granado,
los labios de cartón de su muñeca.

Lucen los dos sus inocentes galas
y alegres sueñan en tan dulces lazos;
él, que cruza sereno entre las balas;
ella, que arrulla a un niño entre sus brazos.

Puesto al hombro el fusil de hoja de lata,
el kepí de papel sobre la frente,
alienta el niño en su inocencia grata
el orgullo viril de ser valiente.

Quizá piensa, en sus juegos infantiles,
que en este mundo que su afán recrea,
que son como el suyo todos los fusiles
con que la torpe humanidad pelea.

Que pesan poco, que sin odios lucen,
que es igual el más débil al más fuerte,
y que, si se disparan, no producen
humo, fragor, consternación y muerte.

¡Oh, misteriosa condición humana!
Siempre lo opuesto buscas en la tierra;
ya delira Margot por ser anciana,
y Juan, que vive en paz, ama la guerra.

Mirándoles jugar, me aflijo y callo;
¿cual será en el mundo su fortuna?
Sueña el niño con armas y caballo,
la niña con velar junto a la cuna.

El uno corre de entusiasmo ciego,
la niña arrulla a su muñeca inerme,
y mientras grita el uno: Fuego, fuego,
la otra murmura triste: Duerme, duerme.

A mi lado ante juegos tan extraños,
Concha, la primogénita, me mira:
¡es toda una persona de seis años
que charla, que comenta y que suspira!

¿Por qué inclina su lánguida cabeza
mientras deshoja inquieta algunas flores?
¿Será la que ha heredado mi tristeza?
¿será la que comprende mis dolores?

Cuando me rindo del dolor al peso,
cuando la negra duda me avasalla,
se me cuelga del cuello, me da un beso,
se le saltan las lágrimas, y calla.

Sueltas sus trenzas claras y sedosas,
y oprimiendo mi mano entre sus manos
parece que medita muchas cosas
al mirar como juegan sus hermanos.

Margot que canta en madre transformada,
y arrulla a un niño que jamás se queja,
ni tiene que llorar desengañada,
ni el hijo crece, ni se vuelve vieja.

Y este guerrero audaz de tres abriles
que ya se finge apuesto caballero,
no logra en sus campañas infantiles
manchar con sangre y lágrimas su acero.

¡Inocencia! ¡Niñez! ¡Dichosos nombres!
Amo tus goces, busco tus cariños;
como han de ser los juegos de los hombres,
más dulces que los juegos de los niños.

¡Oh, mis hijos! No quiera la fortuna
turbar jamás vuestra inocente calma,
no dejéis esa espada y esa cuna;
cuando son de verdad, matan el alma.

JUAN DE DIOS PEZA

REIR LLORANDO

Viendo a Garrik -- actor de la Inglaterra --
el pueblo al aplaudirlo le decía:
"Eres el más gracioso de la tierra,
y más feliz..." Y el cómico reía.
Víctimas del spleen, los altos lores
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores,
y cambiaban su spleen en carcajadas.

Una vez, ante un médico famoso,
llegóse un hombre de mirar sombrío:
sufro -- le dijo --, un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.
Nada me causa encanto ni atractivo;
no me importan mi nombre ni mi suerte;
en un eterno spleen muriendo vivo,
y es mi única pasión la de la muerte.

- Viajad y os distraeréis. - ¡Tanto he viajado!
- Las lecturas buscad. - ¡Tanto he leído!
- Que os ame una mujer. - ¡Si soy amado!
- Un título adquirid. - ¡Noble he nacido!
- ¿Pobre seréis quizá? - Tengo riquezas.
- ¿De lisonjas gustáis? - ¡Tantas escucho!
- ¿Qué teneis de familia? - Mis tristezas.
- ¿Váis a los cementerios? - Mucho... mucho.
... - De vuestra vida actual ¿tenéis testigos?
- Sí, mas no dejo que me impongan yugos:
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos, mis verdugos.
Me deja -- agrega el médico -- perplejo
vuestro mal, y no debe acobardaros;
tomad hoy por receta este consejo
"Sólo viendo a Garrik podréis curaros".
- ¿A Garrik? - Sí, a Garrik... La más remisa
y austera sociedad le busca ansiosa;
todo aquel que lo ve muere de risa;
¡Tiene una gracia artística asombrosa!
- ¿Y a mí me hará reir? - ¡Ah! sí, os lo juro;
Él sí; nada más él; más... ¿qué os inquieta?
- Así -- dijo el enfermo --, no me curo:
¡Yo soy Garrik!... Cambiadme la receta.

