Para liberar de su confinamiento al Elder, un antiguo dios elemental, el Brujo Theleb busca los arcanos cuatro templos elementales que antaño funcionaban en Faerûm.
Luego de largas investigaciones dio con la ubicación de dos de ellos, el de la Tierra y el del Aire. Luego de restaurarlos y de ponerlos a acaparar energía elemental para alimentar a su dios, salió en busca de los dos templos restantes.
Habiendo encontrado el templo del Fuego, regresó al de la Tierra, para encontrarlo destruido por aventureros. Furioso, contactó con un grupo de mercenarios y les encargó encontrar y eliminar a los responsables, al tiempo que preparaba el lugar para ser reconstruido.
La Destrucción del Templo del Aire (24-6-2000)
En busca del Templo del Fuego (22-7-2000)
El Templo Elemental del Agua (16-9-2000)
La Bahía de los Héroes Caídos (24-12-2000)
A lo largo de los últimos dos meses llegan al Valle de las Sombras los nuevos seguidores de Lord Rabe de Mystra, los que se concentran en el santuario y colaboran en la construcción del templo. Llega también un grupo enviado por la cúpula de la iglesia formado por un clérigo, un secretario y un pelotón de soldados eclesiásticos.
Una noche, mientras los miembros de la compañía se encuentran dispersos por el pueblo, se produce el ataque de una extraña quimera negra sobre el templo, al tiempo que un grupo de hombres lagarto asalta la granja, prendiendo fuego el establo.
Rabe, Lusvimot, Anelle y Sergei son los encargados de repeler el ataque al templo, protegiendo a los fieles que se encontraban ahí. Mientras tanto, Libssyt y Urogor son sorprendidos en la granja, y deben enfrentar prácticamente desarmados a los atacantes, ayudados solamente por Wakko.
El encuentro en el templo culmina rápidamente con una contundente victoria del grupo, mientras que en la granja las cosas no resultan tan sencillas. Con la ayuda extra de Karthar, que llegó corriendo desde la taberna donde se encontraba en ese momento, consiguen eliminar el ataque y dominar el fuego, pero el encuentro se cobra la vida de Urogor.
Clavada en la puerta de la cabaña encuentran una nota que dice "No escaparán a mi ira, Theleb", y entre los restos del establo aparece una medalla con la inscripción "Espada de Plata - Lejanascolinas".
A la mañana siguiente Rabe estrena su conjuro de Alzar Muertos y revive a Urogor, ante el asombro y la admiración de los fieles del templo.
Viajan a Lejanascolinas (Hillsfar), donde, investigando un poco, descubren que la medalla encontrada es una de las que se entregan en la Bóbeda de las Espadas (templo a Tempus) a aquellos que les han prestado algún servicio. Consultando al secretario del templo consiguen averiguar que la medalla pertenece a un mercenario llamado Mena, quien frecuenta la taberna El Cubil de la Hidra.
Allí lo ubican y lo siguen hasta su casa, una barraca en las cercanías de la Bóbeda de las Espadas. Al día siguiente, cuando el no está, entran en la casa y descubren en un portapergaminos unas notas que hablan de un contrato para eliminarlos. Su estadía en la casa no es lo suficiéntemente discreta, y los guardias del templo se acercan a investigar, con lo que deben huir rapidamente.
Eleasías del año del Escudo
Mena, mi amigo:
He recibido un encargo muy interesante, el que creo es especial para Nagten. Parece ser que un grupo de aventureros ha hecho enojar a alguien importante, porque la cofradía recibió la misión de encontrarlos y eliminarlos.
No tenemos muchos más datos que su descripción (te envío el mensaje en el que los describen en detalle). El trabajo es encontrarlos y reportármelo. No los maten, al parecer nuestro contratante tiene planes más interesantes que esos...
La paga de 10.000 Mo, como es habitual, será entregada mitad ahora y mitad cuando todo esté terminado. Para esta misión podrán contar con la ayuda de Drasill.
Tulio - Cófrade Mayor
Alturiak del año de la Bandera
Amigo mío:
He recibido tu mensaje. Ahora que están en la pista de ese grupo, el plan es eliminarlos. Pero no debe ser en cualquier lugar. En este asunto hay magia y asuntos religiosos de por medio.
Las instrucciones son entregar un mensaje en forma contundente (causando algo de daño) y dejar una nota que, según me han dicho, atraerá a estos héroes al lugar del sacrificio.
Una vez en este lugar, tendrán total libertad para proceder como mejor les parezca, solo asegúrense que mueren todos.
Como siempre, la cofradía mantendrá la custodia del pago ya efectuado hasta que el trabajo quede completo.
Tulio - Cófrade Mayor
Mientras Karthar y Urogor permanecen en Lejanascolinas para investigar, el resto de la compañía parte hacia el Templo Elemental de la Tierra, que según se deduce de las notas encontradas en la casa de Mena ha sido reconstruido y se prepara para recibirlos con una emboscada.
Urogor y Karthar comienzan su investigación rastreando a la cofradía para la que trabajaba el grupo de Mena. Asegurando poseer información sobre el grupo de aventureros que la cofradía buscaba logran hablar con Tulio, el Maestro Cófrade. Durante la conversación, en la que le "venden" la información que tienen, observan por casualidad un libro en el que parece haber anotaciones con las misiones de la cofradía. Rápidamente Tulio lo toma y se lo entrega a un asistente, quien lo guarda en un mueble de la habitación.
