REFLEXIONES ACERCA DE LA VIRGEN DEL ESPINO

Una vez que en los anteriores artículos hemos contado el relato de la aparición de la Virgen y hemos hablado de Rosario Granados Martín, la vidente, vamos ahora a realizar una serie de reflexiones que nos ayudarán a comprender el mensaje de la Virgen en Chauchina.

¿Cómo era Chauchina antes de la aparición de la Virgen María a Rosario?  Después de la aparición de la Virgen, incluso hoy en día la tónica general de las familias que habitan en Chauchina es la honradez y la convivencia pacífica, con las tradicionales prácticas religiosas de los pueblos cristianos de la España de siempre.  Pero parece que antes de la aparición de la Virgen las cosas no eran así, tenemos testimonios que nos hablan  de que Chauchina era uno de los peores pueblos de la provincia de Granada... "por fútiles motivos, chillan, se pegan, llegan hasta la sangre..."  Incluso una hija del pueblo religiosa  Clarisa en Santa Clara de Granada, después de la aparición de la Virgen compondrá las siguientes coplillas:

                      "Chauchina ya no es Chauchina
                      que es un ramito de flores,
                      donde hace muchos milagros
                      la Virgen de los Dolores".

Precisamente una de las pruebas de que una aparición es auténtica, además de que no se diga nada contra el Magisterio de la Iglesia, y los videntes lleven una vida santa, es que la aparición produzca cambios y frutos de santidad.  Esto es precisamente lo que sucedió en Chauchina.

Después de la aparición de la Virgen, aquel lunes santo del año 1906 se convirtió por obra de la Virgen en Domingo de Pascua.  La feliz noticia de la aparición de la Virgen y curación de Rosario corre por toda la comarca como pólvora, gentes de todas partes acuden a Chauchina.  Muy pronto en torno al lugar donde Rosario vio por primera vez a la Señora se va a poner una marquesina, formada al principio por piedras y madera que las personas de buena voluntad construyen a la Stma. Virgen para su culto y honra.  Esta es tan pequeña que sólo cabe un cuadro con la Virgen de los Dolores.  La Virgen empezará a realizar verdaderos prodigios y milagros, de cuerpo y sobre todo del alma, que son los más importantes.  Para manifestar sus bondades y poner el sello de que allí está la mano de Dios, la mano sobrenatural.

Muy pronto empezarán a difundir el mensaje de la Virgen por la prensa, la Iglesia dará su juicio favorable y la pequeña marquesina se convertirá en una Iglesia.

Una de las cosas que más llaman la atención en esta advocación de la Virgen del Espino, o "del Pincho" como dicen cariñosamente en Granada, es la preciosa imagen que se venera en el lugar de la aparición, hoy convertido, como ya hemos indicando en Monasterio de M.M. Capuchinas.   Vamos a intentar explicarlo en este último artículo sobre la Virgen y su mensaje en Chauchina.

Entre las muchas personas que se acercaban a Chauchina para conocer el lugar de la aparición y venerar el cuadro de la Virgen Dolorosa, distinguíase un caballero de Granada, don José Farrugia, muy conocido en el Albaycín (barrio de Granada muy popular) por su vida ejemplar.  Decíase que tenía terminada la carrera eclesiástica; pero que no la ejercía a pesar de llevar siempre traje talar (por humildad).

Su vida de piedad estaba consagrada al culto del Santísimo Sacramento, especialmente en la devoción de las cuarenta horas.  Sintió alegría cuando supo que se estaban recogiendo limosnas para construir una ermita en el lugar de la hornacina (esto fue antes de realizarse la fundación del monasterio de las Capuchinas).

Había conversado personalmente con Rosario; le había oído decir que fue curada por una Señora de muy noble presencia, morena, de hermosos ojos, vestida de negro como una Virgen de los Dolores... Y en seguida, el piadoso don José Farrugia pensó que en su casa tenía una imagen de la Dolorosa parecida a la descrita por Rosario, aunque bastante deteriorada.

Aquella tarde, cuando llegó a su casa, le parecía que su imagen de la Virgen estaba diciéndole: "Llévame a Chauchina". Y se lo repetía bondadosamente en el interior del alma: "Llévame a Chauchina".

Don José concibió la idea de desprenderse de la piadosa imagen, muy querida para él, y la entregó a la autoridad religiosa competente, quien enseguida alabó el proyecto.  El párroco de Chauchina también aprobó la idea y don José llevó la imagen a un conocido escultor de Granada que la restauró haciendo de la imagen una verdadera obra de arte. 

La imagen es una preciosidad, todavía recuerdo la primera vez que visité Chauchina, por el año 1985, el año  de mi ingreso en el Seminario Mayor de Sigüenza (Guadalajara) la impresión que tuve cuando al entrar en la Iglesia de las Capuchinas me encontré con esta preciosa imagen que parece que habla y que está viva, que te llena de ternura, imagen que desde su camarín acompaña a su Hijo Expuesto por nuestro amor en la Custodia de este precioso monasterio. Quedé vivamente impresionado, a la Virgen consagré mi entrada al Seminario y Ella de su mano me ha conducido al sacerdocio, no puedo por lo menos de dar las gracias públicamente a Nuestra Señora del Espino, por el regalo que me hizo en aquella mañana del mes de Agosto donde la conocí.  Invito a todos los lectores de esta página de Internet que si tienen ocasión visiten alguna vez en su vida en Chauchina el Santuario-Monasterio de Nuestra Señora del Espino, es un lugar donde el Cielo concede gracias muy especiales y siempre me agradecerán este consejo que hoy les doy.

