Historia de Guerra

 

Humo, muerte, caos y miedo; la terrible esencia de la guerra. Cuatro años hace que empezó todo y parece como si fuera una eternidad; cada día que pasa la gente parece más desesperanzada y triste. No los culpo.

Yo vivía tranquilamente en A.. una pequeña y tranquila ciudad...bueno es cierto, a veces había uno que otro muerto, atropellado o asaltaban a alguien pero nada del otro mundo.

Ahora, después de varios años que mi país entró en guerra la ciudad tiene una apariencia casi post-apocalíptica; la mayoría de la gente permanece oculta en sus casas.

Mi nombre es Mildred, Blue es mi nombre clave. Hace unos meses mujeres como yo fueron llamadas para servir al ejército puesto que muchos hombres han perecido; los niños se quedaron solos prácticamente con la protección de los ancianos en los refugios. Mucho me temo que eso no sea suficiente, pero por eso he dado lo mejor de mí. Hace poco me condecoraron y tengo ya el rango de capitán. En realidad no me gusta la violencia mucho que digamos, pero si he de defender mi país (o lo poco que queda) no debo escatimar esfuerzos.

Ahora estoy en una de las operaciones de espionaje, tengo 2 personas más a mi mando y mañana llegaré a la ciudad de B... donde espero infiltrarme. Sé que mi vida corre peligro pero desde que todo esto empezó he descubierto la parte más fría y calculadora de mí; no voy a dejarme sorprender, ni voy a cometer errores.

-Mildred, ya casi llegamos.

-De acuerdo, recuerden tener calma y preparen los documentos falsos.

 

Habían estado viajando cerca de 11 horas ese día y estaban por llegar a la frontera de B... hicieron 3 días más de camino para poder pasar por un país neutral y así hacer menos sospechosa su llegada.

Pasaron sin muchos problemas, los documentos falsos habían funcionado bien y no podían haber escogido un mejor disfraz: hermanas de la caridad que iban en camino a ayudar heridos. Nada menos y nada más que el lobo con piel de cordero.

Después de un rato de haber llegado a B... se dirigieron a la ciudad más cercana; al llegar ahí vieron que todo lucía extrañamente tan destrozado como en su país. Miseria, hambre, pobreza, miedo... y aún así se seguían destrozando mutuamente. –Que triste desperdicio de almas- pensó Mildred.

 

Para cuando llegaron a B... ya habían cambiado sus hábitos por una normal ropa harapienta y se disponían a mezclarse entre la gente para informarse bien de lo que pudieran.

Las pocas personas que las vieron cuando llegaron dieron poca importancia a su presencia, todos estaban tan ensimismados en sus propios problemas que apenas si notaban algo de lo que pasaba a su alrededor.

El equipo de Mildred estaba formado por Diane y Llouth  quienes ya estaban también entablando conversaciones con la gente y localizando las bases enemigas. Llouth también notó a un grupo de 4 hombres que se veían un poco sospechosos pero vigilando a uno de ellos vio que se dirigía a un hospital y no le dio mas importancia. Sin embargo, él sí había notado que alguien lo seguía de lejos.

Al final del día se reunieron con Mildred para informar lo que habían investigado durante el día.

 

-También aquí están reclutando mujeres –dijo Mildred-; creo que están tan debilitados como nuestro ejército.

-Yo estuve vigilando una de las bases aéreas y  parece que planean otro ataque muy pronto, tendré que infiltrarme- dijo Diane.

-¿Y tú que me dices Llouth?-inquirió Mildred.

Estuve por toda la ciudad hablando con algunas personas, pero creó que desperdicié mi tiempo. Vi a unos tipos que me parecieron sospechosos y seguí a uno de ellos; pero creo que fue una falsa alarma.

-No digas “creo” tienes que estar completamente segura- respondió Mildred en un tono un poco molesto;

-recuerda que también deben haber equipos encubiertos para tratar de descubrir espías como nosotras y es mejor quitarnos de dudas.

-¿Entonces los vigilo mañana?- dijo Llotuh.

-Desde luego que sí, hasta que estés segura que no hay nadie que pueda representar un peligro para nosotras o que pueda descubrirnos.

-Hoy en la noche entraré en una de las bases de infantería, regresaré en 4 horas y si no regreso prosigan sin mí-dijo Mildred mientras sacaba un traje negro de su mochila y una pistola que llevaba oculta en el vehículo.- Ustedes continúen sus operaciones y nos reuniremos de nuevo en 4 horas.

