qué vas a cantar si yo me llevo la canción

Parafraseo a León Felipe.
Me siento obligada a escribir sobre la muerte de Polo porque en vida lo odié. Lo odié, aunque era un buen músico y un buen poeta, por ser tan perfecto para su circunstancia política: campesino, músico de la tierra y de las estrellas, de los amores, músico inofensivo para el jerarca y para el rico, para el dueño de las llaves de la bahía. Odio el arte oficial cubano. Odio las revistas "literarias" de la isla, insulsas, asquerosas, vomitivas en su intento de neutralidad. Me da escalofríos el intento por despojar al arte de su fuerza punzante, de su poder para lastimar y para hacer destellar frente a nosotros nuestros defectos. Yo aprecio la agudeza, y el cinismo, y el poder corrosivo de la palabra del poeta. Sin eso, no hay más que papel periódico mojado, y eso es lo que son las revistas "culturales" habaneras. Polo cabía perfectamente dentro de esta masa detestable... y sin embargo no carente de mérito artístico. Ahora que el muerto ha caído al hoyo la cosa cambia.
Anótenle un mártir más a una señora menopáusica que conozco yo. Lo de Polo me recuerda a no sé qué candidato panista a la presidencia de México. No quiero nunca amar a las naciones que le hacen eso a sus voces.

En vida no sólo odié a Polo, sino que mi posición de odio era muy difícil de presentar y de defender, ya que su música es tan linda. Ahora que él ha muerto yo estoy libre para confesar que sí me gustan sus canciones, y que Polo mereció siempre mi admiración. Qué diría, el hombre, con quién se metería el guajiro, qué secretos o públicos enemigos se habrá ganado. Nunca conocí a nadie que lo odiara, ni siquiera a alguien que lo odiara por tecnicismos, como en mi caso.

Estoy triste por él, y por un pueblo al que le heredó una canción.

Polo, compañero, perdóname si un día mi conciencia no me dejó oír tu voz. Hoy te dedico una lágrima sincera, y me uno al coro. Cantemos una canción que se levante.


30 de noviembre 2002
Hormiga
Volver a la página de la UMASYCSA 1