COFRADÍA DE JESÚS CRUCIFICADO Y
NUESTRA MADRE DOLOROSA
Esta
Hermandad Penitencial surgió, no hace muchos años, como un
complemento de la Congregación Mariana de los Luises de Palencia.
El día uno de febrero de 1953 tiene lugar
una primera reunión en la biblioteca de la Congregación Mariana
de los Luises, con sede en San Francisco de nuestra ciudad. El tema central
a tratar fue la creación de una Cofradía Penitencial, Asisten
quince personas y preside la reunión el Director de las Congregaciones
Marianas, P. Fernando Alvarez. Se elige una junta para que realice las
gestiones oportunas, encaminadas a la creación de la proyectada
Cofradía, presidida por D. Víctor Peón Julián
y completada con D. José María Ruiz de Gopegui y D. José
Guerra Martín. Llevará el nombre de «Jesús Crucificado
y Nuestra Madre Dolorosa».
El
veintidós de marzo de 1953 tiene lugar un Cabildo General con numerosa
asistencia, especialmente de jóvenes. Queda constituida oficialmente
dicha Cofradía y aprobado su Reglamento. Desde este momento comienza
su andadura esta nueva Hermandad Penitencial, que tiene su sede social
en la iglesia de San Francisco de nuestra ciudad.

La imagen titular de la Cofradía es una bella
talla de Cristo Crucificado, de tamaño natural, obra del escultor
Alejo de Vahía, de gran belleza e interés artístico,
desfilando con ella en las procesiones de la Semana Santa. Recibe culto
permanente en el templo de San Francisco.
El hábito de esta Cofradía está
formado por una túnica blanca, con capa azul claro, capillo blanco
y sandalias de esparto. Su organización y actividades, recogidas
en su Reglamento, coinciden en líneas generales con las demás
cofradías hermanas, conservando su espíritu juvenil fundacional.
SONETO A MARIA AL PIE DE LA CRUZ
¡Salve Virgen! A la sombra amorosa
de la Cruz levantado en el Calvario,
tejiste con tus brazos el sudario
que a tu Hijo envolvía. Dolorosa
Madre: forman tus lágrimas rosario
quedamente rezado. Silenciosa,
con incienso de amor unges la losa
en que descansa tu Hijo solitario.
Tus angustias del corazón herido
estertoroso me arrancan un gemido
cuando el final de tu pasión contemplo.
Y en tu dolor (sollozos de amargura),
encuentra la maldad su sepultura,
nido el amor, y la piedad su templo.
José Luis FERNÁNDEZ-LUENGO
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