A la mañana siguiente, utilizando el anillo de invisibilidad de Libssyt, Urogor se infiltra en la taberna donde funciona la "oficina" de la cofradía, y tras mucho esfuerzo consigue entrar en la habitación.
Su poca práctica en este tipo de acciones lo lleva a activar todas y cada una de las trampas que en ésta había. Finalmente (bastante maltrecho ya), se encara con el mueble en el que se guardaba el libro que buscaba y lo abre, recibiendo la descarga de un rayo que no solo lo dejó quemado y aturdido, sino que con el ruido alertó a los que se encontraban afuera, quienes momentos después comenzaban a golpear la puerta para entrar.
Ya con el libro en la mano, y sus perseguidores irrumpiendo en la habitación, se arrojó contra la ventana (estando en el primer piso). Al romperla activó una nueva trampa, esta vez una bola de fuego, que lo golpeó en la espalda y lo arrojó a la calle, donde quedó invisible e inconciente, pero a salvo.
Mientras Urogor y Karthar se dedicaban a asaltar la sede de la cofradía, el resto del grupo se dirijió de vuelta al Valle de las Sombras, en donde pretendían repasar los hechos para ver si encontraban la causa del misterioso contrato para eliminarlos.
Tomando como referencia la daga usada por los asaltantes para clavar la nota en la puerta y comparándola con objetos recogidos en pasadas aventuras, recordaron cierta ocasión (un par de años antes) en la que toparon por casualidad con un templo dedicado a algún tipo de deidad elemental, templo que destruyeron en su momento liberando de esa forma a un clan de enanos tomados como esclavos. Al parecer, alguien estaba tomando venganza por eso.
Reunidos ya nuevamente con Urogor y Karthar, deciden regresar al Templo de la Tierra a completar el "trabajo" iniciado tiempo atrás (aún sabiendo que se les preparaba una trampa).
Explorando los alrededores del templo descubren el campamento de los mercenarios. Dispuestos a desbaratar la trampa que se les prepara, arrojan sobre el desprevenido grupo una mortífera combinación de sus más poderozos conjuros (Golpe de rayo, Bola de fuego, Llamar rayos, etc.) y ataque con armas de proyectiles (arcos y ballestas). Pasada la exitación del ataque, ven con horror como desaparece ante sus ojos el campamento, dejando en el lugar solo la tierra chamuscada por la brutal agresión. En ese momento en el bosque a sus espaldas comienzan a levantarse amenazadoras llamas, revelándoles que han sido engañados por la ilusión del campamento, y que han activado la trampa.
Las llamas los obligan a separarse, al tiempo que aparece, quién sabe de dónde, un nutrido grupo de hombres lagarto que se lanzan sobre ellos. Perdido el reparo del bosque se ven obligados a salir a terreno abierto, donde son atacados por un enorme grupo de gárgolas que se descuelgan de las paredes del templo. La trampa se concreta con el agregado de un gigante y de un grupo de guerreros que se suman a la lucha.
El combate es brutal, y ninguno de los bandos pide ni ofrece cuartel. Finalmente, tras casi una hora de furiosa lucha, cae la última de las gárgolas que aún combatía. La compañía no ha perdido ningún miembro, pero todos están al borde del colapso, extenuados y heridos. Solo la fuerza de voluntad los mantiene en pie.
Culminado el trabajo de demolición, regresaron a Lejanascolinas para proseguir con su investigación (no sin antes colocar sobre los restos del templo un cartel que rezaba "Atención, estre templo será periódicamente destruido, mantenerse alejado").
Del libro sustraido de la cofradía descubrieron que el contrato había sido efectuado por un tal Clavius, asistente de Theleb, quien parecía ser el cerebro detraz de todo esto. Su tránsito por Lejanascolinas no fue facil, ya que los miembros de la cofradía los conocían, y debieron sortear varios obstáculos hasta localizar la casa de Clavius.
Libbsyt irrumpió invisible, pero fue sorprendido por las defensas mágicas de la casa, que disiparon su invisibilidad. Momento después, el mismo Clavius lo atacó, cegándolo con un conjuro. La refriega fue corta y el final, previsible. Libbsyt, en inferioridad de condiciones, nada pudo hacer contra el experto mago-guerrero. El resto de la compañía, alertada por los ruidos de la peléa, irrumpió violentamente en la sala, solo para encontrarse con una lluvia de misiles mágicos que caía sobre ellos, al tiempo que el cuerpo de su compañero golpeaba, ya sin vida, con fuerza contra el piso.
La lucha se prolongó unos momentos, pero la superioridad numérica de la compañía forzó a Clavius a huir, haciendo uso de una Puerta Dimensional. Rapidamente, los supervivientes se dedicaron a revisar el lugar, sin encontrar en esta primera búsqueda nada relevante. Fue Lusvimot quien descubrió, en el piso de la biblioteca, una puerta secreta que conducía a algún tipo de sótano.
En ese momento notaron por las ventanas que la casa estaba siendo rodeada por un nutrido grupo de soldados. Con las posibilidades de escape reducidas por la necesidad de cargar con el cuerpo del compañero caído, y dado que aún no habían encontrado nada de lo que buscaban, decidieron internarse en le sótano y ver si por ahí podían escapar.