No podemos terminar este relato sin hablar del Monasterio de las Capuchinas.

Como en otras apariciones la Virgen en Chauchina también dio un secreto a Rosario. ¿En que consistió este secreto?  Una amiga de Rosario y vecina de Chauchina, de edad aproximadamente igual a la de Rosario, llamada Angeles Diaz García nos cuenta que Rosario le confío que había recibido de la Señora enlutada que vio el lunes santo del 1906 una confidencia misteriosa que debía guardar en secreto.  Más adelante en 1921, Rosario se siente agotada y próxima a morir.  Un sobrino suyo la visita y oyó este ruego: "Que venga mi confesor, el padre Francisco de Sevilla - capuchino que vive en Granada - pues tengo que comunicarle una cosa antes de morir".

El sobrino sale en seguida hacia Granada, para ir al convento de los padres Capuchinos y buscar al Padre Francisco.  

Mas no necesitó ir al convento, ni siquiera detenerse en Granada.  La suave providencia de Dios dispuso que cuando su tranvía llegaba a la que entonces llamaban Estación de Andaluces, viese que en aquel momento el Padre Francisco de Sevilla acababa de llegar en tren.  Le expone los deseos de Rosario, y el caritativo fraile, en vez de ir a su convento, toma el primer tranvía que sale para Chauchina; entra en casa de la enferma; la oye en confesión y  recibe el secreto con permiso de comunicarle después de que ella fallezca.

Aquel secreto contenía una profecía, un anuncio para el tiempo futuro:

"EN EL LUGAR DEL ESPINO DONDE FUE LA PRIMERA APARICION, SE EDIFICARA UNA CASA DE ORACION Y PENITENCIA, UN MONASTERIO DE RELIGIOSAS FRANCISCANAS QUE ADORARAN AL SANTISIMO SACRAMENTO".

En el momento en el que Rosario hace esta confidencia parece algo totalmente imposible, pero la Providencia va preparando el camino y hará posible que esta fundación se realice.

Coincide que la que entonces era abadesa del Monasterio de las Capuchinas de San Antón (Granada capital), llamada sor Trinidad del Inmaculado Corazón de María, devotísima de Jesús Sacramentado, se sentía inspirada por Dios a tener en la Iglesia de su comunidad el Santísimo Sacramento expuesto durante todo el día y adorado por las religiosas Capuchinas en turnos de una hora.     Sus deseos fueron aprobados por el Cardenal Arzobispo de Granada, Monseñor Vicente Casanova y Marzol,. sin embargo, no todas las Capuchinas de su comunidad veían con claridad ese deseo y proyecto de recargar la regla capuchina, ya muy austera por si misma...

Es entonces cuando el padre Francisco de Sevilla les sugiera la idea de ir a Chauchina, ya que la Virgen lo ha pedido y coincide la petición de la Virgen con la inspiración de la madre Trinidad.

El 11 de abril de 1925, Sábado Santo, el Cardenal de Granada, junto con su clero reciben en Chauchina  a la madre Trinidad que junto con otras 11 monjas vienen a iniciar la vida recoleta de las Capuchinas en la ermita de la Virgen del Espino, convertido desde entonces en Santuario Monasterio.

Hoy es una comunidad muy pujante que en medio de la crisis vocacional que atraviesa España cuenta con un buen número de monjas, llegando a 26, muchas de ellas de edad muy joven.  Esta comunidad ha producido muchos frutos de santidad, entre ellos citamos a la madre Rafaela María de Jesús Hostia, que fue durante muchos años abadesa del Monasterio, a la que tuve la dicha de conocer personalmente, ha fallecido recientemente en el año 1991, espero en alguna otra ocasión escribir una reseña de su vida para esta página de Internet.  Las hermanas Capuchinas siguiendo el carisma de su fundadora Santa Clara, se dedican a la adoración al Santísimo Sacramento, cumpliendo así las peticiones de Nuestra Señora a Rosario, obteniendo para nuestra humanidad gracias muy especiales, junto con las hermanas son muchos los seglares, vecinos de Chauchina y devotos que acuden de toda España, de Francia, y de otros países para rezar en su capilla, lugar de su aparición, de la que pronto será el primer centenario (en el año 2006) a la Stma. Virgen.

Quien quiera más información sobre la Virgen del Espino se puede dirigir al Monasterio de M.M. Capuchinas, 18330-Chauchina (Granada) España.  ¡Qué la Stma. Virgen bendiga a todos los que se encomienden a su intercesión ¡Yo les bendigo y encomiendo en la Santa Misa, pidiendo también sus oraciones.  

(Colaboración del Padre Andrés Garcia Torres)

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