La artista que cambió la escena musical
Eithne Ní Bhraonáin (Enya Brennan, escrito a la inglesa) nació en 1961 (tiene por tanto ahora 34 años), y pasó su infancia en Gweedore, en el condado de Donegal. Este está situado en la parte noroccidental de Irlanda, y es uno de los principales reductos de la lengua gaélica, donde aún se aprende como lengua materna. Son nueve hermanos; aparte de Enya, que es la del medio, hay otras cuatro hermanas y cuatro hermanos. Toda la familia participaba en un grupo musical que ganó muchos concursos y era famoso en los círculos tradicionales del país. Mientras fue al colegio, Enya estudió piano y música clásica.
Tres de sus hermanos, Máire Ní Bhraonáin (Mary), Ciarán Ó Bhraonáin (Kieran) y Pól Ó Bhraonáin (Paul) formaron, junto con sus tíos Págraid Ó Dugáin (Patrick Duggan) y Noel Ó Dugáin (Noel Duggan), un grupo de música folk (al principio con ciertos toques americanos y luego ya más puramente irlandesa, aunque con influencias jazzísticas y de gente como Pentangle, para luego divergir a terrenos cercanos al pop). El grupo se llamaba Clannad, una contracción de "la familia de Gweedore" en gaélico. En 1980, por sugerencia de su mánager Fachta O'Kelly, Enya se incorporó al grupo, participando en la grabación de dos de sus discos ("Crann Ull" y "Fuaim"). Aparte de participar en los coros, tocaba el piano eléctrico (Wurlitzer) y luego el sintetizador (Prophet 5). Con Clannad actuó en bastantes ocasiones, hasta que, en febrero de 1982, al acabar una gira, abandonó el grupo no se sabe muy bien por qué. Quizá estuviera harta de que se la considerara solamente la hermanita pequeña, y quería desarrollar su potencial más libremente.
Desde entonces vive en Artane, al norte de Dublín, compartiendo una casa doble con Nicky Ryan y su esposa Roma, nacida en Belfast. Todos habían tenido algo que ver con Clannad en algún momento.
Nicky Ryan había trabajado como técnico de sonido con Planxty antes de serlo de Clannad, en la época en que dicho grupo empezaba. En 1980 su mánager Fachta O'Kelly tomó a su cargo al grupo The Boomtown Rats (en el que estuvo entre otros Bob Geldof) y dejó su labor como mánager de Enya a Nicky Ryan. Allí en su casa han tenido instalado un estudio de grabación, llamado Aigle Music. Allí grabó, por ejemplo, Christy Moore su disco "Ordinary Man", en el cual hay tres canciones en las que participó haciendo coros Enya.
Fue Fachta O'Kelly quien le sugirió a Enya, después de dejar Clannad, que se dedicara a componer para películas. Y así en 1984 le llega su primer encargo importante. Roma había enviado una cassette de Enya al productor cinematográfico David Puttnam, quien tenía en su haber títulos como "El expreso de medianoche", "Carros de Fuego" o "Los gritos del silencio". Puttnam le pide que componga música soñadora y romántica con sabor de los sesenta para el largometraje "The frog prince" ("El príncipe convertido en rana"). Al tener un estudio a su disposición, Enya trabajó casi siempre en casa con el sintetizador (Roland Juno 60) o el muestreador (Kurzweil), y luego añadiendo piano y voz. Nicky Ryan lo grabó todo y le ayudó a dar forma a las composiciones.
El siguiente encargo se lo hizo la BBC; se trataba de preparar música para una importante serie documental de la televisión sobre la historia de la civilización celta a lo largo de dos mil setecientos años. La serie se llamaría "The Celts" ("Los Celtas"). La composición le llevó diez meses de trabajo, y los resultados fueron excelentes. La música gustó tanto que la BBC decidió editar una selección de esa música como disco independiente, antes incluso de que la serie se emitiera, llamando el trabajo sencillamente "Enya", sin mencionar que se trataba de una banda sonora.
Su primer disco consiguió primer puesto en las listas irlandesas, y con él dio comienzo la ascensión comercial de Enya. Después firmó con una importante multinacional (WEA) y triunfó a nivel mundial con "Watermark", y luego "Shepherd Moons" (los dos discos más de un millón de copias en España y 16 millones por todo el mundo). Hace cuatro años se reeditó "The Celts", y ahora se edita, después de un vacío de cinco años, su último disco "The Memory of Trees".