¡Cuántos hay que, cansados de la vida,
enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reir como el actor suicida,
sin encontrar para su mal remedio!
¡Ay! ¡Cuántas veces al reir se llora!
¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
Porque en los seres que el dolor devora
el alma llora cuendo el rostro ríe!
Si se muere la fe, si huye la calma,
si sólo abrojos nuestra planta pisa,
lanza a la faz la tempestad del alma
un relámpago triste: la sonrisa.
El carnaval del mundo engaña tanto,
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto,
y también a llorar con carcajadas.

JUAN DE DIOS PEZA

AMIGO

Amigo...palabra inmensa como el universo
Amigo...palabra de significado profundo como el océano
Amigo...palabra dulce como el néctar de las flores
Amigo...palabra sincera como el corazón de un niño
Amigo...palabra de fragancia fresca como el rocío
Amigo...palabra de luz en la noche mas obscura
Amigo...palabra de aliento en mortal dolor
Amigo...palabra risueña en momentos alegres
Amigo...palabra divina en este mundo maligno

AUTOR: BRUMA


GRACIAS

Hoy mi corazón sonrío
Y de él grato canto brotó
Le cantó a la vida
Le cantó a las flores
Y através de sus canciones
Al Creador agradeció
Por las tantas maravillas
Que en su vida gozó

¡Oh, maravilla preciosa del amor!
Gracias te doy... Señor
Gracias por la rosa y ...sus espinas
Por las flores y...las hierbas
Por la luz y...las tinieblas
Por el amor y ...el desamor
Por la alegría y ...la tristeza
Por la dulce compañía y...la cruel soledad
Por la calma y...la ansiedad
Por la paz y ...el dolor
Por todo esto, gracias te doy ...Señor
Porque sin ello jamás hubiese aprendido
A apreciar y a valorar
Al ¡VERDADERO AMOR!
Gracias por tantas maravillas
Te doy ...Señor

AUTOR: BRUMA


FELICIDAD

FELICIDAD QUE VUELAS SOBRE EL CIELO AZUL
Y QUIERES POSARTE SOBRE MI CORAZON
ROZAS MI ALMA HAMBRIENTA DE AMOR INSACIABLE
Y DEJAS MARCAS DE RISAS EN MIS LABIOS
PRODUCIDAS POR TU FELICIDAD COMPARTIDA

FELICIDAD QUE PARTES DE PUERTOS LEJANOS
Y BUSCAS UN CORAZON DONDE PODER ATRACAR
SOY EL CAPITAN QUE QUISIERA SEGUIR TU RUMBO
ESCUCHANDO TU VOZ DE SIRENA IRRESISTIBLE

FELICIDAD QUE CAMINAS POR ANGOSTOS SENDEROS
Y UN CORAZON EN EL HORIZONTE PRETENDES ENCONTRAR
DEJA QUE SEA YO EL PELEGRINO CAMINANTE QUE TE BUSCA
Y QUE SOLO CUANDO TE ENCUENTRE REPOSARÁ

FELICIDAD QUE TE HUNDES EN EL MAR AZUL
BUSCANDO ESA VALIOSA PERLA DENTRO DEL CORAL
DEJA QUE MI CORAZON ROMPA SU CAPARAZON
Y TE MUESTRE EL BRILLO DE ESA MADREPERLA ROJA
QUE ENTRE CORAL Y OSTRAS TE ABRIRE MI CORAZON

FELICIDAD TÓCAME AUNQUE SOLO SEA UNA VEZ
QUE CUANDO PASES CERCA , ESCAPAR NO TE DEJARÉ
PORQUE CON DIENTES Y UÑAS A VOS ME AFERRARE
SOLO TE PIDO FELICIDAD VISÍTAME AUNQUE TAL SOLO SEA UNA VEZ..

Matrix®




Tu pena mi preocupación

Es tu pena una espina en el corazón
Es tu lastima una herida en tu alma
Es un hueco en tu pecho deseoso de llenarse
O simplemente es una pena que no quiere dejarte

Puedo ayudarte aunque solo sea con escucharte
O tomarte la mano y poder acompañarte
Capaz que simplemente si te robo una sonrisa ayude
Aunque solo sea para bien por un instante.

Tu pena no creo que sane con esto
Pero mi deseo es que por lo menos disminuya
Porque consuelo no se darte, ni se si eso ayuda
Pero siempre estare a tu lado y mi mano sera tuya.

