El atardecer de un funeral

Seguiré estando solo
cuando la luz se apague,
por que mi lirio ha muerto...
El mar se hará polvo
y el viento lo traerá a mis ojos,
para que así puedan seguir llorando...
El sol caerá a mis pies
y la tierra con él me los embalsamará,
para que no caiga de rodillas...
Y tu seguirás allí,
con tus brazos extendidos,
olvidando que acabas de destruír la vida;
olvidando que tu sonrisa flamígera
seguirá consumiendo mi alegría
y que tu hermoso inerte cuerpo
será para siempre la estatua del dolor.


Philippe Andrade

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