Han pasado unos 8 años desde el comienzo de su éxito, y aunque al principio es siempre difícil un análisis objetivo del trabajo de una artista tan significativa, el paso del tiempo y el fluir de su música y de nuevos discos nos lleva directamente a poder tener una visión más completa; y pasado el 'impacto' inicial que ha supuesto la entrada en escena de Enya en la música en general, se dejan ya analizar sus modos, su manera de trabajar y su estilo.
Desde el comienzo (con "The Celts"), casi todos los instrumentos de sus discos los ha tocado ella, doblándose en algunos cortes de aquel primer disco hasta ochenta veces (ahora seguramente sean más) para crear ese sonido característico de densas texturas y voces etéreas, soñadoras, hechizantes. Se trata de pintar a base de sintetizadores un paisaje sonoro actual que evoca diferentes ambientes, algunos con una asombrosa dinámica de voces superpuestas. Hoy día, increíble como parezca, los medios técnicos de un estudio de grabación y de los instrumentos electrónicos permiten que una sola persona pueda hacer lo que hace veinte sería trabajo de toda una orquesta, con coro incluido.
¿Cómo nació la idea? No fue algo que surgiera de la noche a la mañana. "Se desarrolló" -dice Nicky Ryan- "Creo que principalmente mis influencias han sido los Beatles, Beach Boys, Mamas & the Papas... Siempre quise experimentar con armonías [vocales] pero no sólo con un grupo de gente haciendo las armonías normales. Descubrí que Enya tenía un buen conocimiento sobre armonía, y entonces un día sugerí: '¿Por qué no intentas hacer una armonía con esto que estás tocando?' Y no tuvo ningún problema, salió directamente de ella. No tuvo que escribirlo, es algo que viene de manera natural en ella, la armonía. Así que seguimos experimentando, viendo cuánto podíamos 'estirar' o aumentar las armonías; y desde ahí no era sólo una, sino continuar grabando esa misma armonía muchas veces y seguir haciendo esto. Esto es básicamente lo que ocurrió". "Estuve fascinada con la idea" -indica Enya- "Habiendo sido criada en la que viene de manera natural en ella, la armonía. Así que seguimos experimentando, viendo cuánto podíamos 'estirar' o aumentar las armonías; y desde ahí no era sólo una, sino continuar grabando esa misma armonía muchas veces y seguir haciendo esto. Esto es básicamente lo que ocurrió". "Estuve fascinada con la idea" -indica Enya- "Habiendo sido criada en la música tradicional irlandesa y estudiado música clásica, tenía curiosidad por experimentar con la música y pensé que esa era una magnífica oportunidad". Lo original de la idea no fue entonces en sí los coros de voces armonizadas sino "que todo está tocado y cantado por una persona".
Y si destaca como revolucionaria su manera de componer, no menos la forma en que han incorporado la tradición a las formas más vanguardistas, a costa eso sí de la incomprensión y la polémica en la propia Irlanda (que nadie es profeta en su tierra, vamos). Si bien ella indica que no es sólo del riquísimo acervo musical de su país que se nutre su música, a raíz de sus cada vez más prolongados viajes de promoción: "Cada país tiene sus sentidos de la melodía, del ritmo; he tenido influencias distintas en mis viajes y las canciones tienen cada una su propia historia y me gusta esta variedad donde se combinan música clásica y folklore irlandés y melodías de sitios diferentes". En cuanto a la música tradicional, Nicky Ryan piensa que "de todas manera, nadie sabe qué es absolutamente puro. De algún modo, por ejemplo, un gaitero que toque la gaita irlandesa, que es un instrumento hecho para tocarlo solo, si añade un bouzuki o una guitarra ya deja de ser tradicional [puro]. Pero yo no objeto a esto, no me importa realmente lo que hagan; es música, es bueno, y hace feliz a la gente. Pero nosotros somos eso llevado al extremo. Y además, la única parte de la música tradicional [que tenemos] es la influencia heredada de nuestros ancestros; está en la sangre de Enya esa música, y tiene que sonar irlandesa. Y no tratamos de que no suene irlandesa. Pero por encima de eso está lo que hacemos. El 90% son ideas originales; y también es importante entender que estamos separados totalmente del resto de la comunidad de músicos cuando trabajamos". Enya dice al respecto que "cuando escribo una melodía no estoy consciente de cuál es la influencia principal, pero escuchando muchas de ellas, sin importar los arreglos, puedo escuchar un sonido irlandés muy fuerte en la melodía; esa melancolía que tengo creo que es por ser irlandesa. Emocionalmente está ahí esa influencia irlandesa, y sale, incluso cuando pienso que es muy, muy clásico, todavía hay algo irlandés en ello".
