Holocausto
A la luz del plenilunio esta triste noche, la
esperanza se murió.
Corazón herido y sangrante. Nefando error
conservar su amor. Mutilado semblante, estallaste en mi pecho y callaste. Vacío
quedo de ilusión, sin remedio, sin solución.
Su amor, joya divina, no poseeré jamás. La
hurtaron de mis manos, de mi felicidad.
Luna... eleva mi llanto al cielo, cúbreme con
tu manto estelar, no me dejes abandonado al destino incierto, déjame a tu
gloria volar.
Mejor muero aquí, sin nadie, la vida no
merezco por cobarde, ¿por qué me diste estancia tan miserable?, ¿qué no
observas que no valgo la pena?
Mándame funesta muerte, mándame al infierno,
dame fin, córtame el cuello, arranca mis piernas de tajo, encaja tus alas de
ángel justo en el cardio.
Toma tu corona de espinas, colócala en mi
frente, dame esa punta de lanza hiriente, déjame caer a tus pies bebiendo mi
sangre.
Revienta mis ojos para no ver miseria,
quítame la lengua para no herir con ácrimas palabras y al final destaja las
manos para no escribir en vano.
¡Mi vida ni cuesta, ni vale tanto!
(13-abril-1999)
Reencuentro
Aura gloriosa la de hoy;
un poema que sin ojos llora,
encontré mi idilio de amor,
con ese beso que selló mi boca.
Juntos los dos somos un alma;
se funden los cuerpos en un abrazo,
se apartan por una lágrima salada,
se abandonan por el tiempo amargo.
Dichoso ser yo.
Regresa el júbilo, la virtud.
Reencuentro un eterno amor,
febril como explosión de luz.
¡Qué bella sonrisa en tu rostro!
Llena de vida mi ser.
El amanecer contemplo absorto,
llanto baña mi tez.
(13-abril-1999)
Ya son nueve
El tiempo ha pasado, nueve perennes meses...
He sabido de tantos amores tuyos, que ya perdí la cuenta y mi odio es casi nulo,
pero no el cariño tan sagrado.
Triste panorama es mi presente, como
lastimero fue el pasado y el futuro funesto. Vil despojo de tu amor el estigma
que demuestro. También el corazón se engaña y se miente pues, no te olvidé.
Te haz preguntado... cómo fuese tu vida sin
mi rostro, ¿conoces la respuesta?, ¡yo la afronto! Hubieses vivido sin enfado.
La herida ha cauterizado; hoy sobrevivo sin
tu luz dama arrogante, no muero y sigo en el camino degradante, aunque me
pierdo al buscarte desorientado.
¡Qué tal! El tiempo no pasó en vano. Te
sientes fuerte, segura... ¡es falso! Penoso final, sin ti, sin mal.
(19-junio-200)
Pasión de amor
Mi aliento se agita en el
fuego de tu boca,
tus
manos en mi piel, dos llamas que sofocan
y me
abrigan con caricias que extasían.
Labios
húmedos los tuyos, se recrean en los míos,
menos
míos, más que tuyos; dos bocas,
cuatro
labios uno.
Penetré
tu corazón; tu cuerpo vibró con el mío,
deleité
tu cuello terso, más terso que la seda;
sudor
salado con dulce aroma a rosa...
Embriagante
seducción que emana
de
tus ojos, tu cabello, tus caderas;
rebozan
libido nuestras almas.
Me
excita tu hálito en mi oído
y
trémulo quedo
al
rozar la firmeza de tu pecho.
Punta
de lava mi lengua
funde
cada resquicio de piel,
ámbar
jadeante,
almíbar
líquida y miel.
Flamas
por dedos en mi mano,
recorren
tu figura,
delineando
tu portento,
profanando
lo sagrado
sin
tabú, sin fronteras, sólo Eros.
Y qué?
Y qué si... sonrisas y
encantos te han robado, mientras tu misericordia rogando estuve.
Y qué si... con otros te diviertes incesante; conmigo amor tú tienes y
tienes mi llanto.
Y
qué si... de celos lento yo muero desolado; contenta estarás levitando en
celeste nube.
Y
qué si... tu cuerpo no está a mi lado y esquiva sois, tu corazón es mío y
también tu dolor.
Manjares
y regalos,
abrazos
y sonrisas,
todo
aquí es dicha...
es
diciembre veinticuatro.