Dicho esto Mildred se vistió, tomó el equipo necesario y se fue rumbo a la base de infantería. Al aproximarse estuvo un tiempo esperando a que el punto ciego de la base fuera seguro y después entró.

Mildred estaba bajo una gran presión pero su sangre fría le ayudaba a actuar con cautela; ya había estado vigilando las rondas de guardia y esperaba poderse escabullir en uno de los cuartos de tácticas en media hora. Mientras aguardaba el paso del tiempo parecía ser más lento que de costumbre.

 

Al fin el cambio de guardia, Mildred entró cautelosamente al cuarto de tácticas y revisó cuidadosamente los ataques que planeaba hacer a infantería.

De pronto escuchó pasos que se acercaban, parecía ser solamente una persona así que rápidamente se puso a un lado de la puerta y empuñó su navaja.

La puerta se abrió y entró un soldado, rápidamente Mildred lo tomó por la espalda y de un tajo le cortó el cuello. No pudo siquiera dar un último grito.

Mildred por unos momentos se quedó contemplando el cuerpo tirado en el suelo, con el charco de sangre cada vez haciéndose más grande y pensó: –¡Maldición! Yo que iba a saber que salía tal cantidad de sangre de un simple tajo en el cuello... lo mejor será que me vaya o no tardarán en darse cuenta que alguien ya está muerto.

Todo había salido mal; cuando encontraran el cuerpo se darían cuenta que alguien estuvo espiando y extremarían las medidas de seguridad además de cambiar las maniobras que tenían planeadas.

Qué desperdicio.

Salió apresuradamente de la base y se dirigió al punto de reunión donde no tardaron en llegar las demás.

 

-¿Y bien?- Dijo Mildred en tono malhumorado.

-Fui a la base aérea pero no pude entrar; no hubo cambio de guardia ni nada por el estilo así que creo que tendré que ir a otra hora- dijo Diane.

-Yo fui al hospital donde había visto a uno de los tipos sospechosos pero lo único que encontré fueron moribundos y nada más.

-Pues hoy como resultado tenemos un día completamente inútil.

-¿Y tú que nos dices Mildred? –inquirió Llouth.

-Logré entrar a la base de infantería pero tuve que matar a alguien así que pronto sabrán que hay espías rondando.

-Justo lo que nos faltaba- dijo Diane casi en un suspiro.

-De acuerdo, no hay por qué alamarse. También están reclutando a las mujeres así que debemos enrolarnos nosotras también y los tendremos más de cerca; Diane en tu irás a que te recluten como piloto de combate y yo iré a la infantería. Llouth primero se ocupará de asegurarse que no haya problema con ningún sospechoso y luego harás lo mismo que Diane.

 

Una vez que todo estuvo planeado para el día siguiente durmieron apenas unas horas y en la mañana Diane y Mildred ya estaban siendo reclutadas  como habían planeado mientras que Llouth iba a cerciorarse de la seguridad de la misión.

 

-¿Has visto de nuevo a la mujer que te siguió Mark?- Dijo uno de los hombres que había visto Llouth el día anterior.

-No desde que la perdí en el hospital.

-¿Pero estás seguro que te estaba siguiendo intencionalmente?-Dijo Ney.

-Por supuesto que sí; no soy un espía de tercera.

-Hmmm pues mantengan sus ojos bien abiertos y no confíen en nadie.

-Descuida Keenan, yo personalmente mataré a cualquier persona sospechosa.

-No se trata de matar nada más por que sí Ron, al menos trata de asegurarte primero.

 

Dicho esto se dispersaron para buscar cualquier indicio de actividad sospechosa, pero no sabían que ya estaban Mildred y compañía más cerca de lo que se imaginaban.

Llouth regresó al lugar donde los había visto la primera vez y no vio a ninguno de ellos así que caminó al hospital donde había ido Mark; el a su vez estaba buscándola también y se toparon casi frente a frente cerca de la sala de emergencias.

Llouth pretendió buscar a alguien entre los heridos pero no le quitaba un ojo de encima a Mark quien a su vez hablaba con una de las enfermeras.

-¿Habías visto a esa mujer antes?

-No que yo recuerde- dijo la enfermera.

-¿Podrías ir a preguntarle que qué es lo que viene a hacer aquí?

