Realidad Contemporánea

Me sofoco, me ahogo y lo
más terrible es que son mis manos
las garras que oprimen mi cuello
y desgarran mis entrañas.
He martillado
mis ojos
y he embuido a mi cabeza
en una confusión caótica.
Debo escribir, debo escribir...
Mis fuerzas flaquean;
ya no puedo estar de pie!

Las cosas me miraban con asombro;
perplejas se preguntaban por qué estaba así;
cómo había llegado a perderlo todo
si todo era tan fácil!
No se explicaban cómo un elegido
podía mariarse mirando una puesta de sol;
perderse observando su enmarañado pelo...
Pero es difícil! ¡Sí que lo es!
Todo lo que he soñado
no me ha servido de nada:
cuando la lluvia llegó,
el hermoso castillo con princesas
que jamás me ignoraban, con
caballeros que con respeto me miraban,
se volvió una ilusión fantasmagórica
que oprimió aún más mi alma
que yacía desnuda y temblando bajo la lluvia.
Cuándo aprenderé!¡Cómo entenderé!
La tentación es tan grande y yo tan débil...
Cuándo dejaré de tropezarme con
la misma piedra solitaria del camino!

Y fue así como en vez de afrontar la realidad
caí denuevo en el Juego de las Ilusiones
y me encontré solo en la habitación de la poesía.



Philippe Andrade

1