1.- Sin ser un innovador en el sentido en que lo fueron Monteverdi o Wagner, y empleando un vocabulario y una retórica musical que le pertenece por igual a su estilo personal y al estilo general de la época, Mozart supo dotar a su obra de una inconcebible grandeza y de una perfección y profundidad que no cesa de asombrarnos.

2.-Sabemos por el testimonio de su padre que Mozart comenzó a componer música antes de saber escribirla.

Sus primeras obras, compuestas poco antes de cumplir seis años, fueron escritas por Leopoldo al dictado de su hijo.

Pero al poco tiempo, bajo la guía musical de su padre, Mozart podía ya escribir sus propias obras. No cumplía aún los siete años y ya poseía el oficio necesario para poder trasladar al papel sus ideas musicales.

Lo sorprendente es que a lo largo de su vida la escritura, el acto de escribir, no haya modificado su manera de componer. No sólo los temas, la estructura rítmica, el discurso armónico, el desarrollo de ideas, la orquestación, el fraseo y la articulación, sino la forma total de la obra germinaba íntegramente en su mente sin necesidad de recurrir a la escritura, Todo lo recordaba y almacenaba en su interior, y, a diferencia de Beethoven, la escritura no constituía jamás un arduo y penoso proceso.

Se trataba "simplemente" de recordar la obra previamente compuesta en su mente y de llevarla al papel siguiendo los dictados de su espíritu.

Anotarla en hoja pautada era para Mozart un trabajo casi automático en el que ya no cabría ninguna duda, ninguna vacilación, ninguna rectificación.

La grafía de sus partituras revela un trazo claro, legible, inmediatamente comprensible y pocas veces alterado por una corrección, pues la composición estaba ya lista antes de ser escrita.

Mozart fue capaz de decir todo lo que quería decir con una justeza, precisión y exactitudes inigualables; la obra escrita era para él el espejo de la obra imaginada y creada en su mente.

Esto es algo difícil de comprender, de concebir siquiera, ya que la escritura es parte fundamental del proceso de composición de una obra.

Hay en este proceso una lucha constante, una especie de dialéctica continua entre lo imaginado y lo escrito, y en no pocas ocasiones algo se queda en el tintero.

Nada de esto hay en Mozart. Entre lo imaginado y lo escrito no hay divergencia. Sus ideas musicales no pierden nada cuando se trasladan al papel.

Mozart es siempre infalible. Si algo hay de milagroso en esta música es precisamente esto: el acuerdo perfecto entre la obra imaginada y la obra escrita.

En esta música todo es esencial y, sin embargo, su más profundo significado se oculta, permanece inaccesible, tal vez porque no deja lugar a una conceptualización extramusical, ya que la supremacía absoluta de la música sobre las artes hermanas fue la clave de todo el arte Mozart.....

Fragmento de la presentación del libro Pauta, por Mario Lavista.

Por Wulfie.

Quiero que el lector observe que el mismo escritor de esta presentación hacia la persona de Mozart, primero se dice y al último se desdice, porque menciona que Mozart no es un innovador, la pregunta sería en que no fue un inovador, si bien la segunda parte es un reconocimiento a la absoluta integración de la imaginación y la creatividad de un cerebro especial, con el arte mecánico de escribir la pauta, lo primero podría estar en total desacuerdo con lo segundo, porque quién crea algo que no tiene manera de ser conceptualizado, esta inventando siempre a su manera de ver algo siempre nuevo, en Mozart los estilos, las ideas, la línea musical en todos sus sentidos, en voz de múltiples composiciones a instrumentos que el nunca tocó, por ver una de muchas innovaciones que imprimió ,la fusión y el perfeccionamiento en sus obras de dos estilos distintos, el alemán y el italiano ,el hecho de ser el primer artista independiente.

El primero de heredarle a sus sucesores, como el concierto para piano es una arma para el lucimiento del artista, y no la mera diversión de sus mecenas, el mostrar el camino hacia el romanticismo y la abstracción en la música en sus cuartetos dedicados a Haydn.

Su trabajo bien visto por el lado que se le observe , se anticipa a las ideas , que tomarán como semillas y las cultivarán los virtuosos del Romanticismo.

Es sin duda el perfecto marco donde lo nuevo, que se crea de un espíritu inigualado, será por siempre algo innovador.

Los mismos maestros como Beethoven y Wagner, tienen una cierta envidia de la creatividad de Amadeus , si bien Beethoven realmente fracasa en sus tentativas de crear Operas, porque hay algo que le impide lograr establecer un diálogo equilibrado entre su manera de componer y la línea vocal, por el otro lado, Wagner al ser un megalómano, despreciaba en primer término por su carácter egocéntrico cualquier tipo de contribución, ya que sus obras no suenan , sino gritan , de tal manera que trata de esta manera acallar la música de cualquier otro músico.

No impresionará al lector y estudioso que una personalidad tan monstruosmente contemplada de si mismo, no hubiese como término a sus extravagancias construído un teatro exclusivamente para sus obras.

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