Historia de Guerra
Humo, muerte, caos y miedo; la terrible esencia de
la guerra. Cuatro años hace que empezó todo y parece como si fuera una
eternidad; cada día que pasa la gente parece más desesperanzada y triste. No
los culpo.
Yo vivía tranquilamente en A.. una pequeña y
tranquila ciudad...bueno es cierto, a veces había uno que otro muerto,
atropellado o asaltaban a alguien pero nada del otro mundo.
Ahora, después de varios años que mi país entró en guerra la ciudad tiene una apariencia casi post-apocalíptica; la mayoría de la gente permanece oculta en sus casas.
Mi nombre es Mildred, Blue es mi nombre clave. Hace
unos meses mujeres como yo fueron llamadas para servir al ejército puesto que
muchos hombres han perecido; los niños se quedaron solos prácticamente con la
protección de los ancianos en los refugios. Mucho me temo que eso no sea
suficiente, pero por eso he dado lo mejor de mí. Hace poco me condecoraron y
tengo ya el rango de capitán. En realidad no me gusta la violencia mucho que
digamos, pero si he de defender mi país (o lo poco que queda) no debo escatimar
esfuerzos.
Ahora estoy en una de las operaciones de espionaje,
tengo 2 personas más a mi mando y mañana llegaré a la ciudad de B... donde
espero infiltrarme. Sé que mi vida corre peligro pero desde que todo esto
empezó he descubierto la parte más fría y calculadora de mí; no voy a dejarme
sorprender, ni voy a cometer errores.
-Mildred, ya casi llegamos.
-De acuerdo, recuerden tener calma y preparen los
documentos falsos.
Habían estado viajando cerca de 11 horas ese día y
estaban por llegar a la frontera de B... hicieron 3 días más de camino para
poder pasar por un país neutral y así hacer menos sospechosa su llegada.
Pasaron sin muchos problemas, los documentos falsos
habían funcionado bien y no podían haber escogido un mejor disfraz: hermanas de
la caridad que iban en camino a ayudar heridos. Nada menos y nada más que el
lobo con piel de cordero.
Después de un rato de haber llegado a B... se
dirigieron a la ciudad más cercana; al llegar ahí vieron que todo lucía
extrañamente tan destrozado como en su país. Miseria, hambre, pobreza, miedo...
y aún así se seguían destrozando mutuamente. –Que triste desperdicio de almas-
pensó Mildred.
Para cuando llegaron a B... ya habían cambiado sus
hábitos por una normal ropa harapienta y se disponían a mezclarse entre la
gente para informarse bien de lo que pudieran.
Las pocas personas que las vieron cuando llegaron
dieron poca importancia a su presencia, todos estaban tan ensimismados en sus
propios problemas que apenas si notaban algo de lo que pasaba a su alrededor.
El equipo de Mildred estaba formado por Diane y
Llouth quienes ya estaban también
entablando conversaciones con la gente y localizando las bases enemigas. Llouth
también notó a un grupo de 4 hombres que se veían un poco sospechosos pero
vigilando a uno de ellos vio que se dirigía a un hospital y no le dio mas
importancia. Sin embargo, él sí había notado que alguien lo seguía de lejos.
Al final del día se reunieron con Mildred para
informar lo que habían investigado durante el día.
-También aquí están reclutando mujeres –dijo
Mildred-; creo que están tan debilitados como nuestro ejército.
-Yo estuve vigilando una de las bases aéreas y parece que planean otro ataque muy pronto,
tendré que infiltrarme- dijo Diane.
-¿Y tú que me dices Llouth?-inquirió Mildred.
Estuve por toda la ciudad hablando con algunas
personas, pero creó que desperdicié mi tiempo. Vi a unos tipos que me
parecieron sospechosos y seguí a uno de ellos; pero creo que fue una falsa
alarma.
-No digas “creo” tienes que estar completamente
segura- respondió Mildred en un tono un poco molesto;
-recuerda que también deben haber equipos
encubiertos para tratar de descubrir espías como nosotras y es mejor quitarnos
de dudas.
-¿Entonces los vigilo mañana?- dijo Llotuh.
-Desde luego que sí, hasta que estés segura que no
hay nadie que pueda representar un peligro para nosotras o que pueda
descubrirnos.
-Hoy en la noche entraré en una de las bases de
infantería, regresaré en 4 horas y si no regreso prosigan sin mí-dijo Mildred
mientras sacaba un traje negro de su mochila y una pistola que llevaba oculta
en el vehículo.- Ustedes continúen sus operaciones y nos reuniremos de nuevo en
4 horas.
