COFRADÍA DE NUESTRA SEÑORA
DE LA SOLEDAD
La
Cofradía de Ntra. Sra. de la Soledad se fundó en 1657 como
consta en su Regla «a devoción de los oficiales de la pluma»
de Palencia. En el capítulo 1 de la Regla se lee:
«En esta hermandad sean recibidos todos los
oficiales de la pluma que al presente están y adelante estuvieren
ejerciéndola en los oficios de escribanos y procuradores del número
y audiencias de esta dicha ciudad y adelantamiento de campos que en ella
reside y además de ellos hasta otros doce hermanos».
Los once oficiales que la constituían se comprometían
a pagar «cuatro ducados de entrada para ayuda del adorno de la imagen
de Nuestra Señora de la Soledad», sita «debajo de los
portales de las casas y cárcel de esta muy noble y leal ciudad de
Palencia» y a socorrer el mantenimiento de la cera «por cuanto
a la dicha imagen de Nuestra Señora de la Soledad que así
se ha colocado en el dicho sitio hemos puesto lámparas y para que
alumbre todas las noches».
La regla se reformó en 1671. La ciudad dio
licencia para que pusiesen la imagen «como hoy esta en el frontispicio
de la Audiencia Real y casas de la Cárcel parte más principal
del comercio de esta ciudad». En un memorial, introductorio de la
regla del 71, se explica «así creciendo el celo a llegado
esta Hermandad a estado de hallarse con capilla propia que compró
a sus expensas en el convento de San Francisco de esta ciudad donde está
colocada la Efigie de su divina Majestad de bulto». En este momento
la cofradía tenía «más de cincuenta hermanos»
por lo que se redujo a 72, el máximo de cofrades que pudiera tener
la cofradía y a cobrar de entrada a los nuevos 100 reales de vellón
y una libra de cera.
El
16 de julio de 1695 se trasladó la imagen de la Virgen a su capilla
que sabemos se estaba construyendo en 1688, pues el Rey dio facultad y
licencia a la ciudad en 8 de agosto de aquel año para que por una
vez pudiese dar limosna (2.000 reales) para hacer su capilla.
ARTISTAS RELACIONADOS CON LA COFRADÍA
La escasez de fondos documentales relativos a la
Cofradía de la Soledad hacen que la nómina de artistas vinculados
a ella que podamos ofrecer sea exigua.
Sabemos que el 22 de noviembre de 1712 el borgoñés
Daniel Goutier, maestro arquitecto de platería y el también
platero Jacinto González contrataron con la cofradía la realización
de un arco de plata «con sus rayos adorno y lucimiento de cosa y
rodee todo el cuerpo de su santa imagen con la plata que tiene la dicha
cofradía». En 1814 se ajustó el retablo de la cofradía
con Manuel Baamonde. Baltasar Fernández, fue el encargado de dorarlo.
Ese mismo año José de Rojas, maestro arquitecto, hace un
peritaje de la reparación de la ermita. Nueve años más
tarde en 1823 en relación con estas obras figura mencionado Gregorio
Vidal, maestro de las del Cabildo.
OBRAS CONSERVADAS
Capilla
Sabemos que la cofradía en 1671 ya había
adquirido del convento de San Francisco el solar que ocupa hoy. Pero a
pesar de que la regla de 1671 diga que la cofradía posee capilla
propia, ésta no debió de terminarse de construir hasta 1695,
fecha en que se verificó el traslado a ella de la imagen titular.
Dificultades económicas debieron retrasar la construcción
del edifico para cuya conclusión se solicitó limosna de la
ciudad en 1688. Infructuosas han sido nuestras búsquedas encaminadas
a encontrar noticias más concretas sobre su construcción.
El edificio consta principalmente de dos partes.
La capilla propiamente dicha y una edificación de dos pisos adosada
a ella por su cabecera que actualmente desempeña las funciones de
sacristía, y que antaño sería, presumiblemente, sala
de juntas. La capilla es de una sola nave, con cabecera rectangular y crucero
ligeramente marcado en planta que cubre con cúpula sobre pechinas
rematada en una linterna cilíndrica que le da luz. La nave se cubre
con bóveda de cañón con lunetas, adornada con excelentes
yeserías del siglo XVIII. De éstas destacan las que decoran
las pechinas de la cúpula que simbolizan atributos de la Pasión
(la Cruz, columna y látigo, clavos y corona, lanzas y escalera).
La portada principal de la iglesia se abre en la fachada occidental. En
la fachada del mediodía hay otra portada. Salvo en las portadas
y en la fachada occidental, que son de sillería, la piedra sólo
se ha empleado en hacer un zócalo a todo el edificio. La cúpula
muestra al exterior una estructura encamonada rematada en un capitel. El
conjunto presenta ciertas analogías con la Iglesia del convento
de las Angustias Recoletas de la misma ciudad, especialmente las yeserías.
Teniendo en cuenta que las de esta iglesia se fechan en 1692, dada la proximidad
cronológica de ambas obras, pensamos que pudiera haberla realizado
el mismo autor.
RETABLO
En
el presbiterio de la capilla se encuentra un retablo neoclásico
compuesto por banco, un primer cuerpo con dos pares de columnas corintias
que enmarcan una hornacina donde se aloja la imagen de Nuestra Señora
de la Soledad, de vestir, titular de la cofradía; en los intercolumnios
se disponen a la izquierda una imagen de San Rafael y a la derecha una
de San Ramón Nonato. En un segundo cuerpo se prolonga la calle central
en la que se aprecia un relieve con la Santa Faz. Todas las imágenes
son del siglo XVIII.
Documentación
El actual retablo se ajustó con el entallador
Manuel Baamonde el 26 de abril de 1814 en 6.600 reales a condición
de que se terminase en cuatro meses. El 20 de noviembre se había
colocado en su sitio de peritaje reconoció que se había hecho
mayor el zócalo y sitio donde había que colocarse el sepulcro.
El 21 de diciembre del mismo año se encargó su dorado a Baltasar
Fernández, a quien se apoda "El hijo del plomo" y de quien
se decía era "uno de los maestros doradores más acreditados
de estos tiempos". Finalmente se colocó la imagen en el nuevo
retablo el 11 de junio de 1815.
SONETO A LA VIRGEN DE LA SOLEDAD
Timbales tensos de doliente canto
redoblan lentos las baquetas duras.
Las luces clavan con aristas duras
cuchillos rectos en el negro manto.
La Virgen pasa. Su perenne llanto
lágrimas son de líricas
torturas,
quebrando las armónicas tersuras
del rostro modelado en nácar santo.
El sol luce su salmo de tristeza;
se hace cristal el río mientras
reza
y musita plegarias una rosa:
el altar del amor se ha iluminado y,
programa del mundo, ha resonado
el verbo de la Madre Dolorosa.
Julio-Angel BUEY PAUNERO
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