Los brazos del mundo
La oscuridad es absoluta. Sigo en pie con los brazos en alto, desnudo, cansado. El mar resuena profundamente y nada puedo observar a mi alrededor. Siento el ruido de las olas cada vez más y más cerca y la humedad se cuela por entre mis poros. Ya el océano cubre mis pies, pero de ninguna forma se detiene, siempre sigue...El viento gira alrededor de mi cuerpo buscando mi cara, quizás sólo para reirse de ella, pero se la escondo. Ya el agua llega a mis rodillas y mis fuerzas decaen. Pasa el tiempo y ya los sucesos son incontrolables. Los rayos revientan contra el mar sólo a unos metros míos. El cansancio quema mis brazos y los empiezo a bajar. Escondo mi cara de los ojos de Dios. Ahora que nada sostiene el cielo, caerá sobre mí. El agua ya llegó a mis hombros...
Philippe Andrade