Eternos son los días para quien no puede dejar de aferrarse a lo que
sus sentimientos lo someten, ¿Cómo te pasó esto Jerome?
Quería entender un poco a Jerome,
comprender que tal vez no había sido culpa suya todo lo que había pasado, y que
había sido todo obra del destino, inevitable destino que Jerome no pudo vencer.
Recuerdo que las cosas nunca
marcharon conforme a los planes de Jerome, y era duro para él tenerse que acostumbrar
a una vida llena de cambios. Tantas veces quiso ser como las demás personas y
ser feliz con cosas simples; había que echar raíces y no estar con el temor de
que fuesen arrancadas de un momento a otro.
El día en que Jerome se fue hacía
frío, el cielo estaba nublado y ya era de noche. Cuando desperté a la mañana
siguiente había charcos por doquier y en los árboles aún se veía un poco de
agua en sus hojas; seguramente llovió toda la noche, después de que él se fue.
Como quien llora la ausencia, fue
el motivo perfecto para que la lluvia hiciera su oportuna aparición.
Pero todo tenía que seguir el
curso normal; aún recuerdo el adiós, las promesas y las lágrimas que
acompañaron la despedida, y también las cartas y llamadas que la sucedieron. No
hay culpabilidad cuando después de algún tiempo la comunicación se hace más
esporádica hasta que finalmente ya no existe, y el remordimiento también va
desapareciendo hasta que se puede vivir cómodamente sin pensar en ello.
¡Ay de ti Jerome! Lo demás no se
supone que debía de pasar, y tu siempre tan fuerte, seguro, indiferente y
orgulloso lo debiste de superar.
-No lamentes nada, yo jamás lo
haré –dijo Jerome sin siquiera voltear a verme, yo me sorprendí un poco al ver
que al fin me dirigía la palabra y me quedé sin decir palabra para ver si me
decía algo más.
-Fue todo tan terrible y tan
hermoso, pero yo sería incapaz de arrepentirme de mi largo sufrimiento porque
dependo completamente de esos instantes de felicidad.- Jerome se quedó sin
decir nada por algunos momentos y luego continuó: -Sí, yo lo volvería a hacer
todo otra vez a pesar de que conozco el final.-
Me molestó un poco la calma con
la que hablaba Jerome, lo decía con una frialdad terrible, nada le
entusiasmaba, nada le importaba.
Yo siempre estuve ahí a su lado,
tratando de comprenderlo y ayudarlo, él me contaba todo como si lo estuviera
viviendo de nuevo.
Lo conocí cuando aún era esa
persona un poco ingenua y también muy sonriente, le encantaba hacer bromas y su
personalidad era simplemente encantadora, nunca había tenido una amistad tan
carismática como la de él.
Yo lo conocía bien, era una
persona sin duda inteligente y no seguía los estándares de persona “normal”;
siempre supe que él era diferente y hasta creo que se alegraba de serlo.
Por alguna razón ocultaba su
verdadero ser, aunque quizá todos en cierta manera oculten siempre una parte de
sí mismos. Recuerdo una vez que entré a su casa y no se dio cuenta de mi
presencia. Se encontraba con los ojos cerrados pero enjugados en llanto y
escuché una canción con música hermosa pero triste, la voz era encantadora y
tenía la misma melancolía y, resaltando casi tanto como la voz, estaba el
violín desgarrando el corazón con cada una de sus notas. Me quedé en silencio
escuchando aquella música, y Jerome sin verme aún abrió los ojos y miró hacia
arriba con la mirada perdida, después de un momento escuchó mis pasos que se
aproximaban hacia él, se levantó y quitó la música; no me dijo nada después de
eso y se encerró en su cuarto.
Otro día entré a su cuarto y lo
vi ensimismado dibujando en un viejo cuaderno, cuando me acerqué para mirar lo
que estaba haciendo sobre su hombro cerró el cuaderno apresuradamente y volteó
a verme con una mirada molesta pero nerviosa a la vez. Le pregunté si podía ver
sus dibujos, pero me dijo que eso era imposible y que sentiría lo mismo que el
día que lo vi llorando al escuchar esa música melancólica.