-No hay problema, pero ¿por qué? ¿acaso ha hecho algo malo?

-Digamos que es sólo curiosidad; pero no debes cuestionarnos a nosotros, ya sabes quienes somos.

-Está bien, pero termina los vendajes de este paciente en lo que regreso.-Dicho esto la enfermera se acercó a Llouth para interrogarla de la manera más “sutil” posible.

 

-¿Puedo ayudarle en algo?

-Ah...solo estaba viendo si encontraba a un amigo mío entre los heridos.

-¿Cuál es el nombre de su amigo?

-David Remauli- dijo Llouth sin pensarlo mucho.

-Mire, en la recepción tenemos un registro de todos los heridos; pero claro que también hay algunos que no han sido identificados aún.

-Gracias, iré a ver eso.

Y Llouth tuvo que salir, después de lo dicho no podía seguir ahí pretendiendo buscar a alguien. Pero no fue a la recepción; entró a la puerta de las escaleras de emergencia y la dejó entreabierta para poder ver el momento en que Mark saliera y seguirlo.

Mark salió poco tiempo después que Llouth a buscarla pero al no verla salió apresuradamente del hospital para ver si aún podía verla desde la calle en caso de que hubiera salido.

Como no la encontró Mark caminó a la calle más próxima que doblaba la esquina y miró hacia ambos lados; en esos momentos Llouth ya estaba casi pisándole los talones. Apenas iba a dar la vuelta para regresar al hospital cuando Llouth le dijo- No te muevas, vendrás conmigo- y al voltear a mirar vio que Llouth tenía un pequeño revolver escondido bajo su abrigo.

Mark no dijo nada y obedeció a Llouth, en poco tiempo llegaron al lugar de reunión pero aún no llegaban las demás. Entonces Llouth ató a Mark a una silla, le puso una mordaza y le vendó los ojos.

Pero Llouth no iba a hacer nada aún, tenía que esperar a Mildred y las demás para decidir que hacer con el sospechoso. Casi una hora después llegaron Mildred y Diane.

 

-Vaya, vaya ¿quién nos honra hoy con su visita Llouth?

-No lo sé, aún no lo interrogo.

-¿Es ese uno de los tipos sospechosos que dijiste ver ayer?

-Así es, te estaba esperando para tomar la decisión de que hacer con él.

-Bien, quítale la mordaza y que empiece el show.

Entonces Mildred le quitó la mordaza y casi al instante Mark exclamó -¡Espías! ¡Lo sabía!

-¿Y quién eres tu exactamente?-dijo Diane.

-Permíteme hacer las preguntas Diane- interrumpió Mildred-Pues bien, ¿cuál es tu rango y la misión de tu operación?

-Sabes que no contestaré nada –dijo Mark decididamente.

-Creo que no sabes bien tu situación, escúchame bien porque solo lo diré una vez: tu vida está ahora bajo mi poder.

-Mi vida tal vez, pero no mi información.

-Tanto patriotismo, no seas idiota ¿qué ha hecho tu país por ti?- Mildred hizo una pausa y luego le susurró al oído- ¿En verdad vale la pena morir por tan poca cosa?

-¡Cállate! Te digo que no vas a conseguir nada de mí.

-Bueno eso está por verse.

Entonces Mildred tomó su navaja y fue cuando Diane le sujetó la muñeca.

-¿Qué vas a hacer?- preguntó Diane con una mirada angustiada.

-¿Qué parece que voy a hacer?-contestó Mildred al tiempo que se soltó con un movimiento brusco.

Entonces Mildred volvió a amordazar a Mark y le dijo:- Mira este es el trato; yo dejo de lastimarte cuando tu estés dispuesto a cooperar con algo de mísera información así que cuando te decidas a cooperar haz un “sí” con la cabeza.

Y dicho esto Mildred hizo una larga herida en todo el antebrazo de Mark el cual se empezaba a retorcer del dolor.

-¿Ya te decidiste o quieres más?

Pero Diane quien miraba horrorizada la escena le gritó a Mildred que se detuviera y que mostrara un poco de piedad.

-Mejor piensa en las personas que ellos también asesinaron de nuestro país...no seas ilusa Diane, en la guerra no hay piedad.

Mildred le rompió la nariz a Mark y luego le preguntó de nuevo. –¿Ya te decidiste?

Pero Mark a pesar de esto no hizo nada aparte de dar quejidos de dolor.