Nicky Ryan participa como productor y coautor de los arreglos, y su mujer Roma es autora de casi todas las letras, generalmente no muy comprensibles por la evanescencia de la música y el hecho de que muchos de ellas están cantadas en idiomas tan diversos como el latín, gaélico, etc. Parte de la inspiración de estas letras suelen ser las fuerzas de la naturaleza, la mitología, la esperanza, la paz, los fantasmas de la pasión; en todo caso, son siempre bonitas y muy evocadoras.
El idioma en que se canta también se selecciona cuidadosamente de entre las muchas opciones: el inglés, evidentemente, hace más accesible el significado a una gran audiencia; el latín da un tono más misterioso, cuasi-místico, y una mayor carga dramática; y el gaélico por ser lengua materna suena con mucha dulzura y profundo sentimiento... Principalmente estas tres opciones se encuentran en sus discos, con predominio de inglés, y de gaélico en "The Celts".
Seguramente sea gracias a los contactos célticos de Nicky Ryan (en su estudio han grabado gente como Altan o Christy Moore) que han participado con Enya en sus anteriores trabajos músicos tan ilustres como Liam Óg Ó Floinn (Liam O'Flynn), Arty McGlynn (ex del grupo de Van Morrison, de Planxty, Patrick Street y hoy productor, trabajando también con O'Flynn) o Davy Spillane, aportando otros sonidos y timbre céltico a su música.
Su método de trabajo está muy bien definido. "Normalmente componemos primero la música y luego la letra". "Lo que ocurre es que la melodía dicta lo demás. A medida que construyes [la canción] tienes que tener cuidado de no perder la melodía, y la emoción de la melodía. Es por eso que lleva tanto tiempo, porque algunas veces hay que dejar una canción por unos meses, porque hemos hecho tanto trabajo con ella que no estamos seguros de si va en la dirección correcta; y entonces volvemos a escucharla y podemos entonces juzgar si estamos contentos con ella o no. Estás realzando la melodía con las voces pero para mí mi primer amor es una buena melodía."
En los discos se alternan las composiciones instrumentales con las canciones, más o menos en proporción de una instrumental por cada dos o tres canciones. Las piezas instrumentales son de tres tipos básicos: 1) con voces pero sin letras, 2) en las que usa el piano eléctrico y poco más, muy sencillas y tranquilas y 3) las hechas casi exclusivamente de sonidos electrónicos, en las cuales se perciben las habilidades como sintesista de Enya.
Llegados a este punto, Ryan evalúa así el camino recorrido: "Lo hicimos porque nos encantaba. Y a medida que se desarrolló, la gran recompensa adicional y sorpresa fue que a la gente también le gustó. No tenemos una fórmula, o algún plan particular; nos gustaría decir que lo que hacemos es simplemente Enya. No tratamos de adaptarnos a la opinión popular, tratamos de permanecer fieles a la gente que le gusta la música". Fieles a su gente, fieles a sí mismos, fieles a su estilo... hasta las últimas consecuencias. Y las últimas consecuencias han sido este nuevo trabajo, que analizamos a continuación.