Dicho esto Mildred se vistió, tomó el equipo
necesario y se fue rumbo a la base de infantería. Al aproximarse estuvo un
tiempo esperando a que el punto ciego de la base fuera seguro y después entró.
Mildred estaba bajo una gran presión pero su sangre
fría le ayudaba a actuar con cautela; ya había estado vigilando las rondas de
guardia y esperaba poderse escabullir en uno de los cuartos de tácticas en
media hora. Mientras aguardaba el paso del tiempo parecía ser más lento que de
costumbre.
Al fin el cambio de guardia, Mildred entró
cautelosamente al cuarto de tácticas y revisó cuidadosamente los ataques que
planeaba hacer a infantería.
De pronto escuchó pasos que se acercaban, parecía
ser solamente una persona así que rápidamente se puso a un lado de la puerta y
empuñó su navaja.
La puerta se abrió y entró un soldado, rápidamente
Mildred lo tomó por la espalda y de un tajo le cortó el cuello. No pudo
siquiera dar un último grito.
Mildred por unos momentos se quedó contemplando el
cuerpo tirado en el suelo, con el charco de sangre cada vez haciéndose más
grande y pensó: –¡Maldición! Yo que iba a saber que salía tal cantidad de
sangre de un simple tajo en el cuello... lo mejor será que me vaya o no
tardarán en darse cuenta que alguien ya está muerto.
Todo había salido mal; cuando encontraran el cuerpo
se darían cuenta que alguien estuvo espiando y extremarían las medidas de
seguridad además de cambiar las maniobras que tenían planeadas.
Qué desperdicio.
Salió apresuradamente de la base y se dirigió al
punto de reunión donde no tardaron en llegar las demás.
-¿Y bien?- Dijo Mildred en tono malhumorado.
-Fui a la base aérea pero no pude entrar; no hubo
cambio de guardia ni nada por el estilo así que creo que tendré que ir a otra
hora- dijo Diane.
-Yo fui al hospital donde había visto a uno de los
tipos sospechosos pero lo único que encontré fueron moribundos y nada más.
-Pues hoy como resultado tenemos un día
completamente inútil.
-¿Y tú que nos dices Mildred? –inquirió Llouth.
-Logré entrar a la base de infantería pero tuve que
matar a alguien así que pronto sabrán que hay espías rondando.
-Justo lo que nos faltaba- dijo Diane casi en un
suspiro.
-De acuerdo, no hay por qué alamarse. También están
reclutando a las mujeres así que debemos enrolarnos nosotras también y los
tendremos más de cerca; Diane en tu irás a que te recluten como piloto de
combate y yo iré a la infantería. Llouth primero se ocupará de asegurarse que
no haya problema con ningún sospechoso y luego harás lo mismo que Diane.
Una vez que todo estuvo planeado para el día
siguiente durmieron apenas unas horas y en la mañana Diane y Mildred ya estaban
siendo reclutadas como habían planeado
mientras que Llouth iba a cerciorarse de la seguridad de la misión.
-¿Has visto de nuevo a la mujer que te siguió Mark?-
Dijo uno de los hombres que había visto Llouth el día anterior.
-No desde que la perdí en el hospital.
-¿Pero estás seguro que te estaba siguiendo
intencionalmente?-Dijo Ney.
-Por supuesto que sí; no soy un espía de tercera.
-Hmmm pues mantengan sus ojos bien abiertos y no
confíen en nadie.
-Descuida Keenan, yo personalmente mataré a
cualquier persona sospechosa.
-No se trata de matar nada más por que sí Ron, al
menos trata de asegurarte primero.
Dicho esto se dispersaron para buscar cualquier
indicio de actividad sospechosa, pero no sabían que ya estaban Mildred y
compañía más cerca de lo que se imaginaban.
Llouth regresó al lugar donde los había visto la
primera vez y no vio a ninguno de ellos así que caminó al hospital donde había
ido Mark; el a su vez estaba buscándola también y se toparon casi frente a
frente cerca de la sala de emergencias.
Llouth pretendió buscar a alguien entre los heridos
pero no le quitaba un ojo de encima a Mark quien a su vez hablaba con una de
las enfermeras.
-¿Habías visto a esa mujer antes?
-No que yo recuerde- dijo la enfermera.
-¿Podrías ir a preguntarle que qué es lo que viene a
hacer aquí?
