NextCard Visa

Carlos López Dzur / Tantralia / poemas
Romance de Mara

... y salieron al desierto de Shur y anduvieron
tres días por el desierto sin hallar agua y llegaron
a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara,
porque eran amargas...:
Exodo 15:22-23.


Los que no cosechan del árbol del poema;
pero tampoco alimentan su raíz,
preguntaron con enojo:
—¿Qué nos endulzará la boca?—
Como leña en lajas, ulcerantes de encono,
quitaron las hojas y las cortezas
a los textos de su piel, al tronco cancionero.
Derribaron los cimientos de sí,
incrédulos del misterio doloroso
que el poeta conjura del penacho a la raíz.

Preguntaron: —¿Qué beberemos?—
Confesaron su odio por los bosques
del léxico y quemaron los versos
escritos en rollos de vitela
y maldijeron al vitoco
(Consolador, hijo de Consoladores)
y la promesa informada por él,
el valle del frondoso lirismo.
...porque él se vistió de árbol
y fue proclamado vasallo de signo servicio
por oyentes que le vieron besar
la flor de la metáfora y escribír
el Pacto Vegetal de su decoro.
Sin embargo, los hijos de Tritón
a las peñas pedían sus caracolas
porque, en su corazones,
fornicaban con ídolos de arena, diciendo:
—No hay vida en la símil ni dulce amina
en las frases del Consolador—.
Y llamaron al poeta mentiroso,
payaso, anti-héroe, vitoco
y pachotero,
camino al tercer día.

Y el poeta persistió en la siembra
de su asombro, con savia fluyente
y con saliva de sus ríos profundos
entre cicatrices de los sequedales.
Lo tenían en yugo
-amarrado de los pies—
y él, en pese a lo tundido, por ironía,
a más patadas... ¡más versos!
porque él funciona, con espíritu
más fuerte que el dolor y la necesidad,
y aún su lengua —que fue arrancada de cuajo
para enmudecerlo—, innecesaria fue
para invocar las arboledas
con la química del alba.

El tiene treinta atalayas de pan
en las costillas y tres cuerpos
de Vishnú para llegar al final
del tercer día, con su canción
triunfante de alimento...
—¿Qué beberemos?—, insistieron
los tritones, habitantes de las grutas
del nitrógeno, al mirarlo sin morir
por los senderos quemantes de Shur.

Contrario a él, ellos
sin la fe hidrosoluble del vino,
o la chupadera láctea del calcio.
De pronto, con ponzoña vengadora,
la Culebra del Desierto los detuvo
como a cañas flacas de abandono.
Mostró el agua homicida y hediente
y dijo: —¡Bebed de Mara, bebed
y temblad, zoófagos, hijos de coníferas,
zooides del zooblasto, y malditas sean
otra vez estas aguas, maldito
el fósil zoógeno de los corales
y los senderos calizos
de vuestros párpados y uñetas
que escarban la tierra con fatiga,
porque éste es el último oasis!—

Y como maldecía, ellos en pánico,
se comían sus excrementos.
Excepto aquel, el vitoco,
llamado poeta de los árboles
y las aguas amargas.

Entonces, este sátiro poeta
sacó voz del ronco viento y semillas
de algún artificio del trigo
y flores de alguna espiga
de la maravilla...
¡A la vista de todos! nacieron
almendros, dátiles y manzanos,
como si se legislara la dulzura
escondida con su voz.

Fue que el poeta clamó
a los treinta señores de sus huesos
(a palos azotados por la multitud)
y les dijo: —Sácialos de carotina,
Endulzador de las Alquimias,
para que vean más allá
de sus raseros xenoftálmicos
al bacalao pudrido de sus bocas,
su livor suplantador, dentro del alma,
sus fingimientos cárdenos.

Flúyelos sobre las aguas endulzadas
para que conozcan las ovas de la miel
y la leche verdadera, deva del azúcar
y el grano, redentor de litoclasas,
quebrador de rocas; hártalos ahora
de tiamina, ya que son pobres de Shur
y jamás se alimentaron de cereales
ni sutilezas del génesis en platos
de estrofas limpias y páginas de harina».