Orión:
¡háblame!
-¿Dónde
y con quién está?
-¿En
los brazos de un Don Juan?
¿Marchita, inconsolable?
-¡Qué
va!
Contenta
vive lejos
de
mis brazos, de mis besos,
sin
mal.
Escucha
el dolor,
percibe
el miedo;
perderte
ya no puedo
fallezco
sin tu amor.
Triste
Navidad,
no grato
este momento;
tan
distantes en el tiempo;
amarga
soledad.
En
México los labios que dejé aguardando
son
de Acapulco mi llanto y desquicio.
A tu
salud una copa brindo
con
mi suspiro abandonado.
Congoja
en mi pecho,
en
la cara una sonrisa.
Nostalgia
oprimida,
Alegre
melancolía.
Feliz
Navidad.
Triste
Navidad.
Solitaria
compañía. (25-diciembre-2000)
cantando
mi pena;
bolero
que sosiega desventura
y
tristeza desahogando
del
alma solitaria.
Lejana
es tu boca
como
de México el puerto,
Acapulco
nos separa;
cazando
está Diana y Narciso
en
la piedra retozando.
Resaca
de tu amor,
embriagado
sin tus besos,
cerveza
es tu recuerdo fino,
mareado
llego al idilio que
con
tus brazos encontraba.
Espuma
de mar me baña,
escurre
arena entre mis dedos,
el
sol quema mi pupila,
la
piel refrescada por la brisa,
extraña
la caricia de tus manos.
El
calor que soy
destilado
de un poro de tu cuerpo,
se
condensa en gota de sudor,
sofocada
se evapora, se disipa;
hierve
mi sangre... erupción.
Distanciado
de la dicha,
de
tus ojos, de tus besos,
de
tu gloria y del cielo.
¡Separada
mitad mía...
pronto
regreso!
(30-diciembre-2000)
¿Habrá
muerte después de muerto?,
pregunta
carente de respuesta,
dédalo
de luz sin salida.
Espejo
cristalino,
refleja
mi decadente mirada,
sin
ti... no soy nada,
mitad
mía de mujer.
Dame “le petit mort”,
déjame
unos segundos sin vida.
Sin
ojos tus ojos quiero ver,
sin
labios tu boca besar,
sin
piel tu piel hacer estremecer
y
sin Dios tu gloria alabar.
Se
aleja el alma de un cuerpo.
En
abstracto en la nada existiré;
imago
mundi es un espectro;
mitos
en mi concreto entrañaré.
(7-marzo-2001)
Es cierto que hoy se respira densa melancolía en tu habitación y totalmente falso que estamos separados por la barrera física corpórea . Contigo estoy, sin ti no existo.
Abatir
la tristeza en tu rostro, alejarla de tu alma, es la consigna que desfasa
inquietud y armonía. No vale nada mi palabra, si con ella no robo tu suspiro,
tu sonrisa.
Voz...
hazle saber al oído lo mucho que la amo, que su llanto nace en un absurdo sin
sentido. Cariño... no te preocupes, la distancia no limita al ser querido, no
margina la grandeza del amor, ni su poderío.
Conserva
la calma, yo tomo tu lugar en cuestión de sacrificio y las espinas de esa rosa
envuelvo con mi pecho, salvándote de desgracias, diluyendo con sangre el temor
que prisionera te tenía en cárcel sombría, ilusoria.
¡Mujer...
ya no llores!, ofrendado el corazón mío está, guareciéndote de dolor y soledad.
Sin tu dicha, amargo penitente pasé el día, salado lagrimal degusté pernoctando
cual sonámbulo animal.
Ayer
pasó; el astro rey resplandece fulgurante en el cielo y tu áurea sonrisa se
asoma con brío entre los portales de labios, labrados en la comisura de la boca
tuya.
¡Ésa...
esa es mi dicha!, no me es indiferente.
(13 y
14-abril-2001)
Olvídate
de mí amor,
olvídate
de mí un rato,
yo
que sólo pena y llanto
he
traído a tu corazón.
Descansa
mi vida
del
agobio de mis besos,
yo
te quiero y no pretendo
tenerte
siempre mía.
Siempre
y nunca,
¡Te
amo!, ¿Me amas?
¿Lo
sientes?, ¡Lo callas!
