La hermosa primavera
 
Los encantos de primavera prometen ilusión
Astutamente atraen con sus brillantes encantos
Y envenenan con su perfumado olor.
La ironía de la vida hizo que abril me viera nacer
Pero si con la vida hiciera tratos
Sin dudarlo en  invierno escogería perecer.
 
Una inocente abeja vuela, seducida por una bella flor.
Brillantes colores que atraen la vista;
Prometiéndole a la abeja el codiciado néctar;
Dejándose engañar por los pétalos de dulce forma;
Que no son otra cosa sino una mugrienta corona;
Para una orgullosa y traidora planta sin utilidad
Y sin otro fin que el de esparcir su encubierta maldad.
 
Ahí va ya la ingenua abeja
Busca en la planta su recompensa
Inútilmente, el delicado aroma
Solo es una falsa guía al desengaño.
Y ahora la abeja emprende el vuelo
Decepcionada, pero sin saberlo
Acarrea consigo el polen maléfico
Para que las flores esparzan su prole
Y sigan enngañando con su belleza...
Suerte cuando se marchiten en mayo!
 
Que la primavera se vaya lejos
Con su odiosa música matutina
Interpretada por las aves;
También los cuervos graznan
Y del ruiseñor son familia.
 
Que se vayan esas odiosas flores.
Si adornos quiero consigo un narciso
El único sin miedo a demostrar su maldad.
Todas las demás fingen a la naturaleza
Así que cortémoslas sin piedad.
 
Entonces dejemos morir a la primavera
Que se vaya su enfermiza canción.
Por siempre invierno pureza nevada,
O tormentas que iluminen la noche,
Y la lluvia que inunde el corazón.
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