-No hay problema, pero ¿por qué? ¿acaso ha hecho
algo malo?
-Digamos que es sólo curiosidad; pero no debes
cuestionarnos a nosotros, ya sabes quienes somos.
-Está bien, pero termina los vendajes de este
paciente en lo que regreso.-Dicho esto la enfermera se acercó a Llouth para
interrogarla de la manera más “sutil” posible.
-¿Puedo ayudarle en algo?
-Ah...solo estaba viendo si encontraba a un amigo
mío entre los heridos.
-¿Cuál es el nombre de su amigo?
-David Remauli- dijo Llouth sin pensarlo mucho.
-Mire, en la recepción tenemos un registro de todos
los heridos; pero claro que también hay algunos que no han sido identificados
aún.
-Gracias, iré a ver eso.
Y Llouth tuvo que salir, después de lo dicho no
podía seguir ahí pretendiendo buscar a alguien. Pero no fue a la recepción;
entró a la puerta de las escaleras de emergencia y la dejó entreabierta para
poder ver el momento en que Mark saliera y seguirlo.
Mark salió poco tiempo después que Llouth a buscarla
pero al no verla salió apresuradamente del hospital para ver si aún podía verla
desde la calle en caso de que hubiera salido.
Como no la encontró Mark caminó a la calle más
próxima que doblaba la esquina y miró hacia ambos lados; en esos momentos
Llouth ya estaba casi pisándole los talones. Apenas iba a dar la vuelta para
regresar al hospital cuando Llouth le dijo- No te muevas, vendrás conmigo- y al
voltear a mirar vio que Llouth tenía un pequeño revolver escondido bajo su
abrigo.
Mark no dijo nada y obedeció a Llouth, en poco
tiempo llegaron al lugar de reunión pero aún no llegaban las demás. Entonces
Llouth ató a Mark a una silla, le puso una mordaza y le vendó los ojos.
Pero Llouth no iba a hacer nada aún, tenía que
esperar a Mildred y las demás para decidir que hacer con el sospechoso. Casi
una hora después llegaron Mildred y Diane.
-Vaya, vaya ¿quién nos honra hoy con su visita
Llouth?
-No lo sé, aún no lo interrogo.
-¿Es ese uno de los tipos sospechosos que dijiste
ver ayer?
-Así es, te estaba esperando para tomar la decisión
de que hacer con él.
-Bien, quítale la mordaza y que empiece el show.
Entonces Mildred le quitó la mordaza y casi al
instante Mark exclamó -¡Espías! ¡Lo sabía!
-¿Y quién eres tu exactamente?-dijo Diane.
-Permíteme hacer las preguntas Diane- interrumpió
Mildred-Pues bien, ¿cuál es tu rango y la misión de tu operación?
-Sabes que no contestaré nada –dijo Mark
decididamente.
-Creo que no sabes bien tu situación, escúchame bien
porque solo lo diré una vez: tu vida está ahora bajo mi poder.
-Mi vida tal vez, pero no mi información.
-Tanto patriotismo, no seas idiota ¿qué ha hecho tu
país por ti?- Mildred hizo una pausa y luego le susurró al oído- ¿En verdad
vale la pena morir por tan poca cosa?
-¡Cállate! Te digo que no vas a conseguir nada de
mí.
-Bueno eso está por verse.
Entonces Mildred tomó su navaja y fue cuando Diane
le sujetó la muñeca.
-¿Qué vas a hacer?- preguntó Diane con una mirada
angustiada.
-¿Qué parece que voy a hacer?-contestó Mildred al
tiempo que se soltó con un movimiento brusco.
Entonces Mildred volvió a amordazar a Mark y le
dijo:- Mira este es el trato; yo dejo de lastimarte cuando tu estés dispuesto a
cooperar con algo de mísera información así que cuando te decidas a cooperar
haz un “sí” con la cabeza.
Y dicho esto Mildred hizo una larga herida en todo el
antebrazo de Mark el cual se empezaba a retorcer del dolor.
-¿Ya te decidiste o quieres más?
Pero Diane quien miraba horrorizada la escena le
gritó a Mildred que se detuviera y que mostrara un poco de piedad.
-Mejor piensa en las personas que ellos también
asesinaron de nuestro país...no seas ilusa Diane, en la guerra no hay piedad.
Mildred le rompió la nariz a Mark y luego le
preguntó de nuevo. –¿Ya te decidiste?
Pero Mark a pesar de esto no hizo nada aparte de dar
quejidos de dolor.