¡Miente
y disimula!
Vivir
de un engaño
más
cruel que la verdad,
lo
falso se vuelve realidad;
un
sueño hace daño.
Hoy
necesitaba escuchar un “te amo”, no lo escuché, colgaste a mi voz y la dicha se
me fue. Te fuiste tú, te desentendiste de mi palabra, de mi alma que
reclamaba... un poco de atención. ¿Mi confesión te aturdió?-no lo sé-, ¿te
molestó?-no lo sé-. Tal vez imprudente fui, callarme yo debí y sepultarlo todo
en una cripta, que grabadas tenga mis insignias... solución.
¡Piedad,
oh, clemencia!,
Destino
y suerte tan funesta.
¿Ya
no te hago feliz?
¿¡Qué
pasó!?
¿Dónde
quedó
tu
cariño, tu sentir?
¡Llego...
te vas!
¡Regresas...
no estoy!
¿Quién
soy?
¡tú
lo sabrás!
¡Púrpura
mi sangre,
muero...
no te exaltes! (10-febrero-2001)
Me evaporo, me disipo y entre el aire que respiras me condenso... Entro a tu cuerpo tibio, lo exploro, después salgo expulsado de tu pecho. Ya sin ti... expiro, herido, sangrando las letras de mi boca en palabras que jamás se enunciarán.
Ahí
está el abismo, resbalo, me caigo; no tiene fondo y gravito en lo oscuro y me
confundo. De pedirte ayuda me abstengo, yo solo puedo salir, no necesito de ti.
Quería mi espíritu estar contigo, mi cuerpo anhela morir.
Suicidio
cometo si de tu mirar me separo, pero migajas de amor no merezco. ¡Enséñame tu
rostro!, dime lo poco que valgo o di lo mucho que te agrado. ¡Ríanse todos de
mí... NO COMPRENDEN A UN ENAMORADO!
Y tú
mi vida, mófate más que los demás, despréciame, aborréceme con amarga ira,
hazme llorar. Después reiré, mi dolor se esfumará. No te olvidaré y de mí no te
olvidarás. Fui tuyo... ya no lo seré; créeme amor: siempre de ti me acordaré.
(4-abril-2001)
Y aquí me tienes, metido en mi auto pecador, el mismo que te insito a explotar tu amor. Estoy preocupado, un poco serio, lo puedes ver en mis ojos o sentirlo en mis besos, y es que... tengo miedo a lo temible, a lo irremediable, a lo que solución sencilla no tiene: engendrar vida sin quererlo, tener un hijo sin desearlo.
Cuánta
verdad hay en mis labios, que para otros son simples mentirosos. Se abren con
tu aliento, se amargan con tu llanto, se deleitan con tu cuerpo.
Se
han burlado de mi palabra, dicen que es falsa, que inteligencia no pregona,
pero, ¿qué razón domina cuando de amor se trata? Disculpa si se apaga la luz
naciente de mis ojos y si turbio y ofuscado me abandona el carente pensamiento,
ausente, delirante.
Arriesgada
es la pasión que límite no encuentra, la que sólo tu sexo sosiega y apacigua.
Estuvo mal, pero no tan mal, que de un soplido apagaras el infierno que llevo
dentro, sin embargo pienso que cada una de mis caricias te quitó más la vida,
lentamente te toco, lentamente te mato.
Me
siento vil y despiadada bestia habitando tu paraíso. Mi cerebro revienta, al
problema no consigue una respuesta sensata y si a salvo estás lejos de mi amor,
entonces mi ostracismo es la solvencia, para el dilema el alivio y así enmendaré
el daño producido por mi arrojo, por mi capricho.
“Todo hombre es dos hombres
y el verdadero es el
otro”.
Jorge Luis Borges, El Aleph, 48 (1949).
Hoy
no me llames, muerto estoy y escucharás silencio a través del teléfono. Yo no
escribo, escribe él, mi otro yo, somos dos los que te amamos y a la vez nos
amas tú. Uno soy sensato, el otro soy desquiciado, pero existo en ambos y en
este dúo yo.
Mañana
no te veo; dices tener una diligencia. La postura exagerada que asumo ante la
lejanía de tus besos, me vuelve preso de los celos tormentosos-agobio de
cualquiera-, pesar de malestares que resuenan en mi mente con sonoro eco
fatídico... intolerable realidad, exacerbada mi ficción.