¿Lo recuerdas Jerome? Me dijiste
que para ti fue como si partieran tu alma y escudriñaran todos los pedazos; una
expresión de una sensación que yo llamaría grotesca si me lo preguntan.
En ese momento no pude entender
eso...hay personas que no están preparadas para demostrarse tal y como son, y
cuando llega a suceder es incómodo y quizás hasta doloroso.
Ya hace tiempo que vi cuando
ocurrió todo, la gota que derramó el vaso de la vida de Jerome; el inocente de
fue hechizado por una joven. Supe de varias personas que le importaban pero
nunca hubo una que le causara tal desastre y lo peor del caso es que esa
persona tenía una personalidad muy parecida a la de Jerome, aunque con su lado
oscuro aumentado.
Fue una tarde cuando Jerome llegó
a contarme todo con un tono serio, me dijo que estaba enamorado y que era
maravilloso porque ella también sentía algo por él ¿bella coincidencia? eso hubiera
sido, pero Jerome empezó a cambiar.
Había días en que Jerome no
dormía, yo lo sabía porque veía su rostro enfermizo pero también sabía que era
a causa de su tonto y ciego amor; me llegó a confesar que sentir su falta era
como morir lentamente. Desde entonces comencé a ver a Jerome más que
interesado, ahora también se dedicaba a espiar ¡era increíble su preocupación!
Jerome vivía diario con miedo a
perderla, no me lo dijo pero yo había observado las cosas que hacía para saber
donde estaba ella a cada momento y todo lo relativo a ella.
-Confieso que sí tenía miedo de
perderla, pero cualquier enamorado seguramente sentiría lo mismo, - murmuró
Jerome- así que yo tuve que hacer lo que hice, para cuidar de ella.-
Pero Jerome, sabes que no
cualquier persona haría todo lo que tu hiciste, lo tuyo era un esfuerzo
sobrehumano para estar a toda hora con ella o saber qué estaba haciendo y
cuando no hacías eso pensabas en ella.Tú mismo me lo dijiste.
Es realmente un esfuerzo
agotador, el pasar todo el tiempo pensando en ella ¿no Jerome?
Hubo, como ya lo dije, ocasiones
en que Jerome se despidió de personas muy allegadas a su vida, resintiéndolo
como es costumbre y luego aceptándolo. Pero cuando Jerome se encontró con ella
ya nada le importó, toda su vida se empezó a ir a pique y ni aún así reaccionó.
También recuerdo el día en que ella salió de tu vida, lo estuve vigilando
porque su conducta era muy extraña. Me quedé en su casa para detenr cualquier
intento suicida que pudiera surgir. Jerome estuvo llorando toda la noche hasta
quedar rendido por el sueño y a la mañana siguiente esperó a que nadie lo
observara para sumirse en su autocompasión.
Así que después de todo no te
amaba Jerome ¡Cuánta torpeza! Deberías de amar a quien si te correspondiera de
la misma manera enferma con la que tú amas; tontamente amaste a alguien que
terminó creyendo que tú eras aire, llenó sus pulmones y luego te exhaló. Me
preocupé tanto por Jerome que quise alegrarle un poco el día, pero era incapaz
de sonreír, yo estuve escuchando sus inagotables lamentos. Ahora han
transcurrido varios años y solamente lo he visto empeorar.
Jerome se obsesionó con ese amor,
y para el no existía otra cosa en este mundo que lo hiciera feliz, fue por eso
que sin que se diera cuenta yo lo cuidé y traté de protegerlo de sí mismo y de
los demás. Nunca fueron tan hirientes sus palabras, ni tan indiferentes sus
acciones, poco a poco fue abriendo la puerta del infierno para él y para mí que
siempre estuve vigilándolo de cerca por las razones antes dichas.
En ocasiones tuve ganas de dejar
a Jerome ahogarse en sus propias penas y en su creciente locura, pero mi
conciencia no me hubiera permitido dormir en paz, tampoco mi buen corazón.
Jerome ha sido un gran amigo para mí y no podría pagarle de otro modo.
No me facilitaba mucho las cosas;
de verdad quería e intentaba ayudarlo pero jamás hubiera imaginado que una
persona tuviera tales ocurrencias, supongo que hay que estar en su planeta para
entenderlo.