Dejándose caer por la trampilla, se encontraron en una pequeña habitación que parecía una oficina, de la que salía un corto pasillo que desembocaba en una sala mayor, de forma levemente oval, de unos 5x3 metros. La sala era claramente un templo, ya que en uno de sus extremos había un altar, y el signo del elder se repetía en varios lados en le bajorrelieve de las paredes.
Rápidamente comenzaron a buscar algún mecanismo o puerta secreta que les permitiera salir de allí. Fue así como Dai dio con un pequeño gatillo en el altar, y lleno de satisfacción lo accionó. Inmediatamente comenzó a penetrar en la sala un espezo gas, que salía de pequeñas marcas en la unión de las paredes con el techo.
Desesperados, redoblaron sus esfuerzos para encontrar una salida, al tiempo que Urogor corría hacia la puerta por la que habían entrado, para descubrir que estaba trabada y era imposuible de abrir desde adentro.
Uno a uno fueron cayendo, inconsientes o muertos, quién lo sabía, mientras el resto intentaba sobreponerse al mareo para ebncontrar una salida. Finalmente, el único que quedaba en pie era Dai, quien, con sus últimos alientos, consiguió hallar un resorte que habrió una puerta al costado del altar. Sin perder tiempo se metió en esa nueva habitación y cerró el acceso. Allí encontró un nuevo pestillo, que hizo un click cuando lo movió. Asomándose nuevamente, vió que otra puerta había aparecido en el lado opuesto del altar, pero estaba realmente extenuado, y no consiguió mantener la conscincia le tiempo suficiente para llegar hasta ella...
...
Léntamente fueron despertando. La cabeza les pesaba, estaban algo mareados, y sentían un dolor terrible en las muñecas, los brazos, los hombros y la espalda. De a poco se percataron que estaban encadenados a las paredes de una mazmorra. Todos menos Libbsyt, cuyo cuerpo no estaba en la habitación.
Sergei y Lusvimot consiguieron liberarse de sus cadenas a base de fuerza el primero y magia el segundo, y comenzaron a romper las cadenas del resto. Al sentir pasos en el pasillo, simularon estar aún encadenados y cayeron sobre los sorprendidos "visitantes", reduciéndolos rapidamente.
Usando la llave que éstos traían liberaron a los que faltaban, tomaron el par de espadas que
portaban y salieron al pasillo. Estaban en una especie de almacén de esclavos casi vacío, en el que no abundaban los guardias, y por lo tanto pudieron salir sin muchas complicaciones.
Se encontraban en las afueras de la ciudad. Desde allí se dirigieron nuevamente a la casa de Clavius para cobrarse venganza por la muerte de Libbsyt y para recuperar su equipo perdido. Tras vigilar por un momento y asegurarse que Clavius se encontraba solo, irrumpieron violentamente en la casa y se avalanzaron sobre él. La pelea siguiente no fue sencilla, ya que estaban prácticamente desarmados y su oponente era poderozo.
Un misil mágico oportunamente lanzado por Anelle arruinó el conjuro que preparaba Clavius en ese momento, y la pérdida de concentración del mago fue aprovechada por los guerreros para cestarle un par de estocadas que lo hicieron retroceder, herido. Viendo que las cosas no le estaban llendo bien, Clavius utilizó los poderes de su Amuleto de Rapidéz, con lo que pudo actuar antes que sus adversarios y lanzó un conjuro de oscuridad con el que cubrió su retirada.
Desconcertados, los miembros de la compañía se encontraron de pronto sin saber dónde estaba su enemigo. Fue Wakko quien dio con su pista, guiando al resto al exterior de la casa. Lo buscaron con desesperación, ya que no podía estar muy lejos aún. Fue Rabe quien finalmente lo vió alejarse volando del lugar. Rápidamente utilizó su hechizo de Disipar Magia, anulando el conjuro del mago y haciéndolo caer, desde una considerable altura, al suelo.
Nuevamente en la casa de Clavius, y quedando esta vez algunos miembros de la compañía arriba vigilando para que no se cerrara la trampilla de acceso al sótano, el resto se internó nuevamente en el santuario que se ocultaba debajo de la casa.
Sabiendo ahora cómo abrir las puertas secretas, se diriguieron directamente hacia allí. En ese lugar encontraron el cuerpo de Libbsyt, preparado como para algún tipo de ceremonia. Rabe utilizó su hechizo de Alzar Muertos para revivirlo, y con la ayuda de una poción mágica y de algunos hechizos de curación, consiguieron hacer que se recuperara.
Encontraron también la mayor parte de su equipo perdido, así como una imponente armadura completa mágica. En un escritorio hallaron notas sobre el templo del aire y sobre el plan para asesinarlos, y con todo esto partieron de regreso al Valle de las Sombras para reponerse y planear la siguiente fase de su lucha contra Theleb y sus esbirros.
Clavius:
He terminado de colocar los dos cristales que acumulan la energía para la liberación de nuestro Señor. El Templo del Aire está ahora funcionando y pronto recuperaremos lo que se perdió en nuestro primer templo (para el cual ya he hecho los arreglos necesarios para su reparación).
Aquellos que lo destruyeron deben ser eliminados. Te ordeno encontrarlos y sacrificarlos en las puertas del lugar que ellos mismos dañaron.