Matrix®




ANGEL DORMIDO

TE VI DURMIENDO EN TU PAZ NOCTURNA
RENDIDO AL CANSANCIO DEL JUEGO Y LA ALEGRIA DIURNA
REPOSANDO TU FRÁGIL CUERPITO DE TANTO TRAJINAR
CON ESA SONRISA EN TUS LABIOS SIGNO DE FELICIDAD

ME GUSTA OBSERVARTE MIESTRAS DUERMES
ACARICIARTE TU REBELDE PELO NEGRO
REPASAR LA PERFECCION DE TUS CEJAS
MARCAR TUS MEJILLAS ROSADAS E INFLADAS
ME GUSTA HABLARTE , PENSADO QUE ME ESCUCHAS DORMIDO
DECIRTE CUANTO TE QUIERO Y ME PREOCUPO POR VOS
EL NO PODER DEDICARTE MAS TIEMPO QUE EL DESEADO
PERO CON LA SEGURIDAD QUE ERES EN EL MUNDO EL SER MAS AMADO

ME GUSTA MIRARTE DESCANSAR Y SENTIR TU TIBIEZA A MI LADO
EL ESCUCHAR TU RESPIRACIÓN SUSURRANDO EN MI OIDO
TU ROSTRO RELAJADO REFLEJANDO TANTA PAZ
PENSANDO QUE VOY EN CAMINO SEGURO BUSCANDO TU BIENESTAR

LUZ DE MIS OJOS, LLENAS MI CORAZON
ERES LO MAS HERMOSOS QUE LA VIDA ME HA DADO
SOLO GRATITUD TU AMOR ME HA BRINDADO
Y PUEDO DECIRTE CUANTO TE QUIERO A VOS MI ENANO

DUERME Y DESCANSA MI CIELO HERMOSO
TU SONRISA ME LLENA DE ALEGRIA EL CORAZON
TUS LAGRIMAS DESTROZAN MI ALMA AFLIGIDA
TUS ABRAZOS Y BESOS ME DAN NUEVA VIDA.

Matrix®




ENSUEÑO

Yo seré vieja cuando mi hijo sea un hombre
y cuando salgamos a pasear juntos de gusto
me pondré mas encorvada para que asi a mi
lado él parezca mas gallardo.

Seré una viejecita llena de mañas
aprenderé a tropezar para que él me sostenga
me fingiré fatigada para que me dé el brazo
y me diga con voz suave:
¿te has cansado mamá ?
y las muchachas,que con toda seguridad
estarán locas de amor por él dirán:
-esa señora bajita, que va del brazo de ese mozo
tan arrogante, es su madre:
¡ y yo voy a tener ese orgullo !

autor: JUANA DE IBARBOUROO


AMIGA

AMIGA, no te mueras.
Óyeme estas palabras que me salen ardiendo,
y que nadie diría si yo no las dijera.

Amiga, no te mueras.

Yo soy el que te espera en la estrellada noche.
El que bajo el sangriento sol poniente te espera.

Miro caer los frutos en la tierra sombría.
Miro bailar las gotas del rocío en las hierbas.

En la noche al espeso perfume de las rosas,
cuando danza la ronda de las sombras inmensas.

Bajo el cielo del Sur, el que te espera cuando
el aire de la tarde como una boca besa.

Amiga, no te mueras.

Yo soy el que cortó las guirnaldas rebeldes
para el lecho selvático fragante a sol y a selva.
El que trajo en los brazos jacintos amarillos.
Y rosas desgarradas. Y amapolas sangrientas.

El que cruzó los brazos por esperarte, ahora.
El que quebró sus arcos. El que dobló sus flechas.

Yo soy el que en los labios guarda sabor de uvas.
Racimos refregados. Mordeduras bermejas.

El que te llama desde las llanuras brotadas.
Yo soy el que en la hora del amor te desea.

El aire de la tarde cimbra las ramas altas.
Ebrio, mi corazón. bajo Dios, tambalea.

El río desatado rompe a llorar y a veces
se adelgaza su voz y se hace pura y trémula.

Retumba, atardecida, la queja azul del agua.
Amiga, no te mueras!

Yo soy el que te espera en la estrellada noche,
sobre las playas áureas, sobre las rubias eras.

El que cortó jacintos para tu lecho, y rosas.
Tendido entre las hierbas yo soy el que te espera!


NERUDA

POEMA XX

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche esta estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo


NERUDA

HECHA PARA VOS



Cuando pensabas que no te veia,
Te vi pegar mi primer dibujo al refrigerador,
inmediatamente quise pintar otro.

Cuando pensabas que no te veia,
Te vi arreglar y disponer de todo en nuestra casa para
que fuese agradable vivir, pendiente de detalles,
y entendi que las pequeñas cosas son las cosas especiales de la vida.

