allá van
al lejano Afganistán
allá van
los soldados a Baghdad
bien comidos y sonrientes
a espantar al talibán
y a jalarle las orejas a Sadam.
Ya volverán.
Raptarán a Scherezada y volverán,
la nariz, llena de arena;
el cráneo, lleno de sal,
perseguidos
por todos los demonios del mundo musulmán;
condenados
a mil y una noches de dormir mal.
Formica bestiola est