Me informan que los otros dos templos, Fuego y Agua, ya están prácticamente listos, y parto hacia ellos para ponerlos a funcionar. Cada templo que trabaje significa menos tiempo para la liberación del Elder.
Tienes mis instrucciones. Dejo todo en tus manos.
Theleb
Tras el guardian se encuentra la última escalera, el último pasaje, porque las joyas no estarán en contacto con la tierra, ni serán salpicadas por el agua o quemadas por el fuego, ya que es en su pureza donde reside su poder.
Luego de destruir el Templo de la Tierra (¡por segunda vez!) y de consagrar el lugar a la fe de Mystra, la compañía comenzó a seguir las pistas para encontrar el Templo del Aire. Después de descifrar los pergaminos hallados en la casa de Clavius supieron que el Templo se encontraba cerca de la ciudad de Phlan, y fue hasta ese lugar donde se dirigió la compañía.
Cuando llegaron lo primero que advirtieron (o mejor dicho Lord Rabe advirtió) era que el cielo estaba cubierto de nubes negras (lo que alegro al Clérigo pues es bien conocida su pasión por el conjuro de Llamar Rayos). Después de atravesar las puertas de la ciudad sin ningún inconveniente se dirigieron hasta una de las tabernas a tratar de conseguir información acerca de la ubicación del Templo.
Una ves allí el tabernero les contó que años atrás la ciudad había sido casi devastada por un grupo de dragones y gigantes (linda combinación ¿no? ) y que poco tiempo atrás se había vuelto a reconstruir, también les contó que la zona vivía en un gran clima de guerra y por ese motivo las milicias de la ciudad recorrían constantemente las fronteras de Phlan; pero todo esto no ayudaba en nada al grupo en su búsqueda. Se sentaron en una mesa a discutir los pasos a seguir ya que lo único que tenían en limpio eran comentarios sobre la desaparición de unos mineros en las montañas, y que la tormenta hacia semanas que permanecía en el lugar.
En ese mismo momento un hombre vestido con uniforme entro a la taberna, y después de observar el lugar se dirigió directamente hacia donde se encontraba la compañía. Se presento como el Capitán Driftwod de la Guardia de la ciudad, y luego de entablar una pequeña conversación les expreso que tenia órdenes de invitarlos a la casa de cierta dama Thayra.
Al llegar al lugar el capitán los invito a entrar y los acompaño hasta una de las habitaciones donde se encontraba Thayra recostada en una cama. Después de las debidas presentaciones la maga les contó que hacia tiempo que el clima había cambiado en la región y que ella tenia sospechas de que no se trataba de algo natural sino de algo referido a la magia, ya que esto había afectado y debilitado sus poderes, y que por eso necesitaba de alguien que descubriera el origen de ese fenómeno y destruyera su efecto. Por ese motivo al enterase de su llegada los mando a buscar para proponerles ese trabajo (que sería recompensado con 2000 Mo a cada uno), a lo cual la compañía acepto gustosamente (ya que lo que proponía la maga, suponían, era la misma misión que debían cumplir ellos de todas maneras).
Así fue que después de aprovisionarse debidamente con todas las pociones de curación que pudieron conseguir en el pueblo partieron hacia las montañas donde habían desaparecido los mineros. Al llegar a la base del campamento se entrevistaron con algunos de los mineros, los que no les suministraron ninguna información valiosa. Así fue que el grupo siguió avanzando por la montaña notando que el día se hacia cada ves mas oscuro y eso que no llegaban al medio día.
Así avanzaron por la montaña hasta que una roca del tamaño de una carreta cayo cerca del grupo, fue gracias a su gran experiencia en este tipo de situaciones que lograron salir del camino en el mismo momento que dos rocas similares a la primera caían en el mismo lugar donde estaban anteriormente.
Luego de esa lluvia de rocas aparecieron de atrás de las montañas tres gigantes con cara de pocos amigos que se dirigieron hacia donde estaba el grupo blandiendo sus garrotes en forma amenazadora. Al verlos la compañía se preparo para enfrentar a los enemigos, como era habitual los hacedores de magia comenzaron a invocar su poder en tanto los demás aguardaban a que la magia hiciera su efecto para salir corriendo al encuentro de los gigantes. Fue Anelle la primera en lanzar su conjuro y al instante un violento rayo nació de sus manos e hizo impacto en el cuerpo de uno de los gigantes, que se estremeció con violencia pero que igualmente continuo con su marcha. Al mismo tiempo cuatro misiles mágicos impactaban en el cuerpo de otro de los monstruos, esta ves lanzados por Lusvimot, en tanto Lord Rabe comenzaba a conjurar su hechizo preferido (Llamar Rayos).
Al ver que las criaturas continuaban avanzando contra ellos Libbsyt decidió lanzar el hechizo que guarda Edara (su espada mágica), así que después de rogarle, y hasta prometerle amor eterno, Edara lanzo su conjuro sobre uno de los gigantes el cual detuvo su marcha y llevo sus manos a los ojos y comenzó a dar garrotazos al aire. Aprovechando esta situación Dei lanzó su conjuro Chamuscador de Aganazar con el que comenzó a quemar al gigante ciego.