-¡Ahh como me fastidian estas personas tercas! Hmm veamos cómo se vería tu cara redecorada

Y tomando de nuevo la navaja le hizo unos cuantos tajos en la frente y las mejillas.

-¿Aún no? Bueno no importa, creo que puedo estar aquí todo el día- y siguió abriendo heridas en el cuerpo de Mark, sus brazos, piernas, abdomen...Mark empezó a asemejarse más a un pedazo de carne con sangre.

Diane estaba llorando en el piso y Llouth contemplaba la escena con algo de asco cuando de pronto dijo: Ya perdió el sentido, mejor déjalo.

Y ciertamente Mildred ya se había emocionado cortando a Mark que no se dio cuenta de que él ya se había desmayado a causa del dolor.

-Ja! Si cree que desmayándose se escapa de mi está muy equivocado.

Dejó al desfallecido Mark desangrándose en la silla y luego añadió: -Ya despertará.

-Y dime Diane, ¿qué información conseguiste hoy?

Pero Diane no estaba dispuesta a contestar, miraba a Mildred como si fuera un monstruo y le dio la espalda.

-Oh vamos Diane ¿qué nunca habías visto una tortura de espías antes? ¡Jajaja!

-¿Cómo puedes ser tan fría y cruel? ¿Ya acabó esta guerra con tus sentimientos?

-Pues no, pero acrecentó mi sentido del humor-dijo Mildred en tono sarcástico y luego poniendo otra vez su mirada indiferente añadió:-De cualquier modo Diane no podemos permitir que la misión se ponga en peligro; esto no es nada de broma.

-No me gusta tu actitud, pero de todos modos tengo que informarles;- dijo Diane- están entrenando más pilotos pero ya no les quedan muchos aviones decentes de combate así que serán bombas poderosas pero aviones más deficientes que los nuestros. Una vez que preparen suficientes pilotos iniciaran los bombardeos constantes para acabar también con las defensas antiaéreas.

-¿Y qué hay de ti Mildred?-Inquirió Llouth.

-Pues no mucho, estuve vigilando los cambios de guardias pero ya cambiaron los intervalos y ahora ya no hay punto ciego en la base.

-Esta misión cada vez se complica más, tal vez no sea seguro estar tan cerca del enemigo-dijo Diane.

-No digas tonterías; por el contrario, debes mantener a tus amigos cerca y a tus enemigos aún más cerca.

Diane hizo una mueca y luego dijo con tono molesto:-De acuerdo, ¿podemos dormir unas horas? Estoy agotada.

-De acuerdo, tenemos 6 horas de descanso-dijo Mildred.

Entonces procedieron a dormir mientras Llouth hacía una guardia de 2 horas para luego despertar a Diane y que continuara la guardia. No es muy seguro dejar a un espía (aunque inconsciente) sin vigilancia.

 

Pasaron las dos horas y Llouth fue a despertar a Diane para que continuara la guardia. Después Llouth cayó profundamente dormida por el cansancio.

Casi media hora más tarde Mark recuperó la conciencia y débilmente murmuró:–Ayúdame.

La mayoría de las cortadas que le había hecho Mildred ya habían coagulado pero Mark estaba débil y adolorido; parecía una costra humana.

-No puedo ayudarte- dijo Diane en tono compasivo.

Mark reconoció la voz de Diane que era quien le había gritado a Mildred que dejara de torturarlo así que Mark decidió aprovechar la situación.

-Por favor ayúdame, ella me va a  matar.

-No me pidas eso, yo no puedo hacer nada por ti.

-Desátame, y di que me escapé.

-¡No puedo!

Mark estuvo rogándole a Diane que lo ayudara hasta que el corazón blando de Diane accedió. Diane lo desató y lo dejó huir.

Le dio media hora, suficiente para que escapara y luego despertó a Mildred como se suponía debía hacer para la guardia.

Mildred despertó y no podía creer lo que veían sus ojos, al momento se encolerizó.

-Diane...¿dónde está?

-Me quedé dormida y escapó, perdóname- contestó Diane sumamente nerviosa.

-¡No me vengas con tonterías!-gritó Mildred-¿cómo va a escapar alguien malherido que además estaba atado?

-Yo...no lo sé.

-¡Traidora! ¡Lo dejaste escapar!

Los gritos de Mildred despertaron a Llouth quien estaba un poco somnolienta. Iba preguntar qué pasaba cuando vio vacía la silla donde estaba atado Mark.