Cuando pensabas que no te veia,
Te escuche pedirle a Dios y supe que existia un Dios
al que le podría yo platicar y en quien confiar.

Cuando pensabas que no te veia,
Te vi preocuparte por tus amigos sanos y enfermos y
aprendi que todos debemos de ayudarnos y cuidarnos unos a otros.

Cuando pensabas que no te veia,
Te vi dar tu tiempo y dinero
para ayudar a personas que no tienen nada y aprendi que
aquellos que tienen algo deben de compartirlo con quienes no tienen.

Cuando pensabas que no te veia,
Te senti darme un beso por la noche y me senti amado y seguro.

Cuando pensabas que no te veia,
Te vi atender la casa y a todos los que vivimos en ella y aprendi
a cuidar lo que se nos da.

Cuando pensabas que no te veia,
Vi como cumplias con tus responsabilidades aun cuando
no te sentias bien, y aprendi que debo de ser responsable cuando crezca.

Cuando pensabas que no te veia,
Vi lágrimas salir de tus ojos y aprendi que algunas
veces las cosas duelen, y que esta bien llorar.

Cuando pensabas que no te veia,
Vi que te importaba y quise ser todo lo que puedo llegar a ser.

Cuando pensabas que no te veia,
Aprendi casi todas las lecciones de la vida que necesito saber para
ser una persona buena y productiva cuando crezca.

Cuando pensabas que no te veia,
Te vi y quise decir:Gracias por todas las cosas que vi, cuando
pensabas que no te veia.


EN PAZ


Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales coseché siempre rosas.
¯.. Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

Amado Nervo

PAPEL MOJADO



Con ríos
con sangre
con lluvia
o rocío
con semen
con vino
con nieve
con llanto
los poemas
suelen
ser
papel mojado.

MARIO BENEDETTI

ADIÓS A LA MAESTRA



Obrera sublime,
bendita señora:
la tarde ha llegado
también para vos.
¡La tarde, que dice:
descanso!…la hora
de dar a los niños
el último adiós.
Mas no desespere
la santa maestra:
no todo en el mundo
del todo se va;
usted será siempre
la brújula nuestra,
¡la sola querida
segunda mamá!
Pasando los meses,
pasando los años,
seremos adultos,
geniales tal vez…
¡mas nunca los hechos
más grandes o extraños
desfloran del todo
la eterna niñez!
En medio a los rostros
que amante conserva
la noble, la pura
memoria filial,
cual una solemne
visión de Minerva,
su imagen, señora,
tendrá su sitial.
Y allí donde quiera
la ley del ambiente
nimbar nuestras vidas,
clavar nuestra cruz,
la escuela ha de alzarse
fantásticamente,
cual una suntuosa
gran torre de luz.
¡No gima, no llore
la santa maestra:
no todo en el mundo
del todo se va;
usted será siempre
la brújula nuestra,
¡la sola querida
segunda mamá!

PEDRO PALACIOS




A MIS SOLEDADES VOY...



A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos.

¡No sé qué tiene la aldea
donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo
no puedo venir más lejos!

Ni estoy bien ni mal conmigo;
mas dice mi entendimiento
que un hombre que todo es alma
está cautivo en su cuerpo.

Entiendo lo que me basta,
y solamente no entiendo
cómo se sufre a sí mismo
un ignorante soberbio.

De cuantas cosas me cansan,
fácimente me defiendo;
pero no puedo guardarme
de los peligros de un necio.

El dirá que yo lo soy,
pero con falso argumento,
que humildad y necedad
no caben en un sujeto.

La diferencia conozco,
porque en él y en mí contemplo,
su locura en su arrogancia,
mi humildad en su desprecio.

O sabe naturaleza
más que supo en otro tiempo,
o tantos que nacen sabios
es porque lo dicen ellos.

Sólo sé que no sé nada,
dixo un filósofo, haciendo
la cuenta con su humildad,
adonde lo más es menos.

No me precio de entendido,
de desdichado me precio,
que los que no son dichosos,
¿cómo pueden ser discretos?

No puede durar el mundo,
porque dicen, y lo creo,
que suena a vidrio quebrado
y que ha de romperse presto.

Señales son del jüicio
ver que todos le perdemos,
unos por carta de más
otros por cartas de menos.

Dijeron que antiguamente
se fue la verdad al cielo;
tal la pusieron los hombres
que desde entonces no ha vuelto.

En dos edades vivimos
los propios y los ajenos:
la de plata los extraños
y la de cobre los nuestros.