Los otros dos gigantes ya estaban prestos para la batalla. El primero que llego se abalanzo contra los magos en una furia loca, en tanto que el otro era interceptado por Urogor, Libbsyt y Wakko (el Lobo), los cuales se trenzaron en una feroz lucha donde las espadas se hundían en la piel del gigante con total furia, en tanto el garrote de este impactaba sobre los cuerpo de los guerreros. Así fue como los guerreros dieron muerte al gigante (no sin antes tomar varias pociones de curación). Mientras tanto el gigante que se encontraba frente a los magos se encontró con un gran dilema ya que cuando se disponía a descargar un golpe aparecieron ante sus ojos siete imágenes de Lusvimot y casi al instante cinco imágenes de Anelle. Confundido el monstruo golpeó a una de las imágenes del mago la cual desapareció de la batalla. Así aprovechando esta confusión todos descargaron sus golpes sobre el monstruo. Pero el gigante decidió golpear entonces a la única persona que no reflejaba imágenes y el afortunado fue Sergei, el discípulo de Lord Rabe de Mystra, quien recibió un violento golpe que lo arrojó varios metros para atrás dejándolo fuera de combate y semi inconsciente.
A todo esto Lord Rabe continuaba elaborando su complicado hechizo, mientras la lucha se seguía desarrollando con gran violencia. Karthar se sumó a la lucha entre los magos y el gigante, en tanto Urogor ayudaba a Dai´le hasta que los tres gigantes cayeron muertos. En ese instante Lord Rabe terminaba de ejecutar su hechizo y buscaba algún enemigo al cual lanzar su rayo, pero para su decepción observo que los tres gigantes yacían muertos en el suelo.
Después de curarse las heridas siguieron viaje por las montañas en búsqueda del Templo, siendo su única referencia el punto en el cielo donde parecían nacer las nubes. Mientras cabalgaban, Libbsyt observo tres aves de gran tamaño, a una altura que no lo dejaba distinguir de que tipo se trataba, que cruzaban en dirección contraria a ellos, a lo que el Guardabosque resto importancia. Pero al cabo de un tiempo volvió a observarlas esta vez en el mismo sentido en el que ellos viajaban. Un momento después las tres aves aparecieron nuevamente, pero esta vez a mas baja altura, dejando ver que en realidad no se trataba de simples aves sino de tres criaturas reptilezcas, de vivos colores, semejantes a feroces dragones pero más pequeñas que estos, que comenzaron a volar en círculos sobre el grupo.
Uno de los monstruos comenzó a descender en espiral mientras los otros dos seguían volando. Al ver esto la compañía comenzó los preparativos para la lucha. Fueron Lord Rabe y Anelle los primeros en invocar su poder, en tanto los demás sacaban sus armas para el ataque. Solo Libbsyt no realizaba ninguna acción y su cara reflejaba duda, como si tratara de recordar algo importante sobre estas criaturas. Fue en el momento justo en el que el clérigo y la maga se disponían a lanzar sus conjuros que Libbsyt reconoció a las criaturas como pseudodragones, quienes en general no eran hostiles y que raras veces atacaban por que si.
Gritó a los compañeros que detuvieran su ataque con lo que logró hacer que Rabe anulara su hechizo, pero en ese momento de las manos de Anelle salían tres misiles mágicos que se dirigían hacia monstruo que descendía. Gracias a la resistencia mágica del pseudodragón el ataque no surtió efecto, y el monstruo descendió al suelo sin mas problemas. Luego de observar al grupo por un instante comenzó a comunicarse telepáticamente con ellos.
Habrás de viajar a la tierra donde el 13ro habla por todos.
Allí encontrarás mi señal.
Allí encontrarás a los enviados.
quienes destruirán el mal que anida en el refugio.
Donde el hombre de cristal retiene mi regalo.
Que la melodía rece una plegaria,
que tu respiración y tus manos invoquen mi nombre,
y yo te daré el poder justiciero.
Golpéa al malvado en su mismo centro,
derrota su perversión.
Deberás ser recto en tu fe para finalizar la tarea,
pues ésta es toda la ayuda que puedo brindarte.
Luego de esto emprendió el vuelo y se alejo junto con sus compañeros. Fue Urogor, para asombro de todos, el primero en interpretar el comienzo del texto. Según le parecía el 13ro que habla por todos se refería al pico que sobresalía de la cadena montañosa que tenían delante de ellos, y hacia allí se dirigieron tratando de interpretar el resto de la profecía.
Llegaron entonces al pie de la montaña, la cual comenzaron a subir, hasta que llegaron a la entrada de un valle, a partir del cual decidieron seguir a pie. Al llegar al medio del valle observaron que la oscuridad, como una espesa nube, comenzaba a cerrase sobre ellos. Pero un momento después vieron que esa nube que los cubría no era otra cosa que una apelotonada bandada formada por miles de Murciélagos que se abalanzaba sobre ellos.
Las extrañas bestias atacaban causando heridas por todo el cuerpo, y su mordida era como una aguja helada que penetraba en el alma de los combatientes. Sumidos en la desesperación y la impotencia de saber que era inútil luchar, sin poder ver siquiera medio metro a la redonda, e incapaces de escucharse en medio del alboroto del ataque, el grupo se separó.
Libbsyt y su fiel compañero Wakko se encontraron en la entrada del valle por donde habían llegado, Lusvimot y Urogor consiguieron mantenerse juntos, corriendo hasta llegar a una de las rocosas paredes del valle, donde encontraron una escalera de piedra que ascendía, la cual Urogor en su desesperación no vio y dejo parte de su dentadura sobre los escalones de la misma.