En
este papel estamos tres: tú, mi espejo y mi ser. Indómito pensamiento,
vagabundo sin cuartel; hablo con la voz de la mirada, con tropel de letras
callo dolores, pesares, penas, malestares que pugnan en perenne lid; y con
estro en tinta dirimir para dignificar lo ostentoso y etéreo de tu amor.
“Existencialista”
es la razón que predomina en estos días y en las noches un poco de soledad.
Dices verme mañana y mañana no estaré. Discutiré un poco más con él-conmigo-y
en mi llanto me ahogaré; la melancolía de tu ausencia viene ad hoc con mi
letargo.
(21-marzo-2001)
¡Qué difícil es entender la vida cuando por un capricho se interponen dos egos opuestos! Pero la existencia no se comprende... se experimenta.
Ambigüedad
de sentimientos, hermenéutica lasciva, entiendes al que menos, interpretas su
prosapia, su saliva.
“¡Qué
gacho eres!”... realmente te parece? Anteayer no lo fui, más no trasciende si
por unos estúpidos huaraches ignoras el ritual sacro de amor, que hace pocos
días compartimos.
Colérica
indignada te comportas, iracundo estar yo debiera. No me importa si el
desprecio tuyo al desaire conlleva zafio, pues el enfado pérfido colmó tu alma
y la dulzura y la ternura se ocultaron en tus curvas de mujer.
Si
me llamas... repetiremos el diálogo, que aunque en voces discurre taciturno:
-Sabías
que te amo?
-No
lo sabía!
-Pues,
así es!
-Aún?
-Siempre...
No
hay más. Espero nuestro orgullo se ablande, se suavice la conciencia, el
corazón. No me culpes de tu pena pues, más pena tengo yo, de no estar contigo y
del enfado ser razón.
“Un
capricho... y todo por unos estúpidos huaraches”.
(17-mayo-2001)
Lagrimal
¿Tu corazón puede ver lo que ojos marchitos ocultaron tras cortina de plomo?
Lágrima
negra en pálido rostro, ácida y seca permea mi lívida carne, se incrusta
punzante y se quema, de pronto aterida. No es justa, engaña traicionera; es
maleante, es ramera.
El
llanto habla, no calla y dice pesares, dice júbilo y más que ríos... mares.
Dice fuego, lozana brisa, canta sombras de veneno y cobija mil mentiras.
(21-mayo-2001)
Enigmática tu voz me acompaña esta turbia y triste noche. Preocupación en tu palabra noté apresurada.
Te
presentas, fugaz en tinieblas te marchas herida. Pronuncio: ¡hola!; enuncias:
¡adiós! y te vas sin rumbo, perdida.
Efímera
amiga, por ratos íntima, por días incógnita pero, siempre mía.
¡Qué
magia hay en tu oscuro ónix de mirada y aunque muda, expresa vida inmarcesible!
Nocturna
cabellera de azabache, durazno en seda piel, rubí escarlata en labios, eres
numen, eres Diosa y eres miel. Encomiable ternura, emblema tuyo la belleza, la
timidez. Dame tu sonrisa y por beso un clavel.
Bien
sé que no te veo y tú no me ves, nos queda sólo el teléfono y en ocasiones un
e-mail. Nos sobra el corazón, la amistad, el amor... y por si fuera poco un testimonio...
éste papel.
(21-mayo-2001)
1
Si yo muriera hoy, mañana mi boca ponzoñosa no te besaría. Tu vida seguiría igual, sin saborear lo peligroso del amor.
Dame
todo el tiempo y te amaré, dame dos segundos y el cariño esfumaré. Solitario
vagaré.... sin corazón.
2
Hoy... me siento seguro de tu amor y empuño esta pluma-del poeta envergadura-para colmarte de mi dicha, exasperarte con mi terquedad, arrullarte con mi risa y con mi llanto teñir tus hombros de melancolía, apartar la soledad.
Indiferente
serías del dolor que me mata.
Seguro
me acusan de insensible,
Estigma
mío al no darte algún regalo,
Lamento
tanto este vergonzoso hecho:
Amor.
. .mi cariño no tiene precio asequible!
Tu
sabes bien mi vida, que jamás
Apartarme
de ti yo quisiera.
