Historias de la Creación del Mundo

Hizo el Señor todas las maravillas de la creación.

Cuando hizo al hombre, el Señor tuvo la certidumbre de que Adán se encantaría con las bellezas que para él había creado. Pero el hombre, entonces igual que ahora, no tenía la luz de entendimiento y el amor de corazón que se requieren para admirar y agradecer la obra de Dios. Por eso Adán quedó indiferente.

Dios, hay que decirlo, es un poco artista (por eso los artistas tienen siempre algo de Dios). Después de interpretar la majestuosa obra de la creación quería oír aplausos. Pero Adán no aplaudía.

Se dijo entonces Dios. -A como dé lugar haré que el hombre aplauda-. Y entonces creó el zancudo.

1