Sergey, Anelle, y Lord Rabe también se encontraron con una escalera y en esta ocasión fue la maga quien impacto con gran violencia contra ella. Los que llevaron la peor parte en esta huida fueron Dai´le y Karthar, que se encontraron con un gigante que los esperaba con su garrote en alto listo para la lucha. Fue gracias a la magia de Dai´le y a la destreza del enano que lograron darle muerte después de una brutal batalla.
Después de este incidente la compañía volvió a unirse al pie de una de las escaleras y comenzaron al asenso, hasta que por fin vieron que esta se unía a la otra escalera para culminar en una habitación circular y que carecía de techo, desde donde se levantaban tres torbellinos en forma de columnas de las cuales nacía la tormenta que amenazaba a la región. Al penetrar en la habitación comenzó a soplar un fuerte viento, que fue aumentando su fuerza hasta convertirse en un verdadero ciclón que arrojó a todos contra las paredes del recinto, excepto a Dai´le que por encontrarse en la entrada de la habitación, es decir al borde de la escalera, rodó escalones abajo. Un momento después el viento menguó apareciendo en el lugar un elemental de aire enorme.
Sin perder tiempo la compañía se preparo para la contienda, Lord Rabe fue el primero en atacar utilizando su Golpe de Llama para crear sobre la cabeza del elemental una columna de fuego que cayo sobre este. Al instante misiles mágicos impactaban sobre el cuerpo de la criatura, en tanto Urogor, Libbsyt y Karthar se abalanzaban a combatir cuerpo a cuerpo con el elemental haciendo atravesar sus espadas por el cuerpo gaseoso de este sin saber si producían daño alguno, en tanto que Anelle disparaba tres misiles mágicos sobre la criatura. La batalla fue ardua, y finalmente el elemental fue vencido.
Después de descansar un momento la compañía comenzó a revisar el lugar, descubriendo que uno de los torbellinos se encontraba cubierto por un cristal bastante resistente, ya que ninguno de los golpes que le propinaron surtió efecto. En el medio del vidrio había tallada una runa en forma de estrella. Mientras observaban la runa, Dai apoyó su mano sobre uno de los torbellinos que no estaba protegido, y en un instante desapareció de sala. Al salir del estupor que causó esto, en el rostro de los miembros de la compañía se vislumbró una sonrisa de alegría (hasta se llego a oir "Misión cumplida" de parte de uno de sus miembros), pero el sentido de amistad que une a esta compañía hizo que decidieran buscar a su amigo, así fue que todos apoyaron sus manos sobre el torbellino y aparecieron en lo que todos creían que se trataba de una habitación ya que no podían ver absolutamente nada a causa de una espesa niebla.
Luego de salir de allí se encontraron en un pasillo poco común, ya que el piso a simple vista parecía hecho de piedra pero las paredes estaban formadas por nubes. Sin detenerse la compañía continuó viaje por el estrecho pasillo. La curiosidad los llevó a revisar aquellas extrañas paredes y fue así que descubrieron que eran simples nubes las cuales podían atravesar con total facilidad. Sergey asomó su cabeza a través de ellas, y con total rapidez se volvió hacia los demás con el rostro pálido y una expresión de terror, comentándole a los demás que se encontraban en el cielo a cientos de metros de la tierra. De ahí en mas se manejaron con mas cautela al caminar, guiados por Lusvimot cuyo cayado iba tanteando el suelo en busca de alguna trampa siguieron andando por aquel camino sobre el cielo. Aquel camino era una especie de laberinto lleno de pasillos y desvíos, y debieron sortear varias complicaciones a lo largo del recorrido. Finalmente llegaron a un extremo muerto del camino, donde se encontraron con una pared en la que se dibujaba el rostro de una mujer, la cual al cabo de unos segundos se transformo en el rostro de Midnight, el avatar de Mystra en la tierra. Al ver aquel rostro Lord Rabe y Sergey se arrodillaron automáticamente en saludo a su Señora, al tiempo que una hipnótica voz penetraba en la mente de todos, invitándolos a acercarse a recibir el regalo de la diosa.
No alcanzaron a dar un par de pasos cuando un violento vendaval los golpeó, derribándolos y obligándolos a realizar desesperados intentos por sostenerse en el lugar. Sergey y Dai consiguieron evitar la caída sosteniéndose a último momento de la misma estructura del camino, quedando colgados, mientras que el resto de los compañeros (más afortunados) quedaban desparramados sobre el sendero. Todos excepto Lusvimot, que no logró sostenerse y, atravesando la capa de nubes que envolvían al laberinto, comenzó una veloz caída. Haciendo un máximo esfuerzo por mantener la concentración en un momento tan difícil, recitó su conjuro de Volar salvándose del desastroso final que le aguardaba abajo.
Recuperado el aliento, y reunido nuevamente el grupo frente al lugar de la trampa de viento, cruzaron la nube que cerraba el paso, para salir finalmente a una gran plataforma rectangular sobre la que destacaba un inmenso símbolo del Elder. En el otro extremo los aguardaba el último de los guardianes, un golem de cristal en cuyo interior se vislumbraba el resplandor de una gema con forma de estrella.
La batalla que siguió fue intensa, siendo los guerreros los que llevaron el mayor peso, ya que la innata resistencia mágica del golem lo hacía prácticamente inmune a los ataques con conjuros. Finalmente, de entre los restos del derrotado golem recuperaron la gema (junto con algunos fragmentos de la mágica criatura para agregar a su colección) y regresaron al templo.