En las blandas arcillas del futuro,
el poema es salud de la carne
y con leche se cocina el hueso
y con amor se vive en el verso
que es dulce a los pámpanos
de la vid agria del desierto.
—Sumérgelos de hocico
en la riboflavina, en la franja
anaranjada que lava las comisuras
de labios secos y partidos
y permite a los besos
la ternura de las elegías
y el olor de la epidermis
rimada con deliquio,
porque ellos no son poetas,
no conocen la vid verdadera
ni los monstruos de la voz
que canta e invoca,
premedita y plasma
la autenticidad de la glucosa—.

Los rayos ultravioletas los consumen
y sus cuerpos son espectros de ceniza.
A flor de dientes y lengua vipirina,
mascan sus maldiciones y blasfemias.

¡Son hijos de Mara, incrédulos
del árbol que endulza las aguas!
—En cada espacio de vértebra,
dáles la perfecta rima
para la canción del genoma!

Húndelos en el pozo viscoso
de tu amarillo linfa, mánalos
como tocofenol vegetal de tus aceites
para que no sean estériles ni magros
y se multipliquen en el texto
de Tu Sol nutricio; que beban
la sangre de tus espinacas,
caldo de tus legumbres
y bebedizos de tus patatas cocidas
en horno de elocuencia morfogénica.

¡Que aprendan a morder,
sin dolor de encías y sin tedio,
a los sabores de tus ácidos ascórbicos
ya que en tí, señor de sonoridades,
late la palabra furiosa,
la denuncia y el colmillo conspirador!—

¡Tantas galas de violencia
y no resisten hasta el tercer día
estos hijos de Tritón,
depresivos, asténicos,
comegofios de arena!
—Dáles la biotina, versolari
del Axis Mundi, suélvela
en las aguas de Mara y que beban
las riquezas de tus alacenas
de vitamina H, chacra por chacra,
del epistrófeo al sacro,

del alfa a la omega.
¡Que se laman los bigotes,
que olviden que tragaron polvo
y bebieron orines de cobras
y pitones; a fresas y a moras
que les sepan las jetas
a esos dueños de duras cervices!—

Dibujo a lápiz de Rembrandt Harmensz Van Rijn, titulado Hombre sentado ante cortina.

—¡Puebla sobre el poema
de las aguas dulces tu sustancia rojiza!
Combate a las crueles anemias del alma.

Exilia la pelagra
y establece el Reino del Consuelo
con ácido fólico que te sobre
porque hay torrentes sanguíneos
en desgracia y parturientas
con úteros rotos
y alambiques de tibias doncellas
que mueren en mañerías
con hombres engañosos
y hembras que no hayan ligamen
ni atadura porque no saben
salmos en madremontes
ni canciones para el fuego de la leña».

Estas cosas dijo el Vitoco,
mesías sin mentira y cantor
de panderos y danzas,
al echar árbol a las aguas amargas
y endulzar la vida de la arena.
¡Treinta vitaminas que Funk
ni imaginó, desde ese día,
reconstruyeron al pueblo de Tritón
y a las bocas que comen leudo
en los días de santa convocación!

Bendito fue el durazno y el ciruelo,
el cerezo y el higo, vitaminadas
fueron, por causa de beber,
del agua dulce de algún texto,
las naciones y el que les dió ordenanza
y probó con agua amarga
y la Venus del espejo
y la Venus del pomo
y el odioso livor que incensó
a las hijas de Eurinoma
y las enterró vivas
por amar a los poetas
de Apolos...

9-7-90


El Ladrón (2)

¡Yo vivo de robar del robar benéfico
corazones igualmente agónicos!
Esa es mi dicha,
mi lujo,
mi tarea,
mi razón de anhelar y sufrir
al mismo tiempo!

Ser el ladrón que se es,

honestamente limpio, intuitivo,
es inducirlos al canto invocativo.
¡Por eso me acusan de judío, usurpador,
víbora del desierto, semilla de Jacob;
pero hay que comprender que uno vive
para este gran proyecto de unirlos
productivamente
al destiempo regresivo
de la maña
sin la dualidad brutal de los deseos!