-¡Ahh como me fastidian estas personas tercas! Hmm
veamos cómo se vería tu cara redecorada
Y tomando de nuevo la navaja le hizo unos cuantos
tajos en la frente y las mejillas.
-¿Aún no? Bueno no importa, creo que puedo estar
aquí todo el día- y siguió abriendo heridas en el cuerpo de Mark, sus brazos,
piernas, abdomen...Mark empezó a asemejarse más a un pedazo de carne con
sangre.
Diane estaba llorando en el piso y Llouth
contemplaba la escena con algo de asco cuando de pronto dijo: Ya perdió el
sentido, mejor déjalo.
Y ciertamente Mildred ya se había emocionado
cortando a Mark que no se dio cuenta de que él ya se había desmayado a causa
del dolor.
-Ja! Si cree que desmayándose se escapa de mi está
muy equivocado.
Dejó al desfallecido Mark desangrándose en la silla
y luego añadió: -Ya despertará.
-Y dime Diane, ¿qué información conseguiste hoy?
Pero Diane no estaba dispuesta a contestar, miraba a
Mildred como si fuera un monstruo y le dio la espalda.
-Oh vamos Diane ¿qué nunca habías visto una tortura
de espías antes? ¡Jajaja!
-¿Cómo puedes ser tan fría y cruel? ¿Ya acabó esta
guerra con tus sentimientos?
-Pues no, pero acrecentó mi sentido del humor-dijo
Mildred en tono sarcástico y luego poniendo otra vez su mirada indiferente
añadió:-De cualquier modo Diane no podemos permitir que la misión se ponga en
peligro; esto no es nada de broma.
-No me gusta tu actitud, pero de todos modos tengo
que informarles;- dijo Diane- están entrenando más pilotos pero ya no les
quedan muchos aviones decentes de combate así que serán bombas poderosas pero
aviones más deficientes que los nuestros. Una vez que preparen suficientes
pilotos iniciaran los bombardeos constantes para acabar también con las
defensas antiaéreas.
-¿Y qué hay de ti Mildred?-Inquirió Llouth.
-Pues no mucho, estuve vigilando los cambios de guardias pero ya cambiaron los intervalos y ahora ya no hay punto ciego en la base.
-Esta misión cada vez se complica más, tal vez no
sea seguro estar tan cerca del enemigo-dijo Diane.
-No digas tonterías; por el contrario, debes
mantener a tus amigos cerca y a tus enemigos aún más cerca.
Diane hizo una mueca y luego dijo con tono
molesto:-De acuerdo, ¿podemos dormir unas horas? Estoy agotada.
-De acuerdo, tenemos 6 horas de descanso-dijo Mildred.
Entonces procedieron a dormir mientras Llouth hacía
una guardia de 2 horas para luego despertar a Diane y que continuara la
guardia. No es muy seguro dejar a un espía (aunque inconsciente) sin
vigilancia.
Pasaron las dos horas y Llouth fue a despertar a
Diane para que continuara la guardia. Después Llouth cayó profundamente dormida
por el cansancio.
Casi media hora más tarde Mark recuperó la
conciencia y débilmente murmuró:–Ayúdame.
La mayoría de las cortadas que le había hecho Mildred
ya habían coagulado pero Mark estaba débil y adolorido; parecía una costra
humana.
-No puedo ayudarte- dijo Diane en tono compasivo.
Mark reconoció la voz de Diane que era quien le
había gritado a Mildred que dejara de torturarlo así que Mark decidió
aprovechar la situación.
-Por favor ayúdame, ella me va a matar.
-No me pidas eso, yo no puedo hacer nada por ti.
-Desátame, y di que me escapé.
-¡No puedo!
Mark estuvo rogándole a Diane que lo ayudara hasta
que el corazón blando de Diane accedió. Diane lo desató y lo dejó huir.
Le dio media hora, suficiente para que escapara y
luego despertó a Mildred como se suponía debía hacer para la guardia.
Mildred despertó y no podía creer lo que veían sus
ojos, al momento se encolerizó.
-Diane...¿dónde está?
-Me quedé dormida y escapó, perdóname- contestó
Diane sumamente nerviosa.
-¡No me vengas con tonterías!-gritó Mildred-¿cómo va
a escapar alguien malherido que además estaba atado?
-Yo...no lo sé.
-¡Traidora! ¡Lo dejaste escapar!
Los gritos de Mildred despertaron a Llouth quien estaba un poco somnolienta. Iba preguntar qué pasaba cuando vio vacía la silla
donde estaba atado Mark.