Una vez allí, usando la gema como llave, desactivaron la protección que los separaba del último torbellino de luz (del que nacía la tormenta), y, haciendo acopio de valor, comenzaron a tantear dentro del remolino, hasta dar con unas pequeñas piedras, que una vez retiradas resultaron ser cristales de una pureza y transparencia asombrosa.
Notaron en seguida que inmediatamente después de retirarlas, extrañas luces comenzaron a parpadear, mientras que violentas sacudidas hicieron temblar el templo. La tormenta, que momentos antes nacía de este lugar y se dirigía a lo alto dejó de hacerlo, mientras que una pesada niebla negra comenzaba a oscurecer el lugar. Se retiraron prontamente, a tiempo de evitar quedar atrapados por las columnas y paredes que comenzaban a caer.
Ya en la seguridad de la base de la montaña, al repasar los hechos, recordaron el extraño pasaje que habían hallado en una de las cartas que Theleb enviara a Clavius (la que ellos habían obtenido semanas atrás, en su primer encuentro con el esbirro):
"...porque las joyas no estarán en contacto con la tierra, ni serán salpicadas por el agua o quemadas por el fuego, ya que es en su pureza donde reside su poder."
Tomaron entonces las gemas y las envolvieron en cuero, por separado y llenando los paquetes con tierra. Se dirigieron luego al gran mar interior, donde arrojaron las bolsas en lugares distantes entre si.
Concluida la tarea, regresaron a la granja del Valle de las Sombras, a recuperar fuerzas y prepararse para la siguiente contienda contra las fuerzas del Elder.
Luego de la destrucción del Templo del Aire, el grupo regresó al Valle de las Sombras para recuperar fuerzas, y analizar los próximos pasos. Sabían que su siguiente misión sería encarar la destrucción del Templo del Fuego, pero se encontraban con el problema de no saber dónde se hallaba éste.
Fue Urogor quien sugirió que existía la posibilidad que la disposición de los templos tuviera alguna relación con el símbolo que identificaba al Elder. Tomando sus mapas, ubicaron los dos templos conocidos (tierra y aire), y vieron que era posible deducir la localización de los otros dos.
Confiados en que el templo del fuego se localizaría en una región volcánica, se dirigieron hacia las montañas del Trueno, en Sembia.
Estas montañas son el hogar de antiguos clanes enanos, de modo que la compañía se dirigió hacia la fortaleza de Underduin, con la esperanza de obtener información para su búsqueda. Mientras subían por el camino que conducía a la entrada de la fortaleza se cruzaron con un grupo de mercaderes que regresaban de ese lugar, los que comentaron que harían mejor en regresar, dado que los enanos habían cerrado las puertas de su ciudad y les habían dicho que sus jefes estaban conferenciando, de modo que no podrían pasar (como prueba de ello, pudieron ver que los mercaderes volvían a casa con sus caballos cargados, sin haber podido vender nada).
De todas formas, decidieron continuar, llegando unos días después. Encontraron efectivamente las puertas cerradas, y fueron cortésmente informados, o al menos todo lo cortésmente que es capaz un enano de informar, de que momentáneamente las cosas permanecerían así. De todas formas, podían permanecer en las cercanías si querían esperar a que terminara la reunión de los Tanes.
Khartar pidió se les concediera audiencia con el capitán de la guardia, ya que, dijo, traían importantes asuntos que tratar con los enanos de Underduin. Mientras esperaban, observaron llegar desde otro camino una nutrida columna de enanos, bien armados y enfundados en pesadas armaduras, que tras una breve conferencia en la puerta, fueron admitidos al interior.
Todo parecía indicar, dijo Khartar, que los enanos se preparaban para la guerra, y que los clanes de la zona enviaban sus tropas al fuerte. Haciendo algunas averiguaciones, lograron descubrir que, efectivamente, se estaba decidiendo un ataque contra la fortaleza de Thunderdelve, también hogar de enanos.
Tras una espera considerable, se los hizo pasar, siendo conducidos hasta una inmensa sala de audiencias. En el otro extremo de la misma, ubicados en macizos sillones de roca, se encontraban conferenciando los jefes de los nueve clanes. Había además un guerrero con cada uno de ellos, que parecía actuar como consejero. Uno de estos guerreros, saliendo del círculo de la reunión, se dirigió a ellos presentándose como Ulgar, consejero de Galvan Estrella de Hierro, Tane de los enanos de Underduin.
Khartar, Urogor y Dai, que de hecho habían asumido la conducción de las negociaciones (sin el particular consentimiento del resto, claro...) explicaron a Ulgar el motivo de su visita, y preguntaron contra quién se preparaban los enanos a combatir. La historia que les contó es esta:
"Hace unos 10 años, a la muerte de nuestro gran Tane, se decidió la sucesión entre sus dos hijos, Galvan (quien finalmente fue el elegido) y Drull, su hermano gemelo. Los hermanos habían desarrollado siempre una especie de cordial rivalidad, y ante la elección de Galvan, Drull anunció que de ninguna manera se pondría bajo sus órdenes. Pero, para no desafiar la autoridad del Tane elegido, decidió tomar a sus seguidores (unos 40 enanos), y dirigirse a la abandonada fortaleza de Thunderdelve, limpiarla de alimañas, e instalarse en ella como señor.