Homenaje a Pan


¡Qué hermosa santidad
tiene tu cuerpo, peludo en el pecho,
caprino en las costillas, tierno en el semblante!
Seguro que tienes la mente en los talones
y sudas flautas por cada tejido,
célula por célula, núcleo por núcleo.

¡Pan-Todo... pan-inclusivo,
sin levadura, pan natural,
pan saturado de pan!

2.

Sátiras semillas diseminas
dentro/fuera/entre las piernotas vegetales
de la Tierra y los senos derramados de los cerros.
Pan de leche llovido en galaxias explosivas
como Vaca Voladora que fuíste de los cielos
y Gotas de Castrado sobre Urania
y espuma del mar y todo infierno y todo Gólgota..

3.

Cuando se forma la Primavera del Mundo,
Ofión-Bóreas rapta todo lo que es bello
y Pan corre por los huertos arcádicos
por sus caprichos, desnudo,
ninfas de los ríos, sin escapada.
La piel se transparenta de hermosura viva
y el pulmón echa su meta de salvar
cada divino grano de certidumbre y honra,
cada espacio de aire, brisa y aroma.

4.

En la divinidad de esta voluntad,
se construyen nudillos y anchas manos.
bulla de piernas, se manifiesta la boca,
se bendice lo universal y lo íntimo,
lo cósmico y la sustancia,
la esencia y la privacidad.

5.

Te ofrendo mi testae,
recibida como abrigo exterior a mi semilla,
cáscara de gameto fermentado
que creyó en la esposa del testiculus.
Cierta evidencia en las orquídeas prefigura
que la concha es un angeion vacío.
Tú no hagas caso: te doy fe
de que estoy testiculatus
con mi tubérculo muy sólido,
lleno de ovas, rico en amnios,
disponible para el cigoto, tête-á-tête.
Te dejo mi testosterona para
la vivípera afrodisia que te plazca.

6.

A veces, no siempre,
yo me lo amacizo contra mi pecho
como otro corazón que me hace falta
y me dejo llevar por su latido,
más iluminado que el mío,
a pesar de lo oscuro y voláfugo.
A veces, tenemos que bailar juntos
sin que nadie nos vea, como en las cuevas,
antes de salir a darnos a gregarios rituales
con las gentes del mundo.
Don Nadie nos fuñe costilla abajo
y giramos con talones de cómplices
y como trompos dulcemente amarrados
del ombligo.

El coloca sus manos sobre mis hombros
(¡para que no lo hagamos!)
ya que tendremos que bailar
lo menos tristemente que podamos.
Su bestia me observa con ganas
de besarme o morderme,
al menos, hasta que aparezcan
las putas ninfas que invocamos.

Es tan triste estar solo,
tiernamente indefenso, con un corazón
que tiene arpas en sus silencios,
violines en el estómago!
Busco de mi esqueleto y mis mañas
alguna parte que lo identifique
y pregunto inútilmente dónde estoy
y por qué esta sucia felicidad de segunda mano,
esta generosa miseria de ejemplos
de otras poses y regularidades,
este baúl con memorias de inútiles conveniencias...

Por eso, el corazón desciende
como geotrópica estrella, redentora,
y se posa en la concha más dura y amarga.
Se reinventa su cintura, tronco inmenso,
su cuello, que levanta a la copa de los aires,
su cabeza soñadora, tan poco acostumbrada
a dar consuelos y danza, de árbol a árbol,
¡conmigo - sí, conmigo!
7.

-Vengan, jijos de la pelma, cantad a cántaros.
Los crotarios se apulgan para desafiar el momentoquio...
¡Pronunciad la verbuda campanela,
dividido el amafe del silencio,
ocultad de una vez el sublime eructo
del nóumeno apofántico!
Los vecinos se llueven para testificar
la penetralia y el silabario espera
describir la consigna ecorial
con pupilas y hongos del chismerío.
¡Verbéen como labiosos del gofio cotidiano;
tengan sus versifolios a clamor de boca!

La calle se transita de lexemas exoflemos
y se amelcocha con rebotes de candela.
¡Iniciad el salivero, timoratos,
sacad la verba, dad verbazos!
¡Dos sátiros se masturban en la calle!
Acusad su desparpajo,
desencubridlos con sabiduría...
¡En fin, que vivimos en espuma etimológica!