-¡Imbécil! ¡Ahora nos va a delatar! –seguía gritando
Mildred.
Mildred se sentó un momento y respiró hondamente
mientras se repetía a si misma: -ten calma, ten calma-
-Rápido tomen todas las cosas debemos cambiar de
lugar.-Luego mirando a Diane añadió:-más tarde veré que hacer contigo.-
Diane palideció al escuchar lo que Mildred dijo pero
no tenía idea de lo que le esperaba.
Todas rápidamente recogieron sus pertenencias y
armas y salieron a buscar otro lugar; subieron al vehículo y acamparon en las
afueras de la ciudad.
Una vez que estuvo listo todo Mildred tomó su arma y
le disparó a Diane en la cabeza cuando estaba desprevenida.
-¡Mildred! ¡¿Qué rayos hiciste?!
-No nos podíamos arriesgar a que Diane pusiera en
peligro la misión de nuevo. Estos son tiempos de guerra y los traidores eso es
lo único que merecen.
Llouth estaba pálida como un muerto y no pudo
articular una sola palabra.
-Ahora Llouth, espero que en ti si pueda confiar y
no vayas a cometer una de las estupideces de Diane.
-¿Cómo es no sentir nada?-dijo Llouth con una voz
que apenas se escuchaba.
-Mejor le hubieras preguntado a Diane ¿cómo es ser
tan estúpida?
Louth bajó la vista y luego preguntó -¿qué vamos a
hacer ahora?
-Bueno, no podemos arriesgarnos a volver a las bases
como si nada, si ese tipo está ahí nos reconocería y sería nuestro fin así que
tendremos que actuar con suma cautela en adelante. Por lo pronto deshagámonos
de este cadáver.
Tomaron el cadáver de Diane y lo enterraron a unos
metros del campamento; Mildred aún estaba furiosa y se notaba en sus ojos que
parecían dos antorchas que quemaban lo que veían.
Mark ya había regresado con sus compañeros y les
había contado todo, estaban en esos momentos buscándolas todos los soldados
disponibles por cada rincón de la ciudad pero no las encontraron.
-No podemos hacer nada durante el día, así que
esperaremos a la noche para buscar algo de información de los ataques en las
bases y luego regresaremos- dijo Mildred.
-Está bien.
Eran las 11 de la noche y las calles estaban
desiertas, la ciudad semi-destruida por los bombardeos daba un aspecto
post-apocalíptico al panorama.
Mildred y Llouth caminaban con cautela en las
cercanías de la base cuando vieron a los 4 tipos que había visto Llouth desde
el principio; ahí estaba Mark también.
-Mira Mildred ahí están ellos, si los matamos ya no
seremos reconocidas y podremos infiltrarnos de nuevo.
-Ellos son 4 y nosotras sólo 2, pero no nos han
visto así que tomémoslos por sorpresa. Tú llegarás desde aquél lado y yo desde
la derecha. No tendrán tiempo de hacer nada.
Dicho esto Mildred y Llouth estaban al acecho,
mientras Mark y los demás deliberaban sobre dónde debían seguir buscando fueron
tomados por sorpresa.
-Ni se les ocurra moverse- dijo Mildred apuntando su
arma.
Keenan quien estaba un poco más lejos de Mildred iba
a mover su mano para buscar su arma cuando Llouth que llegó desde ese lado
gritó:-¡No te muevas o te mueres!
Los cuatro levantaron sus manos y mientras Mildred
les apuntaba Llouth los desarmó a todos.
-Bien, nos volvemos a ver Scarface-dijo Mildred-
creo que ya ninguna chica se fijará en ti después de cómo te dejé ayer.
-En poco tiempo te atraparán, hay tropas patrullando
toda la ciudad y no tardarán en dar con ustedes- contestó Mark.
-Bueno, creo que no estás en posición de hacer
amenazas Scarface; yo sabré que hacer.
Y Mildred volteó a ver a los otros tres tipos que
sólo había visto Llouth antes y observó detenidamente a Keenan. Le sonrió pero su
sonrisa desapareció tan rápido como apareció ya que escucharon un vehículo que
se acercaba.
-Te lo dije, ahora ustedes pagarán caro lo que
hicieron- dijo Mark con sonrisa triunfal.
Pero a Mildred no le gustó nada el tono con el que
habló Mark y antes de decirle a Llouth que emprendiera la retirada tiró a Mark
al piso con una patada, sacó su navaja y lo apuñaló.