¿A quién no dará cuidado,
si es español verdadero,
ver los hombres a lo antiguo
y el valor a lo moderno?

Dixo Dios que comería
su pan el hombre primero
con el sudor de su cara
por quebrar su mandamiento,

y algunos inobedientes
a la vergüenza y al miedo,
con las prendas de su honor
han trocado los efectos.

Virtud y filosofía
peregrina como ciegos;
el uno se lleva al otro,
llorando van y pidiendo.

Dos polos tiene la tierra,
universal movimiento;
la mejor vida el favor,
la mejor sangre el dinero.

Oigo tañer las campanas,
y no me espanto, aunque puedo,
que en lugar de tantas cruces
haya tantos hombres muertos.

Mirando estoy los sepulcros
cuyos mármoles eternos
están diciendo sin lengua
que no lo fueron sus dueños.

¡Oh, bien haya quien los hizo,
porque solamente en ellos
de los poderosos grandes
se vengaron los pequeños!

Fea pintan a la envidia,
yo confieso que la tengo
de unos hombres que no saben
quién vive pared en medio.

Sin libros y sin papeles,
sin tratos, cuentas ni cuentos,
cuando quieren escribir
piden prestado el tintero.

Sin ser pobres ni ser ricos,
tienen chimenea y huerto;
no los despiertan cuidados,
ni pretensiones, ni pleitos.

Ni muemuraron del grande,
ni ofendieron al pequeño;
nunca, como yo, afirmaron
parabién, ni pascua dieron.

Con esta envidia que digo
y lo que paso en silencio,
a mis soledades voy,
de mis soledades vengo.

LOPE DE VEGA




PARA ENTONCES



Quiero morir cuando decline el día,
en alta mar y con la cara al cielo;
donde parezca un sueño la agonía,
y el alma, un ave que remonta el vuelo.

No escuchar en los últimos instantes,
ya con el cielo y con el mar a solas.
más voces ni plegarias sollozantes,
que el majestuoso tumbo de las olas.

Morir cuando la luz triste retira
sus áureas redes de la onda verde,
y ser como ese sol que lento expira:
algo muy luminoso que se pierde.

Morir, y joven: antes que destruya
el tiempo aleve la gentil corona;
cuando la vida dice aún: "soy tuya",
¡aunque sepamos bien que nos traiciona!

MANUEL GUTIÉRREZ NÁJERA




LA HIGUERA



Porque es áspera y fea,
porque todas sus ramas son grises,
yo le tengo piedad a la higuera.

En mi quinta hay cien árboles bellos:
ciruelos redondos,
limoneros rectos
y naranjos de brotes lustrosos.

En las primaveras,
todos ellos se cubren de flores
en torno a la higuera.

Y la pobre parece tan triste
con sus gajos torcidos que nunca
de apretados capullos se visten...

Por eso,
cada verz que yo paso a su lado,
digo, procurando
hacer dulce y alegre mi acento:
-Es la higuera el más bello
de los árboles en el huerto.

Si ella escucha,
si comprende el idioma en que hablo,
¡qué dulzura tan honda hará nido
en su alma sensible de árbol!

Y tal vez a la noche,
cuando el viento abanique su copa,
embriagada de gozo, le cuente:
-Hoy a mi me dijeron hermosa.


JUANA DE IBARBOUROU




EL DULCE MILAGRO



¿Que es esto? ¡Prodigio! Mis manos florecen.
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen.
Mi amante besóme las manos, y en ellas,
¡oh gracia! brotaron rosas como estrellas.

Y voy por la senda voceando el encanto
y de dicha alterno sonrisa con llanto
y bajo el milagro de mi encantamiento
se aroman de rosas las alas del viento.

Y murmura al verme la gente que pasa:
"¿No veis que está loca? Tornadla a su casa.
¡Dice que en las manos le han nacido rosas
y las va agitando como mariposas!"

¡Ah, pobre la gente que nunca comprende
un milagro de éstos y que sólo entiende
Que no nacen rosas más que en los rosales
y que no hay más trigo que el de los trigales!

Que requiere líneas y color y forma,
y que sólo admite realidad por norma.
Que cuando uno dice: "Voy con la dulzura",
de inmediato buscan a la criatura.

Que me digan loca, que en celda me encierren
que con siete llaves la puerta me cierren,
que junto a la puerta pongan un lebrel,
carcelero rudo carcelero fiel.

Cantaré lo mismo: "Mis manos florecen.
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen".
¡Y toda mi celda tendrá la fragancia
de un inmenso ramo de rosas de Francia!

JUANA DE IBARBOUROU




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