8.

Venga el que canta y credencial en mano
vea que los sátiros existen
con patas peludas y envidiables falos.
Venga el que habla, con señal de poeta,
y testifique que hay demonias llamadas
angelitas, ninfas, nereidas, náyades...
en fin, vírgenes que, al levantar la cola,
se las empinan los asuras del fondo de la Tierra.

Vengan los cantores
y los esperanzados por bellezas secretas
y escríbanlas y cántenlas
para la posteridad incrédula:
¡si vimos la belleza y nos faltó
la frase adecuada, la voz
y el valor para narrarla, sin culpa
ni azote ni mojigatería, que se nos cuelgue
de los güevos!
Se mentiría a la canción y a la alegría,
maldita en bendición extravagante,
por no cumplirse.

3-5-90.

Homenaje a Epicuro

Todos los placeres son un bien por el hecho de ser conformes con la Naturaleza: Epicuro

1.
La moral más alta es feroz:
¡vivirse a plenitud como individuo!
con honesta malicia
lejos del que controla.

2.
Esta es la grandeza:
¡compartir entre iguales!
El éxito personal es intransferible.
La máxima efectividad depende de uno mismo.

3.
El único ser moral que hay sobre la Tierra
es el que tiene ojos de pantera,
oídos muy abiertos, boca maldecidora,
manos audaces y ligeras.

4.
La moral es erótica y creadora
y no rehuye el desafío, el salto
entre demonios que niegan la vida.

5.
La moral no tiene arcanos ni infiernos
ni democracias de paja o de acero;
no tiene jerarquías en la piel ni en el Estado.
Ni carnaval ni máscaras.

6.

El individualista orbita por afán de su causa.
Sostiene su equilibrio. Enciende
agujeros negros para que haya inmensidad,
galaxias comunicantes, reversos de entropía.

8.

Los morales primiginios, ladrones de bruta entereza,
íntegros eróticos del Ananda, son ilustres inocentes.
¡Los únicos libres, exentos del yugo del Destino!

9.

El único moral no administra por migajas
el sexo, el alimento, la misericordia,
la clase, la justicia, el conocimiento.

10.

Los morales piensan, se disciplinan,
se ponen en control y en negocio perpetuo.
Administran el porvenir. Su consciencia
está al comando, sin inculpadores,
sin sacerdotes, sin psicologistas, sin Estado.

11.

El ladrón cósmico se reventó del minutero
de las horas geocéntricas y deshizo
los calendarios supercheros y la fe bicameral.
Supo que no hay mecánicas capturas,
reos de Tiké, adictos a la Némesis,
posesos del Demiurgo.

12.

No es moral la violencia ni la coersión
ni la impostura ni la convocatoria obligada
de tribus que no piensan; pero opinan
y protestan y censuran y castigan
con maniática afrodisia de cínicos
y orgásmica faena de burlones.

13.

Society everywhere is in conspiracy against
the manhood of every one of its members:

R. W. Emerson

No es moral la nueva Babilonia de babosos.
Ni la ciudad de los grandes platónicos
ni los grandes imperios ni la prensa coqueta.
Ni las misas de vanagloria
ni las mansedumbres hinduístas.
Ni las sendas del Tao con malabaristas
de Sendero y Flor de Loto
ni huele-pegas ni peyoteros
ni santeros ni teosofistas
ni dualistas de fría misericordia
y peladas rodillas
ni absurdos de la Eucaristía
ni papistas de la cruz y el misticismo.

14.

El moral no juega a los dados con los dioses.
Se robó el Arbol del Conocimiento,
fruto por fruto, hoja por hoja.
Para él, la muerte ha muerto.
La vida roba vida, biología sin límite,
juventud eterna, tiempo cósmico.

15.

Los únicos morales que hay sobre la Tierra
con gozo se comen el pan;
con lo indispensablemente necesario
son felices; navegan el mar de la Naturaleza.
Vuelan a los cielos de infinitos posibles.
Hurtan del amor cada delicia
porque viven desnudos,
desvestidos de anti-civilización.

16.