Pongo
mi destino en tus cálidas manos;
Imploro
nuestro idilio, dure eternos años,
Alejando
amarguras y tristezas.
Aquí
estoy!, donde siempre estaré,
Rayando
una hoja, escribiendo en el papel,
Rompiendo
las cadenas de soledad que
Oprimido
me tenían hasta ayer.
Yo
sólo te pido, no te exijo. . .
Omite
mis errores: Te amo al infinito!
(16-febrero-2001)
(7:13
p.m.)
Ligera lluvia
Lozano meteoro que diluye tus ardientes labios con los míos. Hace siete meses fuimos lo que somos, un eterno sueño compartido.
Brisa húmeda empapa, la carne humana y su memoria. La mía yace en tumba de recuerdos, mas no tu historia en mi vida.
(13-junio-2001)
Tierra de quetzales
Tus verdes cafetales aromatizan el cielo gris que me seduce. El cacao tostado acompaña a este perfume con una pizca de esencia de tabaco; todo se impregna con esta fragancia afrodisíaca al caer las nubes sobre suelo mojado, cubierto de hojarasca muerta.
La bruma de algodón cobija las empedradas calles, impidiendo vislumbrar un destino, aunque la verdad no importa a donde vaya, siempre regreso al camino trazado de ignominia.
El tiempo aquí no pasa, se contempla, se pasma en la torre del reloj y allí se queda, junto con las penas de añoranza abrumadora.
Bajo el kiosco, del meteoro pluvial nos guarecemos-las aves y yo-pretendiendo no empaparnos; la hierva escurre gota a gota el diluvio que refrescó la tarde con lozana brisa veraniega .
Agua de memoria y más agua ya vivida, cristales videntes del pasado, futuro empañado en espejos de dos vistas.
Paraje de quetzales, catarsis de la sangre envenenada, deja ver tu cara, tras los faros que de noche iluminan las sombras sin figura.
Los recuerdos vagabundos, se diluyen en una habitación de madera y rocas. Había una cruz, varias velas encendidas sobre flores blancas ya marchitas... estaba en un ataúd, se trataba de mi tumba.
(27-julio-2001)
Ansiada noche
Ansiaba una noche como esta, con la luna en mi ventana, con la piel entristecida, para llorar un rato, sobre las estrellas infinitas asomadas en el patio.
Ansiaba una noche como esta, para acordarme de tu risa, descubrirla entre las sombras perdidas de lo negro y robarte una mirada oscura de topacio.
Ansiaba una noche como esta, en la que el viento susurra al oído, transformarme en secreto profanado; ser cómplice extasiante cuando falta un sobre el lecho.
Ansiaba una noche como esta, hambriento de tu carne, sediento de tu boca, delirando por la ausencia de un beso ardiente, que me devuelva la vida y el aliento.
Ansiaba una noche como esta, extraviarme un instante, sentirme solo, olvidado. Pensarme amado, bien correspondido.
Necesito esta noche estar contigo, quiero despedirme de ti, muriendo un instante entre tus brazos.
(29-julio-2001)
Mejor me escondo
Mejor me escondo de tus ojos delatores de amargura fresca, reciente ilusión perdida, abandonada en mi sujeto estulto.
Ocultarme de tu boca desairada, procreadora de saliva espesa, humectante de mis labios y de pronto seca, árida, muerta.
Mejor me escondo de tus manos, de sus múltiples caricias desprendidas, rociadas sobre mi semblante amorfo.
Dedos de espada, uñas con filo, cicatrices del corazón, estigma el alma desollada y cauteriza.
Perderme en profundo aullido tormentoso, alarido taciturno, imperceptible el rictus de agonía.
Ahorro sufrimiento si deslizas la daga en tu boca-que muchos llaman lengua-por mi cuello y me degollas.
Mejor me escondo de tus brazos y que protejan a muchos otros zombis materiales hedonistas; que incuben muchos cuerpos esculpidos de facciones finas, tez de porcelana, bellos sí, pero sin alma...muertos.
Escapar fastuoso del delirio cotidiano, del constante menosprecio, ser libre y alzar el vuelo por horizontes extraviados, peregrino harto de lo incierto, sorpresas de la vida.
Mejor me escondo, me refugio y no pienso a Futuro venturoso, lo que Presente no ha traído facto.
(31-julio-2001)