El cultivo sin tierra de plantas cultivadas comenzó
en la década de 1930 como resultado de las técnicas de cultivo
empleadas por los fisiólogos vegetales en experimentos de nutrición
vegetal. Los métodos más recientes de cultivo sin tierra
difieren en algunos detalles, pero tienen dos rasgos comunes: los nutrientes
se aportan en soluciones líquidas y las plantas se sostienen sobre
materiales porosos(semi-hidroponicos), como turba, arena, perlita, lana
de roca, corteza de coco, o fibra de vidrio, las cuales actúan como
mecha y transportan la solución de nutrientes desde su lugar de
almacenamiento hasta las raíces.
Nutrientes.
Las plantas verdes elaboran sus propios alimentos orgánicos por medio de la fotosíntesis; emplean dióxido de carbono y oxígeno como materias primas. Los nutrientes aportados por el suelo a las plantas son en su mayoría sales minerales. Los fisiólogos vegetales han descubierto que las plantas necesitan carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, fósforo, potasio, magnesio, azufre, calcio, hierro, manganeso, boro, cinc, cobre y, con mucha probabilidad, molibdeno.
Extraen carbono, hidrógeno y oxígeno
en grandes cantidades del agua y del aire, pero el resto de los elementos
suelen ser aportados por el suelo en forma de sales. Las cantidades relativas
de estos elementos necesarias para un crecimiento normal difieren para
cada planta, pero todas requieren proporciones grandes de nitrógeno,
fósforo, potasio, magnesio, azufre y calcio. El hierro, el manganeso,
el boro, el cinc, el cobre y el molibdeno se requieren en cantidades muy
exiguas, y reciben el nombre de micronutrientes o elementos vestigiales.
Las sales específicas que se usan para proveer estos elementos varían
a criterio del cultivador; una solución típica de minerales
primarios se compone de agua destilada con nitrato de potasio, KNO3,
nitrato de calcio, Ca(NO3)2,
fosfato ácido de potasio, KH2PO4,
y sulfato magnésico MgSO4. En las soluciones,
las sales se disocian en iones; el nitrato de potasio, por ejemplo, llega
a las plantas en forma de los iones K+ y NO3-.
A la solución de elementos primarios se añaden sales de micronutrientes
para completarla, además de una pequeña cantidad de fungicida
para impedir el crecimiento de mohos.
Métodos de cultivo hidropónico.
Se emplean varias técnicas de cultivo.
El método comercial más práctico
es la subirrigación, en la que las plantas se cultivan
en bandejas llenas de grava, escoria u otros materiales de grano grueso,
que sufren una inundación periódica con una solución
de nutrientes. Después se drena la solución, con lo que es
posible reutilizarla mientras conserve suficientes minerales.
El método de cultivo en agua
es muy utilizado en la experimentación botánica.
Un tipo común de cultivo en agua emplea frascos
de porcelana vidriada llenos de solución; las plantas se asientan
sobre lechos de fibra de vidrio o un material similar, que se sustenta
sobre la superficie del líquido. Las raíces de las plantas
atraviesan estos lechos y penetran en la solución.
El método menos exacto es el más fácil
de emplear. Se utiliza arena gruesa y limpia en vez de tierra, y se vierte
sobre ella la solución nutriente a intervalos regulares y en cantidades
más o menos iguales.
Una versión más refinada es el método
del goteo, en el que se mantiene una aportación lenta y
constante de nutrientes. El exceso de solución de nutrientes se
drena en ambos métodos.
Los métodos de cultivo hidropónico
se están usando con éxito para producir plantas fuera de
estación en invernaderos y para cultivar plantas donde el suelo
o el clima no son adecuados para una especie determinada; también
se utilizan en zonas muy áridas, en suelos pobres o en aquellos
susceptibles al ataque de parásitos.
Antecedentes
Durante la II Guerra Mundial, por ejemplo, se cultivaron
con éxito verduras por este procedimiento en varias bases de ultramar.
En la década de 1960, el cultivo hidropónico
se desarrolló a escala comercial en las regiones áridas de
Estados Unidos donde se emprendieron también investigaciones en
las universidades estatales.
En otras regiones áridas, como el golfo Pérsico
y los estados árabes productores de petróleo, está
en marcha el cultivo hidropónico de tomates y pepinos; estos países
continúan investigando sobre otros cultivos susceptibles de ser
explotados por este método, dado que sus tierras cultivables son
limitadas.