-¡Imbécil! ¡Ahora nos va a delatar! –seguía gritando Mildred.

Mildred se sentó un momento y respiró hondamente mientras se repetía a si misma: -ten calma, ten calma-

-Rápido tomen todas las cosas debemos cambiar de lugar.-Luego mirando a Diane añadió:-más tarde veré que hacer contigo.-

Diane palideció al escuchar lo que Mildred dijo pero no tenía idea de lo que le esperaba.

Todas rápidamente recogieron sus pertenencias y armas y salieron a buscar otro lugar; subieron al vehículo y acamparon en las afueras de la ciudad.

Una vez que estuvo listo todo Mildred tomó su arma y le disparó a Diane en la cabeza cuando estaba desprevenida.

-¡Mildred! ¡¿Qué rayos hiciste?!

-No nos podíamos arriesgar a que Diane pusiera en peligro la misión de nuevo. Estos son tiempos de guerra y los traidores eso es lo único que merecen.

Llouth estaba pálida como un muerto y no pudo articular una sola palabra.

-Ahora Llouth, espero que en ti si pueda confiar y no vayas a cometer una de las estupideces de Diane.

-¿Cómo es no sentir nada?-dijo Llouth con una voz que apenas se escuchaba.

-Mejor le hubieras preguntado a Diane ¿cómo es ser tan estúpida?

Louth bajó la vista y luego preguntó -¿qué vamos a hacer ahora?

-Bueno, no podemos arriesgarnos a volver a las bases como si nada, si ese tipo está ahí nos reconocería y sería nuestro fin así que tendremos que actuar con suma cautela en adelante. Por lo pronto deshagámonos de este cadáver.

Tomaron el cadáver de Diane y lo enterraron a unos metros del campamento; Mildred aún estaba furiosa y se notaba en sus ojos que parecían dos antorchas que quemaban lo que veían.

 

Mark ya había regresado con sus compañeros y les había contado todo, estaban en esos momentos buscándolas todos los soldados disponibles por cada rincón de la ciudad pero no las encontraron.

 

-No podemos hacer nada durante el día, así que esperaremos a la noche para buscar algo de información de los ataques en las bases y luego regresaremos- dijo Mildred.

-Está bien.

Eran las 11 de la noche y las calles estaban desiertas, la ciudad semi-destruida por los bombardeos daba un aspecto post-apocalíptico al panorama.

Mildred y Llouth caminaban con cautela en las cercanías de la base cuando vieron a los 4 tipos que había visto Llouth desde el principio; ahí estaba Mark también.

-Mira Mildred ahí están ellos, si los matamos ya no seremos reconocidas y podremos infiltrarnos de nuevo.

-Ellos son 4 y nosotras sólo 2, pero no nos han visto así que tomémoslos por sorpresa. Tú llegarás desde aquél lado y yo desde la derecha. No tendrán tiempo de hacer nada.

Dicho esto Mildred y Llouth estaban al acecho, mientras Mark y los demás deliberaban sobre dónde debían seguir buscando fueron tomados por sorpresa.

-Ni se les ocurra moverse- dijo Mildred apuntando su arma.

Keenan quien estaba un poco más lejos de Mildred iba a mover su mano para buscar su arma cuando Llouth que llegó desde ese lado gritó:-¡No te muevas o te mueres!

Los cuatro levantaron sus manos y mientras Mildred les apuntaba Llouth los desarmó a todos.

-Bien, nos volvemos a ver Scarface-dijo Mildred- creo que ya ninguna chica se fijará en ti después de cómo te dejé ayer.

-En poco tiempo te atraparán, hay tropas patrullando toda la ciudad y no tardarán en dar con ustedes- contestó Mark.

-Bueno, creo que no estás en posición de hacer amenazas Scarface; yo sabré que hacer.

Y Mildred volteó a ver a los otros tres tipos que sólo había visto Llouth antes y observó detenidamente a Keenan. Le sonrió pero su sonrisa desapareció tan rápido como apareció ya que escucharon un vehículo que se acercaba.

-Te lo dije, ahora ustedes pagarán caro lo que hicieron- dijo Mark con sonrisa triunfal.

Pero a Mildred no le gustó nada el tono con el que habló Mark y antes de decirle a Llouth que emprendiera la retirada tiró a Mark al piso con una patada, sacó su navaja y lo apuñaló.