Desde ese momento se cortaron las relaciones entre los hermanos. Periódicamente Galvan enviaba una delegación para reincorporar a los descarriados, que era concienzudamente mandada de regreso. Hace 20 días, nuestra delegación entró a Thunderdelve, pero esta vez no salió. Nuestros mensajeros, enviados a pedir explicaciones, ni siquiera fueron recibidos, y el Tane cree que esto ha ido demasiado lejos. Los clanes han sido convocados, y nos preparamos para tomar la fortaleza.
En tres días nuestras tropas estarán a las puertas de Thunderdelve, pero esto que me cuentan puede cambiar las cosas drásticamente..."
Les facilitaron un viejo mapa, y les dieron instrucciones para usar una antigua red de túneles que les permitirían entrar a Thunderdelve. Su misión sería averiguar qué estaba pasando en la fortaleza. De modo que emprendieron viaje inmediatamente.
El camino no era particularmente dificultoso, porque, aunque viejo y fuera de uso (con muchos lugares en los que se habían producido derrumbes), se reconocía la mano enana en las paredes. El viaje, de un día y medio de duración, tuvo un solo inconveniente.
Aproximadamente a mitad de camino fueron atacados por tres enormes Remorazh, que los sorprendieron dentro del túnel. La lucha fue intensa, siendo Sergei el que llevó la peor parte. De todas formas, no resultaron obstáculo suficiente y, tras un breve descanso, prosiguieron viaje.
Finalmente consiguieron entrar en la fortaleza. Lo que vieron los dejó sumamente asombrados. Los tres primeros enanos con que se cruzaron resultaron estar hechizados, y aun cuando los liberaron del conjuro, parecían como embotados y torpes. Libbsyt, usando su anillo de invisibilidad, se dedicó a realizar un examen de las inmediaciones, descubriendo que no solo todos los enanos que veía parecían estar en el mismo estado, sino que además eran vigilados por unos extraños seres de color pardo, humanoides pero con poderosas garras y largas piernas musculosas.
Todo indicaba que la fortaleza ya no estaba completamente bajo el control de los enanos.
Tras recorrer la casi desierta fortaleza, esquivando las patrullas tanto de los enanos hechizados como de los invasores (mas tarde descubrieron que se trataba de Bar-Lagura, demonios procedentes del Abismo) encontraron un sector acondicionado como cárcel. En el se encontraban algunos enanos que al parecer habían resistido el hechizo. Por ellos se enteraron que la fortaleza había sido tomada por demonios aproximadamente cuatro meses atrás, los que estaban interesados al parecer en ciertas instalaciones que se ubicaban debajo de la misma. Luego de asegurarse que estos enanos podían escapar por la misma vía que ellos habían usado para entrar, y tras pedirles que den cuenta de la situación al Tane, continuaron recorriendo el lugar.
Tras sortear cierta resistencia llegaron a la antigua cámara del trono. Los restos de la batalla entre enanos y demonios todavía podían verse en el piso. Cuerpos mutilados y sangre por doquier. Contra una puerta al fondo de la cámara se podía ver lo que parecía un parapeto, y los restos de la batalla eran intensos en esa zona. La cámara estaba custodiada por una docena de Lava Childs, una especie de elementales menores de lava, los que de inmediato atacaron al grupo. De pronto, de una especie de portal que se abrió en ese momento, apareció una monstruosa Marilyth, que se sumó al combate. Urogor y Dai sucumbieron ante el potente y despiadado ataque de la Tana´ri, mientras que el resto intentaba hacer frente a la amenaza. Desde el pasillo de acceso se escuchaban también ruidos de pelea, como si alguien estuviera combatiendo allí afuera también.
Los ejércitos del Tane habían conseguido penetrar en la fortaleza y combatían ferozmente contra los Bar-Lagura. En ese momento, desde los parapetos que había al final de la habitación, los supervivientes enanos que se habían refugiado en la cámara privada del rey derribaron sus propias defensas y se sumaron a la lucha. A pesar de la ayuda que significaban estos refuerzos, el combate se prolongó por otra media hora más, pero finalmente los demonios fueron perdiendo posiciones, para retirarse por completo cuando vieron que la batalla estaba perdida.
El Tane se enteró que su hermano había muerto en el primer combate, pero que su hijo seguía vivo, y se produjo la tan esperada reconciliación de los clanes ante la tragedia común.
Tras revivir a los caídos y descansar lo necesario, la compañía se dirigió hacia las profundidades, en busca del templo elemental. Para llegar a él tuvieron que sortear varios peligros, de los que no salieron totalmente indemnes. Entre ellos los ataques de una Dracímera, de un Elemental de Fuego, y de más Lava Childs, además de varias trampas.
Finalmente ubicaron el altar del templo y lo destruyeron. La explosión que se produjo liberó chorros de llamas que alcanzaron todos los rincones del templo. Así, heridos por los combates y chamuscados por el fuego intenso, debieron huir rápidamente del lugar que ya comenzaba a derrumbarse, roto ya el maligno nodo elemental que lo mantenía en pié.
Por su inestimable colaboración, el Tane los recompensó con unos medallones de oro forjados por los maestros armeros del clan, que certificaban el agradecimiento de los enanos de Thunderdelve.
Última revisión: 10 de enero de 2001
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