Si bien el éxito comercial de este último disco de Enya está asegurado (antes de lanzar el disco y de que llegara a las tiendas ya había dos millones de copias vendidas), ¿qué se puede decir de la calidad? Pues bien, voy a dar mi sincera opinión, eso sí, después de haberme repasado los tres anteriores y escuchado varias veces este nuevo. Mis calificaciones y recomendaciones en ese sentido serían:
"Enya" | ***** |
"Watermark" | ***** |
"Shepherd Moons" | ***** |
"The Memory of Trees" | **** |
Al que no tenga ningún disco de Enya, por supuesto le sugiero que empiece por los primeros, luego a los que ya los tengan y les entusiasme el estilo, pues sí, que compren este último; está bastante bien. Lo que ocurre es que se nota en él esa cierta crisis de talento que ha sufrido la artista en los últimos años y de la que parece que se ha ido recuperando poco a poco, afortunadamente, pero todavía, como se dice en el lenguaje deportivo, no está ni mucho menos al 100%.
Durante estos últimos años Enya parece haberse encontrado un tanto 'agotada' en cuanto a motivación e inspiración. "Pensé que había contado todo lo que podía contar". También se manifiesta esto en que, según dice: "Lo que es extraño de este disco es que las melodías del disco son las únicas que he escrito. No es como si tuvieras escritas 30 y al final estuviéramos decidiendo entre ellas cuáles queríamos. Son en realidad todas las piezas que he escrito." Ha conseguido sobreponerse gracias a dos cosas: 1) "He hallado inspiración personal en mis viajes de los últimos años, en los países y gentes diversas que he ido conociendo"; y 2) a base de trabajo arduo: "Los últimos dos años y medio los he pasado en el estudio".
Precisamente ahora tienen un nuevo estudio, propio, cerca de Artane, y no han tenido que ir a Londres para acabar el álbum. "Eso ha sido muy importante. Encontraba eso muy difícil; trabajo normalmente con 2 ó 3 personas, y es una tarea muy íntima, y luego tenía que llevarlo todo a un ambiente muy distinto, y llevaba tiempo; pero ahora fue todo en un mismo lugar." Nicky Ryan explica: "El estudio está construido cerca de una iglesia, y lo diseñamos de manera que por fuera parece como una especie de iglesia. Y en el interior, aunque tiene que ser bastante técnico -es imposible hacerlo de otro modo-, hay una habitación muy grande donde Enya permanece allí sola mientras compone la música, y es totalmente distinta a las demás partes del estudio; es preciosa". "Algunos componen música en casa, en diversos sitios, en habitaciones de hotel... Yo sólo compongo en el estudio, porque necesito no tener distracciones, necesito estar sola y ese es el único lugar donde consigo eso", dice ella.
Los últimos meses hasta acabar el disco han sido especialmente duros. "Al comienzo eran cinco días a la semana. Pero hacia los últimos seis meses, cuando decidimos con la compañía discográfica que sí, que íbamos a sacar el disco, marcamos una fecha tope; y al principio era una presión en nuestro interior, y después que llegamos a la fecha tope fue una presión para acabar, así que llegó a ser trabajo de siete días a la semana". Nicky Ryan evalúa así ese tema: "Aunque es una carrera de diez años, sólo hay cuatro discos importantes. En la vida normal de un grupo sería un disco al año. Nos lleva tanto y tanto dolor porque la idea es que dure mucho más. Pero normalmente un grupo o artista estaría bajo presión si tienen éxito pronto, porque la compañía discográfica les pone bajo presión extrema para producir más discos rápido. Así la calidad tiene que sufrirlo, y afortunadamente nuestra compañía vio que era mejor dejarnos algo de espacio". Mejor así, desde luego.
Pero entremos ya en los temas propiamente dichos del disco: son once, divididos en ocho canciones y tres instrumentales.
Dicho esto, apuntaré una cosa más sobre el disco: que echo de menos el sonido de algún instrumento acústico como Enya usó en algunas piezas de discos anteriores; contribuye mucho a dar más riqueza tímbrica y a que no te llegue a 'cansar' el mismo sonido electrónico y multivocal. No creo que eso quitara mérito al trabajo de Enya, porque en discos anteriores no lo tocó ella absolutamente todo, y su labor fue aclamada igualmente. Es también una pequeña contradicción la que se viene a dar en este momento en Enya, que ahora que goza de más independencia y medios que nunca, no esté en su mejor momento de creatividad, pero en fin, son las cosas que suelen pasar en este mundillo.
