Es
necesario que haga una confesión
que sean estas letras testigos de mi
sentir,
porque tengo una incontenible emoción
que cada día me hace sufrir.
Tú
no lo sabes, pero cuando te fuiste
pasé la noche ahogándome en mi
llanto
hasta que por fin el cansancio me venció,
y no pude sino soñar en
tenerte de vuelta,
que estabas aquí y desparecía mi tristeza.
Tengo
que decirte que pasé el siguiente día
sintiendo enormemente tu
ausencia,
mis ojos estaban rojos por tanto llorar,
mi cuerpo cansado solo
te quería abrazar
y todo mi ser desde ese entonces te extraña,
te desea y
llama con voces casi a desfallecer.
Tengo
que decirte que desde que no estás
no hay un solo día en que no piense en
ti,
he estado profundamente enamorada
desde el mismo día en que te conocí.
Nunca
te dije cuanto te amo con palabras,
siempre quedaban mudas en mi
garganta
atrapadas, como atrapaste mi alma
desdichadas, sin haber podido
salir.
Ya
no sé que hacer en esta vida,
el ayer, mi pasado...nuestro pasado;
mi
conciencia se atormenta pensando
que mañana te puedo volver a perder.
Tengo
que confesarte la verdad,
que mi fría indiferencia
siempre tuvo que
ocultar
este débil y frágil interior
que te ama y no te puede olvidar.
Pero
infinitamente sigo sufriendo,
no se como decirte frente a frente todo
esto.
Sigo empapando con lágrimas mi almohada,
porque yo sin ti...no soy
nada.