Los únicos morales son valientes y generosos.
No comulgan con burócratas ni con sabihondos.
No apoyan a gendarmes ni exorcizan con miedo
las sabidas miserias de la desventura cotidiana.

17.

El único moral que hay en la Tierra
controla la esperanza, porque es fuerte,
soberano y empírico; su miseria
no la dicta el más allá
ni la riqueza la espera de holocaustos
de propiciación ni de sibilas ni de pitonisos.
Ni de horóscopos huisce diei
ni de la Heliópolis ni del Vaticano.

18.

Razonar es su única epistemología.
El interés propio, su única ética.
El amor: su única conducta.
La creación -su única misión.

19.

El moral es rival de los parásitos
y en la Tierra de los Violentos no quiere
ni la choza más humilde ni la palmada
de poderosos ni la doncella más espléndida
ni la fama de sus triunfos
ni la aprobación más dichosa.

20.

La moral más alta es feroz:
¡y el estado natural: ser ladrón de su espacio,
controlar el universo, rescatar al amor!

Habladuría

La habladuría es el proceso final
de estas imágenes
—otrora sagradas—
cortadas en trocitos, inconexas,
y tragadas a zancadas,
menospreciadas sobre extensos plexos
de pisca y habla cotidiana...

En desafío, pelaré una fruta de tal modo
que mi deseo sea la materia y el deseo
como causaa de todo lo que existe
y aún de este amor y su ternura precisa.

Esta es la miseria del presente:
nadie abre su curiosidad
como el cuchillo de pedernal y luna
cuando la aspermia se gotea sobre la Urania.
¡Adiós —dice el Ocaso— al ritual de la vida!
Nada valida al testamento seminífero
de la Gran Madrugada,
ni hay guerreros
ni hay Walhalla.

Nadie palpa con dedos jugosamente tiernos
tu circular majestad de sueño vivo,
biológica dimensión de papaya.
Nadie muere y nadie vive
por tí, Gran Sacrificador,
profeta, trovador,
frutero de palabras.


Otras voces

Voces que no son mías me han alcanzado.
Estas orejas necias oyen demás.
Viviría sordo, sí, pero con luces...

Después de todo, yo grito,
discurso la oralidad a martillazos.
Soy como todos, no peor; pero mejor tampoco.
Mi alfabeto surte dientes, a gritos.
Que sea mi lengua elemental, fuste dialéctico,
colmillo veterano sí,
pero que el alcoiris siga ahí,
aunque callado, si no merezco luz
por haber hablado tanto.

Lo que tramé, junto a otros,
en aras de gozo, de futuro, de horizonte, fue...
¿pero yo? ¡vean que nada tengo!
excepto el sol que sale para todos...

Vean mis ojos, aún cósmicamente abiertos,
si lloran es poque duran muy poco las pupilas
y debo decir adiós al alcoiris...
Mejor que se pudran llenas de sí,
Siendo tan poco, lo que haya visto es mío
y ya nadie me lo quita;
¡ay, voy a cerrar los ojos
y decirte adiós, ya no me importa oír,
soy sordo;
ay, voy a jactarme de ver, eso sí,
voy a mirar la tierra,
desde el Otro Lado!

8-3-95

Enlaces

Cartas al poeta Carlos López Dzur

Los poetas — El Ladrón (2) — El mercader — Ondas

Dedicatoria / Las Juderías

Primer Capítulo / Simposio de Tlacuilos

La Lepra

Romance de Corinna Hartney

Oda a Gloria Trevi — La acera del frente

El placer — Reencuentro — Mar de manos tuyas

Homenaje a Martin Heidegger

Elegía a mi madre — Kaddish —

Mis gatos — Homenaje a las tortas

Convocatoria al Estudio de Genealogías e Historia Oral del Municipio de San Sebastián del Pepino

Banner 10000040

Grupo Interconect, colocando el mundo latino en la red

Free Top Ten Search Engine Submission!

Excite What-u-Seek WebCrawler NetFind Lycos
InfoSeek Alta Vista Hot Bot Goto Northern Light
Site Title URL
Name Email
Click here for Free Advertising

Find out how to insert this at your website!


Motor de búsqueda en Español

banner

1