He escuchado varios comentarios al respecto de que este disco es, por decirlo así, "más de lo mismo". Para los que tenemos ya un poco más de conocimiento del mundo de las Nuevas Músicas, tal vez parezca que la labor creativa de Enya ya se reduce a muy poco, simplemente a crear melodías. Estoy de acuerdo en que algunos cambios darían frescura y mayor relevancia a futuros trabajos. Pero me da la impresión de que puede ser difícil, puesto que Enya ha entrado directamente dentro de lo que es la corriente 'comercial' mayoritaria, y una vez ahí ya sabemos que los modos y estilos que son rentables rara vez se cambian. Pero me parece un poco cruel evaluar su trabajo así, sólo por su calidad artística intrínseca y creatividad sin tener en cuenta las horas, el colosal empeño y el enorme esfuerzo realizado por Enya para obsequiarnos con su música. Por eso quisiera repasar a continuación los puntos enormemente positivos, calidad del disco aparte, que tiene este y han tenido sus discos anteriores.
Por un lado, el poder de ventas de Enya y la repercusión de su trabajo son altamente interesantes a la hora de abrir las puertas de las Nuevas Músicas a un público cada vez más amplio. Ya sólo por eso, Enya tendrá siempre un lugar asegurado entre mis artistas favoritos.
Por otro, el impacto en la escena musical no sólo es sobre el público, sino sobre otros músicos que quizás hubieran pensado en tomar otros caminos musicales, a los que el éxito de Enya habrá impulsado más todavía a hacerlo. ¿Qué opinan Enya y Nicky Ryan sobre estos posibles 'imitadores' de sus ideas que hayan podido surgir? Tienen un punto de vista positivo:
"La distinción está ahí todavía. Los otros suenan como ellos, y Enya es Enya. Puede que estén haciéndolo y es magnífico, creo que es magnífico que lo hagan, porque hay más colores, más ideas. Pero aún Enya es ella, y ellos usan las ideas, pero aun así no suenan igual." dice Nicky Ryan.
"Es bueno que la gente escuche música más diversa y disfruten, más bien que decirles 'Esta es la música'. Pero hay una singularidad en el estilo multivocal que nadie ha tocado. No hay atajos, y la gente que ha intentado sonar como yo han cogido atajos y han perdido de vista de qué trata la música."
Enya ha sido y seguirá siendo punta de lanza que abrirá caminos y romperá muchos prejuicios musicales. Quizá, más que en ningún sitio, en su propia tierra.
Hay muchas ideas musicales innovadoras en los discos de Enya; "Creo que solamente ahora están empezando a ser entendidas [en Irlanda]" -Nicky Ryan.
"Con este disco es la primera vez que verdaderamente he sentido que los irlandeses están emocionados por su aparición. Después de tantos discos, están empezando a disfrutar de mi éxito."
¿Qué será lo siguiente de Enya?
"No nos gusta mirar mucho hacia adelante a pensar que será lo próximo. Nos gusta ir progresivamente a alcanzar la siguiente etapa así que para el siguiente disco en el que trabajaremos no tenemos ni idea de cómo será porque con los viajes tus influencias pueden variar, y eso puede ser interesante" -Enya.
¿Se acordará alguien de Enya en Irlanda dentro de 50 años? ¿Cuánto durarán en las listas los temas de su último disco?
"Espero que [Enya] esté todavía en algún catálogo. En América 'Shepherd Moons' estuvo en las listas por 200 semanas y 'Watermark' todavía está en las listas de [la revista] Billboard" -Nicky Ryan. ¿Le estará afectando el éxito a Enya?
"Es por lo que me lleva tanto tiempo componer las melodías, porque quiero que sean de larga duración. Eso es lo que espero" -Enya.
"Después de estar tanto en el estudio, realmente disfruto de tener éxito con un disco. Pero cuando vuelvo al estudio una de las cosas de las que me tengo que olvidar es del éxito."
Y hasta que se nos desvelen los misterios, desde aquí deseamos lo mejor a Enya. Que siga el buen trabajo, que se recupere del todo el talento y la creatividad, y, ¿por qué no? Que siga teniendo tanto éxito o más.
- J.E.
[Fuentes de información: Folletos de los discos de Enya, Diario "El País" del 29/11/95; programa y entrevistas en 'D3' dedicadas a Enya, noviembre de 1995]