-Me encantaría quedarme con ustedes pero debemos huir- y luego haciendo ademán de mandarle un beso a Keenan gritó:-¡Vámonos Llouth corre!

Y se fueron corriendo tan rápido como pudieron, Mildred no pudo arriesgarse a matar a los demás puesto que el ruido de los disparos hubiera apresurado la llegada de quien estuviera patrullando por ahí.

Ney, Ron y Keenan corrieron para el lado opuesto para apresurarse a encontrar a sus camaradas y mientras corrían Keenan no pudo evitar exclamar: -¡Ja! Nunca antes le había gustado a una mujer.-

Cuando hubieron informado a sus compañeros de lo que había pasado se armaron y fueron a buscar a Mildred y a Llouth, ellos y toda la demás infantería que estaba disponible en los alrededores por supuesto.

 

-Mejor salimos de aquí, esto ya es demasiado peligroso para nosotras- dijo Llouth.

-De acuerdo, vámonos por este canal- dijo Mildred señalando el viejo canal que servía para concentrar el agua de lluvía pero que ahora se encontraba casi seco.

-Buena idea- dijo Llouth.

Keenan seguramente pensó en esta buena idea porque cuando Ney le preguntó que a dónde pudieron haber ido Keenan respondió:-Hmm pues corrieron en esa dirección, el canal está no muy lejos y si quieren evitar el rastro de los perros querrán tomar ese camino.

Pero el canal tenía más de 10 metros de profundidad y había una cerca en la orilla para evitar que alguien cayera por accidente así que Mildred ató una cuerda a la cerca y estaba ayudando a Llouth a pasar al otro lado. Mildred ahora estaba a punto de escalar la cerca cuando Ron gritó: ¡No te muevas!

Para cuando habían llegado ya no vieron a Llouth así que Keenan dijo mientras le apuntaba a Mildred:

-Ustedes bajen al canal, la otra no debe estar muy lejos.

Así que Ney y Ron fueron a buscar a Llouth y Keenan se quedó con Mildred.

-Ah, ¿qué voy a hacer contigo? –dijo Keenan- ¿Debería interrogarte o matarte de una vez?, tira tu arma por lo pronto.

Mildred sacó su arma y la tiró a los pies de Keenan quien la recogió y le apuntó a Mildred con esa arma también.

-No te diré nada si me interrogas así que mejor mátame -Mildred sonrió irónicamente y luego añadió:-Pero bésame antes de que lo hagas.-

Keenan sonrió, pero sin conmoverse dijo: -Bueno si esa es tú última voluntad esta bien...

Por la expresión que hizo Keenan en su cara cualquiera hubiera dicho que era igual de cruel que Mildred, sin embargo, Keenan se acercó a Mildred y la besó mientras tenía un arma a cada lado de la cabeza de Mildred.

Luego Keenan dio un paso hacia atrás y puso las dos pistolas en la garganta de Mildred y disparó.

Mildred cayó al suelo y se llevó las manos a la garganta como acto reflejo; estaba sangrando demasiado, tuvo suerte de no morir al instante.

Keenan se arrodilló a un lado de Mildred y la veía a los ojos fríamente, iba a levantarse e irse cuando una de las manos llenas de sangre de Mildred lo tomó de la muñeca y lo detuvo.

Mildred hizo un esfuerzo sobrehumano para hablar y dijo casi sin poder respirar:-No me dejes, juro que no dejaré de mirarte.-

¿Qué efecto habrán tenido estas palabras en la bizarra mente de Keenan?  No lo imaginó Mildred, pero Keenan permaneció arrodillado junto a Mildred viéndola como moría y Mildred no dejó de verlo a los ojos hasta que exhaló su último suspiro.

Entonces Keenan se puso de pie, dio la espalda y se fue caminando tranquilamente, bajó la vista por un momento y murmuró para sí mismo –nunca antes había amado a alguien.-

Pero Llouth logró huir, Ney y Ron no la pudieron alcanzar y pudo llegar a su vehículo. Después de 10 días de huir llegó a la frontera de C...que era país neutral y al fin se sintió a salvo. Desde ahí consiguió llegar a salvo a su país.

Una semana después de que Llouth había regresado, B... sufrió un ataque nuclear. A... tenía un nuevo aliado que le ayudó a ganar la guerra rápidamente. El país de B... ahora era sólo un gran cementerio.

 

1