Hubo algunos lapsos de tiempo en
que lo llegué a ver casi normal, es decir, volvía a ser exitoso y alegre, no
tanto como antes pero si recobró un poco su sentido del humor. No era que yo no
lo quisiera ver así, al contrario, era lo que yo estaba tratando de lograr,
pero luego me di cuenta de que era una gran actuación de Jerome. ¡Qué tipo!
Sabía como era que las demás personas querían que actuara y lo hizo, pero a mí
nunca me engañó del todo... yo aún veía esa mirada enfermiza.Yo que siempre
estaba cerca de él vi cuando conversaba consigo mismo reclamándose sus errores.
Y por supuesto que el motivo de esta actuación no era otro que el de su
delirante amor; a simple vista no era mucha la relación con uno y otro tema
pero el mismo Jerome me lo contó todo. Jerome tan orgulloso esperaba que ella
se diera cuenta de que él seguía siendo tan inmune a los sentimientos como la
había hecho creer, para ser admirado y que ella quisiera cerciorarse por sí
misma volviéndolo a ver. Claro que todo tuvo el efecto contrario, y primero su
plan funcionó bien, pero ella creyéndolo tan invulnerable se dio por vencida y
Jerome abandonó su actuación para hundirse en su abismo personal.
Pero después de todo sé que
Jerome no es un suicida, porque nunca ha abandonado las ganas de vivir, lo
conozco bien y sé que aún conserva las esperanzas de que todo salga a su modo
en esta vida. Todas esas cartas que estaban en el bote de la basura mostraban
un completo desinterés en sí mismo y desde aquél día que ya no puede pensar en
otra cosa.
-No ha habido un solo día en que
no piense en ella- dijo Jerome- y ya debe de haber pasado mucho tiempo, me
parecen siglos...¿es de día o de noche?-
De ningún modo Jerome, te aseguro
que tan sólo unos años, y como decía sigues sin perder la esperanza.
Realmente no lo entiendo; es una
persona tan necia y tan obsesionada. Es un poco de esa obsesión la que se
contagia y me ha ayudado a cuidarlo durante este tiempo. Él ya no piensa en sí
mismo, y ya que yo soy tan ego centrista decidí reformarme un poco y no pensar
tanto en mí, y quien mejor para preocuparme que mi querido amigo Jerome.
He tenido últimamente algunas
pesadillas referentes al color negro... también es culpa de Jerome. Después de
que se fuera ella se vestía todos los días con ese color, como si el que
hubiera muerto fuese él, y su negro
humor a veces me envenenaba. Jerome también huía frecuentemente de la luz del
sol, como si quisiera vivir por siempre de noche e imaginar que el siguiente
día nunca llegaría de ese modo... o eso dice él.
Jerome cuánto lo siento por ti,
de verdad me haces falta. Así como tú me contabas tus penas yo también necesito
a quien contárselas para desahogarme y tú por lo general sabías que decirme
para resolver mis problemas...aunque irónicamente no resolvías el tuyo.
Ahora estoy aquí contigo pero
solo a veces me escuchas y me respondes, y a veces temo que me pase lo mismo que
a ti; pero después recuerdo que yo nunca he perdido la cabeza por alguien del
mismo modo en que tú lo hiciste y eso me tranquiliza un poco.
Ah, mi estimado amigo, si tan
solo pudiera regresar el tiempo al instante en que tu desgracia... o tu
bienaventuranza como dices tú, sucedió. Yo lo hubiera evitado a toda costa para
no verte así.
Hmm por otro lado, no me agrada
este lugar, es tan deprimente...pero a ti no te debe importar eso y hasta creo
que te has de sentir feliz alejado de la gente que no te interesa y entre la
oscuridad que tanto te reconforta.
Dr., creo que ya se me acabó el
tiempo, pero vea como mi amigo Jerome ha mejorado, Ud. vio como contestó un par
de veces porque si estaba escuchando mi conversación ¿no es así Jerome? Hum
ahora ya no me contestas, siento como si te burlaras de mis buenas intenciones
para reestablecerte.
Tal vez yo también estoy
perdiendo la cordura...
Sabes Jerome, a veces pienso que la única persona
interesada en que salgas del manicomio soy yo.