-Me encantaría quedarme con ustedes pero debemos
huir- y luego haciendo ademán de mandarle un beso a Keenan gritó:-¡Vámonos
Llouth corre!
Y se fueron corriendo tan rápido como pudieron,
Mildred no pudo arriesgarse a matar a los demás puesto que el ruido de los
disparos hubiera apresurado la llegada de quien estuviera patrullando por ahí.
Ney, Ron y Keenan corrieron para el lado opuesto
para apresurarse a encontrar a sus camaradas y mientras corrían Keenan no pudo
evitar exclamar: -¡Ja! Nunca antes le había gustado a una mujer.-
Cuando hubieron informado a sus compañeros de lo que
había pasado se armaron y fueron a buscar a Mildred y a Llouth, ellos y toda la
demás infantería que estaba disponible en los alrededores por supuesto.
-Mejor salimos de aquí, esto ya es demasiado
peligroso para nosotras- dijo Llouth.
-De acuerdo, vámonos por este canal- dijo Mildred
señalando el viejo canal que servía para concentrar el agua de lluvía pero que
ahora se encontraba casi seco.
-Buena idea- dijo Llouth.
Keenan seguramente pensó en esta buena idea porque
cuando Ney le preguntó que a dónde pudieron haber ido Keenan respondió:-Hmm
pues corrieron en esa dirección, el canal está no muy lejos y si quieren evitar
el rastro de los perros querrán tomar ese camino.
Pero el canal tenía más de 10 metros de profundidad
y había una cerca en la orilla para evitar que alguien cayera por accidente así
que Mildred ató una cuerda a la cerca y estaba ayudando a Llouth a pasar al
otro lado. Mildred ahora estaba a punto de escalar la cerca cuando Ron gritó:
¡No te muevas!
Para cuando habían llegado ya no vieron a Llouth así
que Keenan dijo mientras le apuntaba a Mildred:
-Ustedes bajen al canal, la otra no debe estar muy
lejos.
Así que Ney y Ron fueron a buscar a Llouth y Keenan
se quedó con Mildred.
-Ah, ¿qué voy a hacer contigo? –dijo Keenan-
¿Debería interrogarte o matarte de una vez?, tira tu arma por lo pronto.
Mildred sacó su arma y la tiró a los pies de Keenan
quien la recogió y le apuntó a Mildred con esa arma también.
-No te diré nada si me interrogas así que mejor
mátame -Mildred sonrió irónicamente y luego añadió:-Pero bésame antes de que lo
hagas.-
Keenan sonrió, pero sin conmoverse dijo: -Bueno si
esa es tú última voluntad esta bien...
Por la expresión que hizo Keenan en su cara
cualquiera hubiera dicho que era igual de cruel que Mildred, sin embargo,
Keenan se acercó a Mildred y la besó mientras tenía un arma a cada lado de la
cabeza de Mildred.
Luego Keenan dio un paso hacia atrás y puso las dos
pistolas en la garganta de Mildred y disparó.
Mildred cayó al suelo y se llevó las manos a la
garganta como acto reflejo; estaba sangrando demasiado, tuvo suerte de no morir al
instante.
Keenan se arrodilló a un lado de Mildred y la
veía a los ojos fríamente, iba a levantarse e irse cuando una de las manos
llenas de sangre de Mildred lo tomó de la muñeca y lo detuvo.
Mildred hizo un esfuerzo sobrehumano para hablar y
dijo casi sin poder respirar:-No me dejes, juro que no dejaré de mirarte.-
¿Qué efecto habrán tenido estas palabras en la
bizarra mente de Keenan? No lo imaginó
Mildred, pero Keenan permaneció arrodillado junto a Mildred viéndola como moría
y Mildred no dejó de verlo a los ojos hasta que exhaló su último suspiro.
Entonces Keenan se puso de pie, dio la espalda y se
fue caminando tranquilamente, bajó la vista por un momento y murmuró para sí
mismo –nunca antes había amado a alguien.-
Pero Llouth logró huir, Ney y Ron no la pudieron
alcanzar y pudo llegar a su vehículo. Después de 10 días de huir llegó a la
frontera de C...que era país neutral y al fin se sintió a salvo. Desde ahí
consiguió llegar a salvo a su país.
Una semana después de que Llouth había regresado,
B... sufrió un ataque nuclear. A... tenía un nuevo aliado que le ayudó a ganar
la guerra rápidamente. El país de B... ahora era sólo un gran cementerio.